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viernes, 12 de septiembre de 2014

GENTE TÓXICA

Todos conocemos a alguna persona que nos resulta tóxica. Esto quiere decir que les hace a ustedes preguntarse, tras un encuentro o conversación, ¿qué necesidad tengo yo de esto? Bien sea por mal humor, tristeza, miedo, envidia, egoísmo o cualquier otra emoción negativa, es como si les inoculara una toxina que se expande y les deja contaminados.

No se trata de no escuchar los problemas de familiares y amigos en un momento dado, por supuesto. Estamos hablando de personas que no representan gran cosa en nuestra vida pero que ahí están y que tienen una actitud tóxica continua, no como resultado de un problema o situación concretos, sino como una característica de su personalidad.

Por un lado, tenemos a esos individuos victimistas, que echan la culpa de todo lo que les pasa a otros. Ustedes se sentirán mal por no sufrir los mismos males, pues eso es lo que ellos quieren, hacernos sentir culpables a través de esta forma suya de llamar la atención.

Por otro lado, están los interesados, que les pedirán favores sin entregar nada a cambio. Su relación es unidireccional, no entregan cuanto reciben. Tirarán de ustedes sin tener en cuenta sus necesidades, sin preguntarles si les viene bien prestarles su ayuda en ese momento. Y en caso de que se la nieguen, comenzarán las críticas y el chantaje emocional.

Además, no me negarán conocer a aquellos que viven de la vida de lo demás, como si no les bastara con la suya. Su vida debe de ser tan aburrida, gris y frustrante, que destrozan la de quienes les rodean. Nunca tienen palabras de reconocimiento para los demás ni hablan positivamente de nadie, porque no soportan que a los otros les vaya bien, no saben competir si no es destruyendo a los rivales.

También hay que mantener lejos a los resentidos, bien porque no les ha ido bien en la vida o simplemente porque no creen tener la suerte que se merecen. Estos piensan que ustedes son unos interesados y no esperan nada bueno de nadie, pues a todo le ven una mala intención. Igual que los primeros, viven airados constantemente, como si el mundo les debiera algo, y no soportan el éxito ajeno.

Por último -me parece suficiente con estas categorías-, podríamos hablar de los cínicos, que hacen el mal a los demás sin ningún tipo de remordimiento ni culpa. Si a ustedes les humillan, les faltan al respeto, los menosprecian y se cargan su autoestima, en definitiva, salgan corriendo, porque estos individuos son los más tóxicos de todos.

Una de las formas de deshacerse de esta gente tóxica es expresarles desde el primer momento muy claramente que estamos dispuestos a ayudar, pero no a ser muro de lamentaciones ni a estar disponibles veinticuatro horas.

En caso de que la actitud persista, lo mejor es alejarse a costa incluso de quedar mal, porque no vale la pena dejarse intoxicar por una persona que malgasta su energía quejándose, criticando, odiando... en vez de tomar las riendas de su vida y acabar resultando una buena compañía para ustedes y para ellos mismos.

Todos tenemos problemas, no somos perfectos y quizá en algún momento puntual hasta puede que nos hayamos identificado con esta lista de tóxicos, pero en el fondo somos buenas personas, queremos a quienes nos rodean y nos sentimos felices la mayor parte del tiempo. En eso deben consistir las relaciones de cualquier tipo, en el respeto, la reciprocidad y la empatía.

Nada de tóxicos, porque esta vida, a pesar de todo, está para disfrutar... y no para asfixiarse.

CDR

2 comentarios:

  1. Demasiado tienen ellos que poseen y transmiten esa toxicidad. A mí me dan pena.
    Tati.

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  2. Reciprocidad y empatía... me quedo con esto último y la suerte de elegir, al menos, a la gente con la que siento, al menos, eso. Buena entrada bloggera.
    Pmd.

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