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sábado, 23 de febrero de 2013

MUJERES: A LA SOMBRA DE SU HERMANO

Seguro que todos han oído hablar e incluso conocen datos concretos sobre Wolfang Amadeus Mozart, el niño prodigio. Pues debía de ser algo de familia eso del talento, porque su hermana mayor, Maria Anna "Nanneri" Mozart (1751-1829), también pudo haber sido una prestigiosa música del siglo XVIII, de no haber nacido mujer.

Hija de Leopold y Anna Maria Mozart, su padre comenzó a enseñarle a tocar instrumentos de teclado a la edad de siete años. En los muchos recitales a los que acudió, acompañada también por su hermano, Nanneri destacó especialmente en clave y piano. Sin embargo, dada la opinión de sus padres, que era la imperante en la sociedad de la época, una mujer no podía continuar una carrera de música una vez alcanzada la edad del matrimonio, por lo que ya no pudo seguir demostrando su talento. Mientras que el pequeño Wolfang triunfaba en Italia, París, Viena, la joven debía permanecer en casa atendiendo a sus quehaceres femeninos. Existen evidencias de que Nanneri escribió algunas composiciones musicales, pero no se ha conservado ninguna.

El niño Mozart adoraba a su hermana y empezó a sentir el deseo de aprender música a los tres años al ver la instrucción de esta, quería ser como ella. Al principio de la carrera musical de él, ambos mantenían una fraternal correspondencia, Wolfang compuso alguna pieza para su hermana, pero con los años se distanciaron, las cartas cesaron y, aunque los datos no son concretos, todo apunta a que incluso dejaron de verse y no llegaron a conocer a los hijos del otro.

Al contrario que el rebelde Wolfang, Maria Anna siempre acató la voluntad paterna, por eso aunque se enamoró de su tutor privado, se casó por obligación con un magistrado millonario, que tenía cinco hijos de dos matrimonios anteriores, a los cuales Nanneri ayudó a criar, además de aportar tres niños más a la pareja. Hasta la muerte de Leopold Mozart en mayo de 1787, la primogénita estuvo totalmente subordinada a los deseos de su padre. A su primer hijo lo llamó como él; en una ocasión en que el niño enfermó y debía estar en Salzburgo por motivos de salud, Leopold escribió una carta a su hija diciéndole que él se ocuparía de su educación durante unos meses más, una vez recuperado. Posiblemente estaba interesado en volver a demostrar sus dotes para formar a un genio musical, pero falleció antes de conseguirlo.

El marido de Marianne también murió en 1801, ella regresó a Salzburgo con sus hijos y se dedicó por un tiempo a dar clases de música. Ya en su vejez recibió la inesperada visita de Constanze, la viuda de su hermano Wolfang, quien se había vuelto a casar y estaba escribiendo junto a su segundo marido la biografía de Mozart. Nanneri le facilitó la correspondencia entre este y su padre, así como sus cartas personales. La ceguera abatió a Maria Anna Walburga Ignatia Mozart en 1825 y finalmente falleció cuatro años después, débil y solitaria.

Algunas obras se han escrito en referencia a esta hermana a la sombra de Mozart, si bien su historia, como la de tantas otras mujeres, es prácticamente desconocida. 

CDR

2 comentarios:

  1. Lo que tiene ser mujer, sobre todo en determinadas épocas.

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  2. Un dato más, a mi comentario anterior, ahí estaba Nanneri, pese a todo y gracias a blogs como este sale del anonimato. Bien, por esta mujer.
    Pmd.

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