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viernes, 24 de agosto de 2012

MUJERES: MATEMÁTICA ILUSTRADA

Abro la entrada de hoy con una cita de Theodor Fontane (1819-1898), escritor alemán, quien dijo muy acertadamente: "No sé por qué debemos preocuparnos siempre de los hombres y de sus batallas; la historia de las mujeres es mucho más interesante."

En todos los ámbitos del saber encontramos mujeres pioneras. Si era complicado escribir, ser escultora o viajar por tierras desconocidas, no digamos interesarse por la ciencia, dominio totalmente vedado para ellas. Durante siglos, la mujer ha estado sometida a una cultura patriarcal, relegada al ámbito de lo privado. Y sólo algunas -con valentía, pundonor y algo de fortuna- podían desarrollar sus inquietudes, siempre rebelándose contra lo impuesto, luchando por negar su inferioridad y su debilidad en un mundo de hombres.

Nuestra protagonista de hoy, María Andrea Casamayor y de la Coma, destacó en aritmética, pero su labor no fue reconocida, tuvo que publicar sus obras bajo un pseudónimo masculino y al intentar rescatarla hoy del olvido, encontramos poquísimos datos sobre ella. No se conoce la fecha exacta de su nacimiento (principios del siglo XVIII), en Zaragoza. Cursó sus estudios en el colegio Santo Tomás -fue discípula de los Padres Escolapios- de la ciudad aragonesa y allí llevó a cabo sus investigaciones, sus escritos y su trabajo, en general, hasta que falleció en 1780. Sus dos obras, firmadas con el nombre de Casandro Mames de la Marca y Arioa, son Tirocinio aritmético (1738), un manual con las reglas básicas de la materia, además de exponer los pesos, monedas y medidas de la época en una tabla con sus equivalencias. Y El parasisolo -manuscrito divulgado después de su muerte por los herederos-, que es considerado hoy como uno de los primeros estudios de aritmética aplicada, ya que la autora demuestra sus conocimientos matemáticos, empleando ejemplos útiles para la vida cotidiana. Aunque esto nos pueda parecer ahora simple, María Andrea Casamayor fue precursora en el acercamiento de las matemáticas a las clases populares e intentó mejorar la producción ganadera y agrícola de su tierra con un didacticismo asequible a todos. Lo más importante es que, aunque no aparezca en los libros de texto o nadie conozca su nombre, ella fue la primera científica de la que se conserva obra escrita.

Durante la Ilustración se dieron en toda Europa numerosos casos de mujeres científicas, que fueron reducidas y omitidas con el paso del tiempo, porque nunca se las valoró en su justa medida. María Gaetana Agnesi y Laura Bassi en Italia; Emile du Chatelet y Sophie Germain en Francia; o Mary Anning en Inglaterra son otros ejemplos de ello.

En la actualidad, existe en Zaragoza la calle de María Andrea Casamayor, pequeño reconocimiento que han tenido con ella sus paisanos.

CDR

2 comentarios:

  1. Un texto ilustrativo, coincido con Fontane, por cierto, magnífico escritor, maestro, entre otros de Grass.
    Pmd.

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  2. Ayer volviendo a echar un vistazo a "Historias de mujeres" de Rosa Montero, hace una pequeña referencia a Hipatía de Alejandría(370-415) como importante matemática y astrónoma, como bien sabes fue torturada hasta la muerte con cuarenta y cinco años.
    Rosa Montero hace una observación muy interesante: "No sé si me espanta más el vengativo sadismo de su fin o el hecho de que no haya sobrevivido ninfuno de sus libros, ninguno de sus inventos. También a ella la devoró el silencio".
    Tati.

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