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viernes, 31 de mayo de 2013

MAYO INSÓLITO

Hasta ahora, mayo era mi mes preferido. La llegada de la primavera y con ella del buen tiempo, la perspectiva del cercano verano, mi cumpleaños.

Hasta ahora.

Porque este año, el tópico mes de las flores se me ha venido abajo. Treinta días para olvidar. El primero de mayo me lo guardo para el recuerdo, aún tenía intactas mis ilusiones.

Malas noticias, dudas, tristeza, malestar, dolor, frío, viento, nubes grises... han poblado mi mes de mayo.

Otros vendrán, pero ya nunca serán lo mismo.

Dijo Khalil Gibran que "en el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante." Por favor que estalle ya, que temple mi ánimo.

Tras este mayo insólito, infeliz, sólo quiero que empiece junio, se renueven las esperanzas y brille por fin el sol.

CDR

miércoles, 29 de mayo de 2013

SANO ORGULLO

El Diccionario de la Real Academia define orgullo como "arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles o virtuosas." No parece algo demasiado bueno.

Sin embargo, existe un orgullo positivo, que además es deseable porque forma parte de la felicidad. Se trata de sentirnos satisfechos de lo que hemos conseguido con esfuerzo y dedicación, de aprender a saborear nuestros éxitos. En su justa medida, el orgullo alimenta nuestra autoestima, nos motiva a perseguir nuevos objetivos, e incluso nos puede ayudar a superar los obstáculos de la vida.

En realidad, el orgullo es un estado de ánimo muy agradable que nos sobreviene cuando superamos algún problema, alcanzamos algún objetivo, o triunfamos en un ámbito que es importante para nosotros. Asimismo, también podemos sentirnos orgullosos de las personas más cercanas, sobre todo cuando sus logros son un poco los nuestros (por ejemplo, con los hijos.) Así pues, el orgullo, en pequeñas dosis, alimenta nuestro ego, y no debemos avergonzarnos de ello.

La adversidad y el fracaso son habituales en la vida, amenazan la confianza en nosotros mismos y nuestra seguridad. Por eso necesitamos cierto éxito y reconocimiento de vez en cuando, como un antídoto contra las dificultades.

Este es el orgullo sano. Puedes estar orgulloso de ti mismo, porque lo has logrado, porque te ha ido bien. Y eso te hará sentirte más fuerte, más tranquilo, más seguro.

Pero si el éxito se nos sube a la cabeza, perdemos el sentido de la mesura y nos creemos invulnerables, entendemos el orgullo como una actitud vital, siendo soberbios, viendo a los demás como inferiores, o si abordamos nuestras relaciones desde la competitividad, guiadas por el deseo de dominación, entonces caeremos en la forma equivocada, nociva del orgullo.

CDR

martes, 28 de mayo de 2013

SECRETOS DE FAMILIA

Tras su primera novela, Las vacas de Stalin,  en la que denuncia la hipocresía de la sociedad filandesa actual, y Babe Jane, que afianzó su éxito ante la crítica, Sofi Oksanen (1977), joven escritora filandesa de origen estonio, llega a España con Purga, con la cual se ha consolidado definitivamente en la narrativa contemporánea nórdica. Surgida en principio como una obra de teatro, Purga ha sido reelaborada y ampliada para convertirse en una novela que no dejará indiferente a nadie: una historia trepidante sobre la violencia extrema, especialmente la recibida por las mujeres, en diferentes circunstancias.

La trama se desarrolla en torno a la vida de Zara, una joven rusa víctima del tráfico ilegal de mujeres, que consigue escapar y refugiarse en casa de una anciana.  Pero a partir de ese pretexto, el relato va saltando continuamente en el tiempo para narrar paralelamente la historia de Aliide Truu, su hermana Ingel, y el marido de esta última, Hans Pekk.

A través de capítulos cortos, que le otorgan a la novela un ritmo rápido y ameno, la autora va desgranando los sentimientos de cada uno de los personajes, tejiendo redes invisibles entre ellos, para llevarnos por un complejo drama de viejas rivalidades, amor no correspondido y deslealtad, que ha arruinado la vida de una familia durante largos años. Desde la separación de los parientes en los campos de concentración en Siberia, en la década de los cuarenta, hasta la explotación sexual de mujeres tras el hundimiento del comunismo, a principios de los noventa, Oksanen expone los mecanismos que llevan a la barbarie, a la mentira, a la humillación.

Como la propia autora afirma, el germen de Purga creció a partir de las historias que escuchaba de niña de su familia estonia: hombres perseguidos por la policía soviética que eran escondidos en zulos durante años, relaciones truncadas por la violencia, interrogatorios con tortura y abusos. Y así ha querido dar voz a través de sus personajes a testigos mudos de todo ese horror. Si bien es preciso reconocer que la auténtica protagonista de este relato es Aliide Truu, la que da sentido al título de la novela, pues para ella es necesario limpiarse del horror, de todos los pecados cometidos en el pasado, que la persiguen además como moscas importunas y pegajosas. La llegada de Zara y la revelación de tantos secretos derivarán finalmente en una verdadera purga redentora.

Combinando pasajes del presente y del pasado, desde diferentes perspectivas, escritos de un diario e incluso finalmente informes de la inteligencia soviética, Sofi Oksanen trata temas duros de una manera directa, con un lenguaje claro no exento de crudeza en ocasiones. Sin embargo, cerramos el libro con la certeza de la inagotable capacidad del ser humano para la supervivencia y la superación.

CDR

lunes, 27 de mayo de 2013

35: AUTOFELICITACIÓN

Treinta y cinco años, Cristina. La flor de la vida, o la mitad de lo que te queda, o más, o mucho menos, quién sabe. Esta vida es imprevisible.

Feliz cumpleaños, en todo caso. Felicidades por lo afortunada que eres, por tu familia, por tus amigos, por todo lo que tienes e incluso por lo que has perdido y te ha enseñado a ser más fuerte. Felicidades por cumplir un año más, eso es la vida al fin y al cabo. Felicidades por tu salud, lo más importante y fundamental, digan lo que digan.


Treinta y cinco. La mitad de la treintena, hacia los cuarenta... El tiempo pasa tan rápido. Aunque hoy en día a esta edad aún puedes considerarte casi una jovencita, aunque ya no lo seas.

Mi regalo para ti es el siguiente consejo: déjate fluir, acepta la realidad sin oponerte a ella, porque no puedes cambiarla. Abre los ojos a las maravillas cotidianas, al afecto que te rodea. Deja ir la pena y cambiala por alegría, que el dolor se convierta en crecimiento.

