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sábado, 16 de agosto de 2014

MUJERES: NOBEL DE LA PAZ

Avanza agosto sin remedio, y en esta mañana nublada queremos rendir homenaje a Jane Addams, la primera mujer americana distinguida con el Premio Nobel de la Paz (pues la primera realmente fue la astrohúngara Bertha von Suttner, en 1905). En esta semana en que otra mujer, Maryam Mirzakhani, ha sido la primera en recibir la Medalla Fields, considerada el "Nobel" en Matemáticas, ochenta y tres años después. Las mujeres tienen mucho que decir y aportar, pero todavía no están suficientemente presentes en las altas esferas del reconocimiento.

Jane Addams nació en Cedarville (Illinois) en 1860, la última de ocho hijos, cuatro de los cuales murieron por diversas desgracias. A los dos años perdió a su madre y fue su padre el encargado de educarla, lo que hizo que su relación fuese algo especial, una niña siempre pendiente de agradar a su progenitor. A temprana edad fue diagnosticada de tuberculosis, provocándole esta numerosos problemas en la espalda y una cojera de la que se sintió avergonzada durante su niñez y adolescencia. Con el tiempo superaría esta imagen negativa de sí misma gracias a su trabajo y a la gratitud que iba cosechando a su alrededor.

Jane era una lectora voraz que tenía el interés por los demás como vocación. Estudió en el Rockford Female Seminary de Illinois  y en 1881 comenzó la carrera de Medicina, a pesar del reto que suponía enfrentarse a las convenciones de su época, la sociedad en la que vivía, y a la oposición de su padre. Este decidió enviarla a Europa y fue precisamente en Londres donde la pobreza de los barrios marginales causó un gran impacto en su vida. Durante su estancia en el viejo continente visitó el centro comunitario Toynbee Hall, en Londres, que encendió su interés por el trabajo social. Resuelta a crear algo parecido en Estados Unidos, el año 1889 fundó en Chicago la Hull House, institución social dedicada a los inmigrantes, con guardería infantil y diversos programas de educación.

Junto a su labor en esta institución, que ofrecía toda clase de prestaciones sociales a los desfavorecidos y que dirigiría hasta su fallecimiento en 1935, trabajó en favor del voto femenino y del pacifismo, y presionó a los sucesivos gobiernos en defensa de los derechos de la mujer, de los niños y de la juventud. En 1910 fue la primera mujer que ocupó la presidencia de la Conferencia Nacional de Asistencia Social.

Ardiente pacifista, en 1915 fue presidenta del Congreso Internacional de Mujeres y colaboró en la formación de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, y de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles; sus esfuerzos en pro del sufragio femenino se vieron recompensados cuando en 1920 se aprobó la XIX Enmienda, que incluyó en la constitución americana el derecho a voto de las mujeres.

Jane Addams escribió, entre otras obras, Democracia y ética social (1902) y Paz y pan en tiempos de guerra (1922).

Addams fue una mujer extraordinaria que ofreció su vida para mejorar las del resto, que gracias a su esfuerzo y la confluencia con otras mujeres pudo ver muchas de sus metas alcanzadas y muchas de sus ideas cumplidas. Su aportación en el campo de la política internacional, a través de la Liga Internacional -en 1929 fue elegida presidenta honoraria-, es innegable. Fue una mujer con carácter fuerte y posturas que sin duda fueron revolucionarias y con gran incidencia. La defensa del bien común que orientó su vida se refleja en la siguiente frase: “El bien que conseguimos para nosotros mismos es precario e inseguro hasta que no lo es para todos y es incorporado en nuestra vida en común”.


Como se ha dicho, recibió el Premio Nobel de la Paz en 1931 -que compartió con Nicholas M. Butler-.

Desde 1903, solo 45 mujeres han recibido el Nobel en alguna de sus categorías.

Y por último, otra interesante reflexión de Jane Addams: "Nada puede ser peor que el temor de haberse rendido demasiado pronto y no haber hecho un último esfuerzo que podría haber salvado el mundo”

CDR

2 comentarios:

  1. Buena entrada para el fin de semana, motivo para reflexionar y constatar que aun queda por hacer en esta tumultoso mundo.
    Pmd.

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  2. Me quedo con la reflexión, no tiene desperdicio.
    Tati.

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