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martes, 31 de julio de 2012

HAIKUS

Las formas breves concentran de manera extraordinaria aquello que quieren expresar. Como ya dijo Baltasar Gracián "Lo bueno, si breve, dos veces bueno." Pero no voy  hablar hoy de aforismos, citas o pensamientos, sino de haikus. Una forma poética de origen japonés, de tres versos, que condensa en su simplicidad un modo de entender la vida a través de la naturaleza. La característica principal del haiku es su sutileza y, formalmente, su asimetría, que sugiere libertad.

El haiku nace de una emoción profunda sentida al contemplar la naturaleza y nos sumerge en un silencio ancestral, anterior a nuestra propia existencia. No es extraño, pues, que se haya relacionado esta estructura con la filosofía zen. De sobra es sabido que la cultura oriental es espiritual por definición. Sin embargo, muchos poetas occidentales se han dejado seducir por estos sencillos poemas -que no son nada fáciles de escribir- y su influencia en ciertas épocas de nuestra poesía española es innegable. En la actualidad se trata de un subgénero poético bastante cultivado.

Para la difusión del haiku en lengua castellana fue esencial la labor de Octavio Paz, que en 1956 realizó -en colaboración con Eikichi Hayashiya- la traducción de uno de los clásicos: Oku no Hosomichi, de Matsuo Basho (1644-1694). También el propio Paz es autor de magníficas muestras de haiku. Además, autores reconocidos como José Juan Tablada (mexicano), Jorge Luis Borges (argentino) o Mario Benedetti (uruguayo) los escribieron ocasionalmente. En España,encontramos rastros del haiku en poetas como Juan Ramón Jiménez o, muy especialmente, Antonio Machado, quien indagó en la misma esencia que intenta captar este poema japonés. En general, el haiku interesó posteriormente a toda la Generación del 27, influenciados por su sensibilidad y naturalidad.

Hay muchísimos, todos bellos y singulares. Aquí les dejo algunos de mis favoritos:

Mi tejado y mi casa han ardido.
Ya nada me impide ver
la luna que brilla.
(Haiku japonés)

La mariposa
recordará por siempre
que fue gusano.
(M. Benedetti)

Lejos un trino.
El ruiseñor no sabe
que te consuela.
(J. L. Borges)

Hecho de aire
entre pinos y rocas
brota el poema.
(O. Paz)

Canta, canta, canta
junto a su tomate
el grillo en su jaula.
(A. Machado)

Vienen las olas,
con ellas tu recuerdo;
pero se van.
(F. Basallote)

CDR

lunes, 30 de julio de 2012

CELOS

Ya sabes que los celos no conducen a nada bueno. Sabes que delatan carencias personales muy importantes. Y sabes que son autodestructivos, además de causar infelicidad y angustia en la otra persona también. Sé que lo sabes y que en este momento no puedes evitarlo.
No te dejes atrapar ahora por estos sentimientos tan dolorosos que tú nunca habías tenido. Reflexiona, pide otros puntos de vista, borra los pensamientos irracionales y trabaja en la confianza en ti misma.
Es ya un éxito reconocer lo que te pasa y pedir ayuda. Yo no soy psicóloga, pero soy tu amiga y lo que puedo ofrecerte es escucharte, recordarte lo mucho que vales y regalarte estas citas de personas mucho más sabias que yo:

"El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta."
(Jacinto Benavente)

"Los celos son siempre el instrumento certero que destruye la libertad interior y elimina en la compañía toda la felicidad posible."
(Gregorio Marañón)

"Los celos son, de todas las enfermedades del espíritu, aquella a la cual más cosas sirven de alimento y ninguna de remedio."
(Montaigne)

CDR

domingo, 29 de julio de 2012

CAMPOS DE GIRASOLES

Había cogido el coche y conducía para escapar de sí mismo y de aquella palabra que, nada más pronunciarla el médico, cambiaría su vida para siempre. Cáncer, seis letras que juntas significan horror y muerte. No tiene por qué, cada vez es más alto el porcentaje de casos que se salvan, le dijo el doctor. Tomás odiaba las estadísticas. No quería formar parte de ellas, ni para bien ni para mal.
Llevaba todo el día viajando sin rumbo, el móvil no dejaba de sonar y la señal acústica que avisaba de los mensajes era insistente. Su mujer estaría preocupada, claro, su hijita preguntaría por él sin parar, pero algo lo hacía seguir hacia adelante a pesar de saber que tarde o temprano tendría que regresar. Nuestros problemas no nos abandonan por muy lejos que nos vayamos. El golpe moral recibido no era excusa para desaparecer, para traicionar la confianza de María, siempre habían dicho que estarían juntos pasase lo que pasase, y ahora él escapaba como un cobarde, sin dar explicaciones. Después de recibir la noticia, no abrió más la boca, no hizo caso de las palabras de su esposa, de sus caricias, ni finalmente de su silencio impuesto y su gesto preocupado. Luz aún era demasiado pequeña para darse cuenta de lo que pasaba, pero los últimos días estaba sumida también en una especie de tristeza pegajosa que inundaba la casa. Y sin poder soportarlo más, decidió irse.
Conducía por carreteras secundarias para encontrar menos tráfico, para ir sin prisas y no dejarse llevar por el ritmo frenético que se impone en las autovías. Tampoco estaba pensando mucho, era como si su mente estuviera en blanco, presa de un agobio irracional que le impedía discurrir. Sus convicciones le aconsejaban que no se tratase con quimioterapia, ¿estaba dispuesto a quedar hecho un trapo sin defensas antes de morir? Sabía que existían alternativas y que estaba demostrado que el cáncer se puede curar sin los tratamientos habituales, lo había defendido tantas veces cuando salía el tema. Pero ahora era su vida la que dependía de esa decisión. María estaba dispuesta a acatar su elección, aunque le había suplicado que lo valorase bien, que pensase en ellas, que no las abandonase. Juntos serían fuertes para superar lo que viniese. Y él se había ido. No para siempre. Pero ese gesto de marcharse en el momento justo de afrontar la mayor dificultad de sus vidas hasta ahora, ¿se lo podría perdonar María? El constante sonido de las llamadas parecía anunciar que sí. Ella nunca le había fallado.
Estaba cayendo la tarde y de pronto Tomás se dio cuenta de que pasaba entre campos de girasoles. Paró el coche en el arcén y bajó para contemplar el encanto dorado de los grandes discos. La flor favorita de María. Ella no era como las demás chicas. Una sonrisa se prendió en sus labios, recordando aquel día en que le preguntó qué flores le gustaban. Si me regalas un ramo de flores, te dejo, Tomás. Las flores deben de estar en el campo, en los jardines, adornando la tierra, no en un jarrón agonizando. De acuerdo, entendido, pero ¿cuál es tu flor preferida? El girasol, contestó ella sin dudar, por su mezcla de belleza y utilidad, porque parecen ellas mismas soles, transmisoras de energía y calor, de vitalidad. Además, me encantan sus pipas. Y su risa sonaba como una cascada fresca e inagotable.
Un nuevo mensaje al móvil sacó a Tomás de su ensimismamiento. Decidió mirarlo, ignorando todos los demás, porque sabía que el último era el único que importaba: Testarudo, cabezota, vuelve a casa, estamos esperándote. Tus MyL. Echó un vistazo a los girasoles que lo rodeaban, ya cerrándose a la noche que acudía. Subió al coche y dio la vuelta para dirigirse a su hogar, allí donde estaba su fuente de energía, allí donde podría superar cualquier oscuridad y renacer a una nueva mañana luminosa.


