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miércoles, 29 de enero de 2014

CONCIENCIA PLENA (II)

Una vez explicado el significado del mindfulness y la repercusión que este puede tener en nuestra vida -asumidos el compromiso y la autodisciplina-, comentamos a continuación algunos de los principios en los que debemos basar nuestra actitud hacia la práctica de la atención plena:

1) No juzgar.
Empezaremos aceptando que somos testigos imparciales de nuestra propia existencia. ¿En cuántos juicios, reacciones, experiencias, tanto internas como externas, nos vemos atrapados constantemente? Pues vamos a aprender a salir de estos a través de la toma de conciencia. La mente categoriza y etiqueta todo lo que vemos e inmediatamente lo juzgamos como "bueno" o "malo" según nos sintamos nosotros con respecto a ello. Así, estas categorizaciones, que carecen de base objetiva, pueden dominarnos y hacernos difícil encontrar tranquilidad. Por tanto, es importante reconocer cuándo aparecen estos juicios automáticos. No se trata de esforzarnos en eliminarlos, solo darnos cuenta de que suceden.

2) Paciencia.
La paciencia demuestra que comprendemos y aceptamos el hecho de que todo tiene su momento y que no podemos acelerar el proceso. Por ejemplo, una mariposa rompe la crisálida y sale al exterior cuando es preciso y si rompemos la crisálida antes de hora lo único que hacemos es perjudicar su desarrollo. Así que no hay necesidad alguna de impacientarse con nada, pues todo llega. ¿Por qué pasar a la carrera por un momento para llegar a otro "mejor"? Cada instante es único y constituye un trocito de nuestra vida. Una de las actividades favoritas de nuestra mente es vagar por el pasado y preocuparse por el futuro, perderse en pensar. Sean pensamientos agradables o desazonadores, lo cierto es que nos desconectan del momento presente. Por eso la paciencia puede ser una cualidad muy útil para ayudarnos a tranquilizar la mente agitada y enriquecer lo que estamos viviendo ahora. Consiste sencillamente en estar totalmente abierto a cada momento, aceptándolo, sin prisas.

3) Mente de principiante.
Tenemos que reconocer que con frecuencia permitimos que nuestros pensamientos y creencias nos impidan ver las cosas como realmente son. Con este principio del mindfulness vamos a cultivar una mente dispuesta a verlo todo como si fuese la primera vez. Esto nos permitirá mostrarnos receptivos a nuestras potencialidades y evitará que nos atasquemos en nuestra propia pericia -solemos creer que sabemos más de lo que sabemos.- Entenderemos que cada momento es único y posee posibilidades únicas. Qué verdad tan sencilla, ¿no? El experimento es fácil, podemos aplicarlo en nuestra vida cotidiana, cuando veamos a alguien a quien vemos todos los días, mirarlo con ojos nuevos, preguntarnos si lo vemos tal y como es o si es solo el reflejo de nuestras ideas. Intentémoslo también con los problemas cuando surjan. Con la naturaleza cuando estemos en el exterior, y descubriremos un cielo límpido, lleno de estrellas, el sol, los árboles... a los que nunca prestamos atención.

4) Confianza.
La confianza es un elemento fundamental; confianza en uno mismo. Es mejor confiar en nuestra propia autoridad e incluso en nuestra intuición -aunque cometamos errores- que buscar siempre la guía en los demás. Por ejemplo, si en algún momento algo no nos parece bien, ¿hemos de desechar esta sensación solo porque alguien piense de manera diferente? No podemos convertirnos en otro, así que nuestra única esperanza estriba en nosotros mismos. Claro que nos fijamos en los demás, pero solo pueden ser indicadores, referencias; debemos vivir nuestra propia vida, abiertos y receptivos a todo lo que podamos aprender, claro. Al practicar la atención plena, practicamos también la toma de responsabilidad de ser nosotros mismos, de escuchar nuestro propio ser interior y de tener confianza en él. Cuanto más confiemos en nosotros, más confiaremos en los demás y veremos en ellos su bondad básica.



Seguro que están pensando cuán difícil es llevar esto a la práctica, por muy de acuerdo que estén con ello. O quizá simplemente les parezca una tontería. O les resulte indiferente. De cualquier forma, aquí lo dejamos hoy y seguiremos con los principios que faltan en una próxima ocasión.

Sea como sea, sean felices.

CDR

lunes, 27 de enero de 2014

"LA LENGUA ES MI ÚNICA RIQUEZA"

Palabras de José Emilio Pacheco en su discurso de entrega del Premio Cervantes 2009. Reflexión sobre la dignidad del español y de los escritores. Y quedó tan solemne, aunque al premiado se le cayeran los pantalones al entrar en el claustro de la Universidad de Alcalá de Henares, porque no estaba acostumbrado a vestir de pingüino, según él mismo explicó.

Y es que este mexicano era un gran escritor, uno de los más importantes de nuestra lengua en el siglo XX, pero por encima de todo era un ser humano corriente, humilde. Un niño que a los seis años descubrió que había otra realidad llamada ficción, que entró en el territorio de La Mancha de mano de don Quijote y ya nunca lo abandonaría. Un gran poeta que se abochornó al escuchar que era uno de los mejores de América Latina y dijo que ni siquiera lo era de su barrio, vecino como era de Juan Gelman. Excepcional.

Pero no solo fue poeta, escribió novelas muy significativas, fue ensayista, traductor, y recibió los premios literarios más reconocidos tanto en su país como fuera.

Hoy nos ha dejado a los 74 años. Pero no del todo, pues su extenso legado literario perdurará por siempre. Lean este poema y sepan por qué. Después, lean algo más de él. Vale la pena.

Presencia

¿Qué va a quedar de mí cuando me muera
sino esta llave ilesa de agonía,
estas pocas palabras con que el día,
dejó cenizas de su sombra fiera?

¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera
esa daga final? Acaso mía
será la noche fúnebre y vacía
que vuelva a ser de pronto primavera.

No quedará el trabajo, ni la pena
de creer y de amar. El tiempo abierto,
semejante a los mares y al desierto,

ha de borrar de la confusa arena
todo lo que me salva o encadena.
Mas si alguien vive yo estaré despierto.


Como dijo de él Carlos Fuentes, "poeta al nacer." DEP

CDR

domingo, 26 de enero de 2014

PIES

Poco considerados. La parte más humilde del cuerpo. Incluso cuando algo sale mal, decimos ¿se habrá hecho con los pies? Con fama de ser feos y de oler mal. Los pobres van ahí abajo soportando nuestro peso, zapatos incómodos, pocos cuidados en general.

