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viernes, 1 de febrero de 2013

SER UNO MISMO

Este primer día de febrero me ha dado por pensar en cuánto nos afecta que nos critiquen y cuánto nos complace que nos elogien. Visto así, parece lo más lógico. A todos nos gusta que nos regalen los oídos, mientras que nos duele no agradar a los demás. Sin embargo, si profundizamos en este hecho, veremos que no tiene la más mínima importancia, pues ni somos peores porque nos insulten, ni somos mejores porque nos alaben. Simplemente, somos lo que somos. Por tanto, ¿qué sentido tiene preocuparse de lo que piensen de uno?

Por el contrario, deberíamos fijarnos como objetivo ser la mejor persona que podamos ser, y sentirnos satisfechos con ello. Ser uno mismo, en definitiva, respetando a los demás y sus diferentes personalidades, opiniones y posturas. Agradar a todos es imposible, igual que a nosotros no todas las personas nos interesan, por un motivo o por otro. A lo largo de la vida vamos escogiendo a aquellas con quienes tenemos afinidades para compartir nuestro tiempo con ellas y andar el camino juntos. Los seres humanos no somos islas, pero tampoco somos (ni lo necesitamos) esponjas que todo lo absorben o imanes que todo lo atraen. Somos selectivos y eso no es malo, siempre, como he dicho, con el respeto y la tolerancia por delante.

Que otros no sean tolerantes a nosotros no debe importarnos, porque no es excusa el mal comportamiento de los demás para relajar el nuestro. Los pequeños gestos de cada uno son los que al final consiguen los grandes cambios generales.

Y, en último caso, si nos sigue afectando que nos vituperen, podemos aferrarnos a la siguiente afirmación de Churchill: "Quien habla mal de mí a mis espaldas mi culo contempla."

Repítase como si fuera un mantra en caso de extrema necesidad.

CDR

3 comentarios:

  1. Hace unos días leí uno de esos textos que uno va colgando en el facebook o en su blog, algo que decía "que no es necesario que llames a quien no te llama, no extrañes a quien no te extrañe, no esperes a quien no te espera, no respetes a quien no te respeta, valórate y no mendigues porque el que te quiere o aprecia es capaz de hacer muchas cosas por ti", es una pura verdad, y en esta entrada hay mucho de sabiduría.
    Pmd.

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  2. A mí sí me importa, y mucho, que otros no sean tolerantes, incluso siendo consciente de que yo pueda serlo, a veces, también.
    Tati.

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    1. Claro que debe importarnos la intolerancia y hacer todo lo posible por combatirla, pero aquí me refiero a que no es excusa que otros sean intolerantes con nosotros para dejarnos llevar también por esta.
      Besos, Tati.

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