Simplemente, sé hoy feliz. Y que hoy sea cada día. No hay ninguna otra solución a esta vida.

CDR

jueves, 23 de mayo de 2013

LIBRO PRESTADO...

Los amantes de los libros, aquellos para los que estos constituyen parte esencial de nuestra vida, no solemos negarnos a prestarlos, aunque en el fondo de nuestro corazón sean tan preciados que nos duela un poquito desprendernos de ellos por un tiempo.

A lo largo de mi vida he dejado muchos libros (sigo haciéndolo), la mayoría a gente de confianza, que me los ha devuelto sin problemas y además agradecidos. Pero lo cierto es que también he perdido unos cuantos a lo largo de los años.

De todo hay en el mundo, no se puede generalizar. Hace poco vi a una compañera de trabajo con un libro forrado provisionalmente con papel de un folleto de propaganda. Me explicó que se lo habían dejado y que siempre les ponía esa protección para no deterioralos lo más mínimo. Es un detalle.

Sin embargo, hoy he encontrado la cita de un autor francés que dijo que los libros son amigos perfectos; y que la única cosa que no aguantan es el ser prestados, se ofenden tanto, que nunca regresan. Entonces, me ha dado por pensar que, muchas veces, es verdad.

Y eso me ha llevado a recordar (además de los títulos que nunca más han regresado a mi estantería) el siguiente refrán popular: "Libro prestado, perdido o estropeado."

CDR

miércoles, 22 de mayo de 2013

VICTOR MARIE HUGO

"En los ojos del joven arde la llama; en los del viejo, brilla la luz" es una de las sentencias de Víctor Hugo, una de las más bellas, llena de sabiduría, como todas.

Este importante novelista, poeta y dramaturgo francés (además de intelectual y político comprometido con su país) falleció el 22 de mayo de 1885 en París, dejando una nutrida bibliografía, variada y diversa, interesantísima.

La infancia de Victor Hugo transcurrió en Besançon, donde nació, salvo dos años, 1811 y 1812, en que residió con su familia en Madrid, donde su padre había sido nombrado comandante general. De temprana vocación literaria, ya en 1816 escribió en un cuaderno escolar: "Quiero ser Chateaubriand o nada".

En 1819 destacó en los Juegos Florales de Toulouse y fundó el Conservateur littéraire, junto con sus hermanos Abel y Eugène, pero su verdadera introducción en el mundo literario se produjo en 1822, con su primera obra poética: Odas y poesías diversas. En el prefacio de su drama Cromwell (1827) proclamó el principio de la «libertad en el arte», y definió su tiempo a partir del conflicto entre la tendencia espiritual y el apresamiento en lo carnal del hombre.

Pronto considerado como el jefe de filas del Romanticismo, el virtuosismo de Victor Hugo se puso de manifiesto en Las Orientales (1829), que satisfizo el gusto de sus contemporáneos por el exotismo oriental. La censura de Marion Delorme retrasó su aparición en la escena teatral hasta el estreno de Hernani (1830), obra maestra que triunfó en la Comédie Française.

En 1830 inició una fase de singular fecundidad literaria, en la cual destacaron, además de distintos libros de poesía, su primera gran novela, Nuestra Señora de París, y el drama Ruy Blas. En 1841 ingresó en la Academia Francesa pero, desanimado por el rotundo fracaso de Los burgraves, abandonó el teatro en 1843. La muerte de su hija Léopoldine, acaecida mientras él estaba de viaje, sumada al desengaño por la traición de su esposa con su amigo Sainte-Beuve, lo sumieron en una profunda crisis.

Entregado a una actividad política cada vez más intensa, Victor Hugo fue nombrado par de Francia en 1845. Pese a presentarse a las elecciones de 1848 en apoyo de la candidatura de Luis Napoleón Bonaparte, sus discursos sobre la miseria, los asuntos de Roma y la ley Falloux anticiparon su ruptura con el Partido Conservador. El 17 de julio de 1851 denunció las ambiciones dictatoriales de Luis Napoleón y, tras el golpe de Estado, huyó a Bélgica. Si bien es cierto que no publicó ninguna obra entre 1843 y 1851, concibió su novela Los miserables y compuso numerosos poemas que aparecieron posteriormente.

En 1852 se instaló, con su familia, en Jersey (Reino Unido), de donde pasó en 1856 a Guernesey. Allí permaneció, en su propiedad de Hauteville-House, hasta 1870. Republicano convencido, denunció sin tregua los vicios del régimen conservador de su país y en 1859 rechazó la amnistía que le ofrecía Napoleón III.

De este exilio de veinte años nacieron Los castigos (1853), brillante sarta de poesías satíricas, la trilogía de El fin de Satán, Dios y La leyenda de los siglos, ejemplo de poesía filosófica, en la que traza el camino de la humanidad hacia la verdad y el bien desde la época bíblica hasta su tiempo, y su novela Los miserables (1862), denuncia de la situación de las clases más humildes.

De vuelta a París, tras la caída de Napoleón III (1870), Victor Hugo fue aclamado públicamente y elegido diputado. Fue derrotado en los comicios siguientes, pero en 1876 obtuvo el escaño de senador de París, posición desde la que defendió la amnistía de los partidarios de la Comuna. Sin embargo, desengañado por la política, regresó a Hauteville-House (1872-1873).

El ritmo de su producción disminuía, pero su prestigio se acrecentaba sin cesar: un banquete conmemoró el quincuagésimo aniversario de Hernani; en 1881, su cumpleaños fue celebrado oficialmente y los senadores, en la tribuna, se levantaron sin excepción en su honor. A su muerte, el gobierno francés decretó un día de luto nacional y sus restos fueron trasladados al Panteón.

Considerado como uno de los mayores poetas franceses, su influencia posterior sobre Baudelaire, Rimbaud e incluso Mallarmé y los surrealistas es innegable.

Quizá más conocido como narrador, elijo hoy, como homenaje a este gran autor, uno de sus poemas, titulado "Si pudiéramos ir":
Él decía a su amada: Si pudiéramos ir
los dos juntos, el alma rebosante de fe,
con fulgores extraños en el fiel corazón,
ebrios de éxtasis dulces y de melancolía,

hasta hacer que se rompan los mil nudos con que ata
la ciudad nuestra vida; si nos fuera posible
salir de este París triste y loco, huiríamos;
no se adónde, a cualquier ignorado lugar,

lejos de vanos ruidos, de los odios y envidias,
a buscar un rincón donde crece la hierba,
donde hay árboles y hay una casa chiquita
con sus flores y un poco de silencio, y también

soledad, y en la altura cielo azul y la música
de algún pájaro que se ha posado en las tejas,
y un alivio de sombra... ¿Crees que acaso podemos
tener necesidad de otra cosa en el mundo?