Pero en los pies se encuentra la cuarta parte de los 206 huesos que sostienen el cuerpo. Y esa estructura se mantiene, paso a paso, nada más y nada menos que los 400.000 kilómetros que recorremos de media en nuestra vida. Así que, de insignificantes nada.

A lo largo de la evolución han perdido puntos, eso sí, pero no es su culpa. Desde que nuestros antepasados comenzaron a caminar sobre dos piernas, los pies se han reservado para el movimiento, quedando menguadas destrezas que antes poseían.

Algo más reconocidos lingüísticamente, pues los pies han dado pie a numerosas expresiones que los resarcen de su pequeñez.

Una buena forma de bajar el nivel de contaminación que asfixia al Planeta es ir a pie más a menudo. Los pies son fuertes.

Cuando algo se expresa de forma literal, sin añadir ni quitar nada, se dice al pie de la letra. Así es como se deben cumplir las promesas, no a medias.

Hay quienes creen a pies juntillas, sin discusión, lo que les dicen. Aunque cada vez quedan menos, digo yo, dadas las circunstancias.

Ya quedó antiguo eso de besarle los pies a alguien. Faltaría más que no fuésemos todos iguales ante la Justicia.

Porque no es justo que algunos caigan siempre de pie y otros vayan arrastrándose toda su vida.

¿No es cierto que no hemos sido los ciudadanos de a pie los que hemos ocasionado gastos excesivos, es decir, comerles por los pies a las arcas del Estado?

Es que así es difícil no ir, año tras año, con mal pie.

Al final, las numerosas situaciones sangrantes darán pie a una revolución social, sea como sea. Nos han puesto en pie de guerra y poco a poco vamos sacando los pies de las alforjas.

Porque no es que no den pie con bola, que al menos sería por ignorancia o aturdimiento, es que actúan de mala fe, bajo manga y en contra de nuestros intereses.

A ver si de una vez llegan a las listas electorales políticos de verdad, de los pies a la cabeza. Para que podamos votarles.

Mientras, solo nos queda seguir en pie. E intentar pararles los pies, que no nos pisoteen más.

CDR

sábado, 25 de enero de 2014

APOLOGÍA

Casi a diario, mi alumnado -y por qué no decirlo, también numerosos padres, compañeros...- cuestiona la utilidad de la asignatura que imparto. Justificar el uso correcto de nuestra lengua materna y el conocimiento de nuestra literatura como parte de una formación integral me parece absurdo. Sin embargo, resulta casi obligatorio cuando te enfrentas a determinadas situaciones en las que te sientes infravalorada e incluso menospreciada, como si lo que exiges a tus alumnos fuera algo desorbitado, inútil, que no conduce a nada.

A raíz de una conversación con una amiga, profesora de Latín y Griego, he estado pensando en cuánto más difícil tiene que ser para ella esta misma labor, defender esas materias que son consideradas hoy poco menos que fósiles o momias, reductos del pasado. En la era de la tecnología, de la inmediatez y la modernidad, ¿qué sentido tiene aprender declinaciones de lenguas muertas?

No es una justificación sino una apología lo que hago seguidamente, del latín y por supuesto del griego -aunque voy a centrarme en el primero- y, por extensión, de todas aquellas disciplinas humanísticas que, con diferentes aportaciones y por causas distintas, nutren igualmente las bases educativas del ser humano.

El estudio del latín requiere mucho esfuerzo, como mínimo algo de atención y dedicación. Y eso, ¿solamente para conocer mejor nuestra lengua? Desde luego, se puede vivir y llegar muy alto sin noción alguna de latín. Como de tantas otras cosas que no nos sirven de forma práctica e inmediata en nuestro día a día. Sin embargo, el latín nos ayuda a ampliar nuestra visión del mundo, a abrir nuestra forma de pensar, pues con su estudio descubriremos que antes hubo otros valores, diferentes a los nuestros, pero coherentes y respetables igualmente. En los planes de estudios, el latín va asociado al conocimiento de la vida social en Roma, lo que nos permite vislumbrar cuántas cosas permanecen hoy. Efectivamente, la base del funcionamiento político, social y cultural de nuestra sociedad occidental proviene de los romanos. Además, las obras arquitectónicas que perduran aún y cuyo diseño se sigue estudiando, el calendario... Lo que hemos heredado del Imperio Romano y de esa lengua que ha perdurado veintisiete siglos no es poco. Entonces, ¿cómo no estudiar latín?

De muerta no tiene nada esta lengua, sigue viva en la nuestra, pues es su descendiente directa. ¿Nunca han oído hablar del hábeas corpus? ¿Y de la falta de quórum? Tal vez en alguna ocasión habrán utilizado el latín al elaborar su currículum vítae o cuando han escrito la posdata en una carta. También lo hacen al ampliar una enumeración con el consabido etcétera. Y seguro que les gustaría que sus hijos sacaran unas notas cum laude. ¿Nunca han tenido un lapsus? Pues hasta en los modernos avances lo encontramos, ahí está cada vez que mandamos un fax o se realiza una fecundación in vitro en algún laboratorio. Y esa instrucción informática que sirve para borrar archivos (to delete), que proviene del inglés, tiene su origen en el latín deleo, que significa "destruir". Tan entrañado en nuestra lengua está el latín que se confunde con ella: ídem, grosso modo, per cápita, alias, sui géneris, modus vivendi, statuo quo... y lo demás (et cetĕra).

Y esto es solo una parte, las palabras que perviven literalmente en el español, pero además la mayor parte de nuestro léxico posee una etimología latina, con lo cual a través del latín podemos conocer "la verdad" de nuestras palabras. Es curioso como poco el hecho de que convivan en castellano parejas de palabras, llamadas dobletes, con una misma etimología pero con distinta evolución fonética. Por ejemplo "equino" y "caballo", donde la primera conserva la raíz latina (equus - caballo), y se llama cultismo, mientras que la segunda siguió su evolución, denominándose patrimonial. Habría mucho que hablar sobre esto, pero lo resumiré diciendo que conocer la etimología de las palabras es mucho más que saber sobre su origen, es entender la razón de su existencia. Al fin y al cabo... somos palabras, ¿no?