CDR

sábado, 28 de julio de 2012

GREGUERÍAS

Si sentimos pasión por el lenguaje, nos fascinarán las greguerías. En su genialidad, Ramón Gómez  de la Serna (1888-1963) ideó este subgénero para reivindicar lo nuevo frente a lo moderno. Su vida y su obra suponen una continua ruptura con las convenciones, y el máximo exponente de esta actitud lo constituye la greguería. El nombre proviene del léxico costumbrista y significa literalmente "gritería", "algarabía", "barullo". Y bien definidas están con esta denominación, porque las greguerías son imágenes en prosa que dan una visión humorística, crítica, a veces en apariencia absurda, siempre sorprendente, de aspectos triviales y cotidianos de la vida. Como estallidos de lo literario. Leer las greguerías de tirón, como si se tratase de una novela o un ensayo es, sin duda, un error. Ramón -como le gustaba que lo llamasen- propone con estos pequeños artefactos lingüísticos ofrecernos un nuevo ángulo de mira para las cosas y por tanto, exige también otro tipo de lectura.
Decir que las greguerías son metáforas es exacto, pero no del todo porque no son simplemente eso. Es una de las técnicas utilizadas, si bien las imágenes adquieren en ocasiones tal complejidad que desbordan la simple metáfora. La greguería es un objeto lingüístico vivo, cuyos significantes se multiplican a cada interpretación, de sutiles y profundos matices, de paradojas, culta y callejera, multipolar en fin. Se podría decir que se trata de un género movedizo y desconcertante, que aborda con ironía y humor los aspectos más ásperos de la realidad y cuyo resultado es insólito. Aparentemente son frívolas, superficiales, sin embargo, cada uno de estos pequeños enunciados llegan a tocarnos las entrañas ante lo inquietante y grotesco de la realidad.

En palabras del propio Gómez de la Serna:
"Desde 1910 -hace cincuenta años- me dedico a la greguería, que nació aquel día de escepticismo y cansancio en que cogí todos los ingredientes de mi laboratorio, frasco por frasco, y los mezclé, surgiendo de su precipitado, depuración y disolución radical, la greguería. Desde entonces, la greguería es para mí la flor de todo lo que queda, lo que vive, lo que resiste más al descreimiento."
(Del Prólogo a "Greguerías: 1910-1960", Austral, 1960.)

Si todavía no las conocen, descúbranlas. Si ya las han leído, repásenlas. Porque merece la pena, porque en ellas encontramos todo, porque no han perdido ni pizca de actualidad.
Aquí les dejo algunas para abrir boca:

Si vais a la felicidad llevad sombrilla.

La mujer se limpia con un pañuelito muy chico los grandes dolores y los grandes catarros.

Un tornillo entre los clavos siempre se equivoca.

Los recuerdos encogen como las camisetas.

El lápiz sólo escribe sombras de palabras.

El reloj no existe en las horas felices.

Todos quisieran dos hígados para quejarse de los dos.

Al limpiar con el pañuelo las gafas parece que sus cristales hubiesen llorado ante el espectáculo de la vida.

Sinceridad: palabra sospechosa que comienza negando lo que es.

Nuestros gusanos no serán mariposas.

(Ramón Gómez de la Serna)

CDR

viernes, 27 de julio de 2012

MUJERES: MADRE Y POETISA COMPROMETIDA

Me imagino que todos habrán oído hablar -quizás incluso leído algo- de Blas de Otero y de Gabriel Celaya. Pero, ¿conocen a Ángela Figuera Aymerich? Con ella quiero comenzar un homenaje a mujeres extraordinarias, que por el simple hecho de su sexo no han trascendido de igual manera que sus homólogos masculinos.
Pues ese es el caso de esta autora vasca, que representa la voz femenina de la poesía desarraigada de la Primera Generación de Posguerra, evolucionada después a la poesía social de los sesenta. Su poesía se centraba en la maternidad a la vez que mostraba una rebeldía feminista de forma muy original. La mujer era vista como esposa y madre de familia, pero también como sujeto activo del cambio social. Sin duda, una visión muy adelantada a su tiempo.

Ángela Figuera Aymerich nació en Bilbao en 1902, en el seno de una familia de clase media, en una sociedad machista. Como otras muchas mujeres de principios del siglo XX, Ángela se empeñó en estudiar, en acceder a la cultura, en aspirar siquiera a la igualdad. Por encima de impedimentos familiares y sociales, terminó los estudios obligatorios y completó su formación en Letras para dedicarse a su vocación docente. En 1932 fue destinada a Huelva y ese mismo año se casó con el hombre que la acompañaría ya toda su vida, el ingeniero Julio Figuera. Su primer hijo nacerá muerto.
Cuando se produce el golpe militar contra la República, su marido se alista en las milicias republicanas. La Guerra Civil la atrapa en Madrid, donde nace su segundo hijo, en diciembre de 1936. En febrero de 1937 son evacuados a Valencia y poco después Ángela es destinada a un instituto de Alcoy; más tarde la enviarán a Murcia. Al acabar la guerra, por ser defensora del bando republicano y siendo estos los derrotados, Ángela se ve privada de su título universitario -de trabajo, por tanto- y la familia es despojada de sus bienes. Deciden entonces volver a Madrid, pero ella y su hijo finalmente se retirarán a Soria mientras la situación se normaliza. En este contexto, retomó Ángela su afición a escribir, animada por su marido, y en 1948 tiene la ocasión de publicar su primer libro, Mujer de barro, al que seguirá Soria pura. Ambos poemarios conectan con una poesía intimista, en la que se refleja el reencuentro con la tranquilidad y la realización como esposa y madre. Estos libros -no podía ser de otra manera- son censurados por su erotismo y sensualidad. Y como en la posguerra la felicidad no podía durar mucho, pronto conoce la escritora la miseria, el hambre, la injusticia. Así comienza lo que ella misma denomina "etapa preocupada", con el poemario Vencida por el ángel, publicado en 1950. Este periodo de más de veinte años abarca diferentes tendencias, ya que de esta poesía desarraigada y existencial, Figuera Aymerich pasa a una mayor preocupación por cuestiones sociales, posicionándose a favor de los seres humanos que sufren injustamente. El ejemplo más significativo es Belleza cruel, de 1958. Este libro, de poemas cargados de rabia y crítica, es enviado a unos amigos de la autora en México, puesto que en España habría sido imposible su aparición. Allí se presenta al premio Poesía Nueva España y gana, por lo que es editado, además con un prólogo de León Felipe que no tiene desperdicio.
En 1952, Ángela empieza a trabajar en la Biblioteca Nacional de Madrid y pronto se incorpora al proyecto "bibliobuses", que trataba de acercar la cultura a los barrios periféricos y marginales de la ciudad. Su posición intelectual siempre estuvo de parte de los desfavorecidos. Muy activa, además, fue un verdadero puente entre los círculos literarios madrileños y vascos. Aquí recordaremos su estrecha relación con Otero y Celaya, puesto que efectivamente existe una influencia mutua y muchos puntos en común. Si esto ha venido en llamarse incluso "el triunvirato vasco de la poesía social", ¿por qué ella es mucho menos conocida?
Es a partir de los años 60 cuando la poetisa comienza a cansarse de sus continuos intentos de cambiar las cosas. El poemario Toco la tierra (1962) lleva el elocuente subtítulo de Letanías, y así precisamente es acogido por la crítica, como una poesía de ideas repetidas y poco originales. Tras el traslado a Avilés para reunirse con su esposo, que trabajaba allí, realiza algunos viajes por invitaciones literarias a la Unión Soviética y a México, pero está siendo ya echada en el olvido. ¿Será la crítica más dura con las mujeres y más rápida y fácil la omisión?
En sus últimos años, Ángela Figuera retomó su poesía más simbólica y escribió algunos poemas y relatos para niños. Murió en Madrid en 1984. Hasta diez años después que falleció su marido, este realizó una labor inagotable para rescatar la obra de su esposa.

Aquí queda mi recuerdo para esta voz personal y única en nuestra poesía.
Para cerrar, unos versos suyos:

No quiero
que los besos se paguen
ni la sangre se venda
ni se compre la brisa
ni se alquile el aliento.
No quiero
que el trigo se queme y el pan se escatime.
No quiero
que haya frío en las casas,
que haya miedo en las calles,
que haya rabia en los ojos.
No quiero
que en los labios se encierren mentiras,
que en las arcas se encierren millones,
que en la cárcel se encierre a los buenos.
...
No quiero
que mi hijo desfile,
que los hijos de madre desfilen
con fusil y con muerte en el hombro;
que jamás se disparen fusiles,
que jamás se fabriquen fusiles.
No quiero
que me manden Fulano y Mengano,
que me fisgue el vecino de enfrente,
que me pongan carteles y sellos,
que decreten lo que es poesía.
...
No quiero
que me tapen la boca
cuando digo NO QUIERO.