Y por último:


CDR

martes, 21 de mayo de 2013

MELANCOLÍA

Tristeza vaga,
profunda,
sosegada
y permanente,
nacida de causas físicas
o morales,
que hace que no encuentre
quien la padece
gusto ni diversión
en nada.

Y hoy, sin más palabras...











CDR

lunes, 20 de mayo de 2013

ABECEGRAMAS LITERARIOS

Los abecegramas son frases cuyas palabras se disponen en orden alfabético. De la a a la z, ni más ni menos.

A continuación, apuntamos dos "abecés" (así denominados también) construidos en los Siglos de Oro por dos de nuestros más célebres autores.

El primero, de Miguel de Cervantes Saavedra, se incluye en la enumeración de las cualidades que debe tener un enamorado:

 "... asegúrate que Lotario te estima como tú le estimas a él y vive con contento y satisfacción de que ya que caíste en el lazo amoroso, es el que te aprieta de valor y de estima; y que no solo tiene las cuatro eses (sabio, solo, solícito y secreto) que dicen que han de tener los buenos enamorados, sino todo un abecé, entero: si no, escúchame y verás como te lo digo de coro. Él es, según yo veo y a mí me parece, agradecido, bueno, caballero, dadivoso, emanorado, firme, gallardo, honrado, ilustre, leal, mozo, noble, onesto, principal, quantioso, rico y las eses que dicen. Y luego, tácito, verdadero. La x no le cuadra porque es letra áspera. La y ya está dicha. La z, zelador de tu honra. Rióse Camila del abecé, de su doncella, y túvola por más práctica en las cosas de amor que ella decía..." ("Don Quijote de la Mancha", I, 34)

Y el otro, de Félix Lope de Vega y Carpio. En la escena IX del primer acto de "Peribañez y el comendador de Ocaña", Casilda y Peribáñez expresan cómo les gustaría que fuese su amor, en lo que se ha denominado el abecé de los recién casados:

PERIBÁÑEZ. Casilda, mi amor merece
satisfación de mi amor.
Ya estamos en nuestra casa,
su dueño y mío has de ser;
ya sabes que la mujer
para obedecer se casa;
que assí se lo dixo Dios
en el principio del mundo,
que en esso estriban, me fundo,
la paz y el bien de los dos.
Espero amores de ti
que has de hazer gloria mi pena.
CASILDA. ¿Qué ha de tener para buena
una mujer?
PERIBÁÑEZ. Oye.
CASILDA. Di.
PERIBÁÑEZ.
Amar y honrar su marido
es letra deste abecé,
siendo buena por la B,
que es todo el bien que te pido.
Haráte cuerda la C,
la D dulce y entendida
la E, y la F en la vida
firme, fuerte y de gran fe.
La G grave, y para honrada
la H, que con la I
te hará illustre, si de ti
queda mi casa ilustrada.
Limpia serás por la L,
y por la M maestra
de tus hijos, cual lo muestra
quien de sus vicios se duele.
La N te enseña un no
a solicitudes locas;
que este no, que aprenden pocas,
está en la N y la O.
La P te hará pensativa,
la Q bien quista, la R
con tal razón, que destierre
toda locura excesiva.
Solícita te ha de hazer
de mi regalo la S,
la T tal que no pudiesse
hallarse mejor mujer.
La V te hará verdadera,
la X buena christiana,
letra que en la vida humana
has de aprender la primera.
Por la Z has de guardarte
de ser zelosa; que es cosa
que nuestra paz amorosa
puede, Casilda, quitarte.

Aprende este canto llano;
que, con aquesta cartilla,
tú serás flor de la villa,
y yo el más noble villano.

CASILDA. Estudiaré, por servirte
las letras de esse abecé;
pero dime si podré
otro, mi Pedro, dezirte,
si no es acaso licencia.

PERIBÁÑEZ. Antes yo me huelgo. Di;
que quiero aprender de ti.
CASILDA. Pues escucha, y ten paciencia.La primera letra es A,
que altanero no has de ser;
por la B no me has de hazer
burla para siempre ya.
La C te hará compañero
en mis trabajos; la D
dadivoso, por la fe
con que regalarte espero.
La F de fácil trato,
la G galán para mí,
la H honesto, y la I
sin pensamiento de ingrato.
Por la L, liberal
y por la M el mejor
marido que tuvo amor,
porque es el mayor caudal.
Por la N no serás
necio, que es fuerte castigo;
por la O sólo conmigo
todas las horas tendrás.
Por la P me has de hazer obras
de padre; porque quererme
por la Q, será ponerme
en la obligación que cobras.
Por la R regalarme,
y por la S servirme,
por la T tenerte firme,
por la V verdad tratarme;
por la X con abiertos
braços imitarla ansí.
(Abrázale)
y como estamos aquí
estemos después de muertos.
PERIBÁÑEZ: Yo me ofrezco, prenda mía,
a saber este abecé.
 
Cuántas cosas se pueden hacer con las palabras, ¿verdad?
 
CDR  

domingo, 19 de mayo de 2013

¿HUMOR?

¿Esto les parece gracioso?


 

 
Estamos en la era del YouTube, sí, pero esto no deberíamos permitirlo.

CDR

sábado, 18 de mayo de 2013

FANTASÍAS

Esta palabra tan bonita, fantasía, proviene del latín phantasĭa. Suena bien y sienta mejor.

En cuanto a facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales, a veces es inevitable echar mano de la fantasía para mejorar las cosas, crear otras distintas o evocarlas a nuestro antojo.

Aquello que mejoremos, creemos o evoquemos, será simplemente una imagen, una fantasía. Pero ayuda.

De niños, especialmente, nuestros sentidos nos ayudan a formar imágenes, que son sólo ilusiones ópticas, y somos capaces de representar figuras, en las cortinas, en las sombras de la habitación, en las nubes... Técnicamente, se llaman fantasmagorías. Otra bonita palabra.

Ya de mayores, seguimos teniendo imaginación, aunque la utilicemos poco. Pues no hace falta otra cosa para inventar o producir fantasías.
 
Aquellos que más imaginación tienen, o más la usan, son los artistas, quienes con sus fantasías nos transportan, a través de sus obras, a otras realidades; ficciones de palabras, imágenes, sonidos... sentidos. 