Así que me parece que la cuestión a debate no es aprender o no el latín, pues él ya convive con nosotros, lo adquirimos con nuestra lengua castellana, es como su alma. La cuestión es valorar el latín, reconocerlo, ampliar con este nuestro horizonte lingüístico y salir de la mediocridad.

Sin embargo, cada vez que un Gobierno hace una nueva Ley de Educación, el profesorado de clásicas se echa a temblar, con toda razón, porque cada vez se reduce más el espacio de estas materias. Así, el latín (y el griego) queda relegado a una optativa en el itinerario menos valorado, que es el de Humanidades, por supuesto. El conocimiento cultural y lingüístico no se considera una base fundamental para entender el mundo e incluso para entenderse uno mismo.

Me extenderé con esto último en otra ocasión. Ahora solo diré que las Humanidades son imprescindibles para desarrollar algunas destrezas (de ninguna otra forma se desarrollan) y que la obsesión por la "utilidad" de las asignaturas, la preocupación por el bienestar económico están expulsando de la educación aspectos esenciales para una convivencia noble y justa. Parece que solo las ciencias, la informática, el inglés, la tecnología son importantes, mientras que las "letras" son como un adorno tal que aprender costura o música, por ejemplo. Esto sí es una verdadera crisis.

CDR

viernes, 24 de enero de 2014

VIAJE DE REGRESO

De cara al fin de semana, con algo más de tiempo libre, no es tan fácil encontrar excusas para no leer. Aunque la estación está bastante templada por estas latitudes y las tardes alargan ya, sigue apeteciendo abandonarse por un rato a la lectura en nuestro rincón favorito de la casa.

La propuesta de hoy es una original novela que incide en la visión de la actualidad a través de una historia muy interesante.



Abogado, escritor, guionista de cine y dramaturgo, Andrés J. Reina (Tánger, 1973) firma su tercera novela, Proyecto Zoorama (2011). Ha sido finalista con ella del XLII Premio Ateneo de Sevilla de Novela y del premio Jaén de Novela 2010. Tras Yoshiwara (2005) y Matar a un leopardo (2007), varios años de silencio narrativo en que Reina se ha volcado en su producción dramática. Ahora, el escritor afincado en Málaga nos sorprende con una narración próxima al thriller fantástico, plagada de humor negro y de una intriga trepidante.

El protagonista de esta historia, Leonardo Rey, compagina su actividad de abogado con la de escritor. Y hasta ahí la similitud con el propio autor, aunque esté escrita en primera persona y a modo de diario. Porque por lo demás, el personaje encarna paródicamente todos los defectos de ambas profesiones. Un tipo egocéntrico, repelente y manipulador, que vive rodeado de glamour, fiestas, sexo y alcohol. Pero una serie de circunstancias hacen que cambie el rumbo de su vida y se vea envuelto en una especie de conspiración para reparar su frívola existencia. Un proyecto antisistema apenas esbozado en la juventud con un amigo emerge de pronto con toda consistencia y lo lleva a iniciar un viaje por diferentes países que se convertirá, en definitiva, en el regreso desde la autodestrucción. El sueño buscado por el artista, la utopía de justicia se aparcan por la llegada del éxito fácil y aturdidor, mas regresan del pasado sin otra opción que la de enfrentarse a uno mismo.

Como punto de partida, la acción se sitúa en Málaga. A medida que avanza la narración, el espacio se va abriendo a otros lugares del mundo, en una persecución vibrante con todos los ingredientes de la novela negra, mezclados a su vez con elementos surrealistas y fantásticos. Si esto lo ataviamos con unos intensos diálogos, que hacen que los personajes salten del papel -aquí se adivina el saber hacer del guionista que también es Reina- y una prosa fluida de lenguaje verosímil y cercano, el resultado es un interesante artefacto literario que no dejará indiferente a nadie. Porque más allá del argumento, es fundamental la crítica al mundo actual de falsas apariencias, a la globalización, a la crisis. En el trasfondo, una esperanza: es posible la vuelta a la humanidad, como le ocurre al protagonista.

La intriga nos llevará hasta el final casi sin respiración en una sucesión de vívidas escenas. Y tras plantearnos algunas de las dualidades con que se enfrenta el ser humano -triunfo/fracaso, mesura/exceso, degradación/moralidad- y muchas dudas existenciales, un final abierto para seguir pensado una vez cerrado el libro. Una novela para remover conciencias, a ritmo de vértigo.

¡Feliz lectura!

CDR

jueves, 23 de enero de 2014

CAMUFLAJE

No estamos en guerra. Al menos no entendida como lucha armada.

Pero algo debe de haber en cuanto está tan de moda el camuflaje. Sí, disimular, si no las armas, la realidad, dándole aspecto de otra cosa para engañar al enemigo, en este caso nosotros.

Todos ustedes sabrán ya -anunciado a bombo y platillo- que ha disminuido el paro, según la última EPA (Encuesta de Población Activa) correspondiente al cuarto trimestre de 2013. Eso dicen a boca llena, con su falsa sonrisa, los que creen que pueden engañarnos con su camuflaje.

Porque no es otra cosa que una verdad camuflada que oculta el número de personas que ya no se refleja en la estadística de parados simplemente porque se han cansado de buscar trabajo, porque se han ido del país, o porque han aceptado finalmente un trabajo precario de esos que proliferan en este caldo de cultivo que supone el panorama laboral español.

Cambio de tendencia, mejoría, salida de la crisis... Camuflaje. Ya no es paro, es pobreza, es depresión, es destrucción de empleo, es mentira.

CDR

martes, 21 de enero de 2014

MUJERES: PROFUNDA MIRADA

Una de las mejores escritoras de la segunda mitad del siglo XX es la italiana Elsa Morante (Roma, 1912-1985), nombre poco conocido en nuestro país, pensaremos que por escribir en lengua extranjera y no, como tantas otras, por el hecho de ser mujer.

Hija ilegítima de una maestra judía llamada Irma Poggibonsi y el empleado de correos Francesco Lo Monaco, fue reconocida por su padrastro, Augusto Morante, un vigilante de un reformatorio para jóvenes, y será éste el apellido que ella utilizará.

Pasó su infancia en el popular barrio romano de Testaccio y al finalizar el liceo se mudó a vivir sola. Empezó a cursar estudios superiores en la rama de Letras, pero no consiguió terminarlos por falta de medios económicos. Elsa comenzó a escribir desde muy joven, cuentos, fábulas, poesías, que fueron publicándose desde 1933 hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, en revistas como Il Corriere dei Piccoli, Il Meridiano di Roma, I Diritti della Scuola y Oggi, compaginando esta actividad literaria con la impartición de clases de italiano y latín. Su primer libro (Il Gioco Segreto), publicado en 1941, fue una recopilación de estos escritos.

