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sábado, 10 de noviembre de 2012

MISTERIO GATUNO

Seguro que no les sorprende que confiese hoy abiertamente mi predilección por los gatos.

De estirpe de dioses egipcios, elegantes y misteriosos, independientes, amados u odiados y en todo caso indiferentes, no es que los gatos hayan sido domesticados, sino que ellos han elegido hacernos creer que los hemos sometido. Los gatos no necesitan vivir con nadie, si lo hacen es porque quieren.

Un gato puede transformar una casa en un hogar.
Un gato puede ser tu amigo inseparable, pero no tu esclavo.
Un gato es absolutamente sincero, nunca fingirá sus sentimientos.
Ningún gato es común.

Para homenajear a estos inteligentes, sinuosos y sugerentes orejones puntiagudos, no encuentro mejor manera que transcribir la "Oda al gato" de Pablo Neruda, que resume en sus versos todas las cualidades, habilidades y el encriptado carácter gatuno, superior a nuestro entendimiento. Un misterio que, a algunos, nos fascina:

Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.


El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.


No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.


Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.


Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.


Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.


Como afirmó Leonardo Da Vinci, "El más pequeño gato es una obra maestra."

CDR

4 comentarios:

  1. Ya había intuído que los gatos formaban parte del mundo de la autora de este blog. Siempre he admirado una civilización como la egipcia, sabia e inteligente, así que si ellos veneraban a este animal, algo debe tener.
    El poema de Neruda, una delicia.
    Pmd.

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    Respuestas
    1. Es cierto, a mí siempre me ha fascinado también el mundo egipcio. De ahí debe venir mi pasión por los gatos. Algunos dirán que quizá en otra vida fui moradora de las tierras del Nilo...

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  2. ¿Tendremos siete vidas como ellos? No creo.
    Tati.

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    Respuestas
    1. Siete vidas no, pero oportunidades para cambiar y mejorar nuestra vida tenemos muchas. Basta con aprovechar cada una.

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