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jueves, 19 de julio de 2012

CUESTIÓN DE GÉNERO

Los que me conocen, que vienen a coincidir en gran parte con los que leen este blog, saben que soy bastante feminista. Entiéndase por esto que defiendo la igualdad de la mujer y que aborrezco cualquier actitud misógina. Sin embargo, "peco" de no estar de acuerdo en cuanto a lo que a lenguaje llamado sexista se refiere. Claro que me parece bien que se utilicen términos como alumnado por alumnos, sustituyendo el genérico en masculino siempre que sea posible. Para ello tenemos una lengua rica y variada. O eliminar el sentido peyorativo de algunos vocablos en femenino (zorra, vaca), que en masculino se convierten en dechados de virtudes (zorro, toro). Pero hasta ahí. La moda de usar el masculino y el femenino en todas las enumeraciones me parece que atenta contra el principio de economía del lenguaje, por no hablar de la concordancia en la mayoría de ocasiones. Les explico. ¿De qué serviría que un maltratador le dijera a su mujer mientras le atiza unos golpes: "La niña y el niño están dormidos, tu padre y tu madre no pueden ayudarte, grita, los vecinos y las vecinas no te escuchan"? O, ¿para qué sirve que los políticos se llenen la boca mencionado a los ciudadanos y a las ciudadanas si en realidad sus medidas afectan a todos sin distinción de sexo?
Lo que quiero decir con estos ejemplos tan exagerados es que la lengua no es sexista, son las personas. Si intentamos un uso correcto de nuestro idioma, esta entrada debería empezar: "Los y las que me conocen...", y el maltratador diría: "La niña y el niño están dormida y dormido...", etc. Puesto que cada palabra debe ir acompañada de sus correspondientes determinantes. ¿No son ya bastante complicadas las cosas como para eso?
Que la tradición fálica que impera en el mundo desde hace tantos siglos haya impuesto el masculino como genérico y eso sea más o menos justo sería tema de otra discusión. Pero es lo que hay. Como que una mesa sea femenino, mientras que un sillón es masculino. ¿Es más fuerte este que aquella? Soy partidaria de cuestionar las cosas pero, sinceramente, otras me preocupan mucho más. Las palabras tienen mucho poder, mucho, muy por encima del influjo machista.

CDR

2 comentarios:

  1. Más razón que un santo/a. Excelente lección.
    PMD.

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  2. Son básicamente los políticos los que intentan hacernos caer en ese juego, creyéndose por ello más democráticos y más super-mega-guay. ¡Qué infelelices! Cualquier persona con dos dedos de luces entiende que no es así. Quedémonos con el poder de la palabra en su amplio y buen sentido.
    Tati(que no es Tata)

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