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domingo, 6 de octubre de 2013

LA MUJER EN LOS PROVERBIOS DEL MUNDO: ETAPAS DE LA VIDA (I)

Seguimos con esta curiosa serie, tratando hoy los proverbios que se refieren a las diferentes fases en la vida de una mujer, en una primera parte.

Si bien es verdad que la sabiduría popular en todas las lenguas habla de la importancia de los hijos, no lo es menos, como ustedes sabrán, que no da igual -especialmente en algunas culturas- dar a luz un niño que una niña. En muchos proverbios no solo se hace hincapié en la diferencia entre sexos, sino que esta adquiere sorprendentes dimensiones. En casi todas las culturas se incluye en categorías opuestas a los hijos en función de su sexo, como si solamente tuvieran en común el hecho de haber venido al mundo del mismo modo. La mayoría de las sociedades favorece a un sexo sobre otro, aunque ambos requieran de un mismo trato para desarrollarse. ¿Adivinan cuál es el que se impulsa con mayor entusiasmo?

Cuando son niñas:

"Cuando nace una hija, el umbral llora cuarenta días" (árabe). No en vano en esta cultura muchos proverbios aluden al puñado de problemas que supone traer al mundo a una niña.

Aunque en África se expresa la misma preferencia por los varones, se reconoce, sin embargo, las ventajas de las hijas por el trabajo que realizan en la casa, su lealtad a la familia y su capacidad de procrear. "Una mujer sin una hija se enterrará viva" (ladino); o "Un clan con descendencia femenina no perece" (woyo).

Muchos proverbios no solo expresan una preferencia por los hijos varones, sino que justifican tal elección. La principal idea implícita se basa en la organización tradicional de la sociedad. Pues una hija que se casa está destinada a abandonar el hogar paterno, de modo que su compromiso y sus hijos se interpretan como una pérdida económica para su familia, ya que pasará a formar parte de la de su marido. En cambio, un hijo mantiene vivo el apellido familiar. "El destino de la hija es desaparecer" (chino); "Un hijo perdido" (bengalí); o "La hija es fruto de otro hombre" (vietnamita).

También existen proverbios que exponen algunas circunstancias atenuantes al hecho de tener una hija, siendo esto más fácil de aceptar si perdura la esperanza de tener un hijo en el futuro. Nunca hay que dejar de aspirar a algo mejor, como dice este proverbio japonés de consuelo: "Primero una niña, después un niño". Además, es un gran alivio para la madre pensar cuánto ayudará la hija en casa, ocupándose incluso de los niños que vengan después: "La primera hija vale un capital en el hogar" (coreano); o "La hija mayor es la niñera de sus hermanos pequeños" (vietnamita).

Y no acaba aquí el asunto, pues incluso el prestigio de una mujer depende de si tiene o no descendencia masculina. Algunos dichos africanos reflejan la posición social inferior de las madres sin hijos varones, como en este ejemplo ruandés: "Una mujer que solo tiene hijas no ríe antes que las demás". Siempre prevalece el optimismo, eso sí, puede haber tenido una mujer cuatro hijas y en el siguiente embarazo se mantendrá la esperanza: "Cuatro muchachas son los cuatro pies de la cama: una base estable para el hijo" (chino).

Si a estas alturas están pensando, bueno esto en nuestra cultura no pasa... esperen un poco. Pero aquí tengo que decirles que he encontrado un dicho popular catalán (tomémoslo como español) que asocia a las hijas con una ventaja económica y a los hijos con un inconveniente pecuniario: "Quien tiene coño, tiene pan; quien tiene picha, va a mendigar". Y también un proverbio estadounidense que demuestra que al menos los occidentales somos más prácticos y encontramos el lado bueno a tener niñas: "La suerte del agricultor: terneros machos y bebés hembras".

