Páginas vistas en total

sábado, 20 de abril de 2013

NADA NUEVO

Parece que el microrrelato es el nuevo subgénero narrativo del siglo XXI, pues avanza imparable conquistando tanto a los lectores como a la crítica. Sin embargo, lo cierto es que tiene una historia de más de cien años, entendido este no simplemente por su brevedad sino sobre todo por su narratividad  (partir de una situación determinada para finalizar en otra distinta), así como por su naturaleza elíptica. Otros rasgos son la ausencia de complejidad estructural, la mínima caracterización de los personajes, el esquematismo espacial, la condensación temporal, la utilización de un lenguaje connotativo, y la importancia del título, que guarda una relación dialéctica con el texto.

Y con estas características encontramos microrrelatos desde principios del siglo XX, escritos por autores tan importantes (y sus microrrelatos tan desconocidos), como Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna, Federico García Lorca, Ana María Matute, Alfonso Sastre y un largo etcétera.

Se requiere, por supuesto, un lector predispuesto a rellenar por su cuenta los vacíos de información propios de un texto de esta naturaleza.

Como ejemplo, elegimos este microrrelato de García Lorca, titulado Telégrafo, donde se aprecia -como en todos sus escritos- el genio del autor y su magistral pluma:

La estación estaba solitaria. Un hombre iba y otro venía. A veces la lengua de la campana mojaba de sonidos balbucientes sus labios redondos. Dentro se oía el rosario entrecortado del telégrafo. Yo me tumbé cara al cielo y me fui sin pensar a un raro país donde no tropezaba con nadie, un país que flotaba sobre un río azulado. Poco a poco noté que el aire se llenaba de burbujas amarillentas que mi aliento disolvía. Era el telégrafo. Sus tic-tac pasaban por las inmensas antenas de mis oídos con el ritmo que llevan los cínifes sobre el estanque. La estación estaba solitaria. Miré al cielo indolentemente y vi que todas las estrellas telegrafiaban en el infinito con sus parpadeos luminosos. Sirio sobre todas ellas enviaba tics anaranjados y tacs verdes entre el asombro de todas las demás.
 
El telégrafo luminoso del cielo se unió al telégrafo pobre de la estación y mi alma (demasiado tierna) contestó con sus párpados a todas las preguntas y requiebros de las estrellas que entonces comprendí perfectamente.
 
(Manuscrito con fecha 3 de febrero de 1922, publicado por primera vez por Miguel García Posada, en Obras completas, I. Poesía, Barcelona, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 1996)
 
Aunque micro- significa "muy pequeño", el microrrelato nos ofrece un amplio mundo por descubrir.
 
CDR

2 comentarios:

  1. La literatura, efectivamente, olvida y retoma viejas fórmulas como algo muy novedoso. El microrrelato o nanorelato, o minificción como quiera que se le llame convivió desde más de un siglo con todos los ismos y renovaciones que se llevaron a cabo a lo largo del XX, literariamente hablando.
    Pmd

    ResponderEliminar
  2. Lorca. No podría ser otro. Precioso microrrelato.
    Tati.

    ResponderEliminar