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miércoles, 26 de febrero de 2014

GAFAS GOLDEN

Hasta hoy creía que gozaba de una visión excelente, pero no, a partir de mañana debo usar gafas. Resulta que me han diagnosticado un problema bastante grave pero a la vez muy fácil de solucionar. Consiste en que no sé enfocar la realidad de un modo adecuado y ello supone una percepción errónea de las cosas. Sin embargo, con las gafas golden se corrige increíblemente esta disfunción visual. Cambiará así todo lo que me rodea. Especialmente recomendadas para el trabajo, ya que todas las situaciones que me molestan y me disturban dependen de mí, de mi forma de verlas mejor dicho. A través de estas maravillosas gafas doradas veré solamente el lado positivo y brillante de mis alumnos y alumnas.

Se acabaron los malos estudiantes, se trata de bloqueos psicológicos. No importa que dejen el examen en blanco, les alabaré que hayan tenido el detalle de poner el nombre. No volveré a corregir con rojo; lo de aprender de los errores es algo retrógrado, ahora se debe subrayar lo que está bien y felicitarles por ello, por poco que sea. Si un alumno falta a mi clase, le haré la fiesta la próxima vez que venga. Jamás volveré a poner un parte de incidencia, se acabaron las amonestaciones, cuando ocurra algún incidente -cosa que de forma natural ya no ocurrirá al mirar yo con mis gafas golden puestas- cogeré al sujeto en cuestión, siempre aparte, y le explicaré cuánto confío en él, que comprendo que ha tenido un mal día y que por mí, borrón y cuenta nueva. Además, llamaré a casa y les diré a sus padres el hijo tan maravilloso que tienen, las potencialidades que en él se ocultan. Propondré diferentes actividades en clase para que todos se sientan capaces de realizar alguna. Pondré exámenes individualizados según sus capacidades. Y aún me quedará tiempo para, cada día, ir de mesa en mesa y charlar con ellos de sus cosas, que no sea todo académico. Ah, y que no se me olvide elogiarles de vez en cuando su peinado, su ropa, sonreírles por los pasillos, darles palmaditas en la espalda... En definitiva, con estas y otras cosas en la misma línea, seré una atracción positiva para ellos.

¿Y qué pasa con los alumnos buenos de por sí? Quedan quizá relegados con esta visión golden, pero ello no les afecta, pues seguirán adelante de cualquier forma, no gracias a mí, por supuesto.

Por último, muy importante, nunca volveré a juntarme con compañeros quejicosos, porque todo se contagia. Y es que el que se queja es en realidad alguien falto de estrategias, incompetente, incapaz de llevar a buen término su misión de educador.

Qué ciega he estado. Con lo fácil que es colocarse las gafas golden y dejar que todo brille.

CDR

martes, 25 de febrero de 2014

MUJERES: ELLA TAMBIÉN HIZO LAS AMÉRICAS

¿Les dice algo el nombre de Isabel Barreto? ¿Y el de Felipe II? Pues ella fue almiranta del monarca, aventurera a la altura de Magallanes y Orellana, seguro que estos sí les suenan.

Isabel Barreto de Castro, cuyos orígenes no están claros, nacida en torno a 1567, fue esposa del navegante Álvaro de Mendaña. En 1595, organizó una nueva expedición para poblar las Islas Salomón, descubiertas años antes por él mismo. Entre las personas que iban a bordo de los cuatro navíos de la expedición había algunas mujeres, entre ellas Isabel, a pesar de la disconformidad de algunos de los marineros de la expedición. Tras enviudar -don Álvaro murió de malaria durante el viaje-, Isabel asumió el mando de la expedición que había partido de Perú en busca de las islas Salomón, donde ella y su marido ubicaban Ophir, un reino de oro y piedras preciosas, otro Eldorado de los tantos de la época. No atemorizaron a esta intrépida mujer ni la idea de cruzar el Pacífico ni el hacerse cargo de una tripulación formada por héroes y villanos, conspiradores, que se amotinaban a la más mínima.

Pedro Fernández de Quirós, piloto y cronista de esta travesía, totalmente contrario a la presencia de mujeres en los barcos y hastiado de soportar el carácter enérgico y dominante de la esposa de Mendaña, describe a su jefa de la siguiente forma: "De carácter varonil, autoritaria, indómita, impondrá su voluntad despótica a todos los que están bajo su mando, sobre todo en el peligroso viaje hacia Manila."

En su búsqueda de las Salomón se toparon con las desconocidas islas Marquesas, donde fondearon. No cabe duda de que Isabel Barreto desconocía el desaliento. Con 7.000 millas náuticas a sus espaldas, el descontento de la tripulación cual espada de Damocles sobre su cabeza y un marido recién fallecido, ordenó zarpar hacia Filipinas. 

