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jueves, 12 de septiembre de 2013

RECUERDO

Tal día como hoy, hace treinta y dos años, falleció en Milán el poeta italiano Eugenio Montale, Premio Nobel de Literatura en 1975.

Este escritor -que fue también crítico musical- nacido en Génova en 1896, inició sus estudios de letras dedicándose a los clásicos italianos, a la novela francesa y a filósofos como Schopenhauer o Croce. Los estudios secundarios se vieron interrumpidos por motivos de salud y posteriormente aprendió canto.  Así, cuando decidió dedicarse a la poesía, Montale era ya un intelectual de vasta cultura que alternaba el gusto por la lectura de los grandes novelistas del siglo XIX, con la pintura y la música.

Durante la I Guerra Mundial sirvió como oficial de infantería.

En 1939 sus manifestaciones antifascistas le valieron la suspensión por parte del gobierno como director del gabinete científico-literario G. P. Vieusseux.

Tras el segundo gran conflicto bélico, Montale se dedicó a la traducción y a la crítica y se trasladó a Milán para ocuparse de la sección literaria del "Corriere della Sera". Tradujo obras de H. Melville, W. Shakespeare, J. Steinbeck o J. Guillén, mientras que como crítico escribió sobre E. Pound, W. H. Auden o E. Dickinson, además de contribuir, junto con J. Joyce (de quien fue muy amigo), al descubrimiento de I. Svevo.

Además del Nobel, obtuvo el Premio Feltrinelli, el título de Doctor Honoris Causa por las Universidades de Milán, Roma, Cambridge y Basilea, y el título de Senador vitalicio en 1966.

Huesos de sepia (1925), Las ocasiones (1939), El vendaval y otras cosas (1956), La mariposa del café de la plaza (1956), Satura (1971), Treinta y dos variaciones (1973) y Altri versi (1981), forman parte de su valiosa obra.

A continuación tres bellos poemas en versión de José Ángel Valente:
Felicidad lograda

Felicidad lograda, caminamos
por ti sobre un filo de espada.
Para los ojos eres resplandor que vacila;
para el pie, tenso hierro que se raja;
que no te toque, pues, quien más te ama.

Si llegas a las almas invadidas
de tristeza, iluminándolas, tu mañana
es dulce y turbadora como nidos en las molduras.
Mas nada paga el llanto de ese niño
cuyo globo se escapa entre las casas.
La forma del mundo
Si tiene el mundo la forma del lenguaje
y el lenguaje la forma de la mente,
la mente son sus plenos y vacíos
no es nada o casi y no puede salvarnos.
Así habló Papirio. Ya era noche
y llovía. Pongámonos a salvo,
dijo, y avivó el paso no advirtiendo
que era suyo el lenguaje del delirio.


No nos pidas la palabra

No nos pidas la palabra que de par en par exhiba
nuestro ánimo informe y con letra de fuego
lo declare y resplandezca como una amarilla
flor perdida en un terreno polvoriento.

Ah, el hombre que camina sin recelo,
amigo de los otros y de sí mismo y no se cuida
de su sombra que en el punto extremo
del calor se imprime sobre un desconchado muro.

No nos pidas la fórmula que mundos pueda abrirte,
sí alguna sílaba torcida y seca como una rama.
Sólo esto podemos hoy decirte:
lo que no somos, lo que no queremos.


Eugenio Montale aportó una visión absolutamente personal de la problemática y las inquietudes del hombre contemporáneo, partiendo de los hallazgos formales del simbolismo y del decadentismo, a los que enriqueció con una voz inconfundible. Considerado uno de los fundadores del hermetismo italiano de entreguerras, la singularidad de su poética desborda no obstante los presupuestos teóricos de este movimiento.

CDR

2 comentarios:

  1. Otro olvidado que merece la pena leer, lástima de ilustres que se lleva el olvido y las prisas cotidianas de hoy en día.
    Pmd.

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  2. Olvidado, pero no por todos, aquí queda su recuerdo.
    Tati.

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