En 1941 se casó con el escritor Alberto Moravia, a quien había conocido seis años antes y que le dio estabilidad económica -pero no emocional, como se vería más adelante-. Durante la represión nazi, el matrimonio se refugió en Fondi, un pequeño pueblo al sur de Roma. Esta zona de Italia meridional será escenario frecuente de sus narraciones.

Al margen de sus escritos breves y en verso, la obra fundamental de Elsa sería la novela. Escribió su primer relato largo en 1948, Mentira y sortilegio (en español, por Lumen, 2012), siendo muy bien acogida y que sería distinguida con el Premio Viareggio. Con esta historia, Morante recrea parte de su existencia a través del personaje de Elisa, una muchacha huérfana para quien la literatura funciona como tabla de salvación y refugio de felicidad.

Su círculo de amistades se vio ampliado con un gran número de grandes escritores y artistas. Su casa, un ático de la vía de la Oca, llegaría a ser uno de los más frecuentados lugares de encuentro, destacado en el mundo intelectual romano. En 1957 se publica su segunda novela, La Isla de Arturo (en español, por Espasa-Calpe, 2004), que gana el Premio Strega.

Elsa y Alberto no tuvieron hijos y el matrimonio se separó en 1962, cuando ella ya era una escritora conocida. A partir de ahí, continuó escribiendo sólo de forma esporádica y trabajando durante años en una novela que no se publicó jamás: Senza i conforti della religione. Su tercera novela, quizá la más importante, llegaría en 1974, La Historia (en español, por Círculo de lectores, 1992), que obtendrá un enorme éxito de público, en la que pretende combinar los puntos de vista cristiano y marxista. Se trata de una obra coral que narra el drama de las víctimas anónimas de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Su exhibición de posturas políticas, sobre el fascismo y la dictadura, le valió a esta novela la censura franquista en nuestro país.

Su última novela, Araceli (en español, por Gadir Editorial, 2008), publicada en 1982, obtuvo el Premio Médicis de novela extranjera en 1984. Es una novela "española" en cierto sentido, pues el narrador es hijo de una almeriense, Araceli, que dejó su tierra natal al casarse con un italiano. Tras la muerte de su madre, Manuele emprende un viaje en busca de sus raíces y su perdida infancia feliz, pues ella le cantaba y le hablaba en español cuando era niño. La acción se sitúa en noviembre de 1975, durante la agonía de Franco, contexto que refuerza la reconstrucción de los recuerdos familiares de Araceli. Una rica historia, en la que la memoria, la búsqueda de la identidad e incluso la sensualidad son los hilos conductores. 

Elsa Morante era una mujer guapa, con un rostro juvenil en el que se dibujaba una sonrisa tímida o irónica. Vivió rodeada de animales. Ya enferma, una fractura de fémur la obligó a pasar sus últimos años en cama, sin poder caminar. Después de un intento de suicidio en 1983, falleció el 25 de noviembre de 1985 en Roma por un infarto, tras una segunda operación quirúrgica y un largo y penoso internamiento en hospitales. Un premio literario lleva su nombre.

Como vemos, esta mujer escribió mucho. Y pese a la riqueza y variedad de sus temáticas, lo que se repite por encima del resto es su voluntad de dar cabida a una parte de la humanidad generalmente excluida de las grandes generalizaciones que la historia del mundo teje. Su escritura denuncia la invisibilidad y vulnerabilidad de las víctimas, de todos los inocentes, en un sentido existencial y amplio, frente a la supuesta razón de los acontecimientos que, en determinados momentos, esgrime la narración oficial, incompleta e injusta, que la sociedad da de sí misma.

Una mujer desgraciada en lo personal, eclipsada durante años por la celebridad de su marido, comprometida con los problemas de su época, autora de algunas de las páginas más sobresalientes de la literatura de final del siglo XX. Hoy su recuerdo, la relectura de sus obras, nos enriquecería y serviría para rescatar a los personajes secundarios del mundo, a los seres minúsculos que ella quiso mostrar -pues sigue habiéndolos ahora como entonces, víctimas anónimas de nuestro sistema-. Al menos, como forma simbólica de justicia.

CDR

lunes, 20 de enero de 2014

¿RIQUEZA?

Hoy ha salido a la luz el  último informe de Intermon Oxfam sobre la pobreza en el mundo. Y precisamente hablar de la pobreza de unos es fijarse en la riqueza de otros. Mundo plagado de contrastes, mejor dicho, de desigualdades.

85, que es un número considerable, es una cantidad muy pequeña -pequeñísima- si se compara con la población mundial, que es de unos 7.000 millones de personas. Pues resulta que las ochenta y cinco personas más ricas del planeta poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial (¡3.500 millones!) Y concretamente en nuestro país, son veinte afortunados los que acumulan lo mismo que el 20% de los españoles más pobres.

¿Realmente es posible acabar con las desigualdades sociales? La respuesta es sí. Sin embargo, es evidente que esa voluntad no existe por parte de los líderes políticos. Reuniones del Foro Económico Mundial que no sirven para nada más que cosas sin importancia cuando tienen en sus manos equilibrar la estabilidad social y aportar un bienestar similar a todos los habitantes de este mundo.

Riqueza y pobreza extremas cada vez más. Corrupción, impunidad para los grandes, mayor esfuerzo para los pequeños, triquiñuelas aprovechando los vacíos legales que ellos mismos crean, transparencia solo para los de a pie, y un largo etcétera de sobra conocido.

Y es que poco más se puede decir, es lo que hay, no podemos hacer nada. Solo reflexionar sobre qué es en realidad, qué supone la riqueza:

"El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo."
"¿Quieres ser rico? No te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia."
(Epicuro de Samos)

"Llevo dentro de mí mismo un peso agobiante: el peso de las riquezas que no he dado a los demás." (Rabindranath Tagore)

"Una buena capa todo lo tapa."
"Ningún hombre honesto se hace rico en un momento."
(Refranes populares)

"La riqueza es como el agua salada; cuanto más se bebe, más sed da." (Arthur Schopenhauer)

"Cuanto mayor la riqueza, más espesa la suciedad." (John Kenneth Galbraith)

"¿Qué es la riqueza? Nada, si no se gasta; nada, si se malgasta." (André Breton)

Lo malo es que estas bonitas frases, por muy ciertas que sean, no dan de comer a los millones de personas que ahora mismo están muriendo de hambre.