El 11 de febrero de 1596 las naves de Barreto llegaban al Puerto de Manila. Terminaba una fase de la expedición plagada de problemas y conflictos con su almiranta, tachada por muchos de déspota y dominante.  Y es que Isabel Barreto se ganó su fama de mujer caprichosa, pues mientras la tripulación moría de hambre y sed, ella custodiaba los víveres y lavaba la ropa con agua dulce sin ningún tipo de miramiento. A todo ello se unía su aplicación de la justicia radical,  sin temblarle el pulso al ordenar la ejecución de cualquier miembro de la tripulación que pusiera en duda su poder.


En Filipinas, Isabel se volvió a casar, esta vez con el general Fernando de Castro, caballero de la orden de Santiago. Los nuevos esposos continuaron su vida expedicionaria navegando de nuevo a América, donde se le pierde la pista. En este punto surgen de nuevo divergencias sobre la fecha y lugar de fallecimiento. Mientras unas fuentes sitúan su muerte en 1610 otros la alargan hasta 1612, y hay quien la sitúa en el continente americano mientras otros aseguran que volvió a pisar tierras españolas.

De cualquier forma, lo cierto es que Barreto protagonizó gestas épicas en el Nuevo Mundo, sin que apenas haya trascendido su historia.

CDR

miércoles, 19 de febrero de 2014

AVARICIA

"Al pobre le faltan muchas cosas. Al avaro, todas." (Publio Siro)

Parece ser que no es algo nuevo, pues ya hablaba de este afán o deseo desordenado y excesivo de poseer riquezas el escritor latino Publilius Sirus (85 a.C.-43 a.C.) Sin embargo, hoy más que nunca, la codicia es como una plaga que se expande con gran facilidad. Hace poco hablábamos en este blog de la diferencia abismal entre pobres y ricos. Esta sin duda viene impulsada por la avaricia que anida en los despachos. Los Gobiernos, las personas que los forman mejor dicho no deben pensar en otra cosa cuando acceden a cargos públicos más que en llenarse los bolsillos. Así lo constatan los numerosos casos de corrupción, cuentas en Suiza, evasión de impuestos, etc., mientras la población padece recortes económicos y de derechos básicos. Y asimismo ocurre esto con los grandes empresarios, banqueros, y en definitiva todo aquel que maneja capital. En las altas esferas se mueven intereses, se traman intrigas siempre a favor de los mismos; la avaricia se ramifica con brazos de injusticia, traición, estafa, robo e incluso violencia.

Solo nos queda el consuelo, si ello es posible, de que, como afirma Siro, esta gente avara y codiciosa nunca tiene bastante, por tanto su estado de insatisfacción será constante. Claro que mientras ellos nadan en la abundancia y acallan su conciencia con el deslumbrante sonido de la riqueza, tantísimas personas pasan verdaderas necesidades. Es difícil conformarse con el mero hecho de que el justo pago por su maldad es precisamente ser como son.

CDR    

domingo, 16 de febrero de 2014

MUJERES INTELIGENTES

Hace tiempo que vi La sonrisa de Mona Lisa (2003) y me gustó la película; hoy me sigue gustando. Aunque no obtuvo un gran éxito de taquilla y recibió de la crítica pocos elogios, no se puede negar el buen trabajo tanto de Julia Roberts como del elenco de jóvenes actrices que la acompañan (Kristen Dunst, Julia Stiles, Marcia Gay Harden, Maggie Gyllenhaal, etc.)

Ambientada a principios de los años cincuenta en Nueva Inglaterra, se trata de la historia de Katherine Watson, una profesora que se traslada desde California al campus de la prestigiosa y estricta universidad de Wellesley, donde encontrará a las chicas más inteligentes y preparadas del país, sin otro plan de futuro, sin embargo, que el de casarse, tener hijos y cuidar de su familia. En este mundo elitista y conservador no encaja la profesora soltera a sus treinta y pico, de mente abierta, defensora del papel de la mujer en la sociedad, de la emancipación femenina y del derecho a elegir por sí mismas.

Según la profesora de etiqueta, un anillo de compromiso en el dedo de una joven es el mayor premio que una puede recibir. Cuando Katherine anima a sus alumnas a pensar por sí mismas, se enfrenta a las facciones más conservadoras del profesorado e incluso de algunas de sus estudiantes, como la superficial Betty Warren. Recién casada, esta joven se convierte en la adversaria de Katherine, porque según ella está en contra de la sagrada institución del matrimonio e intenta inmiscuirse en sus vidas, poniendo en tela de juicio sus tradiciones. Para cada una de las chicas, la osada profesora de Historia del Arte supondrá un contrapunto en sus previsibles vidas. Joan, tras comprobar que es admitida en Yale para estudiar Derecho, reivindica su opción de irse a Philadelphia con su marido y dedicarse al hogar. Giselle, la más alocada, tomará a la profesora como modelo, reafirmando su comportamiento liberal. La dulce y tímida Connie adquirirá valor para superar sus inseguridades. Y la propia Katherine, al final, también aprenderá una importante lección sobre ella misma.