Incluso, en concreto, se denomina fantasía a la composición instrumental de forma libre o formada sobre motivos de una ópera.

Pero también existe la fantasía figurada. Presunción, arrogancia o gravedad afectada de la que algunos hacen gala. ¡Qué fantástico eres! Seguro que lo han oído... y pensado alguna vez.

Igualmente también hay joyas falsas, baratas, que no son de materiales nobles o valiosos. Esas que no vale la pena guardar en la caja fuerte aunque su valor simbólico sea grande o nos queden bien. Bisutería, fantasía.
 
En fin, el mundo de fantasía no tiene límites...
 
CDR

viernes, 17 de mayo de 2013

ACRÓSTICO

Se refiere a una composición poética constituida por versos cuyas letras iniciales, medias o finales forman un vocablo o una frase.

Oscura noche, triste, callada.

Lamento angustioso se extiende en el pecho,
ganas infinitas de llorar,
amargo sabor de la pérdida.

Negarse no sirve de nada.

Unirnos en el dolor es lo que queda,
notar aún tu presencia.

Caricias que nunca te daremos
ansían salir de nuestras manos
tan llenas de amor.

Esperanza.

Ojalá estés en un lugar mejor,
lejos del sufrimiento y el dolor.

Vencer la tristeza,
islas alejadas de la felicidad
dentro de nosotros mismos.

Ahora nos queda llorar,
recordarte, imaginarte,
emocionados.

Mañana dolerá menos,
Olga, pero
siempre te querremos.

CDR

jueves, 16 de mayo de 2013

INDISPENSABLE

Tal día como hoy, en el año 1917, nació Juan Rulfo (Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno), escritor, guionista y fotógrafo mexicano. Aunque su obra no es prolija, Rulfo es una de las figuras más importantes de la literatura del siglo XX.

El propio Rulfo sostuvo que vino al mundo en la casa familiar de Apulco, Jalisco, aunque fue registrado en la ciudad de Sayula, donde se conserva su acta de nacimiento. Vivió en la pequeña población de San Gabriel, pero las tempranas muertes de su padre, en 1923, y de su madre cuatro años después, obligaron a sus familiares a inscribirlo en un internado en Guadalajara, capital del estado de Jalisco. Durante sus años en San Gabriel entró en contacto con la biblioteca de un cura, depositada en la casa familiar, y recordará siempre estas lecturas, esenciales en su formación literaria. Aunque algunos señalan su temprana orfandad como determinante en su vocación artística, lo cierto es que su conocimiento temprano de estos libros debió de tener una gran importancia en este sentido.

Una huelga de la Universidad de Guadalajara le impide inscribirse en ella y decide trasladarse a la ciudad de México. La imposibilidad de revalidar los estudios hechos en Jalisco tampoco le permite ingresar a la Universidad Nacional, pero asiste como oyente a los cursos de historia del arte de la Facultad de Filosofía y Letras. Se convierte así en un conocedor muy serio de la bibliografía histórica, antropológica y geográfica de México. Durante buena parte de las décadas de 1930 y 1940 viaja extensamente por el país, trabaja en Guadalajara y en la ciudad de México, y a partir de 1945 comienza a publicar sus cuentos en dos revistas: América, de la capital, y Pan, de Guadalajara. La primera de ellas significa su confirmación como escritor, gracias al apoyo de su gran amigo Efrén Hernández. Publica sus imágenes por primera vez, también en América, en 1949.

A mediados de los cuarenta da comienzo su relación amorosa con Clara Aparicio, de la que queda el testimonio epistolar (publicado en 2000, en Aire de las colinas. Cartas a Clara). Se casa con ella en 1948 y la familia aumentará con varios hijos. Abandona su trabajo en una empresa fabricante de neumáticos a principios de los cincuenta y obtiene en 1952 la primera de dos becas consecutivas que le otorga el Centro Mexicano de Escritores, fundado por la estadounidense Margaret Shedd, quien fue sin duda la persona determinante para que Rulfo publicase en 1953 El Llano en llamas (donde reúne siete cuentos ya publicados en América e incorpora otros ocho, nuevos) y, en 1955, Pedro Páramo (novela de la que publicó tres adelantos en 1954, en las revistas Las letras patrias, Universidad de México y Dintel). En 1958 termina de escribir su segunda novela (muy breve), El gallo de oro, que no se publicará hasta 1980. En 2010 aparece la edición definitiva de esta última obra, después de una revisión cuidadosa del original que permitió eliminar errores e inconsistencias de la versión previamente conocida.

A partir de la publicación de los dos primeros títulos, el prestigio literario de Rulfo crecerá de manera constante, hasta convertirse en el escritor mexicano más reconocido tanto en su país como en el extranjero. Entre sus admiradores declarados se cuentan Mario Benedetti, José María Arguedas, Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Susan Sontag, Elias Canetti, Tahar Ben Jelloun, Urs Widmer, Gao Xingjian, Kenzaburo Oe, Enrique Vila-Matas y muchos otros. Encuestas hechas en México, España, Alemania, Noruega y otros países ubican siempre los títulos de Juan Rulfo en un lugar prominente de la literatura universal. Sus lectores en las más diversas lenguas se renuevan continuamente y las nuevas traducciones no cesan de aparecer. Juan Rulfo es el escritor mexicano más leído y estudiado.

Las dos últimas décadas de su vida las dedicó Rulfo a su trabajo en el Instituto Nacional Indigenista de México, donde se encargó de la edición de una de las colecciones más importantes de antropología contemporánea y antigua de México. Rulfo, que había sido un atento lector de la historia, la geografía y la antropología autóctonas a lo largo de toda su vida, colmaría con este trabajo una de sus vocaciones más duraderas.

Por otra parte, como fotógrafo, en 1960 expuso en Guadalajara una pequeña colección (unas 23) de sus fotos, aunque fue la exposición de 1980 en el Palacio de Bellas Artes la que abrió al público más amplio el conocimiento de esta parte de su creación; desde entonces el interés por esta faceta de Juan Rulfo no ha cesado de incrementarse y con él las exposiciones y los libros dedicados a sus imágenes.

Juan Rulfo falleció en la ciudad de México el 7 de enero de 1986.

Las nuevas generaciones de escritores y lectores se aproximan con renovado asombro a las páginas de los libros de Rulfo y su curiosidad por la vida y la obra del autor jalisciense no disminuye. Y es que Juan Rulfo es un autor indispensable en la historia de la literatura en lengua española.

