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lunes, 22 de octubre de 2012

FRÁGILES MUÑECAS

Ante la pantalla
se pone a prueba su fragilidad.

Creen que son fuertes,
sus cuerpos están cambiando,
se sienten atractivas y sexis.

Todo comienza como un juego,
su imaginación no tiene límites,
su red de amigos crece.

Se comen el mundo.

Hasta que sus dulces rostros,
sus labios carnosos,
sus pechos suaves,
su pelo sedoso
se convierten en enemigos,
imágenes difundidas sin permiso.

Empieza el acoso
y las muñecas ya no quieren jugar.
Van cayendo en un abismo
del que no pueden escapar.

Miedo, ansiedad.

Les dan la espalda,
no las comprenden,
todo parece una broma sin maldad,
nadie imagina qué se esconde detrás.

Sufrimiento, dolor.

Las frágiles muñecas
no encuentran solución,
la humillación crece,
ya no son felices,
ni se sienten tan bellas como antes,
también duelen los golpes virtuales.

No se puede envolver
a muñecas de verdad
en papel de seda ni celofán.

Mas se puede avisar, preservar.

Si ellas viven, se arriesgan, deciden,
estaremos a su lado
para mantenerlas a salvo.


La cruda realidad nos muestra que cada vez son más frecuentes los casos de acoso por internet a niños y adolescentes (especialmente del sexo femenino.) Estas situaciones conllevan depresión, marginalidad, e incluso suicidio -caso de Amanda Todd, conocido esta semana.- No podemos seguir indiferentes. Informemos a los jóvenes, ayudémosles a usar la red de una manera responsable. Que algo tan cotidiano hoy como estar delante del ordenador no se convierta en un infierno.

CDR

2 comentarios:

  1. Desconocen dónde está el límite. Es difícil que lo entiendan pero no tiraremos la toalla. ¡Pobres muñecas!
    Tati.

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  2. ¿El mundo se está volviendo loco? No hay responsabilidad, sobre todo porque quienes nos consideramos mayores, estamos obligados y debemos hacer ver a esos menores que hay límites, por supuesto, muchos límites, fronteras que no se puedan traspasar. Lo vemos en las aulas de los más pequeños, que vienen de sus colegios, hablando a los profesoers de tú, ¿no es adecuado el usted, aun hoy? No somos camaradas, sino adulto y adolescente, profesor/ alumno. No hay que volver la vista a trás, sino intentar enseñarles a nuestros jóvenes que determinen su papel en este(su) mundo. Quizá así consigamos algo, mientras tanto seguimos saltándonos muchas barreras.
    Pmd.

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