Páginas vistas en total

domingo, 2 de febrero de 2014

MUJERES: LUCHADORA INCANSABLE

La protagonista de la entrada de hoy es Emmeline Pankhurst, nacida en Manchester en julio de 1858. Su nombre, que para la mayoría no significará absolutamente nada, está asociado a la lucha por el derecho al voto de las mujeres en el periodo inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial, ya que fue una de las fundadoras del movimiento sufragista británico.

Hija de Robert Goulden, un exitoso hombre de negocios de ideas políticas radicales, y Sophia Crane, tomó el apellido Pankhurst al casarse en 1879 con el abogado Richard Marsden Pankhurst. Su marido ya apoyaba anteriormente el movimiento sufragista femenino, siendo autor de la Ley de la propiedad de la mujer casada.

En 1892, Emmeline Pankhurst fundó la Liga en Favor del Derecho al Voto de la Mujer, y sobre esa época ella junto a su marido se afilian al recién creado Partido Laborista. La muerte de Richard en 1898 no hizo que cesara en su labor, y cinco años después funda la Unión Política y Social de la Mujer, un movimiento reivindicativo, entre cuyos miembros estaban la famosa Annie Kenney, la "mártir" del sufragismo, Emily Davison y la compositora Dama Ethel Smyth. Sus hijas, Christabel y Sylvia, se unieron al movimiento, aportando muchas cosas, si bien desde ópticas diferentes.

Las tácticas de Emmeline Pankhurst la llevaron varias veces a la cárcel, pero dado que pertenecía a la clase alta, no sufrió las mismas privaciones que otras sufragistas (fue alimentada a la fuerza en el curso de una huelga de hambre). Por esto mismo su liderazgo fue discutido, y el movimiento se dividó en varias facciones. La Unión radicalizó su mensaje y, a partir de 1912, fue dirigida desde París por Christabel Pankhurst, hija de Emmeline. Ésta, a su vez, fue nuevamente detenida y encarcelada. Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, Christabel ordenó detener las actividades reivindicativas, y el  Gobierno, en respuesta, liberó a todos los prisioneros, Emmeline incluida. Su autobiografía, Mi propia historia se publicó en 1914.

Ese mismo año se dirigió uno de sus discursos más famosos en Hartford, Connecticut, Estados Unidos. En ese discurso, del que reproducimos una parte a continuación, Pankhurst se presentaba como un soldado y un prisionero que había abandonado temporalmente el campo de batalla.

"No he venido aquí como abogada defensora, porque sea cual sea la posición que ocupe el movimiento por el sufragio en los Estados Unidos de América, en Inglaterra no se trata ya de defenderlo, el movimiento es ya parte de la vida política. Se ha convertido en el tema de la revolución y la guerra civil, y así que esta noche no estoy aquí para defender el sufragio femenino. Las sufragistas estadounidenses pueden hacer eso perfectamente. Estoy aquí en calidad de soldado que ha abandonado temporalmente el campo de batalla a fin de explicar -parece extraño que tenga que ser explicado- qué es la guerra civil cuando ésta la libran las mujeres. No sólo estoy aquí como un soldado temporalmente ausente del campo en la batalla; estoy aquí – y eso, creo, es lo más extraño de mi presencia- estoy aquí como una persona que, de acuerdo a lo que han decidido los tribunales de justicia de mi país, no tiene ningún valor para la comunidad; debido a mi estilo de vida se ha juzgado que soy una persona peligrosa, bajo pena de trabajos forzados en una prisión. Por tanto, algún interés debe tener escuchar a una persona tan peculiar como yo. Seguro que muchos de vosotros pensáis que no tengo demasiado aspecto de soldado ni de prisionero, pero soy las dos cosas. [...]
Quiero decir a las personas que no creen que las mujeres podamos tener éxito, que hemos llevado al Gobierno de Inglaterra a su situación actual y por tanto tiene que enfrentarse a esta alternativa: o las mujeres mueren u obtienen el derecho a voto. Les pregunto a los hombres norteamericanos que están en esta reunión, qué pensarían si vivieran una situación parecida en su Estado: ¿mataríais a esas mujeres o les daríais la ciudadanía, mujeres a las que respetáis, mujeres que sabéis que han vivido vidas útiles, mujeres a las que conocéis, aunque no sea personalmente? Mujeres que buscan la libertad y el poder para desempeñar un útil servicio público. Bueno, sólo existe una respuesta a esta alternativa; sólo existe una salida, a menos que estéis dispuestos a retrasar el avance de la civilización dos o tres generaciones; debéis otorgar el derecho de voto a esas mujeres. Ése es el resultado de nuestra guerra civil."

Emmeline Pankhurst falleció en 1928, tras haber visto cumplido el objetivo por el que había luchado toda su vida, pues pocas semanas antes de su muerte, el Gobierno promulgó una ley a favor del sufragio femenino.

Una luchadora que, junta con otras muchas en todo el mundo, consiguió hacer real algo que hoy es tan normal en los países democráticos: la igualdad de derechos de hombre y mujeres en el voto. Nunca deberíamos olvidar que gracias a personas como Pankhurst, a su devoción, su liderazgo, su visión y sus sacrificios, muchas desigualdades se superaron. Una inspiración, sin duda, para tantas otras barreras que se erigen todavía en nuestro mundo actual.

De las sufragistas españolas, que consiguieron el derecho al voto durante la Segunda República, en 1931, hablaremos en otra ocasión largo y tendido.

CDR

3 comentarios:

  1. Gracias a mujeres como esta henos conseguido muchos derechos. Sigamos luchando por conservarlos y no permitamos que nos hagan retroceder en la igualdad y en la libertad.
    Tati.

    ResponderEliminar
  2. Mujeres valientes que la historia nunca olvida, y alguien siempre recuerda.
    Bien por ellas.
    Pmd.

    ResponderEliminar
  3. Derechos adquiridos por y para las mujeres. Necesitamos de mujeres de esa estirpe que nos alienten en la lucha por nuestros derechos, esos que estamos perdiendo actualmente.

    ResponderEliminar