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jueves, 17 de octubre de 2013

PARENTESCOS INSÓLITOS: BIZCOCHO Y ALBARICOQUE

Retomamos esta serie de curiosidades etimológicas con un par de palabras cuya relación resulta bastante extraña a priori, ¿no les parece? Veamos:

El verbo latino coquere (cocer) se ha perpetuado no sólo en las lenguas neolatinas, sino también en muchos idiomas germánicos, como demuestran el verbo inglés to cook o el alemán kochen. En español son fácilmente reconocibles, además, muchos de sus derivados, como coctio (cocción), coquina (cocina) o coquinare (cocinar). La palabra decoctio (decocción), derivada de decoquere (reducir cociendo), la empleaban ya los médicos romanos para referirse a los medicamentos obtenidos tras cocer mucho tiempo las plantas en agua hirviendo.

Desde muy antiguo, la cocción ha sido uno de los métodos tradicionales de preparación de los alimentos. Por este motivo, nada de raro tiene que entre la familia de palabras que ahora nos ocupa encontremos unos cuantos exquisitos parientes, desde el opíparo cocido madrileño hasta los sancochos colombianos y canarios, pasando por los deliciosos cochifritos -primero cocidos y luego fritos- cordobeses (de cabrito) y navarros (de cordero). En la Antigüedad clásica, el biscoctus (literalmente "dos veces cocido") era una torta que se metía de nuevo en el horno después de sacarla del molde; esto la hacía menos apetitosa, más seca y compacta, sí, pero al mismo tiempo le garantizaba mayor conservación -Plinio llegó a asegurar que se conservaba siglos, pero sin duda estaría exagerando.- Aquel pan, que consumieron ya las legiones romanas, fue durante siglos el alimento básico de marinos y soldados. Hoy este nombre se conserva en casi todos los idiomas europeos, pero referido a alimentos bien distintos: desde el biscuit francés ("galleta"; de ahí biscuit en el inglés británico y el alemán Biskuit) hasta el Zwieback alemán o el italiano biscotto (que a través del francés biscotte, ha llegado hasta nuestros biscotes). El más tierno de todos, no obstante, es nuestro bizcocho -tan típicamente nuestro que en Italia lo llaman pan di Spagna-, y ello por una razón muy sencilla: hace tiempo que la receta original se cambió y los pasteleros españoles, más preocupados por la exquisitez de sus productos que por el respeto a la etimología, ya no cuecen dos veces los sabrosos bizcochos.

Fuera ya del terreno culinario, denominamos escozor a una sensación parecida a la que producen las quemaduras. Eso por lo menos es lo que afirma Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana o española (1611) sobre "escozer": dar dolor ardiente, que parece que quema y cueze la carne. Ya saben, lo que se sienten cuando sufren una escocedura.

Como los romanos consideraban que el proceso de maduración natural de los cereales y los frutos era una especie de cocción por efecto del sol, coquere significaba también "madurar"; y praecoquere, lógicamente, "madurar antes de tiempo". La palabra praecox (precoz), en un principio aplicada a los frutos tempranos o prematuros, se ha utilizado luego con otros muchos sentidos figurados, como cuando decimos que un niño es muy precoz o, en medicina, hablamos de diagnóstico precoz.

Y ustedes se preguntarán a estas alturas ¿qué hay del albaricoque? Pues resulta que en el siglo I de nuestra era, los romanos conocieron una variedad de melocotón tempranero, importado de Persia, que maduraba antes que las demás frutas de hueso, y lo llamaron persicum praecoquum, pronto abreviado a praecoquum. Esta palabra pasó al griego como βερίκοκκον (berékekkon o berýkokkon), y de ellos la tomaron los árabes, que la pronunciaban algo así como barkuk (con el artículo determinado al-barbuk). Cuando los árabes conquistaron España, plantaron con gran éxito estos árboles frutales, cuyo fruto se llamó en castellano albaricoque. De ahí fue pasando a otras lenguas europeas, con degeneración progresiva de la pronunciación: albercoc o abercoc en catalán, abricot en francés, apricot en inglés, Aprikose en alemán o abrikoos en holandés.

Si no se les ha abierto el apetito, al menos han aprendido algo interesante hoy sobre el origen y las relaciones entre las palabras.

CDR

1 comentario:

  1. Danke Schön, bloggera.
    Pmd.
    (P.D. Todos los días se parende algo, vale pa pena vivir)

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