Páginas vistas en total

domingo, 7 de abril de 2013

LUNARES

Aunque lunar proviene de la palabra luna (porque su aparición se atribuía al influjo de ese astro o porque tenía su forma), entendido como una mancha producida por la acumulación de pigmentación en la piel es una acepción distinta a la de perteneciente o relativo a la luna. Es decir, son palabras homónimas y no polisémicas. Sin embargo, vamos a intentar aquí desglosar algunos lunares, en ambos sentidos.

¿Quién no tiene un lunar en su anatomía? Grandes, pequeños, claros, oscuros, han sido símbolo de sensualidad al lado del labio femenino (verdaderos o falsos) y hoy más bien son motivo de preocupación bajo el sol.

Topos de colores sobre fondo negro o blanco, o negros, o blancos sobre fondos de colores, en vistosos vestidos de colores, con volantes. Collares y pulseras de bolas, grandes zarcillos, peinetas en el pelo, vueltas de mano. Y olé.

Defectos, tachas o hechos vituperables. Cuántos lunares tiene nuestro país. Y no sólo al Sur. Piel de toro moteada de lunares.

Ciclo lunar: período de 19 años, en que los novilunios y demás fases de la Luna vuelven a suceder en los mismos días del año, con diferencia de hora y media aproximadamente. Esperemos que los ciclos críticos duren algo menos, aunque parezca que vamos por una senda repetitiva e interminable...

Eclipse lunar: ocultación transitoria total o parcial de un astro por interposición de otro cuerpo celeste. Los hechos negativos eclipsan las cosas buenas que existen, se ponen por delante y oscurecen la luz de la vida. Pero el sol siempre vuelve a salir.

Menos mal que el hombre no ha hecho más excursiones lunares. Es suficiente con cargarse un Planeta.

CDR

2 comentarios:

  1. Bonita lección, y lunares famosos han existido muchos.
    Pmd

    ResponderEliminar
  2. Algunos lunares aportan a las personas cierto erotismo. Dependiendo de las personas y del lugar, claro.
    Tati.

    ResponderEliminar