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jueves, 27 de septiembre de 2012

POR LA ALEGRÍA

Motivos para estar tristes, enfadados, cansados e incluso aborrecidos tenemos todos de sobra. No hay más que escuchar las noticias, salir a la carretera, tropezar con algunas personas por los pasillos, mirar alrededor y ver sufrir a quienes quieres. Sin embargo, debemos luchar por la alegría, buscar los motivos -que también existen- para ser felices y dejar que sobresalgan entre todos, agarrarnos a ellos fuerte, fuerte.

Por eso, por la alegría, reproduzco a continuación un poema de Mario Benedetti que lo expresa mejor de lo que yo podría hacerlo jamás:

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y de la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.


(Defensa de la alegría)

Defendamos esta palabra tan bonita, cuya propia sonoridad expresa júbilo y regocijo. Defendamos el grato sentimiento que nos produce, a pesar de todo.

CDR

3 comentarios:

  1. Precioso sentimiento, despertar cada día y ver a la persona a quien quieres, salir a la calle y cruzarte con alguien, decir buenos días, o ver amanecer mientras caminas con la esperanza de las horas que vendrán, y sentir que una vez más te enfrentas a la hermosa visión de todo un futuro. Gracias por recordarnos que aun tenemos la necesidad de demostrar, de una manera fehaciente, nuestra alegría.
    Pmd.

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  2. Sólo con despertar cada día deberíamos sentirla.
    Tati.

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  3. ¿Qué podríamos hacer para que la alegría fuera más duradera que la tristeza? Quizás apreciar las insignificancias que llenan nuestra vida.

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