Quizá no sea una película de gran calidad. Desde luego el tema no es el apropiado para que la gente acuda en masa al cine, y así pasa desapercibida fácilmente. No obstante, es una muestra de lo que suponía ser mujer no hace tantos años. Mujeres inteligentes cuyo talento se reconvertía en la capacidad de estar siempre perfecta para el marido, sin descuidar las tareas de la casa, tener la cena preparada a determinada hora, suspirar por un nuevo electrodoméstico y sonreír, poner buena cara pase lo que pase. Como si su vida tuviese que ser una fotografía con una sonrisa perfecta, no importa si fingida.

No creo que se pueda entender una crítica subyacente a las amas de casa, por supuesto. Se basa simplemente en el hecho de que la mujer sea capaz de pensar por sí misma, decidir, no adaptarse a lo que se espera de ella. Y más concretamente, no seguir permitiendo que el éxito en la vida de estas chicas se mida por el estatus que aporta el matrimonio sino por el desarrollo personal.

Me quedo con una frase que escribe  Betty en el que será su último editorial en Wellesley -después de varios artículos incendiarios, uno de los cuales incluso supuso el despido de la enfermera del centro-: "La profesora Watson nos hizo ver el mundo con ojos nuevos." ¿No es gracias a eso que tantas cosas han cambiado, y seguirán cambiando (esperemos)?

CDR

sábado, 15 de febrero de 2014

30 AÑOS

El pasado día 12 se cumplieron treinta años de la muerte de unos de los escritores más originales y geniales en lengua española, el argentino Julio Cortázar. Poco podríamos decir de él aquí que no se haya dicho ya, pues tanto su escritura como su personalidad han sido objeto de numerosos análisis y estudios.

Leer su magnífica y variada obra, además de un homenaje, es un regalo que nos podemos hacer a nosotros mismos. Este aniversario supone una buena excusa para acercarnos a sus letras, pero Julio Cortázar no tiene tiempo, ni lugar, ni ocasión, es un autor eterno, infinito.

Aquí tienen algunos de sus textos; no lo dejen escapar:

Inicio de Rayuela (1963), una de sus obras más emblemáticas:

¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Ars, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.

De algunos de sus relatos:

(...) No estaba recocida, pero en cambio no tenía gusto a nada. Si en ese momento hubiera sido capaz de preguntarle a Laura por qué había ido a la estación, tal vez el café hubiese recobrado el sabor, o el cigarrillo. Pero Laura no se había movido de casa en todo el día, lo dijo como si necesitara mentir o esperara que él hiciera un comentario burlón sobre la fecha, las manías lamentables de mamá. Revolviendo el café, de codos sobre el mantel, dejó pasar una vez más el momento. La mentira de Laura ya no importaba, una más entre tantos besos ajenos, tantos silencios donde todo era Nico, donde no había nada en ella o en él que no fuera Nico. ¿Por qué (no era una pregunta, pero cómo decirlo de otro modo) no poner un tercer cubierto en la mesa? ¿Por qué no irse, por qué no cerrar el puño y estrellarlo en esa cara triste y sufrida que el humo del cigarrillo deformaba, hacía ir y venir como entre dos aguas, parecía llenar poco a poco de odio como si fuera la cara misma de mamá? (...) "Cartas de mamá"

(...) Dijiste "Me da pena, sabes, y volcada de espaldas me miraste con ojos y senos, con labios que trazaban una flor de lentos pétalos.Tuve que doblarte los brazos, murmurar un un último deseo con el correr de las manos por las más dulces colinas, sintiendo como poco a poco cedías y te echabas de lado hasta rendir el sedoso muro de tu espalda donde un menudo omóplato tenía algo de ala de ángel mancillado. Te daba pena, y de esa pena iba a nacer el perfume que ahora me devuelve a tu vergüenza antes de que otro acorde, el último, nos alzara en una misma estremecida réplica. Sé que cerré los ojos, que lamí la sal de tu piel,que descendí volcándote hasta sentir tus riñones como el estrechamiento de la jarra donde se apoyan las manos con el ritmo de la ofrenda; en algún momento llegué a perderme en el pasaje hurtado y prieto que se llegaba al goce de mis labios mientras desde tan allá, desde tu país de arriba y lejos, murmuraba tu pena una última defensa abandonada. (...) "Tu más profunda piel"

Nunca se sabrá cómo hay que contar esto, si en primera persona, en segunda, usando la tercera del plural o inventando continuamente formas que no servirán de nada.Si se pudiera decir: yo vieron subir la luna, o: nos me duele el fondo de los ojos, y sobre todo así: tú la mujer rubia eran las nubes que siguen corriendo delante de mis tus sus nuestros vuestros rostros. Qué diablos. (...) "Las babas del diablo"

Significados inauditos:

Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman,
se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son. ("Amor 77")

Poemas increíbles:

Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes
de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza
de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y
cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te
dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese
pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre en
una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.


("Te amo por ceja")

Apasionado de las letras, mente lúcida e irrepetible. 

"Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo."