Suya es la siguiente frase: "La literatura es mentira, pero de esa mentira sale una recreación de la realidad."

CDR

miércoles, 15 de mayo de 2013

POR ENTREGAS (III): LOLA

Lola le dijo a Miguel que estaba embarazada con una mezcla de llanto e ilusión por la vida que empezaba a crecer dentro de ella. Por las noches, mientras pensaba cómo decírselo, se imaginaba que quizá todo podía ser diferente para ellos, que podía haber un futuro lejos de esa mierda en la que vivían. Su profesora, doña Mirta, la ayudaría, estaba segura. Ella creía en un mundo mejor y le había explicado que no había que dejarse vencer por las circunstancias. El ser humano es capaz de todo, le decía, tú no estás predeterminada a esta clase de vida, Lola, puedes salir de este barrio y ser feliz. A lo mejor ese bebé era la fuerza que necesitaba para seguir adelante, para no conformarse, aunque sería duro, era muy joven, inexperta, insegura, pero podía seguir estudiando después y con el apoyo de Miguel todo sería posible. Pero él no lo veía de la misma forma. Tenía apenas veinte años, un trabajo como peón de albañil, una madre drogadicta que le mermaba el escaso sueldo semanal y, sobre todo, una vida por delante, libertad, además quién le aseguraba que ese hijo era suyo. No necesitaba más problemas. Así tal cual se lo dijo a Lola, sin delicadeza, sin emoción, sin amor ninguno. Encendió un cigarrillo, se dio media vuelta y se fue, dejándola sentada en el portal donde solían quedar. Lola creyó entonces estar en un sueño, no haber despertado aún aquella mañana y seguir en la escuálida cama del hospicio, entre las sábanas de una pesadilla. Pero poco a poco fue entendiendo que aquello era real, como su sórdida vida, y que Miguel no la quería. Sin embargo, también sintió una fuerza desconocida dentro de ella y supo que quería tener aquel hijo.

Se lo contó a doña  Mirta con palabras entrecortadas por las lágrimas, sus manos retorciéndose en movimientos nerviosos, pero la maestra la estrechó entre sus brazos y poco a poco todo fue pareciendo fácil. No lo sería, Mirta era consciente de las dificultades que presentaba la situación. Lo más lógico y menos complicado sería que Lola y Miguel se casasen y formasen un hogar, tirando como pudieran para salir adelante. Pero, aparte de que la postura del padre había quedado clara, eso era una utopía en aquel barrio marginal. Además, no era la clase de vida que Lola se merecía. Tranquilizó a la chica con palabras bonitas, a veces pensaba que no eran más que eso, y le aconsejó que de momento no dijera nada a las monjas del hogar, a ella se le ocurriría algo.

Lola se acostó esa noche con la certeza de que doña Mirta lo arreglaría todo. Pero dudaba acerca de su fortaleza y voluntad, echaba de menos a Miguel, no creía que la hubiera abandonado para siempre, y los sudores fríos, temblores y desazón que sentía no eran por el embarazo, sino por esa necesidad odiosa de las sustancias que él le proporcionaba. Esa asociación de ideas, pensar que no sólo lo había perdido como hombre sino también como favorecedor de su evasión, la hizo sumirse en un sueño intranquilo, delirante, donde las promesas que le hacía a doña Mirta de no tomar se mezclaban con una sensación creciente de no poder más. También soñó con sus padres, de los que tenía un recuerdo borroso. Los había perdido muy pronto, primero a uno y después a la otra. Se había quedado sola en el mundo, lo cual tampoco era una gran desgracia, teniendo en cuenta que era así mismo como solía sentirse, sola, dolida, falta de cariño. Su madre le recordaba continuamente que no debería haber nacido, se liaba a manotazos torpes con ella y la niña se acurrucaba en un rincón, esperando que pasase el temporal. Todo pasaba cuando los dos, cansados de pelear, caían exhaustos en cualquier lugar de la casa, turbados y casi inconscientes por las drogas. Hasta que no volvieron a despertar. Entonces el sistema se hizo cargo de ella y la envió al hospicio.

Al principio lo odiaba todo, a las monjas, a sus compañeras, la comida, el aburrido aprendizaje de tareas "femeninas" y las clases. Con el tiempo, siguió detestando la mayoría de cosas, sin embargo aquella maestra delgada, de finas manos, ojos claros y voz suave logró ganarse su atención, y escucharla, aprender todo lo que ella le enseñaba era una manera de sentirse viva. Ojalá Miguel nunca se hubiera cruzado en su camino.

CDR

martes, 14 de mayo de 2013

EL PLACER DE CAMUFLARSE

¿Quién no ha querido alguna vez desaparecer, esconderse de los demás o incluso de sí mismo? De momento, aun con todos los avances, eso no es posible. Pero sí existe un método placentero para abandonarse durante unos minutos, camuflarse y olvidarse de todo: las mascarillas de belleza. Hoy en día este procedimiento no es exclusivamente femenino, así que anímense y prueben la amplia gama de recursos que se nos ofrecen para ocultarnos tras la máscara y reparecer más firmes, más hidratados, revitalizados, purificados, rejuvenecidos y/o nutridos.

Porque hidratación, calma, limpieza, relax, vitalidad... son solo algunas de las sensaciones que se experimentan en cuanto una mascarilla entra en contacto con la piel. Posiblemente se trata del cosmético más versátil que existe, ya que estas se comportan como auténticos "todoterrenos", proporcionando en pocos minutos lo que antes solo se conseguía con meses de tratamiento. No en vano estamos en la era "exprés".

En efecto, cada vez que se cubre la piel con una mascarilla se pone en marcha todo un proceso en cadena que tiene como resultado un resurgir de la epidermis. Y las ventajas son múltiples: rapidez (diez minutos aproximadamente), inmediatez (resultados visibles y notorios), facilidad de aplicación y de retirada, precio (son bastante asequibles) y, por si fuera poco, un plus de confort (todo un gesto de placer que calma no solo la mente sino también el espíritu.) O eso dicen.

¿A qué esperan, pues? El repertorio de mascarillas es amplio, las hay para todos los gustos, dirigidas a todos los tipos de piel y necesidades específicas.

Al menos, podemos empezar el día con buena cara, aunque la procesión vaya por dentro.

