Páginas vistas en total

lunes, 14 de julio de 2014

TAMBIÉN SE VA

Otra gran mujer se va, otra gran escritora. Premio Nobel de Literatura 1991, la sudafricana Nadine Gordimer falleció la pasada noche en Johannesburgo a los noventa años.

Una gran defensora de la abolición del apartheid en su país, fue una de las primeras personas con quien quiso reunirse Nelson Mandela cuando se convirtió en el primer presidente negro de su país, después de veintisiete años de prisión.

Valorada por su estilo apasionado y ameno, su obra se nutre de los sentimientos de frustración social y política en una Sudáfrica dividida racialmente, y en esta refleja su postura crítica contra la situación.

Gordimer nació en Springs, en el seno de una familia judía de clase media y estudió en la Universidad de Witwatersrand, aunque no terminó sus estudios. Publicó su primer cuento a los quince años. Después de La suave voz de la serpiente (1956), su primer libro importante de cuentos, publicó Seis pies de tierra (1956), Mundo de extraños (1958), La huella del viernes y No para publicarlo (1960), Ocasión para amar (1963), El desaparecido mundo burgués (1966), El conservador (1974), La hija de Burger (1979), Gente en julio (1981) y La historia de mi hijo (1990). Estas novelas y relatos cortos narran incidencias de la vida cotidiana en Sudáfrica, a menudo desde el punto de vista de una persona de clase media, analizando las tensiones entre los distintos grupos raciales bajo la rígida segregación del apartheid. Gordimer presenta la situación de la gente de color con gran sensibilidad para expresar los sentimientos encontrados de la gente blanca liberal, forzada a vivir en un sistema que creen equivocado.

Tras recibir el Nobel, continuando con la perfección formal que la caracteriza, sin elementos superfluos, escribió Nadie que me acompañe (1994), Un arma en casa (1998), El encuentro (2002), Saqueo (2004), Atrapa la vida (2006), Contar cuentos (2007) y Beethoven tenía algo de negro (2008).

Sobriedad sin sentimentalismos en una prosa que, sin embargo, refleja valientemente la preocupación por la degeneración que la rodeaba.

Y algunos de sus pensamientos:

"La verdad no siempre es bonita, pero el hambre de esta sí."

"Separar al hombre de la naturaleza como si no tuvieran nada que ver es un grave error."

"El racismo surge de la competencia. Pongamos por caso que usted y yo coincidimos en la escuela. Yo soy negra y usted blanco. En el momento en que yo saque mejores notas es muy común llevar ese nivel de competencia hacia términos absolutos basados en la raza. No se trata de que todos seamos iguales. Hay gente más inteligente y más guapa y menos afortunada. La vida es así. Lo que no hay es diferencia por las razas. Partimos de la misma base."

Joyas que esconden sus escritos y que quedarán por siempre.

CDR

2 comentarios:

  1. Siempre me ha maravillado la prosa de esta mujer que nos deja, por su compromiso, la sutilidad de sus textos, y por denunciar un mundo de diferencias solo posible a través de la palabra. Gordimer fue la voz de África, y el buen estilo durante buena parte del siglo XX. Gracias a la literatura por su buen quehacer.
    Pmd.

    ResponderEliminar
  2. Se va, pero nos deja su palabra y, como dice Pedro, su denuncia de este mundo con tantas diferencias.
    Tati

    ResponderEliminar