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lunes, 29 de julio de 2013

LA MUJER EN LOS PROVERBIOS DEL MUNDO: EL CUERPO FEMENINO

Para ninguno de ustedes será ya un secreto, a estas alturas, mi afición a los proverbios, máximas, aforismos, citas y pensamientos. Y asimismo, mi gusto por enfocar algunos temas hacia la mujer. Pues bien, uniendo estos dos aspectos, inicio hoy una serie dedicada a aquellos proverbios, en diferentes lenguas, que tienen como protagonista a la mujer.

Resultará curioso, sin duda, ver cómo muchos de los proverbios aquí recogidos tienen un correlativo en nuestro propio acervo cultural, ya que al fin y al cabo en este tipo de sentencias se vierte el ser humano, sin diferencia de razas. Otros, por su parte, están más arraigados al contexto del país al que pertenecen.

El que existan proverbios específicos sobre las mujeres nos habla de esa costumbre ancestral de oponer el "ellas" al "ellos", sobre todo en cuanto a conformación sexual. Hoy en día, en nuestro país y en otros muchos, hombres y mujeres reciben una educación igualitaria y desempeñan los mismos trabajos (aunque no está todo conseguido). Pero hay todavía muchísimos lugares del mundo en que esto no es así. Y veremos cómo algunos de estos proverbios, de hecho, estigmatizan el acceso igualitario a la educación y enfatizan algunos roles femeninos que a nosotros nos resultan detestables.

Les advierto que algunos de ellos pueden herir su sensibilidad. Por favor, no la tomen conmigo. No comulgo con sus contenidos. Se trata simplemente de una recopilación sobre algo que me parece curioso e interesante.

La serie comienza con algunos adagios referentes al cuerpo femenino, quizá una de las pruebas más fehacientes de las diferencias con el hombre. Por lo general, los cuerpos masculinos son de mayor tamaño que los de la mujer, ya desde el nacimiento. Bien es cierto que los varones adultos tienen huesos más sólidos y mayor potencia muscular que las mujeres, pero estas muestran mayor vitalidad y resistencia, tanto física como psicológicamente, además de una esperanza de vida más larga (no lo digo yo, sino las estadísticas de todos los países).

"Mujeres, desgracias y pepinillos, cuanto más pequeños mejores." (Húngaro)

"La mujer y la sardina cuanto más chica más fina." (Español)

"Mi desgracia es soportable - dijo el hombre -, y se casó con una mujer pequeña." (Frisón)

"La mujer y el arado son mejores si miden menos que el hombre." (Oromo)

La superioridad física de los hombres, por un lado, y la maternidad como capacidad única en las mujeres, por otro, han tenido importantes consecuencias para la historia de los sexos en la especie humana.

"Hasta un hombre de pequeño tamaño será siempre grande en comparación con las mujeres." (Árabe)

"En el útero de la mujer está el destino del hombre." (Alemán)

"Para tener un hijo no basta con llevarse las manos al vientre." (Árabe)

"El útero de la madre es como un barco de esclavos, trae buenos y malos." (Sranan)

Ahora, vamos por partes:

Cuerpo y alma: "El marido y la mujer no deben ser únicamente un solo cuerpo, sino también una sola alma." (Hebreo) o "Una mujer bella lleva un diablo en su cuerpo." (Alemán)

Cabeza y cuello: "Una mujer buena carece de cabeza" (Neerlandés) o "El hombre es la cabeza, pero la mujer la gira." (Inglés)

Cerebro: "Belleza ya tienes, hija mía, y la inteligencia te la compraré." (Ladino) o "Cabeza con melena y sin cerebro." (Mongol)

Ojos: "Cuando brillan sus ojos, se marchita la hierba." (Ruso) o "La mujer pide, toma, engaña y mata con los ojos." (Español)

Nariz y oídos: "Si una cara tiene solo nariz, es bella." (Serbocroata). No es un rasgo muy comentado. "El hombre ama con los ojos, la mujer con los oídos." (Polaco) o, desde la perspectiva femenina, "Un marido en casa es una pulga en el oído." (Chileno)

Labios, boca, dientes y lengua: "La boca es una rosa; la lengua es una espina." (Húngaro); "Ninguna gallina tiene derecho a cantar en presencia del gallo." (Ruandés) o "Una mujer tiene dientes y su mordedura es peligrosa." (Jamaicano)

Hombros y brazos: "El marido debe llorar sobre el hombro de su mujer." (Irlandés) o "La muchacha antes de casarse tiene siete brazos y una boca; después de casarse tiene siete bocas y un brazo." (Judío)

Manos y dedos: "La mujer es mujer por sus manos." (Zulú) o "Para ella, cada dedo es un hombre." (Hebreo)

Senos: "Amor de madre, niño en el pecho" (Maorí) o el conocidísimo "Tiran más dos tetas que dos carretas." (Español)

Vagina: "La mujer amable tiene una vagina sin vello." (Maprusi) o "Aunque el sexo de tu mujer sea pequeño, hallarás en él el amanecer." (Minangkabau)

Nalgas: "La mujer es como la oveja merina: se la valora por la parte trasera." (Ruandés) o "La mujer inteligente solo muestra a su marido una parte de su trasero." (Armenio)

Piernas, rodillas y pies: "El cielo está a los pies de las madres." (Árabe); "En lo mejor del baile la muchacha enseña sus muslos." (Baulé) o "Una mujer que se reconoce culpable no dedicará tiempo a sus rodillas."  (Yoruba)

Y para finalizar, un proverbio que repasa de la cabeza a los pies:

"Quien se case con una mujer por su cuerpo perderá el cuerpo y conservará a la mujer." (Neerlandés)

CDR

domingo, 28 de julio de 2013

PAPELES IMPRESOS

Hoy he tropezado con una historia insignificante, pero digna de ser contada, al menos así lo creo. Escuchen y opinen.

Deliberadamente una chica deja un libro en el asiento del autobús cuando baja en su parada. Uno de los viajeros se percata y le comenta a su compañero que esa despistada se ha dejado algo olvidado. El más cercano al pasillo se levanta, ve lo que es y, mofándose claramente, vuelve a su sitio y le dice al otro que se trata de un libro y que lleva una nota pegada: "No estoy perdido. Cógeme y léeme." Ah, sí, hay algunos que hacen eso, dejar libros en lugares públicos para que otros los recojan y disfruten de ellos. Jajaja. Ya podrían dejar billetes de cincuenta, entonces sí que lo cogería.