CDR

lunes, 13 de mayo de 2013

AMOR POR LA PALABRA



Bellísima edición de Impedimenta para estas memorias literarias de Eudora Welty (Jackson, Mississippi, 1909-2001). La palabra heredada constituye no solo un homenaje a la autora sureña, sino también al traductor Miguel Martínez-Lage, fallecido en abril de 2011 sin acabar el trabajo de revisión del texto de una edición anterior. Por tanto una ofrenda póstuma, delicada y cuidada al máximo, con la colaboración de la escritora y editora Elena Medel.
Esta obra se alimenta de las tres conferencias que Eudora Welty dio en la Universidad de Harvard, en abril de 1983, para inaugurar el ciclo dedicado a William E. Massey. Dividida en tres partes de epígrafe revelador: “Escuchar”, “Aprender a ver” y “Encontrar una voz”, Welty nos muestra cómo nació su amor por la palabra y cómo se forjó en su interior la necesidad de contar. A través de estas páginas descubrimos el germen del talento de esta gran autora, que supone uno de los hitos de la literatura americana del siglo XX. El Pulitzer en 1973 por La hija del optimista (The Optimist´s Daughter) o la Medalla Presidencial de la Libertad en 1980 son sólo algunos de sus reconocimientos. Ya su primer cuento, publicado en 1936, llamó la atención de Katherine Anne Porter, quien se convertiría en su mentora y escribiría el prólogo a su primer libro de cuentos, Una cortina de follaje (1941). Formada en la universidad y dedicada en principio a la fotografía publicitaria, la joven Eudora decidió entregarse por completo a la escritura. Además de varias novelas y algunas obras de no ficción, Welty escribió sobre todo relato corto, género al que contribuyó de manera muy significativa. Forjadora, junto a Faulkner, Capote, Williams, Flannery O´Connor o Carson McCullers, del denominado gótico sureño, -aunque quizás la menos conocida de ellos- Welty ubica sus historias en el profundo Sur, con personajes marginales o descarriados, con ecos bíblicos y cierto influjo mítico. Pero por encima de cualquier tendencia y más allá de su clara influencia chejoviana, destaca la escritora sureña por una narrativa sutil y casi lírica. Con un lenguaje propio, que le supuso un inconveniente para ser merecedora del Nobel, por considerarlo demasiado regional, Eudora Welty se ganó a lo largo del siglo XX un merecido lugar entre los cuentistas más importantes de la época.
En La palabra heredada, verdadera puerta de acceso al universo personal y narrativo de Welty, encontramos a la primogénita de una familia con dos hijos varones, de un matrimonio de emigrantes. Christian Welty y Chestina Andrews no eran del Sur, pero se fueron a Jackson a mejorar su suerte. Y, efectivamente, en pocos años, el padre pasó de trabajar en una empresa de seguros a ser su presidente. Se recuerda Eudora a sí misma como una niña feliz, en una casa en que se leía en voz alta y se escuchaban óperas de una habitación a otra. De Chestina heredó la niña el amor por la lectura. Autores como Dickens, Stevenson o las Brontë llenaban la fantasía de Eudora y la hicieron dueña de una agilidad oral muy favorecedora para sus propias historias. De Christian aprendió la afición por los telescopios, las lupas, cámaras y lentes diversas, lo que, además de procurarle un oficio, le otorgó la capacidad de observar todos los matices del mundo que la rodea y captar lo efímero de las cosas. Con sus hermanos, Edward y Walter, compartió numerosos momentos inolvidables que germinarán también en su imaginación. Los recuerdos fluyen de una manera natural, las visitas de los abuelos, sus estudios en el Colegio Femenino de Mississippi y en las Universidades de Wisconsin y Columbia, donde descubrió a grandes autores, como Yates, y su vocación literaria, en fin. Al hilo de todas estas vivencias, se van definiendo las claves de su narrativa, las relaciones humanas como tema predilecto, la tierra, la familia, la creación de relatos a partir de visiones retrospectivas, afinidades y relaciones entre personajes y cuentos que se le irán revelando con el paso del tiempo. Eudora Welty escribió de lo que veía y conocía, pero supo convertir todo eso en un universo literario con resonancias colectivas.
Así se tejen estas deliciosas memorias, escritas a los setenta y cinco años, mezclando recuerdos con la explicación de la práctica literaria, con una prosa y un estilo inconfundibles. Esta obra, con el título original de One Writer´s Beginnings se convirtió en un best seller inesperado cuando apareció en 1984. Cuatro años después vio la luz en nuestro país de la mano de Montesinos, con traducción de Martínez-Lage, que no quedó muy satisfecho con el resultado. Por eso ahora cobra especial significado esta edición de Impedimenta. Como la propia autora afirma: “… todo reto serio, ambicioso, surge ante todo de nuestro interior.”
CDR

domingo, 12 de mayo de 2013

VACÍOS

Cuando algo está falto de contenido, se dice que está vacío.

Así, muchísimas cabezas y otros tantos corazones andan por ahí huecos, vacíos. Y encima vanos, arrogantes y presuntuosos.

También es un vacío considerable un precipicio o altura que nos puede conducir al abismo. Cuidado.

En física, se le llama vacío al espacio carente de materia.

Productos envasados al vacío, sin aire.

Protestas en las calles caídas en el vacío, sin acogida en los oídos de aquellos a quienes van dirigidas. Y las gentes vuelven a casa de vacío.

En arte, se denomina horror vacui (horror al vacío) a la tendencia a rellenar todo el espacío vacío de una obra de arte con algún tipo de diseño o imagen.

Pero ciertamente el vacío más horrible que existe es el interior, el que produce la falta o ausencia de algo o alguien que echamos de menos.

CDR

martes, 7 de mayo de 2013

DE CARNE Y HUESO

En esta era de Internet, que tiene indudablemente muchísimas ventajas, me quedo, no obstante, con el contacto directo. Si poder estar con los tuyos a distancia a través de chats, videoconferencias, etc. es increíble y maravilloso, no hay nada que se le pueda comparar a un abrazo de verdad, al cuerpo a cuerpo, a un apretón de manos sincero, a una mirada de afecto.

Esto, en particular, en los momentos más felices o más duros. Pero en general, lo que quiere decir es que deberíamos dejar de mirar la vida a través de las pantallas y descender de nuevo al mundo que palpita a nuestro alrededor, en la tierra, en el sol, en el aire; fomentar las relaciones personales con gente de carne y hueso. Para ello, habría que empezar por estar menos horas delante del ordenador, olvidar el móvil de vez en cuando, esconder el mando de la televisión, desconectar de todo. Y salir a caminar, disfrutar tranquilamente en la cocina preparando la comida, compartir una infusión con alguien querido, estar un rato en silencio escuchándose a uno mismo... Son sólo unos pocos ejemplos.

