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jueves, 4 de octubre de 2012

NUNCA ES TARDE

Uno de los motivos por los que asisto a un club de lectura, a pesar de no necesitar de ello para leer libros, pues es un vicio que tengo desde pequeña, es descubrir algunos títulos que quizá me pasarían inadvertidos y compartir con los demás el parecer sobre cada lectura que realizamos. Es una experiencia enriquecedora.

Y es precisamente lo que me ha ocurrido con Astrid y Veronika (Salamandra, 2009), de Linda Olsson, una novela inolvidable, que deja un poso en tu mente con su narrativa pausada, sutil, intimista. Cuenta la historia de dos mujeres, de generaciones diferentes, una anciana y una treintañera que coinciden por azar como vecinas y terminan siendo imprescindibles la una para la otra. Ambas han tenido una vida dura y, aunque son muy diferentes, se encuentran en un mismo punto en el camino. Porque las dos necesitan lo mismo: alguien que las escuche sin juzgarlas, sin preguntas y sin exigencias. Así, llega la autora a profundizar en las múltiples facetas del amor, demostrando que la amistad puede ser más fuerte incluso que los vínculos de sangre.

La historia es sencilla y el libro se lee fácil y rápidamente, la trama carece de acción y las magníficas descripciones del paisaje aportan lentitud y sosiego a la narración. Sin embargo esto mismo dota a la novela de un carácter en ocasiones casi poético -especialmente en los monólogos de las protagonistas- y de una sobriedad ideal para transmitir sentimientos, pues de ellos rebosa este bellísimo relato.

Con el telón de fondo de los profundos bosques suecos, Olsson se centra en los seis meses más importantes de la vida de Astrid y Veronika, ya que en este tiempo conseguirán salvarse la una a la otra. Astrid, en su etapa final, consigue expiar sus culpas y mitigar su sufrimiento, aprender que no se puede vivir aislado por muy inmenso que sea el drama de tu existencia. Mientras que Veronika logra superar su bloqueo creativo y seguir adelante pese a la tragedia vivida. En definitiva, la amistad da sentido y esperanza a sus vidas.

Basada en la técnica narrativa del flash back, esta novela nos va contando el recorrido de los dos personajes hasta llegar al presente, combinándose continuamente ambos tiempos en capítulos alternos. Tan importantes como las dos mujeres para dar sentido a la historia son otros elementos omnipresentes en la novela, como la casa, la música o, paradójicamente, el silencio, y también la poesía. La escritora comienza cada capítulo con unos versos ilustrativos a modo de introducción. De entre todos, elijo este: Para el dolor se dio la memoria. Si es la paz de espíritu lo que deseas, ¡olvida!

Una historia que indaga en las profundidades del corazón humano.


CDR

2 comentarios:

  1. Una síntesis perfecta, para una novela inolvidable a la que uno siempre puede volver si busca esa paz del espíritu.
    Recomendable, tanto la visión de este blog como la novela.
    Pmd.

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  2. En esta novela la palabra amistad, como bien dices, puede ser más fuerte que los vínculos de sangre, Astrid y Verónika la encuentran. Actualmente creo que hay muchas personas que la están buscando y no la encuentran.
    Tati.

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