(Ángela Figuera Aymerich)

CDR

jueves, 26 de julio de 2012

PEQUEÑOS TIRANOS

No tengo hijos. Pero por mi trabajo con niños y adolescentes -y por sentido común- me hago cargo de lo difícil que es educar a un vástago. Más aún en una época como la actual. Y, en mi modesta opinión, bien no lo estamos haciendo. Por supuesto que la culpa no es sólo de los padres, no, es de toda la sociedad. Sin embargo, hay que reconocer que las bases de la educación de un niño se asientan en casa. Ahí es donde deben empezar a aprender el respeto, a diferenciar lo que está bien de lo que está mal, así como unas mínimas normas de conducta para convivir con los demás. Pues ya de entrada, en general, eso falla. Nos hemos posicionado en la permisividad, debido a un acomplejado y erróneo sentido de que el autoritarismo es retrógrado y nocivo. Suplimos el tiempo que no les dedicamos con cosas que jamás podrán sustituir al diálogo y al apego entre los miembros de la familia. Sin olvidar que si no existe autoridad en el hogar, es imposible que el niño ya respete a nadie ni acate ningún tipo de mando fuera de este. Y así, entre todos, estamos creando una generación de inestables emocionales, desinteresados de todo lo que suponga esfuerzo, pequeños tiranos cuya voluntad prevalece por encima de todo. El vínculo entre los niños y sus mayores no se fundamenta ya en el afecto, sino que se refuerza simplemente por un interés materialista de conseguir lo que quieren.

Es evidente que no me refiero a tocar ninguno de los derechos que muy justamente tienen los niños, pero la cuestión es que también existe una serie de obligaciones que no se tratan en igual medida que los anteriores. Nuestros pequeños tiranos de hoy, abogados en ciernes, conocen al dedillo su lista de privilegios y se cargan de razones con ellos. No se molestan en entender los argumentos ajenos si no les conviene, no les interesa saber qué es la empatía, y cada vez más temprano van de sobrados mientras se advierte claramente una madurez intelectual cada vez más tardía.

Antes la vida era más dura y difícil -al menos hasta ahora-, pero era mucho más sencilla. Aparentemente hoy vivimos en un estado de bienestar, satisfechos de poder darles a nuestros hijos lo que nosotros no tuvimos. Pero, ¿es así en realidad?
Como este tema sería amplísimo de tratar y creo haber dejado ya abierta al menos la reflexión que todos deberíamos hacer sobre él, cierro con una cita del sabio Confucio, que espero se sepa interpretar correctamente. No se me vaya a acusar de apologista del maltrato a menores.

"Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío." 

CDR
 

miércoles, 25 de julio de 2012

FARSA Y FRACASO

Si han escuchado alguna vez que la vida es puro teatro, que somos meros personajes de una farsa llamada vida, pueden leer la última  novela de Enrique Vila-Matas, Aire de Dylan, para convencerse de ello.
Partiendo de la figura del cantante de las múltiples identidades, Bob Dylan, como paradigma del artista moderno, representante de una cultura americana que persiste en la obra del catalán, y recreando la historia de Hamlet a su manera, Vila-Matas construye un teatro sin teatro para representar una farsa sobre la literatura posmoderna, sobre el intelectualismo, sobre Barcelona, sobre sí mismo y sobre el mundo en general. Sí, es cierto, suena a algo muy ambicioso. Y lo es. Lo mejor, que el autor sale más que airoso, con su aire "infraleve". Una historia de tintes shakesperianos pero también cervantinos -además de otras múltiples influencias literarias y culturales- en la que Vilnius, el protagonista, nos lleva de la mano por un recorrido delirante con toques detectivescos, sin que la trama, sin embargo, tenga nada de trepidante.
Es tan sencillo como que un padre, escritor recientemente fallecido -Lancastre-, parece filtrar su memoria en la mente de su hijo, fracasado y encogedor de hombros profesional, cuyo único afán es potenciar su parecido con Dylan. Se contrapone así durante toda la novela la cultura del esfuerzo y de la superación con el arte de no hacer nada. Aderezan el argumento un escritor que ha decidido dejar de escribir, una chica guapa con talento pero sin ganas de usarlo, una madre malísima y su amante no menos grotesco. Como trasfondo, la búsqueda de la autoría de una misteriosa frase que da sentido a la vida de Vilnius, con viaje surrealista a Hollywood incluido, el supuesto asesinato de Lancastre y el objetivo de escribir las memorias póstumas -y apócrifas- de este. Al final, un giro inesperado quiebra el hilo imitador de la obra hamletiana.
Un pequeño lío que requiere, por supuesto, continuos cambios de tono y de registro, lo que da una gran riqueza literaria a esta novela, profunda y compleja, vilamatiana a más no poder. Impregnada de ese humor crítico y mordaz que acribilla nuestras convicciones.
Las dudas, el fingimiento, el destino, la relación entre la literatura y la vida son temas constantes en la narrativa de este originalísimo y peculiar escritor, de imaginación poderosa, que sabe sorprender a sus lectores con cada nueva entrega.

CDR

martes, 24 de julio de 2012

GANA LA SENCILLEZ

El domingo vi la película de David Lynch Una historia verdadera (The Straight Story), de 1999, nominada a un Oscar al mejor actor, dos nominaciones al Globo de Oro, nominada también a la Palma de Oro a la mejor película en el Festival de Cannes, y que obtuvo dos premios del Círculo de críticos de Nueva York. Sin duda un gran éxito para un largometraje que se caracteriza por su sencillez, algo no muy común en las grandes producciones del cine norteamericano.
Se trata de la conmovedora historia de un anciano, Alvin Straight, que convive con una hija discapacitada. A pesar de su achacosa salud, decide emprender un viaje para visitar a su hermano Lyle, que acaba de sufrir un infarto, y con el que no se habla desde hace diez años. Lo sorprendente es que Alvin debe realizar el viaje en una cortacésped, puesto que ni tiene permiso de conducir ni su deteriorada vista se lo permitiría. Un gran reto personal recorrer más de 500 kilómetros en tan singular medio de transporte. A lo largo del camino, Alvin se encontrará con personas a las que ayudará y que también le echarán una mano, escuchará y será escuchado, de modo que esta road movie se convierte en un verdadero canto a la vida. Con importantes temas de trasfondo, como la experiencia de los combatientes en la Segunda Guerra Mundial, la añoranza de la juventud cuando se llega a la última parte de la vida, la solidaridad, la perseverancia y, por supuesto, las relaciones fraternales, esta historia verdadera del señor Straight nos hace reflexionar siquiera un momento sobre las cosas importantes y pone de relieve la naturaleza bondadosa del ser humano. Para el protagonista, este camino supone tanto una reflexión como una expiación de aquello de lo que no se siente orgulloso.
Por otra parte, uno de los aspectos que más me impresionó de la película fue su lentitud. En una época en que estamos condenados a la velocidad, a vivir deprisa, esta película nos permite un momento sosegado, en el que podemos detenernos en los detalles y apreciar el recorrido del personaje con detenimiento. A esto se une una maravillosa banda sonora y una fotografía impecable.
No crean que es una película sensiblera y bucólica. También aparecen la muerte, la mentira, el alcoholismo, el dolor, pero de una forma natural, como parte de la vida, sin recreaciones. Y el resultado es, como he dicho, sencillo -que no simplista- pero profundo.
Una película para sentirla.

CDR

lunes, 23 de julio de 2012

DESPEDIDA

Hoy ha fallecido en Barcelona, a los 75 años, la editora y escritora Esther Tusquets. Fundadora y directora de la editorial Lumen durante cuarenta años. Una mujer humilde y sencilla, generosa, lúcida y valiente en la difícil época en que le tocó vivir. Valiente también en la última etapa de su vida, asumiendo la enfermedad y el final con dignidad y resignación.

Se podría decir mucho de ella. Pero a veces, sobran las palabras. Lo mejor es descubrirla en sus libros, los propios y los editados, sobre todo en aquel tiempo en que la edición no era una actividad meramente industrial.

Una mujer afortunada que, según ella misma, nunca sacrificó nada por nada, así como tampoco de nada se arrepentía en su vida. ¿Quién podría decir lo mismo?
Hoy se ha ido, tranquila y serena. Si acaso se le puede restar horror a la muerte, así lo ha hecho Esther con su actitud.

Descanse en paz.

