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lunes, 5 de agosto de 2013

¿PERDEDORES?

Todo es relativo, pero el éxito y el fracaso mucho más. Hoy, después de ver la película Pequeña Miss Sunshine (2006), me reafirmo en esta idea.

No soy entendida en cine, es cierto, pero sé cuándo una película me gusta y cuándo no, independientemente de que coincida con la crítica o con la taquilla en la fecha del estreno. Quizá esta película no merezca un puesto entre las mejores, no obstante, es una historia que te hace reflexionar, con eso me basta. Si además añadimos una buena interpretación, una buena banda sonora y una acertada mezcla de humor y emoción, el resultado es una agradable tarde de verano frente al televisor.

Los Hoover son una familia un tanto peculiar. Richard, el padre, trabaja como motivador profesional pero su plan para alcanzar el éxito no consigue despegar; Sheryl, la madre, lidia como puede con los problemas económicos y familiares, una mujer libre de prejuicios que busca la felicidad de los que la rodean, incluida la de su hermano Frank, un homosexual, experto en Proust, que ha intentado suicidarse tras ser abandonado por su novio; Dwayne, el hijo mayor, es un adolescente inadaptado, fanático de Nietszche, y que ha hecho un voto de silencio hasta que consiga ser piloto de pruebas; la niña, Olive, sueña con ser una reina de la belleza infantil a pesar de ser un poco gordita, pálida y con unas grandes gafas; y por último, el abuelo,un veterano de la Segunda Guerra Mundial, que vive en casa por haber sido expulsado de la residencia de ancianos por comportamiento indebido, consume heroína y mantiene una estrecha relación con su nieta.

La niña es seleccionada en un concurso local para participar en el certamen Little Miss Sunshine en California. Como la familia no anda bien económicamente, deciden hacer el viaje por carretera, juntos, pues por una razón o por otra, todos deben ir. Y así inician un largo trayecto de más de mil kilómetros en una destartalada Wolkswagen Combi.

En este momento, la película se convierte en una road movie. Todas las tensiones entre los miembros de la familia saldrán a la luz, mientras que se verán inmersos en las situaciones más inesperadas, habrán de ayudarse unos a otros y llegarán incluso a comprenderse. Tres días en la carretera para llegar in extremis al concurso de belleza. Una estúpida competición entre niñas que juegan a ser mayores, peinadas, maquilladas y ataviadas para la ocasión, exponiendo sus diferentes facetas, sus estudiados gestos y poses. Los que acompañan a Olive se dan cuenta de que va a hacer el ridículo, de que ella no está preparada para ese tipo de prueba. Pero la niña, dedicando el número a su abuelo, quien la había ayudado en los ensayos, sale al escenario. Ante los boquiabiertos espectadores, Olive demuestra su seguridad, su sencillez, y, en definitiva, cuán equivocados estamos al juzgar qué es el éxito y qué es el fracaso. Finalmente, la familia unida en el escenario, apoyando a Olive, demuestra que todos tenemos nuestro lugar en el mundo, que no está tan claro quiénes son los perdedores en esta vida.

Me quedo con dos secuencias de la película. La primera es una conversación entre el abuelo y Olive, cuando esta le muestra su temor a fracasar en el concurso y que su padre la desprecie: "Pero, ¿tú sabes qué es un fracasado? Un fracasado es aquel que tiene tanto miedo de perder que ni siquiera lo intenta. Y tú lo estás intentando con todas tus fuerzas. No eres una fracasada." Y la segunda, cuando Dwyne habla con su tío Frank, tras descubrir que es daltónico y por tanto no podrá ser piloto: "La vida es un maldito concurso de belleza tras otro."

Lo importante, al final, es ser auténtico. Nunca podremos ser los más guapos, ni los más listos, ni los más afortunados. Pero cada uno de nosotros somos únicos.

CDR

3 comentarios:

  1. Cosa rara en mí, recuerdo muy bien esta película, rozando, a veces, lo esperpéntico.
    Excelentes secuencias textuales sacadas de ella.
    Tati.

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  2. Una delicia de película, de esas que parecen una "americanada" y luego conlleva mucha, bastante reflexión y va creciendo a media que pasan las secuencias y los kilómetros. Me quedo con la niña Olive y su relación con el abuelo, y lo mejor la sorpresa final para actuar. Buena recomendación, bloggera.
    Pmd.

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  3. Para mí esa película tiene un diez, literalmente, esa fue mi puntuación en una votación. La he visto varias veces y siempre me parece genial, se rodó con muy poco presupuesto y a aquéllos que trabajaron en ella sorprendió muchísimo.
    Gran recomendación.

    Paula Marta

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