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jueves, 24 de octubre de 2013

DE HUELGA

Como soy profesora, hoy he podido permitirme el lujo de no ir a trabajar, aprovechando la jornada de huelga.

Y así, de paso, les he dado en la cara a todos los pobres padres -que están pasando dificultades económicas y no tienen el trabajo asegurado-, que hoy han visto cómo sus hijos han sido privados de formación por mi culpa. Miren, yo puedo y ustedes no.

Hasta aquí la ironía. Seguro que la han captado. Si están un poco al tanto de la actualidad política y no se han aburrido todavía de la monotonía que suponen las declaraciones de nuestros gobernantes, habrán escuchado estos días a la señora Monserrat Gomendio, Secretaria de Estado de Educación, criticando a los profesores que nos hemos sumado a la huelga convocada contra los recortes en educación y contra la tan famosa ya Ley Werth. Esto es, echando más leña al fuego. Esto es, poniendo a la sociedad en contra de nuestro colectivo docente, como si no tuviéramos bastante con que nos llamen vagos, nos acusen de ser enfermos imaginarios y por tanto nos castiguen cuando nos ponemos enfermos de verdad, nos bajen el sueldo (nada de una subida moderada) y nos priven de nuestra paga extra (cuya nomenclatura quizá habría que revisar, pues no se trata de un regalo, sino de un pago acumulado de una parte de nuestro sueldo no abonado antes).

Y yo me pregunto, ¿hasta dónde vamos a aguantar? Lo cual enlaza precisamente con el final de la anterior entrada. ¿Es que no nos damos cuenta de que estos políticos de mierda nos tratan como a peleles, como a seres inferiores a quienes se les puede hacer tragar cualquier cosa? Creo que todos llegarán a entender, si lo analizan, el verdadero trasfondo de las declaraciones arriba mencionadas. Si no me equivoco, hacer huelga es un derecho constitucional. Y si los profesores hemos hecho huelga porque estamos tranquilos de que ello no va a ser motivo de perder nuestro trabajo porque lo tenemos seguro, eso conlleva que los trabajadores cuyo trabajo no es seguro (gracias en parte a las leyes laborales aprobadas por el Gobierno) no harán huelga aunque quieran, porque se ven coaccionados por ese temor a perder el empleo. Si no se refiere a perderlo y lo que quiere decir es que a nosotros nos da igual no cobrar el sueldo de un día -cosa más que discutible-, de igual manera la persona que no puede prescindir de ese dinero no es libre de hacer lo que desea. Luego, díganme, ¿no es eso convertir un derecho en un privilegio? Y, ¿no es, por su parte, aprovecharse de la situación, frotarse las manos por que la mayoría de los ciudadanos no puedan ejercer ese derecho?

¿Qué quieren, que trabajemos sin cobrar? Nos hacen sentirnos culpables por reclamar no ya una subida de sueldo, sino no más bajadas. ¿Acaso ellos desempeñan su cargo altruistamente? Me parece que no. Declaraciones como esas dejan caer que los profesores no estamos en realidad quejándonos porque nos parezca mal la nueva ley educativa, sino por intereses propios, egoístas e injustificados. De todo lo que está pasando, total, a los padres solo debe preocuparles un poco la ratio de las clases. Y ya saben, aquí estamos por debajo de la media europea. Eso que no se les olvide. Por favor, infórmense también del prestigio social que tienen los docentes en otros países europeos, de los sueldos que cobran y de los recursos y del apoyo administrativo con que cuentan en los centros de enseñanza.

La mayoría de veces, las palabras de los políticos están vacías de contenido, dicen sin decir, contestan sin responder. Pero otras, también muchas, están preñadas de veneno y desprecio. No sólo hacia otros políticos de partidos opuestos -sus debates e intervenciones en el Congreso son penosas, sus opiniones hacia los demás, patéticas-, sino hacia la ciudadanía, votantes que los hemos alzado a donde están. He ahí la maravilla de la democracia. El pueblo elige... los elegidos hacen a partir de ese momento lo que les da la gana. Y he ahí nuestro error. No darnos cuenta de esto, no hacer nada, seguir votando. Si es que no hay más, son todos iguales, alguien nos tiene que gobernar. Meras excusas autocomplacientes.

Y volviendo a la Ley de Educación que nos va a caer encima, quizá no pueda ser peor que la que hay. Posiblemente tendrá sus aspectos positivos, eso está por ver. Pero lo que es cierto e innegable es que es una ley partidista (esta la hemos hecho nosotros), alejada de los problemas reales de la educación en España. Hasta que no haya una verdadera voluntad de erradicar estos problemas y haya una verdadera reflexión realizada por gente competente en educación y no por señores de traje chaqueta en sus despachos, equilibrada y finalmente consensuada por todos, nuestro barco educativo seguirá a la deriva hasta que se hunda por completo. Y entonces, los hijos de los políticos estarán a salvo, porque ellos se lo podrán permitir. Y ustedes no. Y yo, aunque sea profesora, tampoco.

CDR

2 comentarios:

  1. Bien bloggera, aunque lamentablemente pocos como tú (aun quedan algunos) sienten el desprecio de una sociedad y unos políticos que no valoran que fuerzas de seguridad, bomberos, sanitarios, docentes y resto de gente que mueve las administraciones, son necesarias para que esto funcione y, claro, no se pueden mover como ellos, los políticos, cada legislatura, aunque algunos, los peores resisten, cual funcionariado sacado con esfuerzo y tesón, pero resulta que a ellos los colocamos los votantes porun corto espacio de tiempo, y eso que no lo olvide nunca el Sr. Wert a quien le aguro poco futuro.
    Espero que esta entrada valiente la lea, y que sea además, mucha gente.
    Pmd.

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  2. No se puede decir mejor. Palabras justas para un atajo de políticos injustos.
    Tati.

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