CDR

jueves, 16 de enero de 2014

CONCIENCIA PLENA (I)

Mi predisposición hacia los temas de terapias naturales, alternativas de vida, caminos espirituales, etc. es muy positiva, lo que me lleva a leer y a practicar sobre ello todo lo posible.

De esta manera, en los últimos meses he descubierto algo llamado mindfulness, sobre lo que voy a contarles a continuación las impresiones que he recogido en el poco tiempo que llevo en contacto con esta técnica de meditación.

El término mindfulness se traduce como atención o conciencia plena. Tiene que ver con la percepción sin interferencia del pensamiento y con generar autoconocimiento. El mindfulness procede del sánscrito, pero en la actualidad se ha desligado de cualquier vinculación religiosa y su fundamento es científico; existen numerosos estudios psicológicos y neurológicos que lo contemplan como una disciplina dentro de su ámbito.

En la sociedad en la que vivimos estamos continuamente estresados por las múltiples ocupaciones que tenemos, vivimos hacia afuera, y no tenemos tiempo de dedicarnos a nosotros mismos, de pararnos y mirar hacia adentro. Cuando nos sentimos estresados, debemos detenernos y analizar qué es lo que nos estresa. Y preguntarnos: ¿nos conocemos a nosotros mismos?, ¿somos realmente felices con la vida que llevamos?, ¿podemos delegar alguna de nuestras responsabilidades?, ¿podemos hacer algo para cambiar lo que nos preocupa,altera, entristece o perturba?, ¿qué aspectos externos de nuestra vida influyen en el estrés que sentimos? La mayoría de ellos no los podremos cambiar. Por eso, debemos desarrollar las habilidades necesarias para gestionar esos aspectos. En definitiva, consiste en cambiarte tú por dentro. Si no puedes cambiar lo de afuera, cambia tú para poder lidiar con ello. Cambiar la relación que tienes con lo que te desagrada.

Se trata de una actitud de aceptación, que no significa pasividad ni conformidad, sino un reconocimiento de lo que es (permitir a la vida ser lo que es). Dejar de oponerte a lo que es para simplemente contemplarlo y poder gestionarlo. Si tenemos la cabeza pegada a un cuadro, no lo vemos, ¿verdad? Si nos alejamos un poco, solo veremos una parte, ¿no? Tendremos que alejarnos a una distancia adecuada para verlo en conjunto, como un todo. Pues el mindfulness consiste en aprender a mirarte por dentro, pero manteniendo una serie de actitudes mentales mientras lo haces. Y tendremos en cuenta a la hora de tomar conciencia plena los siguientes aspectos: el cuerpo físico, la respiración, y la actividad mental (cognición y emociones).

El pensamiento se forma con palabras, es como una voz interior en nuestra cabeza. Y esa voz no cesa, recordándonos lo que tenemos que hacer, los problemas que nos acucian, las cosas que nos molestan... Esa voz continua es nuestro más duro crítico y nos hace sufrir. Por eso debemos trascender el pensamiento, ser capaces de verlo desde arriba y manejarlo. Aprender a enfocarlo de forma que nos beneficie.

Cuando estamos estresados somos como una olla a presión... y nuestro cuerpo empieza a fallar. El cuerpo está sobrecargado y enfermamos. Pero si aliviamos esa tensión -mediante la concentración-, daremos la oportunidad a nuestro cuerpo de autocurarse, pues tiene esa capacidad. Debemos facilitar que la naturaleza pueda hacer su trabajo. Nosotros podemos ser, en ocasiones, nuestro propio médico y psicólogo.

Así, se puede decir que tenemos un tesoro debajo de la cama y nos vamos a mendigar a la calle. Y es que, igual que nos cuidamos físicamente (higiene, alimentación...) a diario, también debemos cuidar y limpiar nuestro interior. Para esto nos sirve el mindfulness.

Si aprendemos y desarrollamos esta conciencia plena de nosotros mismos, cuando nos surja un problema, un dolor muy fuerte, cuando la vida nos golpee... siempre tendremos un lugar al que acudir para refugiarnos. Ese lugar está en nuestro interior.

CDR

martes, 14 de enero de 2014

EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Tal día como hoy, hace ciento dieciséis años, falleció el británico Charles Lutwidge Dodgson, más conocido como Lewis Carroll.

Matemático de vocación y aficionado a la fotografía, Dodgson ha pasado a la historia de la literatura por ser el creador de Alicia en el País de las Maravillas, obra considerada a priori como infantil o juvenil por tratarse de una fábula, pero que encierra -entre otras muchas cosas- una dura sátira a la educación y a la política inglesas de la época. El País de las Maravillas que crea el autor se basa principalmente en juegos de lógica.

La historia de Alicia en el País de la Maravillas comienza una tarde en la que Dodgson sale de excursión con tres niñas (Lorina, Alice y Edith), hijas del decano de Trinity College de Oxford, familia con la que tendría una estrecha relación. Refugiados del fuerte calor estival a orillas del río Támesis, el ingenioso escritor se inventó un cuento para las niñas. Estas quedaron muy impresionadas y Alice concretamente le pidió que escribiera la historia. Dodgson pasó una noche componiendo el manuscrito, y se lo regaló a Alice Liddell en las Navidades siguientes. El manuscrito se titulaba Las aventuras subterráneas de Alicia, y estaba ilustrado con dibujos del propio autor. Se especula que la protagonista de la obra está basada en Alice Liddell, pero Dodgson negó que el personaje estuviera basado en persona real alguna. Tres años más tarde, Dodgson, movido por el gran interés que el manuscrito había despertado entre todos sus lectores, llevó el libro, convenientemente revisado, al editor Macmillan, a quien le gustó de inmediato. Tras barajar los títulos de Alicia entre las hadas y La hora dorada de Alicia, la obra se publicó finalmente en 1865 como Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas (Alice's Adventures in Wonderland), y firmada por Lewis Carroll. Las ilustraciones de esta primera edición fueron obra de Sir John Tenniel.


Ilustración de John Tenniel de Alicia en el País de las Maravillas (1865)
En esta obra aparecen algunos de los personajes más famosos de Carroll, como el Conejo Blanco, el Sombrerero, la Oruga Azul, el Gato de Cheshire o la Reina de Corazones, quienes han cobrado importancia suficiente para ser reconocidos fuera del mundo de Alicia. La obra tiene una segunda parte, menos conocida, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (1871). Y existen numerosas adaptaciones cinematográficas, que combinan elementos de ambos relatos. Las más populares son la de animación de Disney y la versión de Tim Burton.


