Páginas vistas en total

martes, 23 de septiembre de 2014

PÉRDIDAS

Del latín tardío perdĭta, todos saben qué significa: carencia, privación de lo que se poseía.

Quién no tiene en su haber una historia de pérdidas.

Además, dícese del daño o menoscabo que se recibe en algo. ¿Les suena? Muchas pérdidas hemos sufrido en los últimos años, de sueldo, de derechos, de servicios, de bienestar...

Y también la cantidad o cosa perdida. Algo que se cae del bolsillo, aquello que no aparece por ningún cajón de la casa, agendas completas que desaparecen en las entrañas de los smart phones... Pérdidas en la bolsa, pérdidas en la gota fría de septiembre, pérdidas de amistades que no eran tales.

Pérdidas humanas en tantos conflictos absurdos.

La pérdida de la inocencia. ¿Cada vez más temprano?

No nos olvidemos, ya puestos, de las pérdidas de orina, problema exclusivamente femenino, a juzgar por los anuncios de televisión. 

Más graves son las pérdidas personales, las de los seres queridos, irreparables, que nos dejan una huella indeleble. Ley de vida, pero duelen.

Por otra parte, ir a pérdidas y ganancias es exponer en compañía de otros una cantidad de dinero, llevando parte en el menoscabo o utilidad que resulte. A veces se gana, otras veces se pierde.

Si decimos de algo que no tiene pérdida significa que es fácil de hallar, expresión muy usada sobre todo cuando damos indicaciones.

Y hasta en el billar hay pérdidas, la billa limpia, jugada que consiste en meter una bola en la tronera después de haber chocado con otra bola. No confundir con las carambolas del destino, culpables en gran parte de algunas pérdidas.

Pero hoy no podemos terminar esta serie sin nombrar la grandísima pérdida que supone para la política nacional la dimisión a gran escala de Alberto Ruíz Gallardón, ministro de Justicia injusto y cerril. Rectificar es de sabios, pero él prefiere abandonar porque "no ha sido capaz de cumplir su tarea". Claro, no es fácil el papel de Mesías. Nada, nada, aceptamos la dimisión. Váyase usted a su casa, no tiene pérdida. Seguro que sus muchos años de dedicación a la política no le ha supuesto la pérdida del puesto de trabajo, ni le va a suponer la pérdida de poder adquisitivo. Y piense tranquilamente en la pérdida de libertad que acarreaba la dichosa ley que por fin se han atrevido a retirar.

CDR

4 comentarios:

  1. Aprendamos de las pérdidas, de unas más y de otras menos.
    Pmd.

    ResponderEliminar
  2. Maravillosa entrada y además de todas las perdidas aprendemos algo

    ResponderEliminar
  3. Mucho antes tenía que haberse perdido, es más, no tenía que haber aparecido en la vida política por su mente retrógada, tozuda y dictatorial. Que disfrute de su nueva vida y nos deje en paz.
    Tati.

    ResponderEliminar
  4. Mucho antes tenía que haberse perdido, por su mente retrógrada, tozuda y dictatorial. Que disfrute de su nueva vida y nos deje, de una puñetera vez, tranquilos y en paz.
    Tati.

    ResponderEliminar