CDR

DE SEMÁNTICA (II)

Otro de los aspectos que trata la Semántica es la de los sentidos figurados, en lo que se denominan expresiones fraseológicas. Estas son conjuntos de palabras cuyo significado no es la suma de los significados de los vocablos que los componen, sino que forman un todo semántico. Dentro de esta categoría, diferenciamos las lexías complejas, que vienen a coincidir con las palabras compuestas (como verbigracia) y se refieren, sobre todo, a fórmulas fijas de nuestra lengua que se han lexicalizado (como de manera que.) Y, por otro lado, las lexías textuales, que son de las que vamos a ocuparnos ahora. Su elaboración formal es mucho mayor, ya que en ellas interviene la función poética, encargada de dotarlas de ese sentido figurado mencionado anteriormente. En estas expresiones, que van desde refranes populares hasta frases hechas, se expone el genio de la Lengua, el salero, humor, ironía de sus hablantes y gran parte de su legado cultural. Algunas de estas lexías se entienden por su transmisión de generación en generación y recogen la sabiduría popular, otras sólo se descifran conociendo los referentes culturales a los que aluden, y algunas son producto de un contexto comunicativo específico que les da sentido.

Como siempre, la mejor forma de entender es acudir a los ejemplos que ilustren lo explicado.
En este país, se puede decir que contamos con una clase política cuyos integrantes no tienen abuela, como tampoco tienen agallas. Resulta que, además, muchos de ellos hacen su agosto en los puestos que ocupan, sin importarles que la ciudadanía esté con la soga al cuello. Cuando ya era evidente que nuestra economía hacía aguas, el presidente de turno se sacó de la manga argumentos para demostrar que se trataba simplemente de una pequeña recesión y no supo coger el toro por los cuernos. Ahora su sucesor, que se nos vendió como una pera en dulce, parece que gobierna entre bastidores y sólo da la cara tijera en mano. Así que sus esperanzadoras promesas electorales han caído en saco roto. Ya se sabe que las palabras son propensas a que se las lleve el viento. En definitiva, que estamos aviados.

¿Quieren también un refrán? Ahí va: Aramos, dijo la mosca. Y estaba en el cuerno del buey. Digo yo que A buen entendedor, pocas palabras bastan.

CDR

domingo, 22 de julio de 2012

QUIÉRETE MUCHO

Quererse a uno mismo es algo tan lógico que se da por sentado. Pero no siempre es así. Se dice que nadie te puede querer si tú no te valoras primero. Tampoco es del todo cierto. Porque hay personas que son muy queridas por quienes las rodean y ellas, sin embargo, tienen su autoestima por los suelos. Esto viene a decir que no es imprescindible un alto aprecio de sí mismo para llevar una vida normal. Pero resulta que si no te quieres, tarde o temprano esto se convertirá en un problema. Y afectará sin remedio a esa vida normal que estabas llevando.
¿Qué puede motivar que una persona no se quiera? Quitados los casos en que la autoestima se ha visto mermada desde la infancia por unos padres fríos o violentos, o en la edad adulta por una persona dominante y experta en acomplejar a quien tiene al lado, la mayoría se deben, simplemente, a una concepción equivocada de la propia persona. Es decir, es algo sumamente subjetivo. Si una niña, desde pequeña, ha estado descontenta con su cuerpo, por ejemplo, puede que haya crecido sin caer en las redes de la anorexia ni de la bulimia, puede que sus familiares y amigos piensen que aquel complejo fue superado y en nada le afecta ya, o ni siquiera supieran que lo tenía, pero a la mujer de hoy le sigue perjudicando esa idea. Y esa mujer es inteligente, sacó una carrera y ejerce su profesión, tiene una familia maravillosa, desde fuera se la ve guapa, se la considera simpática y extrovertida, ni un solo motivo para sentirse desagusto. ¿Entonces? La mente es muy poderosa y puede ser fuerte para sacarnos de las situaciones más duras, pero también para hundirnos en nuestras propias miserias. Hay que luchar contra ello. Y cuesta. Por eso hay que acudir a todo aquello que sirva de ayuda. Por eso hay que confiar en quienes nos quieren. Pero también mirar en nuestro interior, dialogar con nosotros mismos siendo sinceros, sin hacernos daño. Aceptarnos es el mayor éxito que podemos conseguir en esta vida.
No somos perfectos, ninguno, ni siquiera los que lo parecen o los que se lo creen. Cada uno es único y por eso todos somos especiales. Tú también, amiga. Así que, quiérete mucho.

CDR

sábado, 21 de julio de 2012

A NUESTROS LIBRA

Es de justicia dedicar una entrada a las parejas de aquellos géminis mencionados en este blog, libra ambos.
Libra es un signo asociado a Venus, diosa del amor. Se caracteriza, pues, por un acentuado romanticismo -más o menos explícito- y un gran idealismo. Su afinidad amorosa, mental y espiritual con géminis está más que demostrada. Cálidos y soñadores, los libra son personas que siempre buscan el equilibrio y la armonía, sabiendo transmitirla allí donde van. No son amigos de la soledad. Cooperativos y buenos moderadores en conflictos, odian la injusticia. Dígase también que son difíciles de conformar y que les cuesta mostrar sus debilidades. Su elemento es el aire y su indiferencia es sólo aparente. Doy fe de ello.
Como todo en esta vida, lo de los signos zodiacales es relativo. Mi libra dice que no cree en estas cosas y que no es posible que todas las personas que han nacido bajo el mismo signo sean iguales. Es evidente. Pero creo que sí existe cierta tendencia astral que nos condiciona y nos influye. O puede que todo sean casualidades. En cualquier caso, aquí queda mi tributo a nuestros libra (más o menos atípicos.)

CDR

viernes, 20 de julio de 2012

URBANIDAD

Hace unos días hablaba aquí de urbanización indiscriminada. Hoy voy a hablar de urbanidad ausente. Una por exceso, otra por defecto. Es este un país de acreditada solidaridad y civismo en lo que a grandes tragedias se refiere, dígase un incendio, una muerte injusta, un atentado, etc. Sin embargo, a nivel personal, en el día a día y en las pequeñas cosas, cuando mejor se puede demostrar una actitud ética y cortés, esta brilla por su ausencia. Estoy necesariamente generalizando, a sabiendas de que hay -por fortuna- excepciones.

Dividiremos la falta de urbanidad en tres grandes grupos, que abarcarían creo yo lo más importante de esta carencia:
1) Al volante: raro es el día que no me encuentre por nuestras carreteras, autovías o calzadas a un individuo haciendo una maniobra inadecuada, poniendo así en peligro la vida de los demás; exhibiendo una creída superioridad, como si el resto fuésemos molestos gusanos en su camino; o invadiendo accesos de paso a peatones o a otros vehículos, igual que si no existiesen normas para el susodicho.
2) En el uso de instalaciones públicas: desde algo tan sencillo y a la vez tan feo como tirar un papel o cualquier otra cosa al suelo, hasta destrozar aparejos urbanos pensados para el uso y disfrute de todos. ¿A quién no le gusta que los pueblos y ciudades estén limpios y arreglados, que los servicios públicos estén disponibles, funcionando y en condiciones? Pues todos somos cada uno. Sería tan sencillo como actuar igual que en nuestra propia casa. ¿Estiramos de la cadena después de usar el baño? ¿Dejamos los restos de comida esparcidos por el lugar donde hemos estado comiendo? ¿Pintamos las mesas? ¿Pegamos golpes a nuestros muebles, espejos y puertas? Las respuestas son evidentes.
3) En el trato con los ancianos: es un defecto de la juventud creerse de algún modo superior, invencible, y por supuesto no prever que en el futuro ellos serán los viejos (si llegan). De todas formas, hoy en día es cada vez más frecuente que las personas de cincuenta, de sesenta o incluso más, se sientan en la flor de la vida. Lo cual está muy bien. Pero en esta sociedad de la eterna juventud, esa parcela de gente mayor, ancianos o viejos -la palabra no tiene por qué tener ningún matiz peyorativo- va quedando marginada, al borde de la invisibilidad. No es extraño encontrar situaciones en las que se manifiesta un profundo desprecio por estas personas, como si fuesen seres inferiores, indignos. Atrás quedó la obligada cortesía y consideración que antaño se tenía por los ancianos.

