Sigo una dieta muy estricta. Pero nadie lo sabe. Quienes me conocen creen que engullo todo aquello que cae en mis manos, y se equivocan. Nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre es que, con el tiempo, me he convertido en un as del disimulo. Hay cosas que no despiertan en mí el más mínimo interés y cuando alguien me ofrece una de estas, hago como que la saboreo con deleite.
Mi despensa es muy selecta. Solo en casa disfruto verdaderamente de mis platos favoritos. Sin atender a los dictados de la moda, sin escuchar recomendaciones de inexpertos en la materia. Aprecio a mis amigos, pero por sus otras muchas virtudes.
Qué exagerado, dirán ustedes. Y puede que tengan razón. Sin embargo, para eso soy libre, digo yo. No faltaba más que uno no pudiera tener un criterio propio -creado a base de mucho probar, eso sí- y elegir los libros que le vengan en gana. Ya ven, soy un sibarita de la lectura.
Cuando me salgo de mi régimen, lo considero picar entre horas.
CDR
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miércoles, 9 de mayo de 2012
martes, 8 de mayo de 2012
90 - 60 - 90
Todas
las mañanas se miraba en el espejo. Ese que su padre le puso en el armario
cuando era una niña coqueta a la que le gustaba hacer poses y verse de pies a cabeza. Pero ahora todo era diferente. Su reflejo le causaba espanto y le entraban
ganas de romper el cristal en mil pedazos. ¿Y qué cambiaría eso? Ella seguiría teniendo
ese cuerpo que detestaba.
Su
madre le decía todos los días que estaba muy bien, proporcionada, lo llamaba.
Sus amigas envidiaban sus curvas y los chicos afirmaban la teoría con el deseo
prendido en sus ojos cuando la miraban. Todo eso desde fuera. Sin embargo,
Marta acumulaba en su interior inseguridad, odio y menosprecio. No era feliz,
no podía seguir así. Ocultando sus formas con ropa amplia, escondiendo la
comida, mintiendo, engañándose.
Esa
mañana, después de ducharse, Marta sacó del primer cajón de su mesita un bote
de pastillas que había cogido del botiquín de su madre. Sabía que eran sedantes
para esos ataques que sufría cada vez más a menudo. Eran fuertes. Pero no
escatimaría la dosis. Echó un puñado en la mano. Y, delante del espejo, se las
tragó bebiendo un gran vaso de agua. Miró por última vez el destello de su
imagen y se recostó en la cama a esperar. Poco a poco, un letargo mezclado con
angustia empezó a invadirla mientras pensaba que quizás las medidas perfectas
no existan. Puede que todo esté dentro de nuestra cabeza.
CDR
lunes, 7 de mayo de 2012
TÉRMINO MEDIO
Como profesora que soy, echo de menos en mis alumnos y alumnas el valor del esfuerzo. No hace tantos años que yo estaba en su lugar y recuerdo que mi prioridad absoluta era estudiar para conseguir mi objetivo: aprobar. No quiere decir que no saliese y me divirtiese, sino que si lo hacía después le echaba más horas. Había tiempo para todo con organización, voluntad y trabajo.
Sin embargo, hoy en día, en general, la juventud que nos encontramos en las aulas tiene una lista de preferencias en la cual el estudio ocupa un lugar muy bajo. Chicos y chicas de segundo de Bachillerato que quieren aprobar, claro, pero a costa de nada. No pueden prescindir de su tiempo de café, peluquería, redes sociales, diversión, relax... y el trabajo del instituto es su mínima ocupación. Ya pasan bastantes horas en clase, escuchando nuestros rollos y asimilando cosas que, según su opinión, no les sirven para nada práctico. Como si formarse no fuese una inversión de futuro.
Me ha dado hoy por reflexionar sobre esto al hilo de una noticia que me ha dejado estupefacta. En un instituto de China -país caracterizado por el esfuerzo desorbitado que se les exige a los estudiantes, líder en suicidios de jóvenes- se les suministra a los alumnos aminoácidos, vía intravenosa, para que se mantengan espabilados en sus horas de preparación para el examen de ingreso en la Universidad (Gao Kao). Afortunadamente, este hecho ha suscitado numerosas críticas en la sociedad y se ha calificado de "caso extremo y raro". Pero hemos de reconocer que China inculca en su juventud un afán de competitividad asociado al prestigio e incluso al honor, que desemboca en personas altamente cualificadas. Si logran contarlo.
Y yo me pregunto, ¿no habrá un término medio?
CDR
Sin embargo, hoy en día, en general, la juventud que nos encontramos en las aulas tiene una lista de preferencias en la cual el estudio ocupa un lugar muy bajo. Chicos y chicas de segundo de Bachillerato que quieren aprobar, claro, pero a costa de nada. No pueden prescindir de su tiempo de café, peluquería, redes sociales, diversión, relax... y el trabajo del instituto es su mínima ocupación. Ya pasan bastantes horas en clase, escuchando nuestros rollos y asimilando cosas que, según su opinión, no les sirven para nada práctico. Como si formarse no fuese una inversión de futuro.
Me ha dado hoy por reflexionar sobre esto al hilo de una noticia que me ha dejado estupefacta. En un instituto de China -país caracterizado por el esfuerzo desorbitado que se les exige a los estudiantes, líder en suicidios de jóvenes- se les suministra a los alumnos aminoácidos, vía intravenosa, para que se mantengan espabilados en sus horas de preparación para el examen de ingreso en la Universidad (Gao Kao). Afortunadamente, este hecho ha suscitado numerosas críticas en la sociedad y se ha calificado de "caso extremo y raro". Pero hemos de reconocer que China inculca en su juventud un afán de competitividad asociado al prestigio e incluso al honor, que desemboca en personas altamente cualificadas. Si logran contarlo.