CDR

miércoles, 12 de febrero de 2014

A CHINCHARSE

Henchido de orgullo ha aparecido hoy el señor Ministro Gallardón ante los medios, colmado de satisfacción ante lo que él considera una contundente victoria y ridículo de aquellos que piden la retirada de su polémica ley del aborto. Perdón, ley en defensa de la mujer y del concebido y no nacido. Y es que claro, los derechos no son absolutos, nos ilustraba don Alberto hace unos días, donde empieza su derecho termina el mío. Pero donde empieza el mío existe un tropiezo llamado mayoría en las urnas, que esta sí puede ser absoluta.

Y es que parece que, tras sus discretas gafas y bajo sus abundantes cejas, la mirada prepotente del titular de Justicia nos dice: a chincharse, voy a salirme con la mía. Como un niño consentido que tras la pataleta obtiene lo que quiere. Como si el objeto de su capricho no afectara a miles de mujeres que, de seguir su curso la ley, dentro de poco no podremos decidir sobre algo que nos afectará tan directamente que quizá cambie nuestra vida de forma brutal en un momento dado. Porque aquí lo que importa es la vida entendida en su más básico sentido biológico, no importan otros derechos fundamentales como la libertad o la dignidad. Para este señor no somos más que animales, que la naturaleza decida por nosotros; por mediación suya, no faltaba más. Pues Alberto Ruiz Gallardón parece erigirse como el elegido, el mesías en quien confían aquellos que no pueden soportar que los demás no piensen como ellos. Era ya necesario acabar con este descontrol de mujeres abortando como quien va a tomar un café. No, señores, hay que entender que abortar es un drama, nos dice el iluminado. Mientras es él quien trivializa el asunto con su incomprensión cerril, al abocarnos a un destino que será en ocasiones más duro todavía que la propia decisión de interrumpir un embarazo.

De todas formas, lo peor de todo no es la estulticia del ministro, es peor aún que haya quienes lo apoyen y le den palmaditas en la espalda en su camino hacia la gloria. Y peor todavía si cabe es que muchas de esas personas sean mujeres. No es que todas tengan que pensar como yo (estaría pecando entonces de lo que critico) es tan fácil como que si ellas quieren dar a luz a su hijo, venga como venga, nadie se lo impide, mientras que si una no desea lo mismo, se la obliga a ello. ¿No inclina eso la balanza hacia el lado de los derechos de las primeras?

Quizá esté demasiado sensibilizada con este tema, porque siento las manos heladas mientras escribo y una mezcla de ira y tristeza en mi pecho. Pero creo que no es para menos, puesto que don Alberto Ruiz Gallardón y su séquito nos tratan, a mí y a otras muchas mujeres que desgraciadamente han pasado por lo mismo que yo, como asesinas, como partidarias de la pureza de la raza, como seres insensibles y egoístas que son capaces de sacrificar a su hijo por el bienestar propio. Ignorando el dolor indeleble de nuestro corazón. Enjuiciando nuestra decisión sin tener en cuenta que una madre siempre quiere lo mejor para su hijo. Despreciando el hecho de que a veces la vida, no es vida.

En el fondo, todavía albergo esperanzas de que la ley no salga adelante, posiblemente porque me resulta inconcebible que se puedan desoír tantas voces al unísono, que sean capaces de parapetarse ruinmente en una promesa electoral, que sea cierto ese armazón de roca indivisible del que alardean en el partido del Gobierno.

Lástima que hoy tengamos que hablar de esto, en el aniversario de Clara Campoamor -se le rendirá en este blog el merecido homenaje en otra ocasión, por supuesto-, férrea defensora de los derechos de las mujeres. Ella sentía un "deber indeclinable de mujer que no puede traicionar a su sexo..."
Tanto luchar para nada.

CDR

lunes, 10 de febrero de 2014

VIENTOS

Aire atmosférico:

Estos días estamos sufriendo fuertes corrientes de aires producidas en la atmósfera por causas naturales, vientos casi huracanados que están haciendo bastante daño.

De ayer y siempre:

Figuradamente, viento es aquello que agita el ánimo con violencia.

Y también es viento la vanidad o jactancia. Darse aires, vamos.

Al igual que expulsar los gases intestinales, vientos.

En el mundo animal:

Las piezas de caza dejan un olor como rastro llamado viento.

Viento es un hueso que tienen los perros entre las orejas.

En el mar:

La dirección trazada en el plano del horizonte, el rumbo es el viento.

Así como es un viento cada uno de los ocho que equidistan de los enteros en la rosa náutica.

Y toda una serie de matices que indican a los entendidos marinos los tipos de viento que soplan (viento abierto, viento a la cuadra, viento blanco, viento calmoso, viento cardinal, viento largo, viento marero...)

Una sinécdoque:

Conjunto de instrumentos de viento de una orquesta.

Frases varias:

Cuando algo va bien, sucede con buena suerte o indica prosperidad, se dice que va viento en popa.

Si algo se divulga en todas direcciones, se sabe por todas partes, es que lo hemos proclamado a los cuatro vientos.

Desear algo o a alguien con ansia y hacer cuanto sea necesario por conseguirlo es beber los vientos por eso o esa persona.

Como el viento, rápidamente, hacemos aquello que nos interesa o que tenemos prisa por terminar.

