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martes, 9 de octubre de 2012

LA IMPORTANCIA DE LAS PALABRAS

Dijo Voltaire que "una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento." También puede estropear una sentencia que, en principio, debía resultar favorable.

Qué feliz estará ahora mismo el farmacéutico madrileño que ha sido absuelto de un delito de acoso sexual, porque en realidad lo que cometió fue abuso, más grave, pero no acusado por ello en la denuncia que presentaron las víctimas. Hablamos de tocamientos, besos, cartas de contenido erótico. Se presentaron pruebas irrefutables que demostraban la infracción. Pero nadie pensó que el Tribunal apreciaría este matiz léxico que decanta la sentencia del lado del acusado. Entonces, ¿existió delito, pero no el pertinente? Tampoco lo tengo claro según esta afirmación: "Las conductas consistentes en dar palmadas en las nalgas, dar un beso en la oreja, abrazar, dar un beso en los labios, acariciar la pierna o el pelo, rozar el cuerpo con el de otra persona, no implican la proposición de ninguna relación sexual (acoso) sino que suponen la realización de actos de contenido sexual." El fallo recalca, además, para aumentar mi confusión, que el relato de los hechos no contiene referencia a que el ánimo del acusado fuera el mantenimiento de relaciones sexuales, sino sentimentales y amorosas.

Así, la Audiencia Provincial de Madrid, ha desestimado la condena inicial de tres meses de cárcel y una indemnización económica a las dos empleadas implicadas. Lo que me hace pensar -sin ser entendida en Derecho, por supuesto- que si nuestros jefes deciden tocarnos el culo, rozarnos como por descuido o plantarnos un beso en la boca de repente, no es que nos estén acosando, es que nos tienen mucho cariño y desean demostrárnoslo. En todo caso, si nos sentimos objetivamente intimidadas, humilladas y entendemos -objetivamente también- esta como una situación hostil, podría considerarse como un caso de abuso sexual. No se olviden de indicarlo así en la denuncia. De todas formas, siempre podemos preguntarle antes al buen hombre si sus intenciones son honestas y simplemente se encuentra falto de cariño. Ya saben lo importante que es la solidaridad con nuestros semejantes. No sean exageradas.

Pero por si acaso, nunca olviden la importancia de las palabras. Tampoco pierdan de vista que una cosa es el lenguaje sexista (la ciudadanía, ya saben) y otra cosa es la interpretación de las leyes, que pueden convertirse en machistas o feministas según quién las aplique.

CDR

2 comentarios:

  1. Bueno, en pleno siglo XXI: sin PALABRAS.
    Espero que mucha gente lo lea.
    Pmd

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  2. Seguimos viviendo en un país machista de mierda. ¡Qué tristeza y qué pena me produce todo esto.
    Tati.

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