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martes, 29 de enero de 2013

MÁS VIOLENCIA

Una película de más de dos horas de duración puede resultar un tostón si no tiene los ingredientes necesarios para enganchar al espectador. Seguramente, muchos de los que hayan visto La cinta blanca (Alemania, 2009) pensarán esto mismo. Sin embargo, aunque carente de acción y por tanto bastante lenta, considero que es todo un acierto de Michael Haneke, su director. Así como que el reparto es soberbio y la fotografía, la puesta en escena, el montaje son excepcionales.

La gravedad del tema que trata este filme requiere mucha sutileza, pero también mucha frialdad para el enfoque, porque presenta unos personajes mezquinos con actitudes despreciables. Y lo que hace Haneke es plantear preguntas al espectador para que él mismo busque las respuestas. Más que una película, parece una sucesión de fotografías de época. En vísperas de la Primera Guerra Mundial, el argumento se desarrolla en un pequeño pueblo alemán dominado por el poder del terrateniente. Unos misteriosos incidentes, rayanos en el crimen, comienzan a perturbar la tranquila vida de los habitantes del pueblo. Narrada con la voz en off del maestro, la historia muestra la rigidez moral de la educación de la época, la sórdida concepción sobre el sexo, el autoritarismo salvaje al que se sometía a los niños. Por tanto, no es difícil interpretar que la violencia genera más violencia y, más aún, se puede entender como una crítica al germen del nazismo, pues estos niños, afectados por el determinismo de su educación, no podían ser de otra manera.

La cinta blanca que el predicador ata a sus hijos para dar pábulo a su inocencia no es más que una señal de la hipocresía dominante. Los padres se abandonaron a sus vicios y pecados al abrigo de la oscuridad, mientras que los hijos actuarán orgullosos a plena luz del día, ensalzando su propia concepción de la pureza. Cuando llega el momento de asumir las consecuencias, es demasiado tarde. En una sociedad donde prevalece el castigo y la risa está condenada, todo es engaño y falsedad, violencia contenida, hasta que estalla.

No es, en fin, una película de entretenimiento, se ve como se admira un cuadro o se escucha una pieza de música sin intención alguna de bailar y divertirse. Sin embargo, es una propuesta sobre algo que tal vez nunca nos habíamos planteado, con la que podemos estar de acuerdo o no, sin quitarle el valor artístico que tiene la obra a nivel cinematográfico.

Una auténtica película en blanco y negro del siglo XXI.

CDR  

2 comentarios:

  1. Inquietante película que aun no he sacado de mi cabeza.
    Pmd.

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  2. Cuando una película te hace estar dándole vueltas a la cabeza durante varios días, por algo será. Eso nos ha pasado a la mayoría de los que vimos "La cinta blanca".
    Tati.

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