Afortunadamente la chica no presencia esta deplorable conversación. Sin embargo, ella ha sembrado una semilla que va a germinar. Pronto una anciana se acerca al asiento, toma el libro entre sus manos, lo hojea, se sienta y comienza a leer. Cuando llega a su destino, guarda el libro en el bolso y se va. Los de antes se miran poniendo los ojos en blanco, qué gente más loca.

Ana participa, como muchas otras personas, de algo que se denomina BookCrossing (BC), una práctica que consiste precisamente en eso, facilitar que posibles lectores cojan los libros, los lean y vuelvan a dejarlos. Una buena idea, por ejemplo, para esos libros condenados a ser eliminados. Mucha gente se deshace de ellos porque los niños han crecido, porque las casas son pequeñas, porque les han regalado un ebook, porque no tienen el hábito de la lectura. La liberación del libro puede ser totalmente anónima o incluso puede ser registrado para su seguimiento. En este último caso se consigue un número de identificación que se incorporará a la base de datos del sistema y se obtiene una etiqueta para pegarla en la cubierta del libro, de forma que la persona que lo encuentre pueda entrar en la web de BookCrossing y escribir un pequeño comentario para notificar el hallazgo. Una vez leído, se reinicia el proceso. Así de sencillo.

Lo crean o no, los libros que estorban en las casas, la mayoría de veces, no son admitidos en librerías de viejo, ni en bibliotecas abarrotadas (eso en los casos en que sus dueños al menos lo intentan), su destino es el contenedor de basura. Ahora quizá cuenten con una oportunidad a través de esta especie de asilo a desvalidos hechos de simples palabras.

Posiblemente Lucrecia, la anciana del autobús, no conozca este procedimiento, pero ella es la prueba de que aún queda gente que adora más papel impreso que el del dinero... y que el amor por los libros tampoco tiene edad.

CDR

sábado, 27 de julio de 2013

HUELLAS

Una huella es una señal que indica el paso de alguien o de algo. Algunas huellas son fugaces. Otras, indelebles.

Patas de un animal en la tierra que pisa. Hasta abrir camino.

Pies de una pareja caminando juntos por la playa. Hacia un amor eterno.

Seguir el ejemplo de alguien, imitarlo. Solo algunos.

Bloques de hormigón en una ladera imposible. Para la posteridad.

Negro sobre blanco que nos identifica. Desde que nacemos.

Basura olvidada en sitios que estaban limpios cuando llegamos. Porque no hay conciencia.

Indicios o alusiones de un hecho consumado. Como prueba.

Impresión profunda y duradera que nos deja una lectura, un gesto, un acontecimiento. De seres humanos.

Restos metálicos de un tren que no llegó a su destino. Sin explicación.

CDR

jueves, 25 de julio de 2013

¿QUIÉN LA INVENTÓ?

Seguro que todos sabrían decir quién fue el inventor de la bombilla, de la radio o del teléfono. Artilugios imprescindibles en nuestra vida cotidiana. Pero, ¿saben quién inventó la televisión? Un aparato no menos importante que los anteriores, omnipresente en los hogares, cuyo inventor ha caído en el olvido.

Se trata de Philo Farnsworth (1906-1971), nacido en el estado de Utah. En el seno de una familia mormona, el niño se crió en una cabaña de madera y no conoció la electricidad hasta la primavera de 1919, cuando se mudaron a una granja de Idaho. Cuando sus carromatos alcanzaron la cumbre de una colina, Philo contempló el valle en que estaba situada su futura casa y observó la única cosa que había pasado inadvertida a los demás: la casa, el granero y los edificios anexos estaban conectados por cables. ¡Este lugar tiene electricidad!, gritó excitado.

Con un temprano interés por la electrónica, Farnsworth empezó a chapucear con piezas de recambio que encontró por la granja, de adolescente trabajó arreglando radios, y estudió física por su cuenta, ahondando en las teorías de Einstein y leyendo libros y revistas científicos hasta altas horas de la madrugada.

Una noche de invierno, mientras hojeaba una revista, encontró un artículo especulativo titulado "Imágenes que pueden volar por los aires", que hablaba de un imaginario dispositivo electrónico (una especie de híbrido entre la radio y el cine) capaz de proyectar simultáneamente imagen y sonido en todas las casas del mundo. Esta idea arraigó en la mente de Farnsworth y comenzó a leer todo lo que pudo sobre el tema. Así, descubrió que muchos inventores habían trabajado ya en ese campo, pero con escaso éxito y dedujo, acertadamente, que esos sistemas de televisión mecánica no funcionarían lo bastante rápido para captar y reensamblar otra cosa que no fueran sombras oscilantes. Pronto se dio cuenta el joven Philo de que había un problema inherente en intentar convertir la luz en electricidad mediante el uso de discos giratorios y espejos, ya que nunca podrían girar lo bastante deprisa para transmitir una imagen coherente. Lo que se necesitaba era un sistema de transmisión que pudiera funcionar a la misma velocidad de la luz.

Y fue precisamente una iluminación instantánea la que dio a Farnsworth la solución al problema. A sus catorce años, trabajando con una cosechadora, arrastrándola una y otra vez, hilera a hilera, se le ocurrió que un haz de electrones desviado magnéticamente para que operase línea por línea podía soportar la imagen, de un modo parecido a como hacen los ojos al leer.

Philo Farnsworth había tenido una idea brillante, pero ahora debía ponerla a prueba para ver si funcionaba en la práctica. Algunos de los científicos más importantes del momento, con financiación de las grandes compañías eléctricas, estaban trabajando en el mismo problema que un muchacho de granja acababa de resolver. Su padre fue lo suficientemente perspicaz para darse cuenta de que su hijo había encontrado algo y le aconsejó que no se lo dijera a nadie, por miedo a que le robaran la idea. Philo necesitaba a alguien en quien poder confiar y esa persona fue Justin Tolman, su profesor de química del instituto. Juntos desarrollaron en seis meses los aspectos teóricos de la hipótesis de Farnsworth.

En 1921, la familia se trasladó a un suelo más fértil, cerca de Provo (Utah), donde compartían casa con otra familia, los Gardner, con dos varones y seis hijas. Con sólo quince años, fue admitido en la Universidad de Brigham Young, pero la muerte de su padre dos años más tarde y las dificultades económicas familiares le obligaron a interrumpir sus estudios. En 1926 pidió a los Gardner la mano de su hija Elma, a la que llamaban "Pem", aunque las circunstancias hicieron que el matrimonio tardase en celebrarse. Mientras, Farnsworth y su futuro cuñado, Cliff Gardner, establecieron su propio negocio de instalación y reparación de aparatos de radio. Pero no funcionó bien. Philo, desesperado, pensó poner por escrito sus ideas sobre la televisión y mandarlas a la revista Popular Science, cosa que su amigo le desaconsejó. Finalmente, se inscribió en el servicio de colaboraciones de la Universidad de Utah con la esperanza de que eso le ayudaría a encontrar trabajo. Allí conoció a George Everson, un promotor de fondos profesional que había contratado a Philo, junto con otros estudiantes, para realizar una encuesta. Farnsworth logró, tras muchos esfuerzos y gran dosis de escepticismo por la otra parte,  que éste y su socio financiaran el invento.  Así, se creó una asociación entre Everson, su socio Gorrell y el propio Farnsworth, que se ubicaría físicamente en San Francisco. Philo avisó a su cuñado para que acudiera rápidamente a Los Ángeles. Él y Pem pudieron por fin casarse.

