Páginas vistas en total

jueves, 15 de noviembre de 2012

EL ESFUERZO

Hoy he tenido oportunidad de escuchar en la radio una entrevista con la doctora Mara Dierssen, neurobióloga cántabra de padre alemán. No tenía ni idea de su existencia, por supuesto, y la neurociencia no es uno de mis temas favoritos, ni siquiera poseo la más mínima noción sobre el mismo. Sin embargo, esta mujer, que está acostumbrada a trabajar en los laboratorios, ha demostrado un gran don de palabra, así como una magnífica capacidad divulgativa.

Sus investigaciones neuronales enfocadas a las personas con síndrome de Down revelan que el cerebro es un músculo plástico, sujeto a cambios y que puede ampliar su capacidad intelectual con los incentivos y estímulos necesarios. De tal manera que los afectados por este síndrome pueden integrarse en la sociedad y relacionarse normalmente. La clave está en el esfuerzo, en el aprendizaje continuo, en hacerlos partícipes. Invalidadas quedan estrategias como el aislamiento, ya que estos cerebros, que según la doctora simplemente tienen un sistema de frenado muy potente que les impide avanzar con normalidad, pueden expandirse y crecer.

Pero las neuronas funcionan igual en todos los cerebros y, según Dierssen, en la sociedad actual corremos el riesgo de que la falta de entrenamiento mental nos pase factura en el futuro. El uso abusivo de las nuevas tecnologías, permanecer horas delante del televisor... derivará en un mayor número de casos de demencia senil y alzhéimer. Afirma la doctora que lo que no nos cuesta esfuerzo no deja huella en nuestro cerebro y, por tanto, no nos supone un aprendizaje. El ejemplo que ha puesto, por cierto, me ha entusiasmado, pues en un tiempo en que el latín pende de un hilo en la enseñanza pública, esta mujer de ciencias ha explicado que la disciplina que requiere aprender esa lengua, con su sistema de declinaciones, es un aprendizaje maravilloso y un enriquecimiento de por vida para los adolescentes.

Me parecía estar escuchándome explicándoles a mis alumnos para qué puede servirles la sintaxis, pongamos por caso, en esta realidad tecnológica, vibrante y práctica. Para ordenar vuestros esquemas mentales, para que asimiléis la estructura de la lengua y eso os ayude a comprender lo que leéis, a mejorar vuestra expresión. Recordaba las numerosas ocasiones en que he intentado persuadirles para que dieran su opinión crítica sobre un tema, motivarles a que no recurran siempre a la ley del mínimo esfuerzo.

Cuando conseguimos algo con trabajo, decimos qué suerte, y es al contrario, asevera la investigadora. Desde el punto de vista neurológico, el aprendizaje es lo que te permite avanzar, el esfuerzo es lo que mantiene activo nuestro cerebro.

Mara Dierssen ha grabado un disco con algunos colegas para poder seguir financiando sus iniciativas con los beneficios. Ella se lo toma con humor, pero es una verdadera pena que un país que pretende progresar deje de invertir en investigación.

CDR

1 comentario:

  1. La mente es la leche.
    ¡Que pena! la mayoría de nuestros alumnos no quieren entender el orden de nuestros esquemas mentales y mucho menos para qué sirve la sintaxis.
    La investigación en este país siempre ha estado en segunda fila, ahora en tercera o cuarta, por eso los grandes genios se tienen que ir fuera. Triste, pero es así.
    Tati.

    ResponderEliminar