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lunes, 15 de octubre de 2012

PEQUEÑAS GRANDEZAS

Cuando aún tenemos las pupilas dilatadas por el salto estratosférico del austríaco Baumgartner, me surge una duda que ya he tenido otras veces y que ahora aquí manifiesto. ¿Es necesario hacer algo así para ser grande, para dejar huella, para que nuestra vida tenga sentido? Los programas de televisión, los anuncios, los periódicos están llenos de gente supuestamente extraordinaria. Y yo me pregunto qué ocurre con la gente normal, con tantas personas extraordinarias de verdad, en su significado literal -es decir, fuera del orden natural o común-, anónimas, que nunca salen a la palestra a pesar de realizar grandes hazañas cada día. Desde subsistir y mantener a una familia con un sueldo miserable, sin sueldo ya muchos; echar jornadas sobrehumanas entre el trabajo, la casa y los hijos; hasta ayudar a los demás voluntariamente en organizaciones no gubernamentales, o luchar por los derechos fundamentales del ser humano. Existen innumerables ejemplos de pequeñas grandezas.

Sin ir más lejos, ¿qué me dicen de Malala Yousufzai? A esta chica pakistaní la hemos conocido estos días todos porque le han disparado los talibanes, pero habrá tantas mujeres como ella lidiando cada día con el horror, aspirando simplemente a una educación. En todos los rincones del mundo hay millones de hombres y mujeres que parecen insignificantes, alejados del glamour de las estrellas de cine, música, deporte, ajenos a los premios, a las convenciones, al desarrollo de la prima de riesgo y de las discusiones políticas. Pero que sin embargo tienen también una apretada agenda, una vida digna de ser reconocida.

Todos y cada uno de nosotros somos únicos, diferentes y valiosos. Pero la mayoría no seremos nombrados el hombre o la mujer más sexy del mundo, ni balón de oro, ni ganaremos un Oscar, ni entraremos en los libros de historia por nuestros aciertos o errores. Simplemente viviremos. Y podremos darnos por satisfechos si cuando desaparezcamos alguien nos recuerda. Sólo unos pocos sobresalen por sus méritos, por un éxito más o menos merecido. (Ya saben que "Lo difícil no es tener éxito. Lo difícil es merecerlo." -Albert Camus-)

Aunque cada día, cuando nos miramos en el espejo, hemos de recordarnos que somos imprescindibles, que el mundo se nutre y se enriquece también de pequeños gestos, esos que todos podemos hacer, que muchos, afortunadamente, realizan en su cotidianeidad para que la vida sea un poco mejor. A pesar de todo.

CDR

3 comentarios:

  1. Querida Cristina: una lección cada día. Gracias. Y, sobre todo, gracias por haberte conocido,en tus pequeñas grandezas.
    Pmd.

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  2. ¡Maldito fanatismo! Benditas mujeres/adolescentes/niñas que, efectivamente, lidian cada día con el horror. ¡Qué pena que aún tengamos que leer noticias como esta!
    A todas las Malalas del mundo, seguid defendiendo vuestra dignidad hasta la muerte. Quizá desde aquí es muy fácil decirlo pero nuestro corazón está con vosotras.
    Tati.

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  3. Pues sí, convivimos con grandes héroes que no necesitan salir en los medios ni prepararse durante cinco años para realizar una hazaña, gente que ni siquiera espera el reconocimiento de los más cercanos, gente que se entrega porque sí, gente que nació GRANDE.

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