El 7 de enero de 1927, Farnsworth solicitó la primera patente para su sistema de televisión, para asegurarse de que su idea estaba protegida. Sin embargo, no se concedían patentes oficiales hasta que se hubiera demostrado que el dispositivo funcionaba, así que aún faltaban numerosas investigaciones y ensayos antes de eso. Ocho meses después, el sistema transmitió su primera señal, una simple línea recta en movimiento. El invento tardaría todavía un año en llegar al público.

Si llegar hasta aquí no había sido fácil, mucho menos lo sería a partir de ahora, cuando ya había intereses de por medio. El entonces recién nombrado presidente de la RCA (Radio Corporation of America), David Sarnoff, temiendo que la televisión acabase por desplazar a la radio, contrató a un ingeniero ruso, Zworykin, que trabajaba en un diseño parecido al de Farnsworth, aunque con problemas que no sabía resolver. Zworykin, sin decirle que trabajaba para la RCA, se presentó como un colega interesado en intercambiar opiniones y visitó su laboratorio durante tres días, aprovechando la ocasión para espiar la investigación de Farnsworth. El proyecto de la RCA seguía utilizando un escáner mecánico, así que Sarnoff le dio a Zworykin un generoso presupuesto y un año de plazo para desarrollar el dispositivo. Como no lo consiguió, en 1931 David Sarnoff intentó comprar a Farnsworth, pero él no aceptó el soborno. En junio de este año, Farnsworth se unió a la empresa Philco y trasladó su laboratorio a Filadelfia. Mientras el invento de Farnsworth iba perfeccionándose, Sarnoff conseguía el monopolio de la reciente industria de la televisión, en la que las pequeñas compañías de radio no tenían muchas posibilidades de competir, en los años posteriores al hundimiento bursátil de 1929. Tres años después, la RCA presentó una televisión electrónica similar a la de Farnsworth, atribuyéndole el invento a Zworykin. Esto los llevó a un proceso judicial que, a pesar del enorme poder de los abogados de la RCA, se falló a favor de Farnsworth, y en el que incluso prestó declaración Justin Tolman, el profesor de química que había sido testigo del nacimiento del proyecto. La compañía apeló y perdió, pero el juicio había durado varios años, y para cuando Sarnoff accedió a pagarle las regalías al verdadero inventor, éste estaba arruinado y su salud se había deteriorado.

En la Feria Mundial en Flushing Meadows, en Nueva York, la RCA se presentó como patrocinador del "Pabellón de la televisión", obtuvo los derechos de retransmisión del evento y logró el monopolio del sector. Farnsworth se había iniciado en la fabricación de televisores, pero la producción se detuvo con la entrada en guerra de EE.UU., de modo que se vio obligado a vender los activos de su compañía a International Thelephone and Telegraph, que poco después abandonaba la industria de la televisión para dedicarse a la producción de radares. Cuando terminaron sus patentes, que pasaron a ser de dominio público en 1947, no le había dado tiempo a hacer fortuna. Para entonces, la RCA estaba produciendo seis mil televisores al año, cifra que se centuplicó en los años siguientes.

Farnsworth, devastado, sufrió un colapso nervioso que lo mantuvo postrado en la cama durante meses y del que nunca se recuperó totalmente. Los últimos años de su vida estuvieron marcados por la tragedia. Ya sin la ilusión y la fuerza que lo habían caracterizado, se retiró con su familia a una casa en Maine, donde lo atormentaron la depresión y el alcoholismo. Y en solo diez años se convirtió en un perfecto desconocido.

En 1971, Philo Farnsworth enfermó gravemente de neumonía y falleció. Curiosamente, el mismo año que Sarnoff, quien tantos golpes le propinó en su vida.

Me parece justo reconocer a este joven de mente despierta y gran tenacidad que dio con la clave para desarrollar un invento que cambió el mundo.

CDR

miércoles, 24 de julio de 2013

BANDA SONORA

La banda sonora de nuestra historia de amor empezó a sonar hace dieciséis años. Y afortunadamente sigue girando el disco que nos hace bailar el baile de esta vida, hermosa la mayor parte del tiempo, dura en ocasiones. Pero siempre juntos.

Cuando le conocí sonaba en mi discman (ya pasado de moda, que aún conservo y funciona) el primer disco de Rosana, la cantautora canaria que ya he mencionado en este blog. Y algunas de sus letras pusieron palabras exactas a lo que sentía por él.

Son muchas canciones, de Rosana y de otros, las que pueblan mis recuerdos, y serán muchas más a lo largo de los años. Elijo esta, "Contigo", con plena vigencia hoy:

Toda la sal,
todo el azúcar,
todo el vino,
toda mi vida,
sólo deseo vivirla contigo.
Toda la luz,
todo el oscuro,
todo lo que escribo,
todo el camino ardo en deseos de andarlo contigo.

Con tu amor, siento calma
y a la orilla del río
tu calor se me agarra
y me llenas el alma de luz y rocío.
Con tu amor siento ganas
en los cinco sentidos
y me llevas tan lejos,
que apenas recuerdo de dónde venimos.

Todo el calor,
todas las nubes,
todo el frío,
toda la lluvia, ardo en deseos de mojarme contigo.
Todo el amor,
todo el recuerdo,
todo lo que olvido,
todo el silencio se hace canciones durmiendo contigo.

Todo el sabor,
todo el perfume,
todo lo que ansío,
todos los mares, sólo deseo navegarlos contigo.
Todo sin más,
la eternidad también la pido,
vida o castigo, sólo deseo tenerla contigo,
vida o castigo, sólo deseo beberla contigo,
vida o castigo, sólo deseo morirme contigo.

Para ti, Paco.




CDR

martes, 23 de julio de 2013

PALABRAS ENCENDIDAS (VIII)

El tiempo corre que vuela. Ya han pasado más de cinco meses desde la última entrega de esta serie. Pero como aún queda mucho por descubrir en este recorrido, creo que nunca es tarde para retomar el camino.

