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sábado, 30 de junio de 2012

SIGO CABREADA

En el concurso general de traslados de Andalucía en mi especialidad de Lengua Castellana y Literatura hemos participado este año 1.583 personas. Después de tres años en expectativa de destino, me han dado la cuarta de la provincia de Almería. Eso quiere decir que había conseguido, por fin, un destino fijo, estable y ventajoso. Ahora, aplicando los recortes del Gobierno central y del Autonómico, sobran horas de Lengua y por tanto sobran profesores. Puede ser que en los despachos de la Consejería de Educación no hubieran llegado los rumores de la subida de dos horas lectivas, la desaparición de los desdobles y la subida de la ratio, y por eso siguió adelante el concurso, ofertando y otorgando plazas que después serían virtuales y no reales. Bueno, pues he sido una de las afortunadas que no caben en el instituto adjudicado. ¿Y ahora qué? Ayer me pasé buena parte del día intentando que alguien me contestara a esa pregunta. Y nadie parecía saber nada. A mí nunca me ha pasado que un alumno me pregunte y no tener respuesta, mirarlo con cara de borrego degollado y decirle que se busque la vida, que yo no puedo ayudarlo. A mí nunca me ha pasado que venga una madre a hablar conmigo sobre su hijo y mandarla a otro compañero a que le solucione el problema que me plantea. Nunca, hasta ahora, ha entrado nadie a mi clase a buscarme y me ha encontrado repanchigada en la silla, mano sobre mano, sin nada encima de la mesa. Sin embargo, eso me encontré ayer en los despachos a los que fui a preguntar. Y no es que me equivocara de lugar, no, era la Delegación provincial, sección personal de Secundaria. Dejaré de lado entrar en la polémica de que no todos los funcionarios somos iguales. Pero, aparte de eso, finalmente logré que alguien me diera una respuesta sino satisfactoria para mí, al menos coherente y lógica. Así que hoy me dispongo a volver a concursar, en condición de "desplazada", cuando ya todas las plazas se adjudicaron en su momento. Tengo que dar gracias, eso sí, de que me guarden mi sitio, por si algún día pudiera volver.
El pequeño problemilla que le veo a esto es el siguiente. Miro la lista de adjudicaciones y resulta que las veinticinco últimas personas que han recibido definitiva están con destino forzoso -es decir, son de muy lejos-, ocupan las plazas que ahora a mí me interesarían -que de hecho me interesaron en mi lista de peticiones- y tienen al menos diez puntos menos que yo. No conozco a esas personas ni tengo nada en contra de ellas, al contrario, me alegro de que estén colocadas aunque no sea en sus destinos predilectos. Pero, ¿es eso justo?
Mirando, mirando -ya que estaba puesta-, he visto también las plantillas y resulta que están tan copadas que yo tiemblo al pensar dónde narices nos van a meter. A los desplazados, a los de comisión de servicio, a los que quedan sin colocar... Pero no este año, sino en los próximos años. Amén de que, por supuesto, los interinos no van a trabajar durante mucho tiempo. ¿Es así como se arregla el problema del paro?
No sé si las brillantes mentes que han montado todo este lío son conscientes de la que se la va a venir encima como el resultado no sea medianamente aceptable. Yo soy la primera que no estoy conforme. Sé que de todo lo que ayer me dijeron algunos ineptos, la respuesta última del jefe de personal es la menos mala de las posibles. Pero sigo cabreada.

CDR

2 comentarios:

  1. El punto final sobre esta historia aun no está escrito, pero me imagino que los "indignados" por situaciones similares, sin duda estarán por cientos y entonces veremos qué "hace" o "consigue hacer" esta administración, administrada por tantos ineptos, que sin duda para nada dignifican la función pública de la que algunos, pese a quien les pese, nos sentimos orgullosos después de treinta años de servicio y de generaciones y generaciones de nobles y voluntariosos alumnos a quienes les hemos enseñado cuanto sabíamos, eso claro cuando nos dejaban trabajar y bien. Ánimo a cuantos "desplazados" se vean así porque sin duda son excelentes docentes que cumplen con esa vocacional labor de estar siempre ahí.
    Pedro M.Domene

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  2. Animo y a seguir. Me lo imaginé leyendo lo de números y me lo ha confirmado tu madre, ahora hay que seguir luchando como siempre, no hay que perder la Esperanza.

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