Si conseguimos algo arrostrando inconvenientes, dificultades o la oposición de alguien, lo hemos obtenido contra viento y marea.

Irse con viento fresco significa con malos modos, con enfado o con desprecio.

Cuando las circunstancias son adversas para algún asunto, se dice que corren malos vientos.

Seguir siempre, atento solamente a su interés y conveniencia, el partido que prevalece es irse con el viento que corre.

Una reflexión:

¿Son imaginarios los enemigos que nos acechan cual molinos de viento quijotescos? Ciertamente, no parecen cosas de viento, vanas, de poca entidad, los problemas que nos desazonan cada día.

Habrá quien diga que el viento nos trastorna la cabeza...

CDR

jueves, 6 de febrero de 2014

NO ME LLAMES MAMÁ

En esta tarde de un febrero, una propuesta de lectura ligera, que no significa sin importancia, sino amena, de corta extensión.

Se trata de la primera novela que publicó en nuestro país la francesa Barbara Constantine, Tom, pequeño Tom, hombrecito Tom (2011), galardonada en Francia con el premio literario Prix Roman Confidentielles 2010. -Su última entrega es Al mal tiempo, mejor cara (2013, Seix Barral), que quizá sea la recomendación otro día.- Esta escritora, escultora y amante de los animales y la naturaleza se ha hecho un hueco en nuestras librerías gracias a su frescura. También, todo hay que decirlo, al tirón que actualmente está suponiendo el elenco francés de autores como Mark Levy, Katherine Pancol o Anna Gavalda.

Los principales ingredientes de esta novela corta son el humor, los sentimientos y las relaciones intergeneracionales. El protagonista es Tom, un niño de once años que debe sobrevivir junto a su jovencísima madre, Joss. A ella le encanta salir, no tiene trabajo fijo y no deja que la llame mamá. Además, ahora pretende sacarse el bachillerato y Tom, después de hacer sus propios deberes, debe ayudar a Joss. Como pasa mucho tiempo solo y la nevera y los armarios suelen estar vacíos, Tom se dedica a asaltar el huerto de los vecinos, pero únicamente coge lo necesario, no le gusta robar. Su rutinaria vida cambiará al encontrar a Madeleine, una anciana nonagenaria, tirada en el suelo de su jardín junto a sus viejos perro y gato. El sentido de la responsabilidad hace que Tom se encargue de ella y de sus animales. Cocinar, limpiar, ocuparse de un adulto son cosas a las que Tom está acostumbrado. Y hasta podrá tener su propio huerto en el jardín de la vieja, quien, entre la bruma de sus recuerdos, cree haber recuperado a su nieto. Para completar esta curiosa galería de personajes, aparece en escena Samy, un expresidiario, antiguo amigo de Joss, que se hará amigo del niño; ambos comparten un secreto sin saberlo. A medida que avanza la narración, vamos descubriendo la relación entre los personajes y al final, de una manera implícita y natural, todas las piezas encajan.

Parece una historia sencilla, pero no lo es. A lo largo de poco más de doscientas páginas, Constantine consigue crear un complejo mundo lleno de problemas, silencios y reproches, pero enfocado con optimismo y humor. Temas tan serios como la pobreza, la despreocupación por los ancianos, la madurez y las segundas oportunidades se nos muestran a través de unos personajes creíbles y humanos. Con una prosa ágil y espontánea, de frases cortas y diálogos directos que rezuman ironía, la escritora consigue que nos olvidemos de nuestros problemas sobre la importancia de las pequeñas cosas. Un rayo de ilusión en el panorama actual que vivimos, pensar que aún existe la nobleza del ser humano: Tom representa la esperanza, un futuro que quizá no se vislumbre tan malo.

¡Feliz lectura!

CDR

miércoles, 5 de febrero de 2014

CUT-UP

Hoy se cumple el centenario del nacimiento del escritor norteamericano William Burroughs, auténtico renovador del lenguaje literario.

Burroughs nació en San Luis (Missouri), el 5 de febrero de 1914, en el seno de una familia acomodada. Ya siendo pequeño descubrió sus inclinaciones homosexuales y su pasión por las armas de fuego, que le acompañaría toda su vida. Terminó sus estudios en la Universidad de Harvard con veintidós años. Tras un periodo terriblemente autodestructivo durante los años cincuenta, con una primera incursión en la literatura pulp (caso de su novela Yonqui, publicada con el pseudónimo de Bill Lee, en 1953), se dedicó a partir de los sesenta a escribir con bastante continuidad.


Sus primeras publicaciones se engloban dentro de la denominada Generación Beat, un grupo de intelectuales y artistas estadounidenses que definieron y dieron forma a la cultura tras la Segunda Guerra Mundial. Burroughs mantuvo importantes contactos con escritores como Allen Gingsberg, Gregory Corso, Jack Keourac y Herbert Huncke. Con el primero, del que se cree que fue amante, mantuvo una duradera amistad, de cuya correspondencia escrita se han editado recopilaciones como Las cartas de la ayahuasca. No obstante, la influencia de su literatura trascendió ampliamente este movimiento, dejándose notar a posteriori en otras manifestaciones artísticas de tipo contracultural.