Y continuamos más o menos en los mismos años en que lo dejamos con Samaniego, pues el francés Honoré-Gabriel Riqueti, conde de Mirabeau (1749-1791) escribió un texto de desenfrenado erotismo que no podemos olvidar aquí. Se trata de El libertino de calidad, cuyo protagonista, Con-Desiros, inicia una cruzada "libertina" con los siguientes propósitos, literalmente: "Sólo joderé por dinero, alardearé de ser un semental si hay beneficios, y les enseñaré (a las damas) a menear el culo a tanto por mes." Lo más sorprendente es que el autor de esta obra llegó a ser presidente de la Asamblea Nacional francesa durante las primeras fases de la Revolución, y ha pasado a los anales de la Historia como un ensayista y político francés muy relevante en esta época, sin que este texto aparezca en su bibliografía reconocida. Mirabeau muestra una clara tendencia a buscar el erotismo en la fealdad y en lo grotesco, quizá motivada esta por su propio físico. Era el conde un hombre obeso y picado de viruelas, pero de desbordante vitalidad, como prueba que gran parte del contenido de El libertino sea verídico. Una especie de Arcipreste de Hita, que aunaba inteligencia y arrebatadora pasión.

Proseguimos con un autor más conocido y con una de sus obras maestras: Johann Wolfgang Von Goethe (1749-1832) y su Werther. Nada más aparecer, con el título de Las desventuras del joven Werther,  en 1774, fue incluida en el índice de Libros Prohibidos. El motivo fue posiblemente que manifestaba una nueva y turbadora sensibilidad que se consideró peligrosa en el momento. Aunque el argumento es bastante simple -Werther se enamora de Carlota que, a su vez, se casa con Alberto-, el tormentado y soterrado deseo del joven, su carácter morboso y enfermizo, dotan a la novela de un aura inquietante y provocativa. La pasión de Werther por Carlota es irrefrenable, el deseo se agita en torno suyo como un huracán. Y, aunque Carlota es fiel a su marido, el atrevimiento y el adulterio subyacen en la historia. Goethe se basó en hechos personales para la elaboración de Werther (el amor que sentía por Charlotte Buff, prometida de su amigo Christian Kestner, y el suicidio de otro amigo suyo, Karl Wilhelm Jerusalem, por un amor no correspondido.) Pero el estado de ánimo que define la novela es tan singular y llegó a coincidir de tal forma con el nuevo inconsciente colectivo de la época, que caló hondo en el público y se extendió rápidamente por toda Europa. Diríase que se puso de moda un erotismo tipo Werther, caracterizado por un deseo impetuoso, irrefrenable e inasequible, con la consiguiente desesperanza y minusvaloración de la vida -y con esta, una importante proclividad al suicidio.- A continuación, el momento en que la pasión de Werther se desborda totalmente, un breve y cegador instante en que somos testigos de una libido desatada, expandida... No hay otra salida para el joven: "Él se arrodilló ante Carlota, en plena desesperación; tomó sus manos y las estrechó contra sus ojos, contra su frente: a ella le pareció sentir cruzar por el ánimo un presentimiento de su terrible propósito. Sintió Carlota que su mente se extraviaba: apretó la mano de Werther y la estrechó contra su pecho, inclinándose con un violento movimiento hacia él. El mundo se borró en torno a ellos. Él la estrechó entre sus brazos, oprimiéndola contra su pecho, y cubrió sus labios vacilantes y balbucientes con ardientes besos." (...)

Ahora paramos en las poesías de Juan Meléndez Valdés (1754-1817), único poeta de la Ilustración española que afronta el erotismo de una manera seria, es decir, alejándose de la tradición jocosa, inspirada por La Fontaine, de Samaniego, Nicolás y Leandro Fernández de Moratín y otros. El estímulo que produce la poesía de Valdés se perpetúa más allá de la lectura, pues la tensión no es liberada por la carcajada o la sonrisa. El erotismo del poeta extremeño va desde la evocación más sutil hasta la plena descripción del acto sexual, pasando por una libido meliflua. Son los senos el elemento erótico por excelencia de Meléndez Valdés, si bien no olvida el autor otros lugares del cuerpo. Mezclando el juego lingüístico con la búsqueda de la belleza, esta poesía presenta una evidente relación con los ideales clasicistas de la época. Un ejemplo: "Cuando mi blanda Nise / lasciva me rodea / con sus nevados brazos / y mil veces me besa, / cuando mi ardiente boca / su dulce labio aprieta, / tan de placer rendida / que casi a hablar no acierta, / y yo por alentarla / corro con mano inquieta / de su nevado vientre / las partes más secretas, / y ella entre dulces ayes / se mueve más y alterna / ternuras y suspiros / con balbuciente lengua, / ora hijito me llama, / ya que cese me ruega, / ya al besarme me muerde, / y moviéndose anhela, / entonces, ¡ay!, si alguno / contó del mar la arena, / cuente, cuente, las glorias / en que el amor me anega."

En contraste, encontramos la poesía de Juan Nicasio Gallego (1777-1853), que aunque sigue las prescripciones neoclásicas en algunos de sus poemas -quizá uno de los poemas más gráficos del erotismo en lengua castellana sea el dedicado a los pechos de Corila-, escribió también poesía de corte muy diferente. Composiciones en que se pierde el tinte neoclásico a favor de la tradición satírica española. En los siguientes versos, se nos describe la posesión de una mujer que se hace la remilgada: "-Mire usted que me marcho de este asiento / aunque tenga después que hablar la jente: / no sea usted, don Juan, tan imprudente, / que eso es haber perdido el miramiento.- / -¡Por cierto que es donoso pensamiento!- / ¿Y si lo ve mi madre que está enfrente?- / -Suélteme usted la mano, impertinente... / ¡Jesús!... ¡qué tontería!... No consiento.- / -Yo me pondré más lejos otro día...- / -Pero á lo menos tenga usted cuidado... / ¡Verá usted si mi madre todavía...- / -¿Va bien así?... ¿Pues cómo? ¡qué pesado! / Vaya; gracias á Dios. ¡Qué porquería! / -¡Pobre de mí, que toda me he manchado!-" (Poema titulado Como esta hay muchas).