En cuanto a las interpretaciones de esta obra de Carroll son numerosas y variopintas. Van desde enfoques espirituales de toma de conciencia y elección del propio camino en un mundo engañoso, hasta las visiones del relato como fruto de una prodigiosa mente matemática, que deduce realidades a partir del absurdo (el País de las Maravillas tiene sus propias reglas y formas matemáticas), pasando por el uso que de ella hacen quienes quieren explicar qué efectos podrían causar algunas sustancias psicotrópicas. Más seriamente, también es considerada por algunos críticos como precursora del surrealismo, que desarrollarán posteriormente autores como Joyce, Kafka o más recientemente Paul Auster.

Y a modo de anécdota contaremos que aunque siempre se juzgó a Dodgson como un soñador inofensivo, en el año 1896 el autor Richard Wallace no vaciló en acusarlo de ser el hombre que se ocultaba bajo el alias de Jack el Destripador. Las pretendidas pruebas que supuestamente le acusaban eran frases crípticas contenidas en sus libros diecinueve años antes de la matanza del otoño de 1888. Según esta interpretación, el ya desequilibrado escritor (traumatizado por su condición de zurdo, sordo de un oído a causa de una enfermedad, tartamudo y diagnosticado de epilepsia), dejó allí pistas anticipando los crímenes que planeaba cometer. El misterio de este renombrado asesino aún está por desvelar.

Más sencillo es deslizarse por el túnel que nos lleva al País de la Maravillas para dejar volar nuestra imaginación y despertar nuestro ingenio.

CDR

lunes, 13 de enero de 2014

HUESOS

Del latín ossum. Pero huesos lleva hache. Porque la llevan todos los diptongos iniciales ia, ie, ue, ui. Óseo, ososo, osamentaosario... sin hache, hueso la lleva.

Son huesos cada una de las piezas duras que forman nuestro esqueleto, y el de los demás vertebrados. Cuánto sufren nuestros huesos: sobrepeso, cambios de tiempo, golpes, falta de calcio.

E incluso hay momentos en que la fatiga nos pesa tanto que no podemos con nuestros huesos.

A la parte dura y compacta en el centro de algunos frutos, en la cual se contiene la semilla, también se la denomina hueso. Aceitunas, cerezas, melocotones.

Hueso es esa cosa que causa trabajo o incomodidad. A lo largo de la vida, se nos presentan numerosos huesos duros de roer.
 
Por contagio semántico, un hueso es asimismo un profesor muy exigente. Titulares de asignaturas que parecen imposibles de aprobar.
 
Y así, coloquialmente, en general, también es un hueso una persona de carácter desagradable o de trato difícil. En Ecuador, más concretamente, se llama así a una persona tacaña. 
 
En plural, huesos son los restos mortales de una persona.
 
No es difícil imaginar por qué, dicho de un color, el hueso es un blanco amarillento.
 
Algunos huesos son más agradables, por ejemplo el hueso de la alegría o cóccix, formado por la unión de las últimas vértebras; o el hueso de santo, un rollito de pasta de almendra con esa forma. Ah, no olvidemos los Huesitos.
 
Y hablando de comida, parece que ya no está tan de moda estar en los huesos y se está fomentando una vida sana con hábitos saludables. Sin embargo, algunas firmas de moda lanzan colecciones para tallas especiales... ¡a partir de la 38!
 
Aunque no seamos violentos, en ocasiones quisiéramos, figuradamente, molerle a alguien los huesos. Y a falta de oportunidades o de habilidades para ello, también a veces nos dedicamos a murmurar sobre los defectos de alguien, no dejándole ni un hueso sano.
 
Nos encanta darle a la sin hueso.
 
Y también nos complace, hay que reconocerlo, que alguien (muy concreto) nos diga que está loquito por nuestros huesos.
 
CDR

domingo, 12 de enero de 2014

JUSTICIA LITERARIA

No me resisto más a recomendar el libro de un gran amigo y seguidor de este blog (una cosa lleva a la otra). Si no están acostumbrados a leer ensayo y/o piensan que es un género aburrido, sumérjanse en esta delicia literaria y seguramente cambiarán de opinión:

En grave desacuerdo con la tendencia generalizada se encontraron los escritores reunidos en esta extraordinaria recopilación que hace Pedro M. Domene en Disidencias (2010). Por algo tan trivial como la divergencia de opiniones se vieron exiliados, y aún peor, relegados. Valiente y necesaria labor, por tanto, la de distinguir a aquellos compatriotas que no encontraron un lugar en el panorama literario en uno u otro momento del siglo XX. Porque el libro de Domene se centra en los autores afectados por la Guerra Civil y la posterior Dictadura, pero nos ofrece además un completo repaso por la historia de la literatura española de ese siglo en el que  muchos fueron silenciados por su actitud disidente.
 
A principios de la centuria, encontramos autores como el madrileño Silverio Lanza (1856-1912), un radical individualista que se oponía a cualquier forma de pensar establecida, apreciado por el genial Ramón Gómez de la Serna; el sevillano Alejandro Sawa (1862-1909), bohemio incorregible, en palabras del propio Antonio Machado; o Carmen de Burgos Colombine (1867-1932) -porque también había escritoras dignas de mención-, que denuncia las diferencias sociales en sus novelas y muestra ya el incipiente feminismo de la época. Mención aparte merece Francisco Villaespesa (1877-1936), tan injustamente ignorado como los demás pero aún más si cabe por la gran proyección que en el panorama literario de la época tuvo. Y ya inmersos en el vergonzoso conflicto civil y sus secuelas, destacan Enrique Díaz Canedo (1879-1944), que murió exiliado en México; el humanista Benjamín Jarnés (1888-1949), defensor de la modernidad; el singular Arturo Barea (1897-1957), analista decidido de la actualidad española; Esteban Salazar Chapela (1900-1965), cronológicamente perteneciente a la Generación del 27, pero contrario a todo tipo de encasillamientos, articulista y considerado por él mismo como un novelista del exilio; la catalana Mercè Rodoreda (1908-1983), novelista y fecunda creadora de cuentos; o el inolvidable Francisco Ayala (1906-2009), granadino universal. Entre otros.
 