La experimentación, el surrealismo y la sátira constituyen algunos de los elementos más destacados de sus novelas. Además, su obra tiene una importante carga autobiográfica, en ella se plasma su adicción a diversas sustancias, su bisexualidad, su libertad de expresión.


Estuvo casado con Joan Vollmer Adams Burroughs, con la que tuvo un hijo. En una de sus huidas de la justicia americana a México, bajo los efectos de la droga y el alcohol, la pareja imitaba uno de los pasajes míticos de Guillermo Tell, cuando, de un disparo fortuito, William acabó con la vida de ella, accidente que marcaría un antes y un después en la obra literaria del autor, tal y como explica en el prólogo de su obra Queer (1985).


En los sesenta, Burroughs se integró a la Iglesia de la Cienciología, que abandonó poco después. Consideró que las técnicas y filosofía de la Cienciología le habían ayudado, pero que sería necesario estudiarla más a fondo; era escéptico sobre la organización en sí, pues según él promovía un entorno que no aceptaba ninguna discusión crítica. De hecho, sus posteriores escritos críticos acarrearon una batalla epistolar con miembros de esta asociación.


La obra de Burroughs comenzó siendo formalmente convencional, aunque sus temáticas no lo eran. Posteriormente se entregó a la experimentación formal con mayor o menor éxito. Técnicas como el cut-up, (que aprendió de su amigo Brion Gysin) consistente en collages narrativos -se recortan textos aleatoriamente y se mezclan para formar un nuevo texto-, un intrépido esfuerzo por destruir las normas sintácticas y semánticas sin perder el sentido de lo relatado. De esta época son El almuerzo desnudo (1959), La máquina blanda (1961) Nova express (1963). Por supuesto, no se debe considerar esta experimentación como algo sin objetivo. La peculiar filosofía de Burroughs, que en definitiva es la que ha dado trascendencia a su obra, es casi mesiánica. Según Burroughs, el ser humano está alienado por el lenguaje. Considera que el lenguaje (y las normas gramaticales y sintácticas que le caracterizan) es un organismo parásito, un virus, que ha elegido nuestras mentes como hábitat. El problema se complica porque los seres humanos infectados no saben que lo están. Para Burroughs, la auténtica revolución no es de índole social, sino mental. Deshacerse del virus lenguaje es el primer paso. La guerra contra este virus establece una continuidad en gran parte de su obra, donde los protagonistas (humanos, extraterrestres, seres inorgánicos, demonios) están claramente de un bando o de otro y se enfrentan violentamente, sin reglas de ningún tipo. Los esfuerzos de este autor por trascender las reglas del lenguaje consiguen finalmente destruir esa tiranía inherente, de tal manera que Burroughs consigue expresar imágenes y mundos como nadie ha podido antes. No se puede afirmar, empero, que haya conseguido este objetivo desde el primer momento. Las obras anteriormente mencionadas en ocasiones rozan la ilegibilidad y exigen un esfuerzo considerable por parte del lector. No es sino hasta su madurez, con la trilogía Ciudades de la noche roja (1981), El lugar de los caminos muertos (1984) y Tierras del occidente (1987) cuando este autor consigue el equilibrio entre accesibilidad, experimentación y revolución. En estos tres libros la destrucción del lenguaje se lleva a cabo de manera tan sutil que en la práctica el lector no se da cuenta de que en realidad el texto está violando todas las reglas del lenguaje, logrando además que el texto se transforme en imágenes de modo fluido.


Es curioso cómo Burroughs es una de las pocas personalidades ajena al ámbito musical que más ha influido sobre el Rock. David Bowie, Bob Dylan, John Lennon y un largo etcétera han sido declarados admiradores del novelista norteamericano.


Hasta el final de sus días, en agosto de 1997, con ochenta y tres años, Barroughs fue defensor de la vanguardia. En sus últimos años, su voz sampleada apareció en discos de Jesus and Mary Chain, Laurie Anderson y Material; coescribió con Tom Waits la ópera gótica "The black rider", y apareció brevemente en el final del videoclip de U2 "Last night on Earth", de 1997, unas pocas semanas antes de morir.  


Definitivamente, uno de los autores postmodernistas más influyentes.


"Los artistas son los verdaderos arquitectos del cambio y no los políticos o legisladores, que aplican el cambio después de que este sucedió." (William Burroughs)


CDR

martes, 4 de febrero de 2014

LA RED

La palabra red proviene del latín rete y en su acepción original se refiere a un aparejo hecho con hilos, cuerdas o alambres trabados en forma de mallas, y convenientemente dispuesto para pescar, cazar, cercar, sujetar, etc.