Y ya por último, para terminar con el ajetreado siglo XVIII, hablamos de El monje de Matthew G. Lewis (1775-1818). Esta obra se considera el máximo exponente de la novela gótica, cuyo componente esencial es el erotismo subversivo. Escrita a los diecinueve años por su autor, la novela contiene toda la fuerza sexual juvenil, que se ve multiplicada por el puritanismo imperante en la Inglaterra de la época. En su primera edición, en 1794, fue publicada anónimamente y suscitó tanto el éxito inmediato como el furor de los moralistas británicos. De modo que las sucesivas ediciones, ya firmadas por Lewis, hubieron de ser expurgadas. Escrita en tan solo diez semanas, la historia está ambientada en España y supone una dura crítica contra la Inquisición, además de una aguda ironía sobre la hipocresía religiosa. Ambrosio, prior de un convento de Madrid, se enorgullece de su castidad. Tan ensoberbecido se siente de ella, que cuando se entera del embarazo de una monja del vecino monsterio de Santa Clara, hace que esta sea duramente castigada. Pero el ingreso del novicio Rosario en su propio convento, demostrará que no hay diques contra la tentación. El momento en que Ambrosio descubre que este novicio es en realidad una mujer que lo ama y ella, al intentar darse muerte, rasga su hábito y deja un seno al descubierto, es de una gran intensidad erótica. A partir de ahí, la atmósfera se adensa, impregnándolo todo de una concupiscencia que culminará en un delirante éxtasis. Reproducimos aquí la traducción del texto original, para disfrutar sin censuras de la ardiente pluma del joven escritor: "Se despertó enfebrecido y cansado. Durante el sueño, su inflamada imaginación no había cesado de girar en torno a escenas voluptuosas. Había soñado que Matilde estaba ante él, y que volvía a demorar sus ojos en su seno desnudo. Ella le repetía sus protestas de amor eterno, le arrojaba los brazos alrededor de su cuello y le cubría de besos. Él se los devolvía: la estrechaba apasionadamente contra su pecho y... se disipaba la escena. A veces, sus sueños le presentaban la imagen de su Virgen predilecta, e imaginaba que estaba de rodillas ante ella. Al ofrecerle sus votos, los ojos de la imagen parecían mirarle con inefable dulzura. Posaba sus labios en los del retrato, y los encontraba cálidos: la animada figura del cuadro salía de la tela, le abrazaba afectuosamente, y sus sentidos eran incapaces de soportar la intensidad de tanto placer. Tales eran las escenas que ocuparon su cerebro durante el sueño. Sus deseos insatisfechos le presentaron las imágenes más sensuales y provocativas, y le sumergieron en goces que hasta entonces había ignorado. (...) Era una hora avanzada. El silencio reinaba alrededor. La luz desamayada de una lámpara solitaria iluminaba la figura de Matilde y difundía por la cámara un resplandor confuso y misterioso. Ni un ojo indiscreto, ningún oído curioso vigilaba a los amantes. No se oía nada, sino los melodiosos acentos de Matilde. Ambrosio se hallaba en pleno vigor de la virilidad. Vio ante sí a una mujer joven y hermosa, salvadora de su vida, adoradora de su persona, y cuyo afecto la había llevado hasta el borde de la tumba. Estaba sentado junto a la cama; su mano descansaba sobre el pecho de ella, que a su vez apoyaba la cabeza sobre su pecho. ¿Qué tiene de extraño que cayera en la tentación? Ebrio de deseo, apretó los labios sobre los labios que le buscaban. Sus besos compitieron con los de Matilde en su santidad y su fama. No tuvo en cuenta otra cosa que el placer y la ocasión. -¡Ambrosio! ¡Oh! ¡Ambrosio mío!- suspiró Matilde. -¡Tuyo, tuyo para siempre!- murmuró el fraile, y se derrumbó sobre el pecho de ella."

Busquen una fuente de refrigeración y prepárense para empezar a transitar por el siglo XIX.

CDR

domingo, 21 de julio de 2013

EL TEJÓN

En mi anterior vida yo era un ser humano. Y no me enorgullezco de ello. Tenía todo lo que se necesita para vivir y no supe conservarlo. Perdí a mi mujer y a mis hijos, perdí mi casa, perdí mi dignidad. Empecé a robar para pagar mis deudas, para subsistir. Y aquel maldito día bebí demasiado, iba a mucha velocidad, salí huyendo cuando atropellé a aquel chico en la carretera secundaria por la que él iba tranquilamente con su bicicleta.
 
Hoy soy un tejón. Soy un animal temeroso y precavido que solo sale de su escondrijo de noche. Amparado por la oscuridad, salgo a buscar alimento y tengo que llevar mucho cuidado para no acabar en la cuneta, arrollado por uno de esos conductores que transitan por las carreteras rurales como si fuesen por la autovía. Si te cruzas en su camino, estás perdido, no les da tiempo a frenar, o ni se molestan, y acabas aplastado contra el asfalto. He visto a muchos de mi especie y a otros animales acabar así por ese tipo de imprudencias, muertes que se podrían evitar simplemente aminorando la marcha...
 
Pero no me quejo. Como tejón he aprendido mucho.
 
CDR
 

sábado, 20 de julio de 2013

INFANCIA ROBADA. ESPERANZA PARA EL FUTURO

Son las cuatro de la madrugada y Aleya se levanta para trabajar. No se acostará hasta pasada la media noche. Todos los días lo mismo, de domingo a domingo. Sus brillantes ojos negros vigilan que no se queme la comida, sus largas y finas manos lavan la ropa de su marido y de toda la familia, sus fuertes piernas caminan cada día cuatro kilómetros hasta la escuela más cercana. Por el camino se encuentra a Sabina, que hace diariamente ese mismo recorrido y lleva una vida parecida.

Ambas trabajan seis horas al día en fábricas de la zona, son amas de casa y además estudiantes. Ambas fueron obligadas a casarse. Porque las dos nacieron en un slum de Bangladesh, uno de esos barrios marginales que albergan a más de cuatro mil personas hacinadas en casas de madera, calles de barro, donde los servicios más básicos de higiene brillan por su ausencia.

Aleya y Sabina tienen apenas doce años.

Ellas ponen nombre a la realidad de más de tres millones de niñas que son entregadas a maridos que ni siquiera conocen, son madres antes de los diecinueve años, echan largas jornadas de trabajo, e incluso algunas son violadas por los jefes de las fábricas en que trabajan. Sin que todo esto se denuncie.

Pero estas mismas niñas, cuya infacia es robada, maduras a la fuerza, están protagonizando un cambio muy importante en su país.

Gracias a las oenegés que están luchando por cambiar esta penosa e injusta situación, algunas de estas niñas consiguen ser becadas y pueden estudiar. No es posible de momento escapar a las exigencias de su cultura y al arraigo de sus machistas costumbres, pero ya las jóvenes madres sueñan para sus hijas un futuro diferente. Y Aleya, Sabina y tantas otras son conscientes a tan temprana edad de que la educación es el único arma de que disponen para evadir su destino, para lograr que quizá sus hijas estén libres de tales ataduras e imaginen ser princesas, jueguen con muñecas y disfruten de su niñez. Para ellas, ir a la escuela y esforzarse es construir no solo su porvenir, sino también el de las niñas que vienen detrás.