Sobre la virginidad y la virtud:

En hebreo, una virgen es "una rosa que todavía no ha abierto sus pétalos". En muchas culturas, la mujer es considerada núbil a temprana edad -algunas incluso sobre los diez años-. Desde la antigua Mesopotamia hay referencias a los matrimonios con niñas y con jovencitas. Los proverbios tampoco son ajenos a este hecho, pues una cosa es el desarrollo físico y otra la madurez psíquica, como afirma el dicho portugués "Una joven es como una piña: por arriba está verde, pero por debajo ya puede". Lo que queda claro en todos los refranes del mundo es que, sea a la edad que sea, la mujer debe llegar virgen al matrimonio. El temor a la pérdida de la virginidad antes del matrimonio es universal: "El herborista no tiene hierbas para la pérdida de la inocencia" (sorbo); "Una novia desgraciada deshonra a toda la familia"; o "Flor arrancada, tallo pisoteado" (malayo), siendo el tallo metáfora de los padres. La insistencia en que la joven debe vencer la tentación de perder la virginidad antes de hora es común, sin tener en cuenta que el sexo es cosa de dos, sin hacer hincapié en las responsabilidades compartidas, sin dar importancia, en fin, a la pérdida de la virginidad en los muchachos.

En cuanto a la mujer casadera:

"El candil del padre que tiene hijas arde toda la noche" (ladino). Teniendo en cuenta el concepto de dote, las hijas en verdad salen caras. Requiere mucho esfuerzo, sobre todo en los hogares con muchas niñas, conseguir matrimonios aceptables sin arruinar a la familia. Así, en este caso, la predilección por el hijo varón respondería a las consecuencias económicas que comporta el sistema de la dote. Otra solución práctica nos la da este proverbio: "Primo, casémonos par que la dote quede en la familia" (jamaicano). Por supuesto, siempre facilita las negociaciones la belleza de la hija. Si un pretendiente valora el aspecto físico de la joven, puede suceder que el padre se libre de ella con una dote modesta o incluso sin dar nada más: "Las doncellas hermosas no necesitan monedero" (alemán) o "La que nace bella, nace casada" (italiano). La fea, pobrecilla, necesita una compensación económica. Pero el que la novia sea rica, guapa o fea, siempre es peligroso. Porque en los casos en que ella aporta más, se suele alterar -siempre según la sabiduría popular- la naturaleza de la relación matrimonial: "Una gran dote es una cama llena de zarzas" (inglés). Esta tradición se da sobre todo en el mundo árabe, Europa, Asia y Sudamérica, mientras que en la cultura africana existe la costumbre de poner un precio a la hija, con lo cual el matrimonio resulta beneficioso económicamente para la familia.

Respecto a la elección de una pareja, es como una lotería, como expresa el proverbio inglés "El matrimonio y la horca los decide el destino". Los padres solo pueden esperar a ver qué depara el destino a sus hijas: "La boda puedo amañártela, pero la suerte ¿dónde te la consigo?" (árabe).

El día de la boda:

Qué duda cabe de que el día de la ceremonia nupcial es el día más importante en la vida de una mujer. Aunque existen proverbios que avisan del error: "Muchacha, no te ilusiones con el traje de novia; esconde mucho sufrimiento" (árabe). Se trata de un día decisivo porque en casi todas las culturas la boda coincide con el momento en que la joven abandona el domicilio paterno -ya hemos visto que para bien.- Algunos tópicos sobre este tema son, por ejemplo, el de las lágrimas y el del tiempo que hace ese día: "Novia llorosa, esposa risueña; novia risueña, esposa llorosa" (ruso); "la novia tendrá mala suerte si no llora el día de su boda" (chino); "Si los novios se mojan los pies, en menos de un año serán tres" (francés); o "Feliz la novia a la que ilumina el sol; feliz el muerto sobre el que llueve" (inglés).

En la próxima entrega veremos qué ocurre cuando la joven se quita el vestido de novia y comienza la vida real. Esta y otras etapas muy interesantes explicadas según los proverbios del mundo.

CDR

2 comentarios:

  1. Curiosidades que todos deberíamos saber y comprender, y aprender.
    Buena entrada, bloggera.
    Pmd.

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  2. Historias curiosas dependiendo de culturas diferentes. Si se analizan, todas tienen su sentido. Merece la pena conocerlas.
    Tati.

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