En definitiva, está claro que lo que falla es el respeto por los demás en todos los sentidos. Por eso me parece que es necesario reflexionar sobre ello y, más que nada, tomar medidas. Por ejemplo, que la tan traída y llevada "Educación para la ciudadanía" deje de ser un arma arrojadiza y sea una asignatura de verdad (el nombre es lo de menos), en la que los niños aprendan estas cuestiones fundamentales para vivir en una sociedad. Y más aún, que los padres no deleguen su obligación de educar en los maestros y profesores, y empiecen por inculcar en casa unos valores que se reflejarán después en los adultos que cogen el coche, hacen turismo en una ciudad, o se encuentran con un anciano en el autobús.

CDR

jueves, 19 de julio de 2012

CUESTIÓN DE GÉNERO

Los que me conocen, que vienen a coincidir en gran parte con los que leen este blog, saben que soy bastante feminista. Entiéndase por esto que defiendo la igualdad de la mujer y que aborrezco cualquier actitud misógina. Sin embargo, "peco" de no estar de acuerdo en cuanto a lo que a lenguaje llamado sexista se refiere. Claro que me parece bien que se utilicen términos como alumnado por alumnos, sustituyendo el genérico en masculino siempre que sea posible. Para ello tenemos una lengua rica y variada. O eliminar el sentido peyorativo de algunos vocablos en femenino (zorra, vaca), que en masculino se convierten en dechados de virtudes (zorro, toro). Pero hasta ahí. La moda de usar el masculino y el femenino en todas las enumeraciones me parece que atenta contra el principio de economía del lenguaje, por no hablar de la concordancia en la mayoría de ocasiones. Les explico. ¿De qué serviría que un maltratador le dijera a su mujer mientras le atiza unos golpes: "La niña y el niño están dormidos, tu padre y tu madre no pueden ayudarte, grita, los vecinos y las vecinas no te escuchan"? O, ¿para qué sirve que los políticos se llenen la boca mencionado a los ciudadanos y a las ciudadanas si en realidad sus medidas afectan a todos sin distinción de sexo?
Lo que quiero decir con estos ejemplos tan exagerados es que la lengua no es sexista, son las personas. Si intentamos un uso correcto de nuestro idioma, esta entrada debería empezar: "Los y las que me conocen...", y el maltratador diría: "La niña y el niño están dormida y dormido...", etc. Puesto que cada palabra debe ir acompañada de sus correspondientes determinantes. ¿No son ya bastante complicadas las cosas como para eso?
Que la tradición fálica que impera en el mundo desde hace tantos siglos haya impuesto el masculino como genérico y eso sea más o menos justo sería tema de otra discusión. Pero es lo que hay. Como que una mesa sea femenino, mientras que un sillón es masculino. ¿Es más fuerte este que aquella? Soy partidaria de cuestionar las cosas pero, sinceramente, otras me preocupan mucho más. Las palabras tienen mucho poder, mucho, muy por encima del influjo machista.

CDR

miércoles, 18 de julio de 2012

TRAS LA MÁSCARA

Jaime pasó la tarjeta para fichar a las 22.03 horas exactamente. Llevaba a cuestas esa sensación de rutina con la que cargaba desde hacía cuatro años, desde que aquel maldito accidente cambió su vida. Todos los días lo mismo, había asimilado que ese era su destino. Una vida insulsa digna de un ser miserable como él.
Entró a casa, dio los dos besos de rigor a su madre y le contestó mecánicamente a las preguntas de cómo había ido la jornada. Se duchó, cenó frugalmente y, como cada noche, se encerró en la habitación mientras el ronroneo de la tele acunaba a su madre en el sofá de la salita. Ella también se había acostumbrado a vivir así y no le exigía más que esos breves momentos de compañía y después la certeza de que estaba en la casa. No soportaría otra pérdida.
Su cuarto era su santuario. El único lugar donde podía de verdad ser él mismo. Nadie sospechaba que Jaime, el callado celador, el pobrecillo lisiado al que todos tenían lástima al tiempo que evitaban su presencia, era la mismísima Diana, la "Virgen Blanca". Lo supo en cuanto le dijeron que su padre había muerto en el accidente. Lo supo en cuanto vio su reflejo en el espejo de la habitación. Su cuerpo y su rostro desfigurados por el fuego eran una señal, sin duda, de que era hora de asumir su verdadera naturaleza.

Jaime había sido un niño muy tímido, raro, según su padre. No le gustaba jugar con otros chicos, prefería quedarse en su habitación leyendo libros de esos que le metían pájaros en la cabeza, según su madre. Él entendió bastante pronto que no era como los demás, que no sentía su cuerpo como propio y que deseaba con todas sus fuerzas ser algo que no era. El desprecio de los otros no era lo peor, era mucho más duro el desdén furioso de su propio padre. Conforme fue creciendo, todos lo sabían. Tanto se notaba su aire afeminado y melindroso por más que el chico intentara disimularlo. Maite no tenía valor para afrontar el problema y ayudar a su hijo, prefería asumirlo callada y dejar que todo siguiese su curso. El progenitor, por su parte, optó por creerle invisible, nunca hacían nada juntos y si alguna vez le hablaba era para ofenderlo con sus comentarios machistas y castrantes. Jaime no tuvo más remedio que cargar con su lastre como pudo. Logró sobrevivir al instituto y empezó la carrera de Filología Clásica. Dejando a un lado que casi no se relacionase con nadie más de lo estrictamente necesario y la atmósfera agobiante de su casa, su vida le parecía bastante aceptable. Ya llegaría el día en que echase a volar. Pero en vez de ese, llegó el fatídico día. Jaime se vio obligado a llevar a  su padre a una importante reunión porque este tenía el brazo escayolado y no podía manejar el coche. A él no le gustaba conducir, se sacó el permiso porque sabía que era importante para su futura libertad pero no se le daba bien. Tampoco practicaba mucho. Cómo disfrutaba el cabrón mofándose de él, qué estilazo, vaya forma de coger el volante, no sabes ni dónde está el intermitente, pareces una nenaza asustada. Y pasó. Jaime vio aquel terraplén, pisó el acelerador y dio un brusco volantazo.
Cuando despertó en el hospital, Jaime no podía moverse, notaba un insoportable escozor en todo el cuerpo, en la cara, y tenía la mente confusa. Le dijeron que fue un accidente, una de las ruedas había reventado. Él lo aceptó. Sería mentira decir que no sintió cierta lástima por su padre fallecido, pero el atisbo de pena se tornó en odio puro y visceral cuando fue consciente de la situación en la que se encontraba. Ahora no sólo estaba encerrado en un cuerpo detestable por su masculinidad, sino también atrapado en un informe cuerpo quemado, con un rostro desfigurado y horrible. El día que volvió a casa y se enfrentó con su imagen en el espejo, las lágrimas se secaron antes de brotar y toda la injusticia del mundo cayó sobre sus hombros.

Empezaba el proceso de transformación. En esos años había ido perfeccionándose y el resultado era increíble hasta para él mismo. Látex para moldear el rostro y las formas del cuerpo, maquillaje profesional, peluca de cabello natural. Esa noche eligió de su amplio vestuario una túnica blanca tejida con hilo dorado y una diadema de flores silvestres. Como si se desprendiese de una piel ya inservible, abandonando los despojos en el suelo, la Diosa resurgía con nuevas fuerzas cada noche.
Diana se conectó a internet, encendió la webcam y comenzó la caza. Grave y severa, altanera, vengativa, su misión consistía en entablar relaciones con hombres a través del chat y engatusarlos con sus mejores artimañas. Para, una vez atrapados en sus redes, fulminarlos con crueles desaires y humillaciones sin fin. Y disfrutaba, sí. La "Virgen Blanca" era implacable y nadie accedería nunca a su duro corazón.

La mañana avanzaba y la puerta de la habitación no se abría. Maite estaba preocupada. Siempre se levantaba tarde, casi con el tiempo justo para comer e irse al trabajo. Pero esta vez la inquietaba el profundo silencio que invadía la casa, ni música, ni el habitual trasiego en el cuarto. Subió las escaleras y estuvo a punto de abrir en varias ocasiones, pero se alejaba de nuevo con temor. Hasta que decidió que era su madre y que debía ver qué le pasaba. Tocó a la puerta, primero suavemente y después con más vigor. Nada. Tenía que entrar. Y entró. La pantalla del ordenador brillaba todavía con un juego de luces azules y amarillas. En la cama, una joven vestida de blanco, que reposaba como si estuviese en su último lecho. Con el corazón palpitante, Maite se acercó y tocó los labios de Diana. Había temperatura. Respiró hondo y mientras las lágrimas acudían a sus ojos, susurró: ¿Cuál de las dos es tu máscara?