Hoy en día están muy de moda las redes sociales, y no parece casual su nombre, pues estas no son más que un entramado que nos enreda sin apenas darnos cuenta, como una pegajosa tela de araña que no nos permite ya movernos con total libertad. Es paradójico, sí, porque hoy, cuando más amigos tenemos y cuando más enterados estamos de todo al momento, es precisamente cuando más esclavos somos de esos equipos informáticos continuamente interconectados que llamamos red.

Este problema se multiplica considerablemente en el caso de los jóvenes -aunque también muchos adultos están enganchados-, porque en estas comunidades virtuales encuentran el lugar apropiado para ser quienes realmente no son, para estar con quienes de verdad no pueden estar, y son una herramienta que algunos utilizan para controlar a sus amigos, parejas y conocidos. Nunca había sido tan elevada la falta de intimidad como ahora, en el momento en que te conectas todo el mundo lo sabe, no tienes escapatoria. Incluso si lo haces desde el móvil aparece tu ubicación. Si alguien te menciona o cuelga una foto contigo, debes realizar el comentario pertinente para no hacerle el vacío. Cuando se inicia una conversación, es preciso contestar aunque no te venga bien para no herir sensibilidades. Y si no contestas y se te ocurre hablar con otra persona para algo más urgente, la otra se enfada porque has pasado de ella. Además, las conversaciones suelen alargarse más de lo que tenías previsto cuando contestaste o saludaste y a posteriori te das cuenta de que has perdido un tiempo que deberías haber aprovechado para otra cosa. Y esto en el mejor de los casos. Cuando eres consciente de cuánto estás dispuesto a dedicar, porque si ya no controlas ni eso, está perdido. Enredado.

Además, la gente más adicta a la red no entiende que tú no lo seas tanto. Que prefieras leer, salir a caminar, irte con tus amigos, o simplemente no hacer nada antes que pasar horas y horas delante del ordenador o dándole a los pulgares con el móvil. No parece que las redes fomenten el respeto y la tolerancia, más bien resulta que pueden llegar a sacar lo peor de cada uno. Por no hablar, como ya se ha mencionado en este blog, de la diferencia entre la persona "virtual" y la persona "real", pues la mayoría no son capaces de mantener conversaciones cara a cara mientras pasan las horas chateando. Las habilidades sociales están de capa caída, no me extraña.

Y si no eres asiduo de las redes sociales, da igual, también estás atrapado, vigilado por ese ojo que todo lo ve. En el momento en que accedes al navegador de internet, se conocen tus gustos, tus preferencias. No queremos reconocerlo, pero no somos libres, las tecnologías nos subyugan en mayor o menor medida. El simple hecho de pagar con una tarjeta de crédito remite una información sobre nosotros que antes de ningún modo era conocida. No digamos las miles de cartillas de plástico de establecimientos varios que, con el pretexto de los descuentos o acumulación de puntos, espían nuestros hábitos de consumo. Ese fue el comienzo y hoy nos dirigimos por un camino incierto hacia el control total de la mano del atractivo internet.

¿Quién no ha sucumbido a colgar una foto suya aunque en principio pensó que jamás lo haría? ¿Quién no ha pasado más tiempo del que hubiera imaginado chateando con alguien? ¿Quién no sigue navegando cuando sale el aviso de las cookies, aceptando así que toda la información que se desprende de tu búsqueda es almacenada y puede usarse posteriormente? Sí, nos tragamos la galletita de chocolate tranquilamente.

Por supuesto, como ya he dicho en alguna ocasión, internet son todo ventajas... A costa de sacrificar nuestra privacidad e incluso nuestra libertad.

Pues como hoy ya tenía previsto escribir sobre este tema -me anda rondando todo el día por la cabeza-, parece que el castigo ha sido, al llegar a casa después del trabajo, descubrir la muerte súbita de mi smartphone. No les negaré que al principio me he sentido horrorizada, repasando rápidamente qué cosas podían suceder ante semejante pérdida. Al poco tiempo, sin embargo, me he sentido un poco liberada, como si se me devolviera ese tiempo que invierto en consultar mensajes y contestarlos, como si se me eximiera hoy de esa inquietud que siempre produce una posible llamada inesperada. Ahora lo que siento es un cabreo importante al consultar en internet -por supuesto- el caso y darme cuenta de que es algo de lo más frecuente. Mi "ladrillo" de hace diez años aún funciona, sin embargo este móvil ultraligero y superinteligente, que tiene un año recién cumplido, ha sucumbido a esa moda de la obsolescencia programada por las empresas al lanzar al mercado sus aparatos.

En esta tarde tranquila, silenciosa, libre de los pitidos, con diferentes tonos, que emite mi móvil continuamente, pienso que todo va demasiado rápido. Y que la red que nos atrapa es más tupida de lo que podemos imaginar.

CDR

domingo, 2 de febrero de 2014

MUJERES: LUCHADORA INCANSABLE

La protagonista de la entrada de hoy es Emmeline Pankhurst, nacida en Manchester en julio de 1858. Su nombre, que para la mayoría no significará absolutamente nada, está asociado a la lucha por el derecho al voto de las mujeres en el periodo inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial, ya que fue una de las fundadoras del movimiento sufragista británico.

