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martes, 20 de enero de 2015

FELICIDAD VS. REALIDAD

Hace unos días leí en ABC una entrevista al filósofo navarro Gregorio Luri, a propósito de la publicación de su libro Mejor educados. Me llamó la atención el titular: "Los padres que quieran hijos felices tendrán adultos esclavos de los demás."  Como no dejo de pensar en ello, aquí les expongo mi reflexión.

Esta contundente afirmación me da mucha pena. Porque, ¿no es la felicidad lo que todos los padres soñamos y buscamos para nuestros hijos? Pues según este señor, la felicidad solo se puede conseguir a través de la idiocia -les aclaro, deficiencia muy profunda de las facultades mentales-. Y es que ahora resulta que la felicidad no existe, solo momentos puntuales de alegría. Pero no debe preocuparnos, no es que estemos condenados a la infelicidad, porque lo contrario de la felicidad simplemente es la realidad. Parece un trabalenguas, sin embargo, es sencillo: vivir con los pies en la tierra es incompatible con ser feliz, solo puede ser feliz aquel que vive en un mundo ideal, fantástico, imaginado ("un mundo de teletubbies", según Luri.)

No hay duda de que la vida es compleja, es dura. Pero, ¿acaso es incompatible la valentía de afrontar la vida tal como es con la búsqueda de la felicidad? Según este filósofo sí. Y entonces llegamos a lo que creo que lo explica todo: "la sociedad no va a medir a nuestros hijos por su grado de felicidad, sino por lo que saben hacer." Es decir, llegamos a la triste realidad de una sociedad competitiva y cruel que no fomenta personas, sino autómatas altamente cualificados. Viva la profesionalidad, abajo la emotividad, como polos de una dicotomía inquebrantable. Y por favor, "desconfíe del profesor que quiera hacer feliz a su hijo", no es más que un idiota en busca de una utopía. Nosotros aquí persiguiendo la felicidad mientras en China se prepara (martiriza / abusa) a los jóvenes para ser feroces en el mercado escolar y laboral. Bonita idea del mundo como un gran circo romano donde los leones se meriendan a los ingenuos gladiadores. Más disciplina es lo que hace falta, pero férrea, como en la "escuela tradicional", y dejarse de tontunas como la creatividad y la diversidad.

Para cerrar la entrevista y derivar su argumentación hacia un puerto seguro (ganar adeptos a su terrible exposición), habla Luri de las redes sociales. Y es cierto que la gente proclama alegremente su felicidad, pone fotos en momentos alegres, fiestas, reuniones... Cuando todos tenemos preocupaciones, ¿qué sentido tiene este alarde de falsa felicidad? Bueno, esto daría para otra entrada. No soy muy partidaria de las redes sociales tal como son usadas por la mayoría, pero es que a este hombre parece que le da alergia cualquier manifestación jovial. Y si él cita en última instancia a Herodoto cuando dice que "nadie puede considerarse feliz hasta el día de su muerte", yo opino que el filósofo navarro parece estar muy conectado con la corriente ascética, contraria a todos los placeres... aunque no creo que en su versión mística.

Y es que la felicidad no es un término absoluto, porque está claro que hay momentos duros, decepciones, fracasos... La vida no es un camino de rosas, vamos. No obstante, me parece importante fomentar en nuestros hijos y alumnos la resiliencia, que alude a la capacidad humana de sobreponerse a situaciones adversas, y la empatía, para poder identificarse con los demás y no creerse el ombligo del mundo. Estaría bien, a mi parecer, que los niños y jóvenes entendieran la felicidad de otra manera, no como la respuesta a las complejidades de la vida (lo cual evidentemente genera frustración), sino como el disfrute de las pequeñas cosas, de los momentos irrepetibles que se producen cada día, como llegar a ser uno mismo, aceptarse, luchar por mejorar y alcanzar la meta fijada de una forma respetuosa, dando siempre lo mejor, pero sin tener que cargarse a nadie por el camino.

De paso, no estaría mal que algunos adultos lo tuvieran claro también. Pero solo es mi opinión.

Y para que no se me acuse de sacar las cosas de contexto o de haber interpretado mal lo leído, o para que se me acuse con conciencia de causa, aquí les dejo el enlace para acceder a la entrevista:

http://www.abc.es/familia-padres-hijos/20150112/abci-educacion-felicidad-gregorioluri-201412231135.html

(seleccionar - pinchar botón derecho del ratón - ir a)

CDR

3 comentarios:

  1. ¡Disparates en la vida...! ¿La felicidad? No sé muy bien qué opinar.
    Pmd.

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  2. El concepto de felicidad creo que es muy variado dependiendo de la fuente o la persona de donde venga. De cualquier manera, creo que a nuestros hijos y a las personas con las que tenemos una relación frecuente y sincera podemos hacerlas "felices" precisamente con eso, con las pequeñas cosas. Estoy casi segura que ellos lo entenderán así.
    Tati.

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  3. Como buena tauro que soy mantengo bien sujetos los pies en la tierra, dejé de buscar la felicidad como algo externo que quizá algún día me poseería y pasé a descubrirla en el día a día. Cada momento vivido me aporta un granito de felicidad rodeado de miles de asperezas que tengo que limar y eso es lo que intento trasmitirle a mis alumnos. No entiendo que por ser niños felices vayan a convertirse en adultos imbéciles, ni lo entiendo ni lo creo.

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