Como el frío y duro invierno da paso a la esplendorosa y fértil primavera, dejemos a un lado la obsesiva atención por los objetos materiales, los éxitos personales, y volvamos de forma natural a la calma, a la serenidad, a la satisfacción. Estamos en la estación del cambio y del crecimiento.

Y por si a alguien, aparte de a mí, pueden servirle, estas palabras con las que he tropezado hoy.

Con todo lo que tenía salí un día a comprar un final feliz, pero como no encontré ninguno que me llenara por completo, decidí invertirlo todo en comprarme un nuevo comienzo.

Es curioso ese don de las palabras para aparecer justo cuando más las necesitas y expresar exactamente aquello que sientes. Aunque a veces digamos que no hay palabras para tal o cual cosa, siempre las hay.

Y también, afortunadamente, siempre hay alguien a tu lado, de carne y hueso.

CDR

lunes, 6 de mayo de 2013

LA POESÍA

Cómo nos encontramos cada uno con la poesía depende de muchas cosas, algunos incluso no la conocen nunca o la desprecian cuando les sale al paso, pero si alguna vez nos toca, ya no podemos prescindir de ella, sea leyéndola o incluso intentando escribir versos que expresen aquello que más íntimamente nos emociona.

Yo ahora mismo no estoy en condiciones de la más mínima rima, pero sí me refugio en las palabras que, al igual que los seres más queridos que en estos momentos me están demostrando su cariño, nunca te fallan.  Y a continuación reproduzco un poema de Javier Egea (1952-1999), poeta granadino, que plasma en este su infantil hallazgo de la poesía y su absoluta rendición a ella.

A partir de unos conocidos versos de Juan Ramón Jiménez (Vino primero pura, / vestida de inocencia / y la amé como un niño / ...), Egea escribe su propia Poética:

Vino primero frívola -yo niño con ojeras-
y nos puso en los dedos un sueño de esperanza
o alguna perversión: sus velos y su danza
le ceñían las sílabas, los ritmos, las caderas.

Mas quisimos su cuerpo sobre las escombreras
porque también manchase su ropa en la tardanza
de luz y libertad: esa tierna venganza
de llevarla por calles y lunas prisioneras.

Luego nos visitaba con extraños abrigos,
mas se fue desnudando, y yo le sonreía
con la sonrisa nueva de la complicidad.

Porque a pesar de todo nos hicimos amigos
y me mantengo firme gracias a ti, poesía,
pequeño pueblo en armas contra la soledad.


CDR

sábado, 4 de mayo de 2013

MUJERES: SIMPLEMENTE OLGA

Olga Orozco (1920-1999) es una de las más importantes poetisas argentinas y latinomericanas del siglo XX, aunque poco (o nada) conocida para nosotros, hablantes hispanos.

Hija de Carmelo Gugliotta, siciliano de Capo d' Orlando, y de la argentina Cecilia Orozco. Pasó sus primeros años entre Toay (La Pampa), patria chica de su madre, y Buenos Aires. En 1928, la familia se mudó a Bahía Blanca y ocho años más tarde a Buenos Aires. Estudió Magisterio en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Desde muy joven fue una de las integrantes del grupo literario surrealista Tercera Vanguardia, al cual pertenecían a su vez, entre otros, Oliverio Girondo y Ulises Mezzera.

Trabajó en periodismo empleando varios seudónimos y también dirigió algunas publicaciones literarias. Así, colaboró en la revista Canto que dirigía su primer esposo, el poeta Miguel Ángel Gómez y reunía a la llamada Generación del 40. Por esa época hacía comentarios sobre teatro clásico español y argentino en Radio Municipal; fue actriz teatral y trabajó en Radio Splendid, en la compañía de Nidia Reynal y Héctor Coire. En los años sesenta fue redactora en la revista Claudia y organizó el horóscopo del diario Clarín entre los años 1968 y 1974.

Su producción poética se basa en la influencia que en ella ejercieran autores tan diversos como San Juan de la Cruz, Rimbaud, Nerval, Baudelaire, Milosz o Rilke. Lo más importante de su producción se encuentra en los Poemarios, de alguna manera prolongados en un libro de prosas poéticas narrativas: La oscuridad es otro sol (1967).

La influencia de los relatos en boca de su abuela María Laureana la llevarán a desarrollar una poética en donde la infancia es una puerta iniciática. Su vínculo con el tarot la lleva a escribir poemas como "Cartomancia" o "Para destruir a la enemiga". Orozco ritualiza cada gesto vinculado con el acto de escribir. Por ejemplo, solía repetir en entrevistas que acostumbraba escribir con una piedra en cada mano: una traída de donde nació su padre, otra de la tierra de su madre y una tercera que le había obsequiado un amigo de la infancia cuando se muda de Toay a Bahía Blanca.

Olga Orozco se caracteriza por una inteligencia sutil que le permite una extraordinaria capacidad para recurrir a los tropos o figuras literarias —una característica suya es el uso frecuente y logrado que hace del oxímoron—; también sabe hacer uso de versículos en los que desarrolla una especial y visionaria imaginación pródiga en expresiones, siendo sus temas frecuentes la evocación de la niñez, que asimila con la época del paraíso perdido, la adolescencia o, en última instancia, el recurso de la memoria en donde el tiempo parece a resguardo y recuperable ante la muerte. Aunque es completamente original, se advierten ciertas similitudes con las de sus compatriotas y coetáneos Enrique Molina y Alberto Girri.

El gran amor de su vida fue el arquitecto Valerio Peluffo, con quien se casó en 1965. Después de la muerte de Peluffo, acaecida en 1990, le dedicó el poema "En la brisa, un momento", de bellísimos versos.

Falleció de un paro cardíaco a los 79 años en Buenos Aires. Desde 1994 funciona en Toay la "Casa Museo Olga Orozco", en la que se realizan diferentes actividades culturales en torno a la obra de la poeta y en la que se puede consultar su biblioteca.

Entre los muchos galardones y reconocimientos que recibió a lo largo de su carrera destacan el Premio Nacional de Poesía y el Gabriela Mistral, en 1988, o el Premio de Literatura Hispanoamerciana y del Caribe Juan Rulfo, diez años después.

Una muestra de su lírica, delicada, sensible y profunda, estos versos que hago míos, dedicados a nuestra Olga:

...

Tú pedías tan poco.
Apenas si anhelas un tranquilo vivir que prolongara la duración de tu alma
en idéntico amor,
en radiante amistad, en devoción sagrada
por gentes que existieron con la simple nobleza de la tierra,
sin glorias ni ambiciones.