Quieren ser profesoras, médicas, policías... niñas que ya no tienen infancia, ni adolescencia, pero tienen en sus manos la esperanza para el futuro.

CDR

viernes, 19 de julio de 2013

A MIS AMIGOS

He hablado en muchas ocasiones en este blog sobre la amistad y seguiré haciéndolo porque es uno de los pilares de mi vida.

Hoy, menos en abstracto, quiero dedicar esta entrada a mis amigos, a los de verdad. Ellos saben quiénes son.

Porque no pueden dar solución a mis problemas ni respuesta a mis dudas; porque no pueden cambiar mi pasado ni evitar que tropiece en el futuro. Pero siempre están ahí para darme un consejo, animarme y ofrecerme su mano.

Porque se alegran sinceramente cuando me ven feliz y se preocupan cuando saben que estoy triste.

Porque me aceptan como soy en lugar de decirme cómo debería ser.

Por su sinceridad y franqueza.

Por sus sonrisas, el brillo en sus ojos y la alegría cuando estamos juntos.

Por la serenidad, tranquilidad y felicidad que me aportan.

Por compartir su tiempo conmigo y dejarme formar parte de su vida.

Por ser una de las luces que alumbran mi camino cuando todo se oscurece.

Gracias por todo lo anterior y por tantas otras cosas...

La amistad verdadera va más allá de las diferencias y está por encima de los intereses.

CDR


martes, 16 de julio de 2013

MUCHO OJO (II)

Quedamos en que había que andar con ojo, que esta entrada daba para más.Y aquí está.

A ojo de buen cubero, sin ningún rigor científico ni datos estadísticos que los corroboren, les voy a exponer una serie de estados:

No es de buena educación clavar los ojos en alguien, por mucho cuidado que se ponga. Menos aún comerse a alguien con los ojos. Más que nada porque esto puede provocar situaciones incómodas. Para el observado, el observador y allegados. Ojo avizor, que hay peligro.

También es verdad que a veces alzamos los ojos al cielo ante el comportamiento de los demás y no somos conscientes cuando nosotros protagonizamos el mismo. Ya saben lo de la paja en el ojo ajeno...

A ojos cegarritas, entornándolos, criticamos al vecino. Porque pensamos que igualmente somos criticados, claro.

En los tiempos que corren, no podemos fiarnos de nadie, pero por otra parte tampoco vamos a estar constantemente con cien ojos, esa tensión en muy mala para la salud. Y cierto es que nos encontramos a menudo en la vida con gente maravillosa.

Sin embargo, reconozcamos que hay personas que no nos entran por el ojo, sin objetividad ninguna. Y la mayoría de veces juzgamos a los demás en un abrir y cerrar de ojos, precipitadamente. Lo importante es conocer al otro y en caso de habernos equivocado... bajar los ojos, admitir íntimamente el error y darle una oportunidad.

Otra cosa es echarle a alguien el ojo, lo que puede tener como objetivo diferentes menesteres. Y hasta que no conseguimos nuestra meta, que no siempre es fácil, no pegamos ojo.

¿Y qué me dicen de ese ojito derecho que todos tenemos? En nuestra familia, en nuestro trabajo... esa persona que, con méritos o sin ellos, elegimos como depositario de un extra de cariño y confianza.

Dichosos los ojos cuando volvemos a ver a alguien después de un tiempo, o con retintín para zaherir a quien tenía que haber venido antes.

Y ahora, discúlpenme, se me cierran los ojos.

CDR

lunes, 15 de julio de 2013

LA LUCHA POR SOBREVIVIR

En este lunes de julio, una interesante propuesta de lectura:



Que Jesús Carrasco (Badajoz, 1972) sea un escritor joven y que Intemperie sea su primera novela no resta mérito a la calidad de su narrativa, a lo acertado de su argumento y a la originalidad de su tratamiento. Más bien al contrario, resulta sorprendente tal debut literario. No es de extrañar que la editorial apostara fuerte por esta novela y que, antes incluso de llegar a nuestras librerías, sus derechos ya hubiesen sido adquiridos por más de una decena de editoriales extranjeras.
La historia es sencilla y se podría resumir en pocas palabras: un niño huye de su pueblo para escapar de los abusos por parte del alguacil y es protegido por un cabrero que encuentra en el camino. No obstante, la novela se engrandece a través del léxico y del insólito lirismo que recorre la prosa, repleta de imágenes evocadoras que nos hacen situarnos en el mismo escenario que el pequeño protagonista. Sentir el calor sofocante en el secarral, el miedo que lo atenaza ante la proximidad del explotador, el olor de las cabras… del hambre, del dolor. Y todo ello escrito en clave de parábola, pues a su carácter universal y de enseñanza moral responde el que no exista en toda la novela una sola denominación que nos dé idea de dónde se desarrolla, ni un solo dato cronológico, ni siquiera el nombre de los personajes. Como una fábula que se podría aplicar a cualquier época, a cualquier situación en que los débiles son vejados por los poderosos. Así, Intemperie es una novela de aprendizaje, cuyos personajes se puede decir que remiten a arquetipos: la inocencia, el despotismo, la rectitud moral, o el egoísmo ruin son encarnados por el niño, el alguacil, el pastor y el viejo tullido, respectivamente.

Una novela en la que, más que en otras, importan las palabras, talladas y colocadas cuidadosamente para provocar el efecto deseado. Frases cortas de sintaxis sencilla y un lenguaje que resulta tan preciso y duro como la historia que se cuenta.

Una novela que plantea la bajeza humana, la violencia, la crueldad, pero también la bondad, la confianza y que, por encima de todo, hace resaltar la dignidad.
Una novela lineal de final abierto, porque la vida no es más que un camino hacia delante, una lucha por sobrevivir.

Se ha señalado a Jesús Carrasco como deudor del mejor Delibes, por el naturalismo de su prosa, el protagonismo del paisaje rural y el vocabulario del campo, preciso e incluso un tanto rebuscado. Y por otra parte, también se han encontrado influencias de McCarthy, atendiendo a la relación entre el niño y el cabrero, por ejemplo, o a la sencillez casi cinematográfica de la trama. Y por qué no relacionarlo igualmente con el Valle-Inclán del esperpento, pues de una de sus obras parece haber salido el grotesco lisiado, así como la realidad desgarrada que se muestra. No obstante, lo más destacable de este joven autor afincado en Sevilla es su originalidad, la posesión de una voz personal que ha sabido imprimir en una novela que tiene mucho de formación lectora, de entusiasmo literario y de talento narrativo.

