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jueves, 1 de mayo de 2014

BASURA

¿A alguien se le ocurre tirar los desperdicios que produce a lo largo del día en su casa como si tal cosa? El papel higiénico, los algodones, las compresas... por el suelo del baño, las mondaduras de patatas, las latas, los bricks vacíos... por la cocina, los aparatos inservibles arrumbados por el pasillo, los paquetes de chicles, los botes de refrescos, las etiquetas y envoltorios de los objetos que estrenamos... Todo aquello que desechan imagínenselo esparcido por su hogar.

Parece algo absurdo, una locura. Pero no. Porque eso exactamente es lo que estamos haciendo con el Planeta, que es, quién puede negarlo, nuestra casa, el hogar que nos acoge y que venimos maltratando indiscriminadamente en todos los aspectos, no solo con contaminación invisible -o no tanto, pues en algunas zonas ya es tan densa que puede cortarse en el ambiente- sino también con toneladas de basura que se acumulan tanto en la tierra como en los mares, allí donde el ser humano tiene acceso, allí deja su inmunda huella.

Recientemente ha salido a la luz un estudio que denuncia la proliferación de residuos en el fondo marino. Es increíble que los barcos suelten su lastre de suciedad en las mismas aguas en las que faenan y por tanto les aportan el sustento (se han hallado abundantes muestras de utensilios de pesca); que los aviones lancen al vacío -como si en el trayecto se fuesen a desintegrar y desaparecer- los restos de sus viajes (se han encontrado lavabos de cerámica e incluso la caja de la balsa salvavidas de un avión militar). Y por si fuera poco, a esto se une toda la basura que los tranquilos bañistas dejan a pie de playa y acaban en el fondo del mar. Total, ojos que no ven... Pero el problema no es pequeño ni nos resulta tan ajeno como suponemos. Pues no es difícil imaginar, además de la baja calidad de las aguas de las que disfrutamos, que todos los residuos que llegan a los mares y océanos -ya sean sólidos o en forma de vertidos- llegan asimismo a las especies que allí habitan, muchas de las cuales compramos en las pescaderías e ingerimos, ajenos al nivel de tóxicos que acumulan en su organismo gracias a nosotros. Por no hablar del daño que se está haciendo al ecosistema marino en general (muerte de especies por asfixia, obstrucción; corales atrapados en redes fantasma; cañones submarinos atestados de plástico, etc.) Como esos montañeros que ascienden a una cima, acceden a un cañón... y una vez allí, amantes como son de la naturaleza, son capaces de dejar su basura, marca indeleble de su paso.

Porque no hay distinción, mar, montaña, da igual, la cuestión es la inconsciencia, el no pensar en los demás ni en el mañana.

Una noticia más en la música de fondo de nuestro día a día indiferente.

CDR

2 comentarios:

  1. Cada día se producen estas llamadas de atención, y nosotros, los inteligentes humanos, parece que miramos a otro lado. Si somos consecuentes y practicamos en nuestra casa lo propio, quizá salvemos aun a un planeta tocado. Lo peor que hoy puedo ver a mi alrededor es la poca conciencia de alguna gente que ignora los contenedores de reciclaje, y he observado que podemos hablar de cualquier edad al respecto, mayores y más jóvenes, tal vez porque la educación en ese sentido sea, a día de hoy, más que necesaria.
    Pmd.

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  2. A eso lo llamo yo "pasar olímpicamente de todo". Puede resultar extraño, pero es real, no queremos ser conscientes de la destrucción diaria, y a marchas forzadas, que hacemos de nuestra TIERRA. ¡Qué tristeza!
    Tati.

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