Hija de Robert Goulden, un exitoso hombre de negocios de ideas políticas radicales, y Sophia Crane, tomó el apellido Pankhurst al casarse en 1879 con el abogado Richard Marsden Pankhurst. Su marido ya apoyaba anteriormente el movimiento sufragista femenino, siendo autor de la Ley de la propiedad de la mujer casada.

En 1892, Emmeline Pankhurst fundó la Liga en Favor del Derecho al Voto de la Mujer, y sobre esa época ella junto a su marido se afilian al recién creado Partido Laborista. La muerte de Richard en 1898 no hizo que cesara en su labor, y cinco años después funda la Unión Política y Social de la Mujer, un movimiento reivindicativo, entre cuyos miembros estaban la famosa Annie Kenney, la "mártir" del sufragismo, Emily Davison y la compositora Dama Ethel Smyth. Sus hijas, Christabel y Sylvia, se unieron al movimiento, aportando muchas cosas, si bien desde ópticas diferentes.

Las tácticas de Emmeline Pankhurst la llevaron varias veces a la cárcel, pero dado que pertenecía a la clase alta, no sufrió las mismas privaciones que otras sufragistas (fue alimentada a la fuerza en el curso de una huelga de hambre). Por esto mismo su liderazgo fue discutido, y el movimiento se dividó en varias facciones. La Unión radicalizó su mensaje y, a partir de 1912, fue dirigida desde París por Christabel Pankhurst, hija de Emmeline. Ésta, a su vez, fue nuevamente detenida y encarcelada. Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, Christabel ordenó detener las actividades reivindicativas, y el  Gobierno, en respuesta, liberó a todos los prisioneros, Emmeline incluida. Su autobiografía, Mi propia historia se publicó en 1914.

Ese mismo año se dirigió uno de sus discursos más famosos en Hartford, Connecticut, Estados Unidos. En ese discurso, del que reproducimos una parte a continuación, Pankhurst se presentaba como un soldado y un prisionero que había abandonado temporalmente el campo de batalla.

"No he venido aquí como abogada defensora, porque sea cual sea la posición que ocupe el movimiento por el sufragio en los Estados Unidos de América, en Inglaterra no se trata ya de defenderlo, el movimiento es ya parte de la vida política. Se ha convertido en el tema de la revolución y la guerra civil, y así que esta noche no estoy aquí para defender el sufragio femenino. Las sufragistas estadounidenses pueden hacer eso perfectamente. Estoy aquí en calidad de soldado que ha abandonado temporalmente el campo de batalla a fin de explicar -parece extraño que tenga que ser explicado- qué es la guerra civil cuando ésta la libran las mujeres. No sólo estoy aquí como un soldado temporalmente ausente del campo en la batalla; estoy aquí – y eso, creo, es lo más extraño de mi presencia- estoy aquí como una persona que, de acuerdo a lo que han decidido los tribunales de justicia de mi país, no tiene ningún valor para la comunidad; debido a mi estilo de vida se ha juzgado que soy una persona peligrosa, bajo pena de trabajos forzados en una prisión. Por tanto, algún interés debe tener escuchar a una persona tan peculiar como yo. Seguro que muchos de vosotros pensáis que no tengo demasiado aspecto de soldado ni de prisionero, pero soy las dos cosas. [...]
Quiero decir a las personas que no creen que las mujeres podamos tener éxito, que hemos llevado al Gobierno de Inglaterra a su situación actual y por tanto tiene que enfrentarse a esta alternativa: o las mujeres mueren u obtienen el derecho a voto. Les pregunto a los hombres norteamericanos que están en esta reunión, qué pensarían si vivieran una situación parecida en su Estado: ¿mataríais a esas mujeres o les daríais la ciudadanía, mujeres a las que respetáis, mujeres que sabéis que han vivido vidas útiles, mujeres a las que conocéis, aunque no sea personalmente? Mujeres que buscan la libertad y el poder para desempeñar un útil servicio público. Bueno, sólo existe una respuesta a esta alternativa; sólo existe una salida, a menos que estéis dispuestos a retrasar el avance de la civilización dos o tres generaciones; debéis otorgar el derecho de voto a esas mujeres. Ése es el resultado de nuestra guerra civil."

Emmeline Pankhurst falleció en 1928, tras haber visto cumplido el objetivo por el que había luchado toda su vida, pues pocas semanas antes de su muerte, el Gobierno promulgó una ley a favor del sufragio femenino.

Una luchadora que, junta con otras muchas en todo el mundo, consiguió hacer real algo que hoy es tan normal en los países democráticos: la igualdad de derechos de hombre y mujeres en el voto. Nunca deberíamos olvidar que gracias a personas como Pankhurst, a su devoción, su liderazgo, su visión y sus sacrificios, muchas desigualdades se superaron. Una inspiración, sin duda, para tantas otras barreras que se erigen todavía en nuestro mundo actual.

De las sufragistas españolas, que consiguieron el derecho al voto durante la Segunda República, en 1931, hablaremos en otra ocasión largo y tendido.

CDR