¡Feliz lectura!

CDR

domingo, 14 de julio de 2013

RETOS

En la vida se presentan a menudo retos. Por definición, estos son difíciles de llevar a cabo. Una actitud normal ante cualquier reto no buscado es el temor, el agobio por las dificultades que supone. Sin embargo,  también podemos afrontarlos como un estímulo o un desafío. La verdad es que todos contamos con recursos para encararlos, tomar decisiones sobre ellos. Así, de paso,vamos adquiriendo experiencia en la vida.

A continuación, un decálogo para afrontar los retos. Para que en este domingo veraniego  reflexionemos un poco y tomemos fuerza:

1. Gracias a los desafíos podemos crecer. Esta vida no nos permite estar libres de problemas, por eso debemos concentrarnos en hallar el valor para superarlos.

2. Tú decides. Aunque la decisión no sea correcta, lo importante es tomar una resolución con valentía.

3. Los errores están permitidos. En la constante toma de decisiones que es la vida, no olvides que de los errores también se aprende.

4. Tú puedes. Por muy grandes que sean los obstáculos, encontrarás en ti los medios para hacerles frente.

5. Acción. Cuando actúas, ya no malgastas energía en una preocupación inútil.

6. Que sea hoy. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque si pospones continuamente las decisiones importantes de tu vida, corres el riesgo de caer en una peligrosa espiral de apatía.

7. Conócete a ti mismo. Solo así serás consciente de tus miedos y evitarás poner excusas para afrontar una situación complicada.

8. Investigación. Analiza los factores que influyen en el reto que se te presenta. Cualquier detalle puede ser fundamental.

9. Mejor acompañado. No vayas a creer que estás solo ante los problemas. No temas pedir ayuda a quienes te rodean. Aunque la última decisión sea tuya.

10. Realismo. No te fijes expectativas demasiado elevadas. A menudo es un pretexto para no afrontar el reto, pues te autoconvences de que como es imposible no merece la pena intentarlo.

Y si hoy no tienen ningún reto que afrontar, mejor.

CDR

sábado, 13 de julio de 2013

UNA ENFERMEDAD RARA

Luisa siempre había oído que existen enfermedades raras, dolencias que suponen un porcentaje tan bajo en la población que nadie les hace caso, conocidas tan solo por aquellos que las sufren, bien directamente o bien en sus familias. Alusiones en alguna noticia mientras comes, música de fondo sin importancia.
 
Hasta que ella misma fue consciente de estar enferma.
 
Durante casi treinta años, Luisa había trabajado de contable en una empresa. Cuando llegaba el reconocimiento médico anual siempre se sentía orgullosa, pues en todo ese tiempo nunca le habían diagnosticado nada reseñable. Sus compañeros más jóvenes la envidiaban, ni un mal colesterol, ni tensión alta, peso ideal. Qué puñetera.
 
Pero hacía seis meses todo había cambiado. La empresa cerró y Luisa se quedó sin trabajo. En principio no se alarmó demasiado, pensando que con su experiencia no le sería difícil que la contrataran. Y en la primera entrevista, a simple vista, le diagnosticaron esa enfermedad que le impedía seguir trabajando.
 
Optimista por naturaleza, Luisa pidió una segunda opinión. Y varias más. Solo sirvieron para confirmar lo peor. No volvería a trabajar.
 
Por lo que le dijeron los especialistas, los primeros síntomas de esta enfermedad aparecen a partir de los cuarenta, se agravan especialmente en las mujeres, e incluso resulta incapacitante sobre los cincuenta. Se reconoce por un fuerte "habíamos pensado en alguien más joven".
 
Como toda enfermedad grave, esta tiene su fase de negación por parte del afectado. Así, Luisa buscó desesperadamente información, posibles remedios, algo a lo que su esperanza pudiera aferrarse. Y descubrió un medicamento para su dolencia, si bien pronto se dio cuenta de que no estaba al alcance de cualquiera. Se trataba de un tal Recomendación personal o su genérico Enchufe, un tratamiento tan efectivo que con solo una dosis la enfermedad mejora considerablemente e incluso puede curarse por completo. Por desgracia para ella, no lo cubre la Seguridad Social ni su poder adquisitivo se lo puede permitir.
 
A sus cincuenta y dos años, Luisa ha optado por no rendirse y está usando las pocas fuerzas que le quedan en ponerse en contacto con los muchos afectados que hay como ella. Ha pensado crear una plataforma de damnificados o algo así. Según parece, es una dolencia no muy frecuente pero que se convierte en epidemia en tiempos de crisis.
 
CDR

miércoles, 10 de julio de 2013

PALABRAS FEAS

Hasta ahora creía que las palabras eran hermosas en sí, en tanto que sirven para materializar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, lo que vemos... Sin palabras no seríamos nada, o al menos no lo que somos, y siempre he defendido que las palabras no tienen sentidos negativos, sino que son las bocas que las pronuncian, los oídos que las escuchan, las sociedades que las pervierten, los culpables de que existan vocablos negativos, peyorativos, despectivos.

No podemos olvidarnos de la connotación, mecanismo semántico que carga de significado subjetivo las palabras. Pues si la palabra "sol" significa "estrella luminosa, centro de nuestro sistema planetario", también puede inspirar connotaciones positivas, como "alegría"o "vacaciones", o bien negativas, como "trabajo duro", "calor", dependiendo de las circunstancias, los hablantes, etc.

Es decir, en principio las palabras no son más que unidades de la lengua que sirven para comunicanos. Además, la relación que existe entre el significante (o cadena de grafías que las componen -s,o,l-) y el significado es totalmente arbitraria.

Por tanto, y más como filolóloga, no existen razones objetivas para tomar manía a ciertas palabras. Sin embargo, en los últimos tiempos me parece que hay en nuestro léxico una cantidad considerable de palabras feas.

Ellas no tienen la culpa, desde luego, y soy consciente que de no es la palabra como tal lo que es feo sino lo que designa. También que depende mucho del momento que estoy viviendo y que esas palabras siempre han estado ahí, ajenas para mí, afeando las vidas de otras personas.

Ni siquiera voy a nombrarlas aquí. Ojalá pudiera borrarlas del vocabulario o cambiarles el significado, liberarlas de esa pesada carga de referirse a cosas tan feas, que duelen tanto.

CDR

lunes, 8 de julio de 2013

AMORES EN LA MITOLOGÍA (II)

La historia de amor de hoy es una de las más recordadas de la Mitología Griega, representada frecuentemente en poesía, en pintura...

