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miércoles, 14 de enero de 2015

MUJERES: LA CALDERONA

María Inés Calderón (Madrid, 1611 - Guadalajara, 1646) fue una afamada actriz de teatro de la época, apodada la "Calderona". Sin embargo, no ha pasado a la historia por su talento interpretativo, sino por su relación amorosa con el monarca Felipe IV (personaje de la realeza española al que más amoríos se le atribuyen, siendo este uno de los más sonados.)

María Inés fue abandonada siendo un bebé en la puerta de la casa del poeta y dramaturgo Pedro Calderón de la Barca, quien se hizo cargo de ella, la educó y le dio su apellido.


El rey la conoció en su debut teatral en un corral de comedias en Madrid, el Corral de la Cruz, a donde le gustaba escaparse, disfrazado, siendo un veinteañero, en 1627. Él quedó prendado de su belleza y pidió conocerla. Ella también estaba casada y, aunque era amante de Ramiro Núñez de Guzmán, duque de Medina, se enamoró del joven rey. Esta aventura real la obligó a abandonar los escenarios en pleno éxito. El enfado de la reina Isabel de Borbón, que sufría en silencio las aventuras amorosas de su esposo, cuando el rey cedió a María un palco de honor en la Plaza Mayor para asistir a las festividades, hizo que a partir de entonces, la mujer fuese situada en un lugar más discreto, concretamente en un balcón que la gente del pueblo bautizó como "balcón de Marizápalos", nombre de un antiguo baile que la actriz interpretaba en el escenario.

Dos años después de iniciarse este romance, vino al mundo el hijo de María y del monarca, que sería reconocido por su padre en la adolescencia y pasaría a la historia como don Juan José de Austria, con importantes puestos en la política española. A pesar de los deseos de la madre de estar al lado de su hijo, el niño fue al  poco tiempo entregado a una familia de confianza para que lo educase como un príncipe. Fue bautizado como "hijo de la tierra" (así se inscribían los hijos de padres desconocidos), siendo padrino un ayuda de cámara del rey. Juan José pasó los primeros años de su vida en León y allí fue confiada su educación al poeta Luis de Ulloa.

Tras el nacimiento de su hijo, la relación se rompió, pero la Calderona siguió en Madrid hasta que en 1642 se le ordenó ingresar en el monasterio benedictino de San Juan Bautista, en Valfermoso de las Monjas, Guadalajara. Allí fue abadesa entre 1643 y 1646, año en el que falleció. Cuenta la leyenda que la mujer huyó a morir a unas montañas situadas al norte de Valencia.

Otra mujer más que dejó su huella en la historia. Madre del hijo de un rey. Inmortal por siempre en las bellas cumbres de la sierra que lleva su nombre.

CDR

4 comentarios:

  1. De vuelta, buen año 2015 para este suculento e interesante blog. Estupenda entrada, casi de novela.
    Pmd.

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  2. Bienvenida a tu blog. Me encanta tener algo nuevo tuyo que leer sobre todo porque refrescas mi memoria en algunos casos y, en otros me la alimentas. La historia de hoy no la conocía, muy interesante.
    ¡Feliz año!

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  3. Interesante historia para volver. Continuemos con el blog y con Marcos, El tiempo que te "robe" te lo devolverá con esas preciosas sonrisas. Merece la pena.
    Mª Ángeles.

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