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jueves, 2 de mayo de 2013

UN DESEO

Hoy no ha sido un buen día para mí. Pero no voy a lamentarme cuando hay tantos millones de personas sufriendo en el mundo tantas desgracias. Yo siempre he sido muy, muy afortunada en lo esencial. Y ahora quiero ser fuerte para entender que en la ruleta de la vida a veces te sale el número ganador, aunque sea para perder. Sin embargo, tras la mala noticia que me han dado hoy, me siento en el derecho, al menos, de formular un deseo como compensación. Y es este: que el señor Alberto Ruíz Gallardón, Ministro de Justicia de este Gobierno, sufra de alguna manera en su propio pellejo el hecho de que un bebé con malformaciones graves tenga que nacer. Algo que es imposible dada su condición masculina, pero no del todo si es que tiene corazón y le afecta lo que a sus seres queridos femeninos les pueda ocurrir. Señor Ministro, y a todos aquellos que quieren culpabilizar a las mujeres por abortar y, aún más, negarles ese derecho, todas las decisiones que uno toma en la vida tienen consecuencias y para castigarnos por ellas ya estamos dotados de conciencia. No me imagino que para ninguna mujer el aborto sea tomado a la ligera y si para alguna lo fuese, ya se arreglará ella con sus remordimentos y con un peso que nunca la abandonará. Esgrimir como argumento contra nosotras el hecho de que un feto es ya una vida y que somos poco menos que asesinas si abortamos, es una falacia. Y si usted está tan a favor de no marginar a los discapacitados, no recorte en partidas para dependencia y facilite a las familias en cuyo seno hay alguno su arduo camino. Pero si nosotras, como madres, entendemos que nuestro hijo no nacido no va a tener una vida digna o que simplemente los meses que quedan de embarazo van a desembocar en una lenta agonía a la muerte, ¿quién es usted ni nadie para decidir? Para usted es muy fácil desde su despacho, mientras que para nosotras es un verdadero drama personal.

Sé que un niño discapacitado puede ser una bendición, hay muchos testimonios de ello. Pero todos, si nos dan a elegir, a priori deseamos que nuestro hijo sea sano y sin problemas. Si hoy hay avances que permiten diagnosticar una malformación (y me refiero a aquellas graves en que la vida no va a ser tal), ¿no tenemos derecho a librar a nuestro hijo de ese sufrimiento gratuito? Además, la libertad está en que si alguien decide seguir adelante puede hacerlo, pero no se puede obligar a alguien a ese infierno con argumentos moralistas. Porque entonces, si Dios quiere que yo tenga un hijo con malformación y no puedo hacer nada por evitarlo, a lo mejor también quiere que usted, o el vecino, muera de cáncer y no debería someterse a tratamiento. ¿Para qué los avances, para qué la medicina si simplemente debemos acatar la voluntad divina?

No quiero seguir, entrar en polémicas sobre un tema tan amplio, tan complicado y que nos llevaría a otros muchos. Sólo quiero que nos dejen en paz, que estos políticos que se dedican a legislar sobre el papel, sin tener en cuenta la diversidad del ser humano, la cantidad de casos diferentes que se pueden dar sobre una misma cuestión y, en definitiva, que parece que sólo buscan complicarnos la vida como si no fuera ya esta bastante compleja, me dejen tranquila con mi dolor.

CDR

7 comentarios:

  1. Cuando se recorta en dependencia para mayores y discapacitados o en investigación de medicina y salud, dando prioridad a eventos fastuosos o vidas por encima de sus podiblidades de políticastros ¿qué nombre se le pone? ¿cabría la posibilidad de llamarlo asesinato o quedaría mejor nombrarlo como eutanasia asistida por el gobierno? "Eutanasia" otro sustantivo del que huyen los ministros como de la peste y que sin embargo ejecutan de manera magistral. Iria

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    1. Gracias por tu comentario, Iria. Tienes razón. Por eso mismo digo que es detestable que nos vengan con razones éticas aquellos que con su ejemplo demuestran ser todo lo contrario a la moral. Y por supuesto, con esos temas a los que aludo al final de la entrada me refiero, por ejemplo, a la eutanasia. Otro derecho que, con todos los matices que queramos, todo ser humano, como libre que supuestamente es, debería poder ejercer.

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  2. Querida bloggera, valiente comentario sobre temas de tan polémica visión y alcance.
    Pmd.

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  3. Todo esto nos hace pensar que estos politiquillos no tienen sentimientos, ni sienten dolor, ni tienen nada de nada. Yo lo resumo en una palabra que, por supuesto, ellos ignoran o quieren ignorarla "LIBERTAD".
    Por lo demás, sin comentarios...,queda perfectamente dicho en esta entrada.
    Tati.

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  4. Estupenda y valiente entrada. En mi opinión la gravedad está, como bien dices, en no poder elegir, en algunos temas claro.
    Un abrazo enorme.
    Paula Marta

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  5. ¡Si!, la clave está en permitir la elección. Cuando llegamos al nivel del ser humano, debemos ser capaces de elegir nuestro futuro, una madre debe elegir y pare ello debe ser muy, muy, pero que muy fuerte y antes de elegir informarse bien, tanto de forma externa, de otros casos, como de su propio caso. La madre, por muy, muy doloroso que sea debe elegir saber, informarse, ver ciertamente a su hijo y luego elegir.
    ¡Pero existen en la actualidad tantos obstáculos!.
    Hace un par de meses conocí a una señora que nos contaba lo que le había pasado.
    "Me quedé embarazada con un (diu), como tengo pocos recursos cuando me enteré dije al personal sanitario que era un fallo suyo, que ahora me tendrían que ayudar a criarlo, (ya tiene dos hijos), el personal en cuestión le dijo, de eso nada, lo das en adopción y en paz."
    A lo que ella respondió. "De eso nada, será mi niñito, porque está creándose dentro de mí, y ya se verá como lo saco adelante".
    La he vuelto a ver, ya sin barriga, y le pregunté sobre la buena noticia; pero ella con lágrimas en los ojos me dijo:
    "Cuando llegó la hora del parto pedí una ambulancia, que tardó en llegar; luego me dijeron que había tragado porquería y el corazón no le aguantó, así que murió".
    Con la maldad que reina en el mundo yo pienso, ¿De verdad murió el niño, o vive y lo han dado en adopción?.
    Me gustaría vivir en un mundo en que las personas puedan elegir, y no tengamos que pensar que hay gente que sería capaz de quitar un niño a su madre ...


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  6. Cierto, cierto, cierto y cierto. Todo cierto, y claro. Se puede decir más alto, pero difícilmente más claro.

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