CDR

martes, 17 de julio de 2012

DE SEMÁNTICA (I)

La Lengua es maravillosa. Me refiero a la disciplina, claro. El campo que se ocupa de los significados se llama Semántica. Es muy curioso estudiar este nivel. A mí me encantó hacerlo en cuarto curso de carrera con una asignatura específica. Y me encanta ahora explicar a mis alumnos algunos de los aspectos que abarca. Como la sinonimia y la hominimia. Les cuesta entender la diferencia. Creo que es sencillo. Voy a intentar exponerlo aquí con dos ejemplos. Haber, hay muchísimos. Lo mejor siempre es acudir a la actualidad para ilustrar la teoría.

La sinonimia consiste en que una misma palabra tiene varios significados. Fácil, ¿no? Más aún si sabemos que esos significados están relacionados por algún rasgo semántico. En cuanto a la hominimia, se trata de dos palabras distintas que se escriben igual (homógrafa) o que suenan igual (homófona), pero tienen distinto significado. Estos no guardan ninguna relación entre ellos. Por supuesto, lo más difícil es diferenciar la homonimia homógrafa de la sinonimia.

Y aquí van los dos ejemplos:
Enchufe: De la onomat. chuf. 1. Acción y efecto de enchufar. / 2. Parte de un cabo o caño que penetra en otro. / 3. Sitio donde se enchufan dos caños. / 4. Cargo o destino que se obtiene sin méritos, por amistad o por influencia política.
Chorizo (1): Del lat. salsicĭum. Pedazo corto de tripa lleno de carne, regularmente de puerco, picada y adobada, el cual se cura al humo.
Chorizo (2): De chori. Ratero, descuidero, ladronzuelo.

Nótese que, a veces, pueden darse ambos fenómenos semánticos en el mismo sujeto.
¿A que es interesante?

CDR

lunes, 16 de julio de 2012

MI QUERIDO SARAMAGO

He leído mucho y espero que me quede aún mucho por leer. Pero uno de mis escritores favoritos es y será José Saramago. Por su estilo y por su capacidad literaria, pero también por su lucidez, por su sinceridad, por su valentía y porque sus palabras siempre han sido consecuentes con sus hechos. Puedo presumir de conocer casi toda la obra narrativa de este singular portugués afincado en Lanzarote; no así me ocurre con sus ensayos, solo he leído artículos puntuales.
Hace poco entré en una librería y me encontré con "El último cuaderno", de mi admirado. Lo compré sin dudar. Se trata de una recopilación de textos escritos en el blog personal del autor entre marzo de 2009 y junio de 2010. Empecé a leerlo ayer y también lo terminé. Me ocurre a menudo que un libro me absorba y sea incapaz de dejarlo para después, al cerrarlo, quedarme con una sensación de culpa por haberlo leído tan rápido. Suerte que existe la relectura, la posibilidad de volver a hojear el libro y detenerte allí donde te plazca.
Me gustó el libro, claro, me encantó. Pero más allá de su contenido y de su calidad, me sorprendió el hecho de que un señor de 87 años, premio Nobel de Literatura, con su vida resuelta, se dedique a escribir un blog para hablar de temas tan triviales como el paro, la crisis, la tortura, la enfermedad... o para recordar anécdotas de su vida, o para homenajear a aquellos personajes admirados por él, o para denunciar a aquellos otros que cometen actos deleznables. Así que, detrás del magnífico escritor, he descubierto al maravilloso ser humano, tierno o cabreado según tocase. Un hombre comprometido que ha luchado por sus ideas a través de la palabra y que siempre ha utilizado su nombre y su prestigio no para lucrarse -como está tan de moda- sino para defender causas justas. Hasta su último suspiro, en junio de 2010, estuvo implicado en la actualidad. Su postrera entrada en el blog, al dictado pues ya ni pulso tenía, está dedicada al escritor sueco Mankell por su participación en la flotilla de la Paz que transportaba materiales de ayuda para Palestina y que fue atacada. El propio Saramago hubiese estado en ese barco, como siempre estaba, si su salud se lo hubiese permitido. Sólo la muerte pudo apartarlo de su misión.
Lo que nunca lograron sus muchos detractores, callarlo, ni la misma señora negra lo consiguió ese junio que se lo llevó, porque ahí quedan sus libros como legado de un hombre extraordinario.
José Saramago era un ateo confeso y empedernido. Por eso no diré que ojalá esté en el cielo y todo eso. Esté donde esté, esté o no esté, aquí nunca se le olvidará.

Por último, he elegido, con mucha dificultad por la abundancia, unas palabras suyas para cerrar esta entrada: "El fin del viaje es simplemente el comienzo del otro. Es necesario ver lo que no ha sido visto, ver otra vez lo que ya se vio, ver en primavera lo que se vio en verano, ver de día lo que se vio de noche, con sol donde antes la lluvia caía, ver el trigo verde, el fruto maduro, la piedra que cambió de lugar, la sombra que ahí no estaba. Es preciso volver a los pasos que fueron dados, para repetirlos, y para trazar nuevos caminos a su lado. Es preciso recomenzar el viaje. Siempre."

CDR

domingo, 15 de julio de 2012

SECUENCIAS

1) EL PACIENTE M.
Primer día de escuela. La maestra pregunta a los niños qué quieren ser de mayores y van contestando, uno a uno, por el orden en que están sentados. Cuando le llega el turno a M., él responde con una meridiana claridad insolente: -Yo seré presidente del Gobierno de este país.- Un ligero murmullo se extiende por el aula, acallado en seguida por la mirada severa de la maestra. Los compañeros no saben en realidad qué ha querido decir M., qué clase de oficio es ese, pero todos miran instintivamente la foto junto a la pizarra. Y doña Paulina no quiere darle coba al asunto. -Bueno, M. tú ya sabes quién manda en España, ¿verdad? Que el Señor guarde muchos años a nuestro Caudillo.- Y pasa a otra cosa. A M. le da igual. Que digan lo que quieran. A mí me sobra paciencia para conseguir lo que me propongo, piensa. Después, sigue atento a las explicaciones de la maestra.
2) RIP
Requiescat In Pace nuestra paga extraordinaria de Navidad. Íntegra. Le vamos a dar sepultura junto a las tumbas de nuestro bienestar, nuestro poder adquisitivo y nuestra confianza, asesinados también hace ya algún tiempo.
Aún resuena en mis oídos la voz del señor Rajoy, en campaña electoral y recién ganadas las elecciones, diciendo que los funcionarios ya habían hecho su sacrificio (bajada de entre el 5 y el 7% en 2011) y que iba a intentar "no tocarles ya más". Como si fuera un Juan Ramón Jiménez sin rosa (¡No le toques ya más, / que así es la rosa!) Pero don Mariano no entiende de poesía y conceptos como sencillez y perfección lo superan. Y como en este país sale gratis decir una cosa y hacer la contraria, nos ha tocado y mucho. ¿La potestad? Millones de personas eligieron a este señor para que nos gobernara. ¿La excusa? Los anteriores lo han dejado todo tan mal que no queda más remedio que hacer lo que está haciendo.
Gobernar tiene que ser, sin duda, muy complicado. Pero a la manera de estos y de aquellos, cualquiera de nosotros podríamos hacerlo. Igual nos sale hasta mejor.
3) DELIRIOS DE GRANDEZA
Cuando usted se cree un personaje importante y poderoso, cuando está convencido de que puede hacer lo que le da la gana, cuando se rodea de gente deplorable que se atreve a insultar a los demás desde su tribuna... es que sufre delirios de grandeza. Y esto, señor, es un problema. Más aún, es una enfermedad paranoide. Por favor, hágaselo mirar antes de que nos hundamos del todo en el agujero en que nos ha metido.
4) EL FIN DEL MUNDO
Las interpretaciones que se dan a la predicción del calendario maya sobre el fin del mundo son diversas. No se trata necesariamente de la desaparición de la humanidad. Puede ser simplemente un cambio brutal.
Teniendo en cuenta que hablamos de una cultura antigua (más de 3.000 años), cuyos conocimientos científicos, matemáticos y astrológicos -siendo muy avanzados, por supuesto- no debían ser aún muy exactos a tan largo plazo, y atendiendo a la que se nos viene encima, no me extrañaría que los mayas se refiriesen a la llegada de Rajoy, el exterminador.

