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miércoles, 8 de enero de 2014

LO QUE NO SE PUEDE CAMBIAR

Al principio de un nuevo año, nos proponemos muchos cambios en nuestra vida. No suelen ser grandes transformaciones, sino pequeñas cosas que queremos mejorar. Pero lo cierto es que la mayoría de estos propósitos se quedarán por el camino, desprendiéndose de nuestros bolsillos a lo largo de los días, cuando nos volvemos a sumergir en la rutina y nos dejamos llevar por los hábitos adquiridos.

Este hecho me ha llevado a pensar que realmente no podemos cambiar en lo sustancial, que somos como somos y que deberíamos más bien modificar la relación que tenemos con lo que nos rodea y aceptarnos a nosotros mismos antes que pretender alterar aspectos que no nos gustan (o no agradan a los demás) y que realmente forman parte de nuestra personalidad.

A este respecto, a continuación reproduzco un cuento de Liu Xiang (78-6 a.C.), "La mudanza de la lechuza", perteneciente a su libro El jardín de las anécdotas:

Un día la lechuza se encontró con la tórtola.
- ¿Adónde vas? - preguntó la tórtola.
- Me estoy mudando al Este - dijo la lechuza.
- ¿Por qué? - inquirió la tórtola.
- A la gente de aquí no le gusta mi graznido - explicó la lechuza. - Por eso quiero irme al Este.
- Si puedes cambiar tu voz estará muy bien. Pero, si no puedes, aunque te vayas al Este será lo mismo, porque a la gente de allí tampoco le gustará.

Vayamos donde vayamos - y año tras año - seguiremos siendo lo que somos.

CDR

2 comentarios:

  1. Y eso, ser como somos, sigue siendo muy, muy importante.
    Pmd.

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  2. Debemos ser como somos, siempre que no demos por saquillo a los demás.
    Tati

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