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lunes, 18 de febrero de 2013

POSES

Resulta muy interesante, sano y alentador que los personajes públicos tomen postura y utilicen sus tribunas para criticar aquello que el Gobierno hace mal y en contra de lo cual estamos la mayoría de ciudadanos.

El problema es que no se puede caer en aquello mismo que se censura, pues entonces se pierde credibilidad y las declaraciones vienen a engrosar el nutrido barullo que la gente de a pie tenemos en nuestra cabeza ante la situación actual.

Porque:
no está bien criticar los recortes en educación publica mientras se lleva a los hijos a un colegio privado;
no está bien criticar los recortes en sanidad mientras se costea uno el hospital privado;
no está bien criticar los desahucios mientras se es multipropietario, accionista de altos vuelos o incluso se han anunciado hipotecas basuras con la mejor de las sonrisas;
no está bien criticar sin argumentos mientras se acusa al otro de un discurso vacío;
no está bien, en fin, que la demagogia haya traspasado el plano político.

Entonces, perdemos la esperanza y creemos que estos personajes están simplemente actuando, meras poses delante de una cámara.

CDR

5 comentarios:

  1. La palabra vacía no nos aporta ninguna solución a los problemas que nos rodean, es muy fácil hablar por hablar y no hacer nada para cambiar la sociedad.

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    1. Eso es. No digo que las palabras no sirvan, claro que sí, sobre todo desde posiciones públicas, pero estas deben ser sinceras y comprometidas. Porque igual que la palabra es el arma más poderosa, también las palabras se las lleva el viento, más aún si no van acompañadas de hechos.

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  2. Fusionemos palabras y hechos.
    Tati.

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  3. Sin embargo, porque alguien tiene que ser defensor del diablo, el ser humano es esencialmente incoherente. Y, sin defender las situaciones, es más fácil hablar que actuar. En otro orden de cosas, absolutamente de acuerdo, sobre todo en cuanto a la crítica sin argumentos.
    Un saludo.

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  4. ¡Es que aun no ha acabado el Carnaval...!
    Pmd.

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