CDR

sábado, 14 de julio de 2012

AMISTADES

Dicen que el amor no tiene edad. Es cierto. Yo digo que la amistad tampoco la tiene. Puede parecer lo más obvio que los amigos de los que nos rodeamos sean de nuestra misma edad. Sin embargo, no siempre es así. No necesariamente. No siempre es con gente de tu generación (o no sólo con ella) con la que compartes más afinidades. A veces resulta que acaban siendo de tus mejores amigos aquellos con los que, más allá de la diferencia de edad, te encuentras realmente a gusto, tienes de verdad cosas en común y están ahí en todo momento, sea bueno o malo.
Además me parece importante decir que la amistad tampoco es excluyente, desde luego. A lo largo de la vida se van sucediendo muchas personas que, por unas u otras circunstancias, entran en tu círculo de amistades, pero sólo unos pocos perduran. Las demás quedan en conocidos. Y es posible conservar una amistad de la infancia, una amistad de la época universitaria y amistades recientes de gentes que han pasado de ser compañeros de trabajo a imprescindibles amigos en tu vida. Y todas son compatibles, importantes, enriquecedoras.
Las verdaderas amistades se pueden contar con los dedos de las manos, pero esas son las que realmente cuentan.
"La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad." (Francis Bacon)

CDR

jueves, 12 de julio de 2012

PARA REFLEXIONAR

Aunque la época estival es propicia para desconectar y relajarse, no hay que dejar de reflexionar. Estamos perdidos si nos alelamos con largas tardes de letargo, telebasura, best sellers y sol en exceso. Todo eso está muy bien, claro, pero es importante también alimentar nuestra mente con buenos libros, por ejemplo. El último que he leído es "Nada", de Janne Teller. Una de esas lecturas que no te deja indiferente y que te hace, sin duda, pensar. Mucho. Sobre cómo nuestros miedos nos llevan al límite. Sobre lo que somos capaces de hacer en determinadas circunstancias. Sobre las convenciones. Sobre las cuestiones fundamentales de qué sentido tiene la vida y cuál es nuestro papel en este mundo. Las respuestas que da la autora vienen a través de un camino duro y escabroso que recorren los protagonistas, unos chicos de catorce años que perderán su inocencia en una serrería abandonada.
Con una prosa directa de frases cortas y un argumento sencillo, Teller logra crear una atmósfera intrigante cuyo mayor acierto es la profundidad que subyace en el tratamiento del tema.
Un libro que te atrapa desde la primera página y que, al terminar, deja un resquicio de luz y esperanza. Y, sobre todo, un amplio campo para reflexionar.
En cuanto a la polémica de si es adecuado como lectura en los institutos, creo que no debemos ser hipócritas. Que es una lectura dura es cierto, pero no menos que la última película de la cartelera o el último videojuego de moda, por no hablar de la bazofia de algunos programas televisivos o los contenidos de la Red, a todo lo cual los adolescentes acceden tranquilamente. Al leer, sólo nuestra imaginación nos proporciona las imágenes. Por lo demás, no veo nada malo en suscitar en los jóvenes una reflexión que todos, tarde o temprano, se plantearán en la vida.
CDR

miércoles, 11 de julio de 2012

URBANIZABLE

No hay más que dar una vuelta por cualquier punto de la costa mediterránea para darte cuenta de que todo es urbanizable. El monte, el cauce seco de un río, la primera línea de playa, cualquier terreno baldío. Como un cementerio inmenso de nichos adosados, idénticos y asépticos, se esparcen los apartamentos kilómetros y kilómetros antes de llegar a la playa que, según la propaganda, queda a tan solo cinco minutos. En lugares inhóspitos, sin encanto alguno, pegados a la autovía, poco menos que bloques de hormigón con ventanas. Eso, las urbanizaciones de seudolujo preparadas para familias locas por tener una segunda vivienda, de veraneo. En medio de la nada. Porque también se ven auténticas mansiones, ostentación sin remilgos por su privilegiada situación, ocupando espacios increíbles. El dinero todo lo puede.
Parecía que se iba a acabar el mundo y se construyó sin mesura. Ahora nos ha quedado un paisaje de casas por doquier, un continuo carteleo de "se vende"  porque ya no se puede mantener. Todos los trabajadores relacionados con la construcción, en el paro; miles de viviendas sin habitar, acumuladas en las cajas y bancos que las financiaron, aumentando el agujero de sus arcas; el cemento y el ladrillo que ya no desaparecerá de donde lo pusieron. Un gran desastre humano y medioambiental que nadie supo o quiso prever.
¿Será posible algún día urbanizar también a los impresentables que nos gobiernan?

CDR

domingo, 8 de julio de 2012

CUESTIÓN DE PERSPECTIVA

Sara y Laura eran amigas desde niñas. Habían ido al colegio juntas desde preescolar, habían estudiado en el mismo instituto y habían decidido realizar la misma carrera universitaria. Eran inseparables, hasta que Julio se cruzó en el camino de Laura. Esto no solo influyó en la relación de ellas, sino que Sara estaba convencida de que su amiga no era la misma desde que él había aparecido.
Laura dejó sus estudios y nunca trabajó fuera de casa. A los pocos meses de salir, ella y Julio se casaron, por más que Sara le aconsejó que se lo pensase, que no fuese tonta, que no echase su futuro por tierra. Nunca le había gustado ese tío. Por supuesto, Laura pensó que era envidia, que su amiga estaba obsesionada con el éxito profesional y que no era capaz de comprometerse con nadie. No como ella, que lo había abandonado todo por amor. Y eso mismo seguía pensando cuando se inspeccionaba los moratones escondidos en su cuerpo, cuando se hundía en un mar de lágrimas tras un portazo, cuando escribía cartas de despedida mientras esperaba que volviese. Siempre terminaba por justificarlo todo, por amor.
Sara terminó la carrera, hizo un Master en Estados Unidos y empezó a trabajar en una importante agencia de publicidad. El último año había conocido a Rober, con quien comenzó una relación demasiado vertiginosa. Decidieron vivir juntos, en el apartamento de ella, y Sara creía ser feliz los primeros meses. Pero últimamente se estaba dando cuenta de que aquello no funcionaba. Eran pequeñas cosas, aunque lo suficientemente importantes para dejarle un regusto amargo en la boca.
Sara llamó esa tarde a Laura porque necesitaba hablar con ella, contarle lo feliz que se sentía al haber tomado la decisión de dejar a Rober. Últimamente no se veían mucho, cada vez menos, por su trabajo, por la reticencia de Laura. Cuando Sara le proponía salir el fin de semana a tomar unas cervezas, Laura se negaba en redondo, siempre tenía alguna excusa. Pero esta vez Sara estaba dispuesta a insistir, a ir a buscarla a casa si era preciso. Tendría que empezar a preocuparse más de su amiga, de hecho. Las pocas veces que la veía y cuando hablaban, no podía dejar de pensar que algo le ocultaba.
Laura cogió el teléfono con ánimo, era uno de sus días buenos. Julio había cobrado un trabajo extra y llevaba varios días contento, más relajado, no la insultaba y se iba de casa sin molestarse en pegarle. Cuando escuchó a Sara con su típica jovialidad y cierta excitación añadida, sintió ganas de salir y reunirse con ella. Hacía tanto que no la veía, que no salía a la calle más que para las compras imprescindibles, en realidad. Y en un arrebato de locura decidió que sí, que podían quedar en la cafetería del parque en una hora. Estupendo, pensó Sara. No debo arreglarme demasiado, pensó Laura.
Sara se levantó a abrazar a su amiga y ambas se besaron y se apretujaron como cuando eran niñas. Estás estupenda, Sari. Y lo decía sinceramente. Tan contenta estaba Sara con el reencuentro, con la noticia, que no se fijó en las ojeras de su amiga, en su atuendo descuidado. Lula, no te lo vas a creer, he dejado a Rober. Así, sin más. De pronto me di cuenta de que estaba harta. Y siguió hablando y hablando, contando y contando. Pero Laura ya no la escuchaba. Porque aquello le sentó como un jarro de agua fría. Por lo que ella sabía, Rober era un chico cariñoso y atento, apasionado, que llevaba a Sara en bandeja. Y en ese instante sintió algo muy parecido al odio en la boca del estómago. Tengo que irme, Sara. Julio va a volver y no le he dicho que salía, se preocupará. Chica, no seas tonta, quédate un rato más y cuéntame tú algo. ¿Cómo te va? Muy bien, gracias. Todo bien, como siempre. Hizo ademán de pagar y Sara le dijo que de eso nada, que ella invitaba. Salieron juntas de la cafetería y se despidieron en la puerta.
Laura apresuró el paso, consultó el reloj inquieta. Al meter la llave en la cerradura, su corazón se aceleró. Julio había llegado antes que ella.
Sara dejó su flamante Mercedes en la cochera y cuando entró en el apartamento tuvo una sensación de vacío. Quizás la afortunada sea Laura. Una relación estable, una casa acogedora, un marido que te pregunta cariño, ¿de dónde vienes?