Se trata de los amores entre Orfeo y Eurídice.

Aunque existen diferentes versiones, la más difundida señala a la Musa Calíope como progenitora de Orfeo, conocido por su lira y su canto. De hecho, tan dulce era la voz del joven, que las fieras y los mortales más exasperados se tranquilizaban al oírlo. También poseía Orfeo una gran inteligencia y una refinada sensibilidad, lo cual le permitió iniciarse en los misterios de Osiris, divinidad egipcia. De origen Tracio y dotado de una genial agudeza para las artes musicales, Orfeo cautivaba por igual a deidades y a doncellas mortales.

Sin embargo, él solo tenía ojos para la ninfa Eurídice.

Bien sabido es que las ninfas son espíritus de la naturaleza, deidades femeninas benéficas que habitan en las aguas, la tierra y el aire, protegiendo lagos, mares, ríos, valles, bosques, jardínes. Su imagen más común es la de una etérea adolescente.

Entre todas las ninfas, Eurídice destacaba por su increíble belleza. Y si bien no hay detalles de cómo Orfeo logró enamorarla (amén de las virtudes mencionadas), la ninfa se entregó a él apasionadamente. Para ambos era la primera vez que caían en las redes del amor y su romance, aunque breve, fue intenso.

La bella ninfa era cortejada por numerosos dioses y mortales, sin éxito alguno todos ellos. Pero, como suele ocurrir en estas historias, la mala suerte se cernió sobre la joven pareja.

Y cuenta el mito que:

El día de la boda entre la bella ninfa Eurídice y el divino músico Orfeo, el apicultor Aristeo, en un último intento por conseguirla, acosó a la joven de tal modo que esta salió huyendo. En su carrera desesperada piso una víbora cuya mordedura fue letal. Eurídice murió al instante. Orfeo la encontró ya muerta en el camino.

Desolado por la pena, tomó la firme resolución de ir a buscar a su amada al reino mismo de la muerte y recuperarla. Pensó: "Con mi música encantaré a la hija de Deméter, hechizaré al Señor de la Muerte, conmoveré sus corazones con mi melodía. La sacaré del Hades."

Aunque el mundo del Hades era impenetrable para los que aún no habían muerto, Orfeo fue salvando los múltiples obstáculos que encontró, hasta que por fin llegó ante Hades y Perséfone. Con sus mejores artes de persuasión logró convencer al Señor del inframundo para llevarse a su amada, pero con una condición, por supuesto.

Hades le dijo que ella lo seguiría hasta el mundo de la luz, pero si Orfeo se volvía en algún momento a mirarla, la perdería definitivamente. El joven músico aceptó encantado, después de haber llegado hasta allí, viendo la cara del temible perro guardián Cerbero, montado en la barca del anciano Caronte, soportado los lamentos de los supllicantes espectros que vagaban por el Hades, supuso que le sería fácil lo que se le pedía.

Así emprendió el regreso, tocando su lira para guiar los pasos de la ninfa por las tinieblas. Mas, cuando ya los rayos de sol acariciaban su frente, la ansiedad por ver a Eurídice, la inseguridad de si lo estaba siguiendo, tal vez la curiosidad o su negro destino, hicieron que se volviera a mirarla. Y sí, logro verla, pero sus vagos contornos empezaron entonces a diluírse. Desapareció, esta vez para siempre.

Peplejo, Orfeo inició el camino de vuelta pero ya no se le permitó el acceso de ningua manera. Los castigos divinos son así de implacables.

La vida de Orfeo perdió todo sentido y aunque las versiones difieren sobre qué fue de él, lo cierto es que finalmente murió de pena, desinteresado totalmente por los placeres que otras féminas gustosamente le ofrecían para consolarlo.

Esta historia bien se puede entender como una bellísima muestra de un amor que desafía a la misma muerte. Pero seguro que también se han acordado algunos del bíblico relato de Lot, que perdió a su mujer Edith, convertida en estatua de sal, como castigo divino por la curiosidad del hombre, que solo quería saber si su esposa lo seguía en la huída de Sodoma.

Pero eso lo contaremos otro día.

CDR

domingo, 7 de julio de 2013

CASI CÓMICO

Podría resultar cómico si no fuera porque es verdad.

Imagínense una campaña en la que aparecen dos niños en un aula. El chico lleva en la mano un huevo de chocolate de esos que contienen un juguetito en su interior, y la chica porta un arma automática de considerable tamaño. El eslogan dice: "Uno de estos niños sostiene algo que ha sido prohibido en los colegios de Estados Unidos para protegerlos. Adivine cuál."

Sí, han acertado. Es la golosina, potencialemente peligrosa por tratarse de un comestible con un artilugio dentro, lo que supone un riesgo considerable para los escolares. En cuanto al arma de asalto, entenderán que no entraña ningún peligro, si no que, más bien al contrario, sirve para la autoprotección de la niñita.

Y por si esto fuera poco, en esta campaña las madres nos explican anonadadas que hay al menos dos objetos más restringidos en las escuelas por su peligrosidad, comparando estos con las inocuas armas. Estos son: una pelota que se usa para jugar al dogeball, especie de balón prisionero en el que un equipo tira a dar a los miembros de otro; y... ¡atención!, el cuento de Caperucita Roja, en concreto la versión en que la niña lleva a su abuela una botella de vino. No sabemos si tal desfachatez fue de Perrault o de los Grimm.

Esto, más que cómico, es verdaderamente patético.

CDR

viernes, 5 de julio de 2013

NUESTRA TIERRA

¿Cuál es realmente nuestra tierra?

Según el Diccionario de la Real Academia, aquella en la que se ha nacido.

Pero seguro que más de uno considera su tierra donde vive, o donde trabaja, o donde yacen sus familiares más queridos, o simplemente aquella a la que lo une un vínculo especial, aunque esté lejos de su región de nacimiento.

¿De dónde somos?

Creo que somos de donde nos sentimos a gusto, queridos, de donde los sucesos de la vida te van enraizando.

Aunque, como en tantas otras cuestiones, lo más normal es sentirse dividido.

Qué difícil ser tajante en este tema. Para esto no sirven las fórmulas matemáticas ni la objetividad. El corazón no entiende de razones y cuando fuerzas opuestas pero igualmente firmes tiran de él, el resultado es una rara desazón.

Y para no perder la costumbre, a continuación una cita de Salustio que, si bien contiene un significado más profundo de lo que en esta entrada pretendo expresar, me parece bellísima:

"Cuando por fin regresas a tu tierra, descubres que no era tu vieja casa lo que extrañabas, sino tu niñez."

CDR