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lunes, 11 de junio de 2012

CASI DESPEDIDA

"Irse dando un portazo nunca arregla las cosas. Más bien al contrario. Porque a ese desaire se unen las palabras dichas y las miradas lanzadas, unas y otras como flechas ponzoñosas destinadas a herirnos de muerte. Todas las parejas pasan sus crisis. Esto es normal, no se acaba el mundo. Incluso a veces es dulce la reconciliación y borrón y cuenta nueva. Después nos queremos más que nunca, borramos con besos el rastro de las lágrimas en nuestra cara y el resto de hiel en nuestros labios. Pero, en realidad, las huellas de cada pelea quedan indelebles en el corazón.
No te reprocho nada. He sido tan culpable como tú. No es la primera vez que pasa esto ni tampoco ha sido más grave que en otras ocasiones. Simplemente, ya no puedo más. No entiendo cómo el amor puede destilar ese desprecio con que nos tratamos mientras discutimos, no entiendo cómo se alza esa barrera impenetrable entre nosotros ni cómo se agranda el abismo que nos separa por momentos. Ya no sé volver, ya no sé franquear el muro y ya no quiero lanzarme al vacío por ti más.
Lo que hemos vivido juntos nunca lo olvidaré y no seré la misma sin ti..."

Laura dejó de escribir, releyó la nota y arrugó el papel para tirarlo a la papelera. Allí se unió a una docena más de folios desechados. Sabía que era sólo una forma de matar el tiempo mientras esperaba oír la llave en la cerradura, anunciando que él volvía a casa.

CDR

1 comentario:

  1. Esta no es tan valiente como Sara. Quiero imaginar que lo sea.
    Mª Ángeles.

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