CDR

sábado, 7 de julio de 2012

EL SUREÑO

El 6 de julio de 1962 falleció el escritor estadounidense William Faulkner, ganador del Premio Nobel de Literatura. Un prolífico autor que suscitó envidias y polémicas, como suele ser habitual. Su profunda prosa de frases largas y léxico meticuloso le valió la consideración de rival de Hemingway. Faulkner siguió la tradición experimental de autores europeos como Marcel Proust, James Joyce o Virginia Woolf. Algunas de sus técnicas narrativas más innovadoras fueron el uso del monólogo interior, los saltos en el tiempo, la inclusión de diferentes tipos de narrador o la oralidad de la narración. Su posterior influencia en autores hispanoamericanos, como García Márquez o Vargas Llosa es indiscutible.
William Faulkner nació y se crió en el estado de Mississippi, lo que incidió mucho en su obra. El típico carácter sureño y el sentido del humor marcarán su creación literaria, a la que supo dotar, además, de una atemporalidad que la hace universal. Tras abandonar los estudios, trabajar en el banco de su abuelo, ser piloto durante la Primera Guerra Mundial, y hacer varias incursiones en el periodismo, Faulkner se dedicó a escribir. De 1924 es su primer y único libro de poemas y de 1926 su primera novela. Tras un viaje por Europa, empezó a elaborar una serie de novelas ambientadas en el condado ficticio de Yoktnapatawpha, donde transcurren ya gran parte de sus escritos. Por la detallada descripción geográfica que hace en su conocida ¡Absalón, Absalón! (1936), sabemos que está inspirado en el condado de Lafayette, Mississippi. De esta serie es también El ruido y la furia (1929), considerada como el punto de partida de su fertilidad narrativa. Escribió también numerosos cuentos e incluso una obra de teatro.
Aunque fue un escritor considerado y recibió el Nobel en 1949, las obras de Faulkner no se vendían bien. Su trabajo más lucrativo lo desempeñó como guionista de cine en Hollywood. Era públicamente conocido su problema de alcoholismo y las circunstancias hicieron que, como tantos otros escritores, no alcanzara el merecido éxito hasta después de su muerte. En la actualidad sí se le reconoce como uno de los mejores creadores de ficción del siglo XX.

CDR

SAN FERMÍN

Hace hoy setenta y seis años nació mi padre. Además, se llama Fermín precisamente por esa misma razón. Así que el 7 de julio ha sido desde siempre motivo de gran celebración en mi casa. Mi hermano menor también es Fermín, aunque él queda de alguna manera eclipsado por el progenitor. Estoy segura de que no le importa. Como patriarca de la familia, a mi padre le gusta que todos nos reunamos este día en torno a su mesa. Desde niña, recuerdo este momento como el comienzo oficial del verano.
Van pasando los años y creo que ahora, cada vez que nos reunimos, todos en el fondo pensamos si será la última, aunque ninguno verbalizamos ese pensamiento. La edad no perdona y mi padre no está rebosante de salud precisamente. Sin embargo, sobre todo acudimos felices y dichosos de estar juntos. Porque no podemos anticipar los acontecimientos. Porque hay que vivir el momento y disfrutar de lo que se nos otorga en cada instante. Por eso hoy acudimos el clan al completo a pasarlo lo mejor posible y a festejar que nuestro San Fermín cumple un año más.

CDR

viernes, 6 de julio de 2012

GÉMINIS ATÍPICA

Mi buen amigo Pedro dice que no parezco una géminis. Al menos, no del todo. Especialmente por mi negatividad. Él es optimista por naturaleza, creo que esa característica suya va más allá del signo zodiacal. Aunque es cierto que, como buen géminis, sabe afrontar las dificultades con rapidez y sentido del humor. Yo, por mi parte, tengo más agudizado el carácter cambiante, la división interna. Quizás no sea lo mismo ser hombre que mujer. En cualquier caso, ambos tenemos en común la curiosidad, las ganas de aprender cosas nuevas, la disponibilidad, la ternura, el ingenio, el sentido crítico y la vivacidad que caracteriza a los géminis.
Nuestro signo es de naturaleza variable porque se encuentra en el tránsito entre dos estaciones, la primavera y el verano. Está relacionado con Mercurio y por tanto participa de la esencia adolescente y hermafrodita del dios. Los géminis somos dueños de la dualidad. Somos seres nerviosos (unas más que otros), flexibles y abiertos, poco propensos a la rigidez de las convenciones. Libres de prejuicios y con un punto juvenil e inconsciente que supera toda edad. Y, cómo no, con una facilidad de palabra que nos permite establecer relaciones fácilmente.
Hecho este repaso resulta que no soy tan atípica. Porque en el fondo, además de todo lo dicho, también soy optimista a mi manera. Pero me pareció un bonito nombre para mi blog.

CDR

martes, 3 de julio de 2012

CORTINA DE HUMO

Mi papá nunca ha sido un gran aficionado al fútbol. Se contagia un poco de mi entusiasmo sobre todo en las grandes ocasiones, pero la liga y esas cosas le traen sin cuidado. Y seguir a un equipo, como yo a mi Atlético, a él le parece de bobos.
Recuerdo muy bien el Mundial de hace dos años. Cuando la gente se echó a las calles, mi papá me dijo que me llevaba a la Plaza a celebrarlo y yo no podía dar crédito. Yo iba preparado con mi equipación correspondiente, mi bandera y mis pintadas por la cara, pero no pensaba que pasaría de la celebración en nuestra terraza. Y salimos él y yo a unirnos a la euforia de miles de personas. Mi padre gritaba como todos y hasta se metió conmigo en la fuente. Esa noche fue muy especial para mí porque compartí con él algo que a mí me apasiona. Lo vi feliz y yo lo fui también.
La Eurocopa de este año ha sido muy diferente. Ya tengo doce años, pero aún no me dejan salir hasta tarde y, aunque mis amigos se fueron a ver el partido juntos, yo tuve que quedarme en casa. Sin embargo, la emoción de que se pudiera repetir lo de aquella noche me hizo conformarme e incluso alegrarme. Menudo chasco me llevé cuando mi padre ni siquiera salió del despacho al empezar el encuentro. Le preguntaba a mi madre y ella respondía que papá tenía trabajo, que ahora mismo saldría. Allí estaba yo viendo la tele, con mamá a mi lado fingiendo que le entusiasmaba. Y papá sin aparecer. No salió ni para cenar. Claro que disfruté del partido y de la victoria. Pero mi camiseta roja y mi bandera pintada en la cara con un nuevo artefacto muy chulo que la deja perfecta no me sirvieron de nada cuando toqué a la puerta del despacho y mi padre poco menos que me mandó al diablo. Salí a la terraza a respirar aire fresco, a oír el barullo de la calle, las pitadas de los coches y los cohetes. Entonces escuché a mi madre decirle a papá que cómo podía tratarme así, que qué culpa tenía yo de sus problemas, con la ilusión que me hacía el partido y él me había defraudado. Tampoco tengo yo culpa de que en este país de mierda nos pongamos frenéticos por el fútbol cuando la cosa está como está (...) despido (...) no podemos pagar, estamos mal, nena (...) no voy a dejarme cegar yo también por esta cortina de humo de la Roja de los cojones. Calla, te va oír el niño. Pues que me oiga, ya es hora de que vaya haciéndose mayor.
Noté los ojos húmedos y entendí que, de momento, no volvería a celebrar nada con mi padre.

CDR