Y yo me pregunto, ¿no habrá un término medio?
CDR
domingo, 6 de mayo de 2012
NECESIDADES
Nos creamos necesidades que nos impiden ser felices. Si pensamos fríamente qué precisamos para vivir nos daremos cuenta de que no es tanto. Pero en estos tiempos parece que la felicidad y la satisfacción se miden por la cantidad de cosas que poseemos. Tener, tener y tener. Cosas, casas, siempre más que el otro, que nos atan sin darnos cuenta a una vida de complicaciones. Y, por supuesto, aparentar.
Quizás esta crisis nos haga reflexionar y volver a cierta austeridad, que no significa miseria sino simplemente dignidad y verdadero bienestar. Que el peso de nuestras posesiones no nos aplaste.
Está claro que necesitamos muchísimas cosas para nuestra comodidad, sin embargo, también hay otras muchas que son accesorias y prescindibles. Y no digo esto apuntando con mi dedo acusador. Seguro que yo soy la primera en caer en esta espiral. Por eso a veces me da por recapacitar y siento ganas de nadar contracorriente y salir de ella.
Me quedo con estas palabras de Lope de Vega:
"Viviendo todo falta, muriendo todo sobra".
CDR
Quizás esta crisis nos haga reflexionar y volver a cierta austeridad, que no significa miseria sino simplemente dignidad y verdadero bienestar. Que el peso de nuestras posesiones no nos aplaste.
Está claro que necesitamos muchísimas cosas para nuestra comodidad, sin embargo, también hay otras muchas que son accesorias y prescindibles. Y no digo esto apuntando con mi dedo acusador. Seguro que yo soy la primera en caer en esta espiral. Por eso a veces me da por recapacitar y siento ganas de nadar contracorriente y salir de ella.
Me quedo con estas palabras de Lope de Vega:
"Viviendo todo falta, muriendo todo sobra".
CDR
jueves, 3 de mayo de 2012
OÍR VOCES
Dices que oyes
voces en tu cabeza y que no te dejan tranquila. Dices que hablas con ellas. ¿Y
por qué no hablas con nosotros? Me gustaría saber qué esperas conseguir con
todo este tinglado. No te das cuenta de que estás perdiendo parte de tu vida.
¿O es eso lo que quieres? Todos tenemos problemas y oímos voces, ¿sabes? Eso es
lo que tú no te crees, piensas que eres única. La única que sufre por su
cuerpo, porque no consigue lo que espera, porque no encuentra su lugar. Pero
nuestras voces interiores las acallamos todos como podemos, porque si no ellas
pueden contigo. Y hacemos oídos sordos e intentamos vivir la vida lo mejor que
sabemos y nos vamos equivocando y entre error y error somos felices.
Ojalá no
esperes más, hasta que pierdas lo que tienes para valorarlo. Entonces verás que
era mucho. Seguro que sabes que el tiempo no vuelve atrás. Por si acaso, te lo
recuerdo con unos versos: Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender
más tarde; el poema se titula “Nunca volveré a ser joven” y es de Jaime Gil de
Biedma. Estas voces son las que tienes que meter en tu cabeza, la de los
poetas, la de los escritores que cuentan una y otra vez lo que tú crees haber
inventado: la soledad, el miedo, la tristeza, la inseguridad... En los libros
encontrarás todo lo que buscas. Y en las personas que te rodeamos, las de carne
y hueso. Con voluntad de ayudarte. ¿Por qué no nos escuchas? Oír voces no es un
problema, como todo, si tú sabes manejarlo.
CDR
miércoles, 2 de mayo de 2012
A SOLAS CON LA CAFETERA
Ella lo había abandonado. Así, sin más. Una sólida relación de tres años, convivencia incluida, se esfumaba de pronto sin motivo aparente. Le dijo que no podía soportar más su egoísmo. Que el tiempo de sus abuelas y madres ya había pasado y que no tenía por qué soportarlo. De un día para otro le soltó eso y se largó dando un portazo.
Maldita sea. Y ahora estaba allí intentando seguir con su vida. Sólo quería desayunar. Pero, ¿cómo demonios se utiliza el cacharro este?
CDR
martes, 1 de mayo de 2012
SOL Y PLAYA
Es un lujo disponer de tiempo y de buena compañía para pasar una jornada tranquila en un entorno privilegiado. A veces pensamos que hacen falta grandes cosas para ser felices y no valoramos en su justa medida la suerte que tenemos.
Hoy ha sido para mí un día suave, sosegado y balsámico. Un día de sol y playa, que no tiene por qué significar sombrilla, agobio y arena pegajosa. En un primero de mayo en que el sol por fin nos ha regalado su presencia y ha atemperado el ambiente, buena comida, paseo por la orilla del mar y charla amena. ¿Qué más se puede pedir?
San Juan de los Terreros (Almería)
CDR
Hoy ha sido para mí un día suave, sosegado y balsámico. Un día de sol y playa, que no tiene por qué significar sombrilla, agobio y arena pegajosa. En un primero de mayo en que el sol por fin nos ha regalado su presencia y ha atemperado el ambiente, buena comida, paseo por la orilla del mar y charla amena. ¿Qué más se puede pedir?
San Juan de los Terreros (Almería)
CDR
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