Como es propio del escritor y crítico Pedro M. Domene, en el ensayo se muestra sencillo y divulgativo, en ningún caso farragoso. Podría parecer este un pequeño libro para una gran empresa, sin embargo esta breve obra perfectamente documentada es una colección de semblanzas literarias fruto de muchos años de trabajo, con la que los lectores tenemos algo más que una pista para redescubrir a estos valores de nuestra literatura. Disidencias pretende, sin más, dar una oportunidad a todos estos nombres dispares en estilos pero unidos por un mismo destino: el olvido. Una mera cuestión de justicia literaria.
¡Feliz lectura!
CDR

sábado, 11 de enero de 2014

ADIÓS AL CARTERO

¿Cuántas postales han recibido estas Navidades en el buzón de sus casas? Supongo que ninguna. Y, ¿cuánto hace que no reciben una carta personal? Entonces, ¿para qué sirven ya los carteros? Esto han debido de pensar los gobernantes canadienses, pues han decidido que en los próximos cinco años se irá eliminando el servicio de reparto de correo a domicilio.

Debido a la importante disminución del volumen de envíos postales se producen grandes pérdidas en el Servicio; así, con la eliminación de unos ocho mil puestos de trabajo, se pretende recuperar la sostenibilidad financiera del mismo. Los usuarios podrán recoger la correspondencia que aún se envíe por este medio (facturas, por ejemplo, también en vías de extinción) en las oficinas.

Por supuesto, esta medida tan drástica es una consecuencia más del aumento de las comunicaciones digitales. No tiene sentido ponernos a escribir una carta o una postal, perder el tiempo en acercarnos a la oficina de Correos, poner un sello y enviarla, cuando podemos hacerlo sin salir de casa y su recepción será casi inmediata.

Hoy en día no podemos dejarnos llevar por la nostalgia, por la idea romántica del cartero que llama a la puerta, sino que sucumbimos a la rentabilidad.

Sin embargo, quiero pensar que en realidad el cartero nunca va a desaparecer del todo, me imagino que debe de tratarse de un ajuste, de una reinvención de la empresa como tantas otras se están produciendo debido a las circunstancias que nos imponen las tecnologías. De hecho, el propio servicio de correos nos ilustra una larga historia de adaptación a los tiempos. Desde los faraones, que ya lo utilizaban para sus comunicaciones, pasando por la organización que le otorgaron los romanos, hasta el servicio que hoy conocemos, la experiencias son muy variadas.

Renovarse o morir, claro.

No sé muy bien cómo será el cartero del futuro, pero seguramente será más bien un trabajador digital. ¿No acabaremos todos siendo eso? Hombres y mujeres dotados de las últimas tecnologías, sentados en nuestras casas delante de una pantalla, ejecutando nuestra tarea asépticamente, ajenos ya por completo al contacto humano.

Es el precio de la factura que nos pasa la era digital.

CDR

viernes, 10 de enero de 2014

PARENTESCOS INSÓLITOS: VÁNDALO Y ANDALUZ

Vamos a partir en esta entrega de parentescos insólitos de la lengua de las vicisitudes protagonizadas por un antiguo pueblo germánico, para llegar a la curiosa relación existente entre estos dos vocablos a priori tan diferentes.

En efecto, los vándalos eran un pueblo de la antigua Germania, establecido en tiempos remotos a las orillas del mar Báltico. Seguramente hoy no nos acordaríamos de ellos si no fuese porque invadieron la Hispania romana, tras numerosas peregrinaciones. En el año 411, por un pacto impuesto a Roma, los suevos y los vándalos asdingos ocuparon Gallaecia; los alanos, la Lusitania y la Cartaginensis, y los vándalos silingos, la Bética. Según narran los historiadores, parece ser que en todas partes destacaron los vándalos por el furor con que arrasaban todo a su paso. De ellos nos dice san Isidoro de Sevilla (siglo VII), por ejemplo: "Se suele afirmar que los vándalos derivaron su nombre del río Vindélico, que nace en los confines últimos de la Galia y en cuyas márgenes habitaban. Los pueblos germánicos recibían este nombre por ser enormes de cuerpo, tribus gigantescas, endurecidos por los fríos más rigurosos, adoptaron su costumbre a la dureza del clima; de espiritu feroz e indómitos siempre, viven del robo y de la caza. (...)"

Sin embargo, la asociación etimológica de vándalo como "ejecutor de acciones propias de gente salvaje y desalmada" es muy posterior, concretamente de finales del siglo XVIII. Fue el obispo republicano francés Grégoire quien acuñó en 1794 el vocablo vandalisme para denigrar a los destructores de tesoros religiosos durante la Revolución francesa (posiblemente recordando el brutal saqueo de Roma a mano de los vándalos en el año 455) Y tal es el uso actual de términos como vandalismo, vandálico y vándalo, entre otros.

Pero retomando la historia donde la habíamos dejado, volvemos a la Hispania de principios del siglo V, recién invadida por suevos, vándalos y alanos. Pocos años después, en tiempos del rey Valia (415-418), los visigodos aniquilaron casi por completo a los vándalos silingos. A raíz de ello, los silingos supervivientes, junto con los alanos y los vándalos asdingos, comandados todos por Geserico, pasaron a la costa septentrional de África y arrebataron este territorio, con su capital Cartago, al Imperio Romano de Occidente. El reino africano de los vándalos duraría hasta el año 534, fecha de su derrota ante el legendario general bizantino Belisario.

En este punto, lo que verdaderamente nos interesa para nuestro objetivo es una palabra germánica que, en opinión de algunos etimólogos, los vándalos habían llevado consigo. Y es que, al abandonar la península Ibérica, los vándalos pudieron haber seguido refiriéndose a ella como Wandalenhaus (país de los vándalos). Cuando en el 711, los musulmanes norteafricanos pasaron a la península y derrotaron al último rey visigodo, don Rodrigo, dieron el nombre de Alandalús -con anteposición del artículo árabe al a la palabra germánica Wandalenhaus, deformada fonéticamente con el paso de los siglos- a las amplias zonas de la península (no olvidemos que Madrid, Salamanca, Zaragoza, Barcelona y muchas otras ciudades españolas fueron también Alandalús) que dominaron hasta 1492, pero sobre todo a su último lugar de residencia: Andalucía.

Aunque es cierto que nada hay seguro en estos temas etimológicos y que otras teoría apuntan a un origen diferente para el nombre de Andalucía, no podemos menos que sorprendernos de las curiosidades que nos ofrece esta especialidad lingüística. Nada menos que un pueblo surgido a orillas del frío Báltico dé lugar al nombre de la tierra del sol y la alegría.

