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miércoles, 1 de agosto de 2012

SUEÑOS ¿IMPOSIBLES?

Hace unos años, los sueños del común de los ciudadanos normales y corrientes pasaban por unas buenas vacaciones, un pellizquito en la lotería, comprarse algún capricho, no caer enfermo y poco más. Unas ambiciones que nadie podrá tildar de excesivas. Sin embargo, hoy por hoy, ¿quién sueña ya con eso? Nuestras ensoñaciones se han convertido en pesadillas por poder salir adelante, simplemente.

Mientras tanto, poco a poco y sin que nos diésemos cuenta, las aspiraciones de los políticos han ido subiendo el listón. Cuando todo va bien, nadie se preocupa de lo que gana cada cargo o de lo que se hace con el dinero público. Pero ahora, en plena crisis no ocasionada por aquellos que la estamos pagando, salen cosas a la luz y empieza a palparse un cabreo considerable en la gente. Y más tendría que crecer esa masa enfurecida. Porque se ríen de nosotros en nuestras narices.

Me faltaba enterarme de que el señor Rajoy conserva su plaza de registrador de la propiedad desde hace más de veinte años, y lo que le queda si nadie lo remedia. Que cobre por ella o no, que vaya al 50% con el sustituto -íntimo amigo suyo- o no es algo todavía sin probar, pero ¿podría yo pedir una excedencia tan larga y volver dos décadas después a mi puesto de profesora? Si existen leyes que blindan ese tipo de derechos a unos pocos, ¿por qué no se cambian las leyes? ¿Será porque están hechas a su medida precisamente? ¿No pudo hacer nada con esto el gobierno socialista durante ocho años? Ah, no, se me olvidaba que todos ellos, sean del partido que sean, tienen ya una pensión de por vida sólo por jurar el cargo, mientras que los demás tenemos que cotizar al menos 35 años para poder cobrar. Y ese es solamente uno de los muchísimos privilegios con los que cuentan por haber accedido a cargos políticos, sin tener que demostrar capacitación alguna además.

Conclusión: todos son iguales, no se dejen engañar, la corrupción es la norma, no la excepción, por eso se tapan entre ellos. Y nuestra Constitución no es tan de primera persona del plural como parece, sino que más bien está sujeta a la libre interpretación de quienes nos legislan, que son los mismos que nos roban, nos hacen burla y se cargan nuestros sueños. Por eso ahora somos muchos los que anhelamos que desparezca esta clase política casposa y farsante, y que ganen la honradez y el sentido común este pulso que estamos librando.

Como a estas alturas ya es evidente que gusto de elegir una cita adecuada para cada ocasión, creo que esta viene ahora muy a cuento:

"Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad."
(Séneca)

CDR

2 comentarios:

  1. ¿Soñar? Hubo un tiempo en que soñábamos con un cambio que, con esfuerzo y tesón, se produjo pero que, lamentablemente, ha engendrado monstruos porque no hemos sabido estar alerta y nos hemos relajado en una vida más placentera que la anterior, olvidando que luchamos por esa honradez de la que carecen, por nuestra culpa, quienes hoy se sientan en el Congreso, el Senado, los Ayuntamientos, o las Diputaciones que son del pueblo y es quien tiene la potestad de cambiarlos. Cuando esa fuerza vuelva a nosotros, tal vez en este país reaparezca, la ilusión y la honestidad, frente a la vileza y el poder del dinero.
    PMD.

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  2. Quien hace la ley hace la trampa. Y...los sueños, sueños son.
    Tati.

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