...

... cuando alguien se nos muere,
no hay un lugar vacío, no hay un tiempo vacío,
hay ráfagas inmensas que se buscan a solas, sin consuelo,
pues aquí, y más allá,
tanto de lo que él fue respira con nosotros la fatiga del polvo pasajero,
tanto de lo que somos reposa irrecobrable entre su muerte
que así sobrevivimos
llevando cada uno una sombra del otro por los distantes cielos.
Alguna vez se acercarán,
Entonces, cuando estemos contigo para siempre,
Últimos como tú, como tú verdaderos.

(De "Cuando alguien se nos muere")
__________________________________________

Esa es tu pena.
Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras
y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres que no vuelven.


...

No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel entre columnas rotas,
aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido.
No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre, no la gastes con nadie.
Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia salvada del naufragio:
sepúltala en tu pecho hasta el final, hasta la empuñadura.

(De "Esa es tu pena")

CDR


 

jueves, 2 de mayo de 2013

UN DESEO

Hoy no ha sido un buen día para mí. Pero no voy a lamentarme cuando hay tantos millones de personas sufriendo en el mundo tantas desgracias. Yo siempre he sido muy, muy afortunada en lo esencial. Y ahora quiero ser fuerte para entender que en la ruleta de la vida a veces te sale el número ganador, aunque sea para perder. Sin embargo, tras la mala noticia que me han dado hoy, me siento en el derecho, al menos, de formular un deseo como compensación. Y es este: que el señor Alberto Ruíz Gallardón, Ministro de Justicia de este Gobierno, sufra de alguna manera en su propio pellejo el hecho de que un bebé con malformaciones graves tenga que nacer. Algo que es imposible dada su condición masculina, pero no del todo si es que tiene corazón y le afecta lo que a sus seres queridos femeninos les pueda ocurrir. Señor Ministro, y a todos aquellos que quieren culpabilizar a las mujeres por abortar y, aún más, negarles ese derecho, todas las decisiones que uno toma en la vida tienen consecuencias y para castigarnos por ellas ya estamos dotados de conciencia. No me imagino que para ninguna mujer el aborto sea tomado a la ligera y si para alguna lo fuese, ya se arreglará ella con sus remordimentos y con un peso que nunca la abandonará. Esgrimir como argumento contra nosotras el hecho de que un feto es ya una vida y que somos poco menos que asesinas si abortamos, es una falacia. Y si usted está tan a favor de no marginar a los discapacitados, no recorte en partidas para dependencia y facilite a las familias en cuyo seno hay alguno su arduo camino. Pero si nosotras, como madres, entendemos que nuestro hijo no nacido no va a tener una vida digna o que simplemente los meses que quedan de embarazo van a desembocar en una lenta agonía a la muerte, ¿quién es usted ni nadie para decidir? Para usted es muy fácil desde su despacho, mientras que para nosotras es un verdadero drama personal.

Sé que un niño discapacitado puede ser una bendición, hay muchos testimonios de ello. Pero todos, si nos dan a elegir, a priori deseamos que nuestro hijo sea sano y sin problemas. Si hoy hay avances que permiten diagnosticar una malformación (y me refiero a aquellas graves en que la vida no va a ser tal), ¿no tenemos derecho a librar a nuestro hijo de ese sufrimiento gratuito? Además, la libertad está en que si alguien decide seguir adelante puede hacerlo, pero no se puede obligar a alguien a ese infierno con argumentos moralistas. Porque entonces, si Dios quiere que yo tenga un hijo con malformación y no puedo hacer nada por evitarlo, a lo mejor también quiere que usted, o el vecino, muera de cáncer y no debería someterse a tratamiento. ¿Para qué los avances, para qué la medicina si simplemente debemos acatar la voluntad divina?

No quiero seguir, entrar en polémicas sobre un tema tan amplio, tan complicado y que nos llevaría a otros muchos. Sólo quiero que nos dejen en paz, que estos políticos que se dedican a legislar sobre el papel, sin tener en cuenta la diversidad del ser humano, la cantidad de casos diferentes que se pueden dar sobre una misma cuestión y, en definitiva, que parece que sólo buscan complicarnos la vida como si no fuera ya esta bastante compleja, me dejen tranquila con mi dolor.

CDR

miércoles, 1 de mayo de 2013

NO SOMOS ISLAS

He elegido hoy este tópico como título para resumir el mensaje de una curiosa película que he tenido oportunidad de ver, Un cuento chino (2011), una coproducción hispano-argentina, protagonizada por Ricardo Darín. Se trata de una comedia dramática en la que el director, Sebastián Borensztein, traza personajes muy humanos y perfila una sonrisa en el espectador, pues la difícil situación se palantea sin melodrama. Esta película nos habla de la necesidad del afecto. No podemos vivir aislados, ni física ni emocionalmente.

Jun (Huang Sheng Huang) está a punto de declararse a su novia cuando una vaca cae del cielo y la mata. Todo puede pasar. Deshecho, el muchacho viaja a Argentina para encontrar consuelo en la figura de su tío, único pariente vivo que le queda. Pero el destino le abandonará a la suerte que decida Roberto (Ricardo Darín), un malhumorado pero noble ferretero bonaerense, que lo encuentra tras sufrir un atraco y ser arrojado de un taxi, sin documentación alguna. Nadie quiere hacerse cargo de él, ni la policía, ni la embajada, y Jun no habla ni palabra en español, al igual que Roberto no domina precisamente el chino.

Sin saber qué hacer, Roberto se lleva a Jun a su casa, el tiempo pasa y no hay forma de solucionar el problema. Pronto se da la confontración entre dos seres tan alejados, conflicto que se desarrolla de forma fluida, en tono cómico y humano, acertadamente apoyado además por el aspecto técnico: genial banda sonora y magnífica fortografía, que expresan muy bien, sobre todo, el cambiante ánimo del personaje principal. Ambos personajes se irán haciendo más interesantes a medida que se conoce su pasado. Y se ganan el afecto del espectador, a pesar de su carácter huraño, uno, por su desamparo y sumisión, el otro. Jun se rinde ante quien lo acoge, aparentemente porque no le queda más remedio. Pero los dos, en el fondo, al final, se necesitan. Como todos.

Además del argumento que vertebra la película, no obvia el director la autocrítica social e institucional, algo común en la filmografía argentina. Una propuesta agradable, lúdica y con mensaje para estos días, u otros, de asueto.

CDR