CDR

jueves, 9 de enero de 2014

SIMONE

Hoy se cumplen 106 años del nacimiento de Simone de Beauvoir (1908-1986), filósofa francesa, que escribió novelas, ensayos, biografías y monográficos sobre temas políticos, sociales y filosóficos, cuyo pensamiento se enmarca en el existencialismo. Algunas de sus obras, como El segundo sexo, se consideran elementos fundacionales del feminismo. También es conocida por su relación sentimental con el filósofo Jean Paul Sartre.

Sin duda, la mejor forma de conocerla y rememorarla es leer sus interesantes escritos. Desde este blog, para celebrar su aniversario, escogemos algunas de sus frases más emblemáticas. Verán que no tienen desperdicio.

"El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres."

"La verdad es una y el error, múltiple."

"Escribir es un oficio que se aprende escribiendo."

"El secreto de la felicidad en el amor consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta."

"El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir."

Una mujer que, educada en la más estricta moral cristiana, aceptó ya en su juventud el ocaso de la religión y afirmó que dejar de creer en Dios era asumirse plenamente responsable de sus propias elecciones.

CDR

miércoles, 8 de enero de 2014

LO QUE NO SE PUEDE CAMBIAR

Al principio de un nuevo año, nos proponemos muchos cambios en nuestra vida. No suelen ser grandes transformaciones, sino pequeñas cosas que queremos mejorar. Pero lo cierto es que la mayoría de estos propósitos se quedarán por el camino, desprendiéndose de nuestros bolsillos a lo largo de los días, cuando nos volvemos a sumergir en la rutina y nos dejamos llevar por los hábitos adquiridos.

Este hecho me ha llevado a pensar que realmente no podemos cambiar en lo sustancial, que somos como somos y que deberíamos más bien modificar la relación que tenemos con lo que nos rodea y aceptarnos a nosotros mismos antes que pretender alterar aspectos que no nos gustan (o no agradan a los demás) y que realmente forman parte de nuestra personalidad.

A este respecto, a continuación reproduzco un cuento de Liu Xiang (78-6 a.C.), "La mudanza de la lechuza", perteneciente a su libro El jardín de las anécdotas:

Un día la lechuza se encontró con la tórtola.
- ¿Adónde vas? - preguntó la tórtola.
- Me estoy mudando al Este - dijo la lechuza.
- ¿Por qué? - inquirió la tórtola.
- A la gente de aquí no le gusta mi graznido - explicó la lechuza. - Por eso quiero irme al Este.
- Si puedes cambiar tu voz estará muy bien. Pero, si no puedes, aunque te vayas al Este será lo mismo, porque a la gente de allí tampoco le gustará.

Vayamos donde vayamos - y año tras año - seguiremos siendo lo que somos.

CDR

martes, 7 de enero de 2014

EL DÍA DESPUÉS

Ya han pasado los Reyes Magos con su carga de regalos.

Hoy en día no hace falta que los niños hayan sido buenos para que sus Majestades de Oriente hagan una parada en las casas.

La mayoría, pese a las malas contestaciones y las malas caras, pese a los suspensos... pese a todo, reciben lo que no se merecen.

Hoy, primer día de clase después de las vacaciones navideñas, los pupitres no lucen estuches nuevos, bolígrafos nuevos o carpetas nuevas, como antes. Porque ahora lo que los niños piden no es para el cole, es para los bolsillos, es para ejercitar los dedos y fijar la vista. Poco ha cambiado el paisaje del aula, quizá alguna prenda de ropa nueva. Y eso sí, mucho ego.

Qué más da cómo me comporte si tengo lo que quiero. En casa, en el instituto, en la calle. Las normas no existen, yo me las salto y no pasa nada. Y es que, realmente, todo el año es Navidad, los Reyes pasan el año entero trabajando para mí, mis caprichos son satisfechos inmediatamente y si no tengo lo que quiero me cabreo.

Un pijama, ropa interior, colonia, un libro... bah, chorradas. Eso es el suministro vital que llega cada vez que lo necesito. Para Reyes, algo especial, especial de verdad, que las tuercas se aprieten una vuelta más, y cuando me canse de eso pediré otra cosa y otra hasta que llegue de nuevo el día de Reyes.

(...)
 


Ojalá los Reyes fuesen magos de verdad, ojalá dieran a cada uno lo que se merece. No pocos se iban a quedar boquiabiertos cuando solo encontrasen en su calcetín carbón, del de verdad, y nada más.

CDR

viernes, 3 de enero de 2014

GENTE

Pluralidad de personas.

Centros comerciales abarrotados.

Aparcamientos completos.

Escaleras mecánicas que suben y bajan atestadas.

Filas interminables en las cajas de pago.

Pubs, bares, restaurantes que no dan abasto.

Calles céntricas donde no cabe ni un alfiler.

Y a pesar de todo, hospitales sin camas disponibles. Porque la vida sigue afuera.
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Cada una de las clases que pueden distinguirse en la sociedad. Gente del pueblo. Tantos desamparados, en las colas de la beneficencia.

Mientras, gente gorda cenando en sus lujosas casas en vez de estar donde les correspondería, en la cárcel, por ejemplo.

Hay gente para todo. También quienes atraen y persuaden con su don de gentes y sus mentiras.

Y mucha buena gente.
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Familia.
Queremos lo mejor para nuestra gente.
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Niños, gente menuda. Pronto llegan los Reyes.
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CDR

miércoles, 1 de enero de 2014

AÑO NUEVO

Inauguramos hoy un nuevo año.

Desde este blog, mis mejores deseos para todos:

                                                                    Fuerza para superar las adversidades.

           Ánimo para enfrentar los obstáculos.

                                   Valentía para emprender nuevos desafíos.

                                                                                                       Ilusión para correr riesgos.

                 Capacidad para aprovechar las oportunidades.

                                                Aliento para avanzar hacia los sueños.

                                                                          Optimismo para ver el lado bueno de las cosas.

                             Tiempo para compartir con la familia y los amigos.

                                                                                        Voluntad para ayudar a quienes nos necesiten.


Y una gran dosis de cosas que lleven la letra ese:

Salud.
 
Sonrisas.
 
Suerte.
 
Amistad.
 
Esperanza.

Que todos los deseos se hagan realidad.
 
 
 

 
CDR