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viernes, 21 de septiembre de 2012

MUJERES: EDUCADORA APASIONADA

Es difícil denominar a una mujer de tan altas capacidades y tan elevada humanidad como la que hoy nos ocupa, pues Maria Montessori (1870-1952) empezó a los catorce años los estudios de Ingeniería, poco después inició Biología y finalmente fue aceptada en la facultad de Medicina. Llegó a ser miembro de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Roma. Más tarde estudió Psicología, Antropología, y se doctoró en Filosofía. Además, dedicó por entero su vida a la educación de niños "ineducables" para la sociedad, tras trabajar con chicos considerados mentalmente perturbados. Cuando hace poco más de sesenta años de su muerte, le rendimos aquí homenaje por su magnífica e inconmensurable labor.

Maria Montessori nació en Chiaravalle (Italia), el 31 de agosto de 1870, en el seno de una familia burguesa católica. Su padre, militar de formación, era un hombre muy estricto, aunque reconocía el derecho a educación de la mujer. Sin embargo, las aptitudes y el entusiasmo de su hija se le escaparon de las manos, siendo la primera mujer médico que se graduó en el país, a pesar de la oposición paterna. Nunca dejó de estudiar ni de cultivarse. Contemporánea de Freud, desarrolló su propia clasificación de las enfermedades mentales.

De un desafortunado romance con el psiquiatra y profesor suyo Giuseppe Montesano, nació su hijo Mario. La profunda desilusión que le provocó el abandono, la hizo afiliarse al movimiento feminista, del que llegará a ser representante por su país en los congresos de Berlín (1896) y de Londres (1899)  En estos encuentros habló de las repercusiones sociales de la precaria situación de mujeres y niños. También participó en un curso a maestras en Turín (1898), donde expuso la importancia de la educación a los niños deficientes mentales y la relación entre el abandono infantil y el posterior desarrollo de la delincuencia. Estas ponencias dieron lugar a la creación de una escuela que ella misma dirigió durante varios años. Poco después, constituyó la Casa de los Niños, donde desarrolla su teoría personal sobre la educación. En esos años (primera década del s. XX) recorrió el país dando conferencias sobre ello; acudían cientos de personas impresionadas por los resultados tan positivos que conseguía. 

En 1926, se funda la Real Escuela del Método Montessori, y a partir de ese momento se multiplican en Italia las escuelas y los centros que aplican este sistema. Aunque el régimen de Mussolini la apoyó e incluso la distinguió como miembro honorario, en una ocasión ella lo acusó públicamente de formar a la juventud según sus moldes brutales. La sucesión de opiniones contrarias al régimen hicieron que finalmente tuviera que exiliarse, al ser clausuradas sus escuelas. En 1933 se fue a Barcelona, aunque poco tiempo después se instaló en Holanda con su esposo y su hijo. Regresó a Italia en 1947 para reorganizar las escuelas y reanudar sus clases en la Universidad de Roma.

Maria Montessori se ocupó de la educación de niños deficientes mentales, aplicando métodos experimentales con los que conseguía que aprendieran a leer y a escribir. Posteriormente, fue poniendo en práctica este sistema con toda clase de niños, para llegar a la conclusión de que los niños se construyen a sí mismos, a partir de elementos del ambiente. Según Montessori, para aprender los niños necesitan libertad y multiplicidad de opciones entre las que escoger. Su objetivo vital se convirtió en reformar la metodología psicológica de la educación. Ella creó un material didáctico específico, que constituye el eje fundamental para la aplicación de su método. Se trata de un material destinado a captar la curiosidad del niño y guiarlo por el deseo de aprender. Los cuatro grados que se trabajan son: funcional, experimental, de estructuración y de relación. Otra característica es que las actividades son autocorrectivas, es decir, el niño no puede hacer algo mal sin darse cuenta de ello, pues el fallo dejará un vacío o sobrará alguna pieza. En resumen, Maria Montessori pensaba que al niño hay que trasmitirle el sentimiento de ser capaz de actuar sin depender constantemente del adulto, para que con el tiempo sea curioso y creativo, y aprenda a pensar por sí mismo. En sus propias palabras: "Nadie puede ser libre a menos que sea independiente; por lo tanto, las primeras manifestaciones activas de libertad individual del niño deben ser guiadas de tal manera que a través de esa actividad el niño pueda estar en condiciones para llegar a la independencia."

En 1949 se asentó definitivamente en Amsterdam y ese mismo año publicó su libro The Absorbent Mind. Dos años más tarde fue nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad de Amsterdam. En 1952, falleció Maria Montessori, a los ochenta y dos años de edad. Sin embargo, en la actualidad su pensamiento sigue presente en muchas escuelas de todo el mundo (llamadas "escuelas libres"), que aplican su fórmula educativa.

Otra mujer extraordinaria cuya vida y trabajo son, sin duda, dignos de conocer y, por qué no, de adoptar.

CDR

3 comentarios:

  1. Curiosa invitación a conocer el mundo femenino, con tan notable trascendencia en el siglo XX que yo desconocía e ignoraba por completo. Gracias por semejante "ilustración" que añade aun más mi admiración por la mujer.
    Pmd.

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  2. La independencia nos lleva a la libertad y si se cultiva desde la niñez mucho mejor. Por lo tanto mi gran admiración por las ideas defendidas por esta mujer.
    Tati.

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  3. A diferencia de Pedro yo sí que la conozco, es de obligado estudio en Magisterio y pronto se convierte en el referente de la mayoría de los aspirantes a maestros. La pena es que a muchos de nosotros se nos olvidan los grandes ideales.

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