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miércoles, 25 de junio de 2014

VIVIR ES BONITO

Recibo hoy con sorpresa y aflicción -hasta el punto de las lágrimas- la noticia del fallecimiento de Ana María Matute. La edad de 88 años parece propicia a que la muerte no nos pille despistados, pero en su caso, sí ha sido inesperada. Por su vitalidad, por el brillo de sus ojos, por sus proyectos de futuro.

Porque cuando compartimos mucho tiempo con alguien -en este caso muchas horas de lectura- no creemos que vaya a irse jamás.

Hace poco escribí en este mismo blog sobre la entrañable escritora catalana, esta niña en un cuerpo de anciana. Motivos sobrados: publicación de sus cuentos completos en La puerta de la luna, Premio Cervantes 2010... su dilatada trayectoria. Y hace menos tiempo todavía -apenas unos días- leí una entrevista con ella en la que la periodista resaltaba como titular "Vivir es bonito". Qué bonito es, sin duda, que una persona de su edad esté preparando una nueva novela, que una persona de su edad siga sonriendo y pidiendo a todos que la tuteen, que una persona aún no se haya encontrado... a su edad. Y es que la curiosidad, la inquietud es el alimento de la vida. Una vida que para ella no fue fácil pero a la que siempre supo aferrarse con ánimo y valentía, escapándose con la literatura a mundos mágicos, aunque siempre comprometida, proyectándose en sus escritos e invitándonos a recorrer caminos insospechados.

Sí ha cogido desprevenida la muerte a Ana María. Deja pendiente otras mil cosas por hacer y por descubrir. Pero al menos ella se ha ido sabiendo lo que es la felicidad, viviendo, sin estar de paso por la vida. Y dejándonos para siempre su curiosa mirada entre las líneas que salieron del torrente de pensamientos de su inquieta cabeza de niña. "¿Qué pinto yo en este mundo?", se preguntaba a sí misma en un momento de la entrevista, con una actitud crítica ante la actual sociedad desarraigada. Ha pintado y mucho en este mundo. Y seguirá significando allá donde vaya.

CDR

2 comentarios:

  1. Esta misma tarde he leído que "los escritores nunca mueren" y es verdad porque cada vez que abrimos un libro suyo nos asomamos a esa poquita de vida que ellos pusieron en él. Así que esa Ana María del pequeño teatro, de los niños tontos, del polizón de Ulises, y numerosos y bonitos cuentos, cuando echemos mano de uno de sus libros, seguro que algo agradable nos susurrará al oído.
    Pmd

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  2. Por supuesto que "ha pintado" mucho en esta vida, donde, desde luego, "vivir es bonito".
    Tati.

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