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domingo, 9 de diciembre de 2012

ANTAÑO

No conservo todo lo que he escrito a lo largo de los años y ahora me arrepiento.

Llega un momento en que lees lo que has escrito siendo niña, adolescente, más joven, te avergüenzas y lo destruyes. Si conservas algo es porque ha escapado a tu duro escrutinio, guardado en un recóndito rincón.

Pienso que somos lo que somos hoy gracias a todo lo que hemos vivido y, por qué no, a todo lo que hemos escrito. Por eso rescato hoy esta poesía, a riesgo de parecer ridícula, claro.

Esta se salvó, hoy la he releído y no me parece tan mal. La escribió quien yo era en aquel día, de aquel año. Voy a darle a "publicar" antes de que me arrepienta.

A veces me hacen sentir
inconsistente.

A veces me hacen sentir
que vuelvo a ser la espina del rosal
que teme hacer daño
a quien se atreva a cortar la rosa.

A veces me pregunto
qué he hecho yo
para que quieran dejarme anclada al tallo.

A veces me gustaría ser un río
y no un dolor escurriéndose de la vida.

A veces consiguen desvelarme
y convertirme en nada.

No soy una espina, ni una rosa, ni un río...
Simplemente soy yo.

Pero a veces
lo único que tengo es la duda
que me hacen tener,
idéntica cada noche.

CDR
 
 
 

sábado, 8 de diciembre de 2012

GENTE PARA TODO

El mundo está lleno de personas; a esa pluralidad se le llama gente. Como habemos tantos, se nos suele dividir en clases que se distinguen en la sociedad: gente del pueblo, gente rica... mala gente. En un contexto más familiar, usamos esta denominación para referirnos a nuestra familia: ¿Cómo está tu gente?

Los que ocupan una posición social y económica elevada son considerados gente bien (no confundir con gente de bien). Gente gorda se llama a la importante o de buena posición. Tienen tanto que hasta varios nombres, ya ven.

Si resulta ser gente pendenciera se utiliza la expresión coloquial gente del bronce.

El latinismo gente non sancta se usa para las personas de mal vivir. También se les conoce como gente perdida.

Aquellos que se dedican a la compraventa de ganado en las ferias son gente del trato.

Mientras que los que están en casa con el culo pegado a la silla y tienen como único ejercicio escribir son gente de pluma.

Y bien sabido es que la gente menuda son los niños.

(...)

En fin, que hay gente para todo, literalmente. En esto pensaba hoy mientras veía el noticiario a medio día, porque a la información sobre el aumento de las colas en los establecimientos de caridad -cada día son más aquellos que deben elegir entre comer o pagar la hipoteca- y en las oficinas del paro -casi cinco millones ya-, le seguían noticias sobre el colapso en las estaciones de esquí, los atascos en las carreteras y la ocupación hotelera.

País de contrastes. Desequilibrio del mundo. Gente para todo.

CDR

viernes, 7 de diciembre de 2012

FLEXIBILIDAD

Ser flexible, literalmente, significa que tiene disposición para doblarse fácilmente. Pero más allá de las cualidades gimnásticas de cada uno, quiero hablar hoy aquí de la flexibilidad de carácter, es decir, estar abiertos a cambios y no sujetos a ideas estrictas. Porque esta es una actitud fundamental para afrontar la vida y ahorrarnos así dolor y frustraciones.

El primer paso es desterrar el sentimiento continuo de que nos falta algo. Normalmente nos fijamos objetivos que se convierten en el motor de nuestra vida y que nos hacen sentirnos infelices, decepcionados, si no los alcanzamos. Desear algo y luchar por lograrlo es un buen aliciente, pero también puede suceder que se abra un espacio insalvable entre la realidad y lo que queremos, creándose un incómodo vacío en nuestro interior. Como decía Louis-Ferdinand Céline: "Desear cosas es bueno siempre que no te enfades si no las consigues."

En este sentido, ¿qué es mejor?, ¿ser optimista o pesimista? Como afirmaba Séneca, si somos pesimistas, la realidad nunca nos defraudará. Sin embargo, tampoco se trata de vivir resignados y sin estímulo alguno, para evitar los fracasos. Pero si somos demasiado optimistas y nuestras expectativas no se cumplen finalmente, también sufriremos. Por tanto, sobre todo, hay que ser sensatos y entender que la realidad es cambiante, que no podemos controlarlo todo. La aceptación es la clave de la felicidad.

En cuanto a nuestro nivel de autoexigencia, es preciso reconocer que en ocasiones somos demasiado estrictos con nosotros mismos, aunque a veces esta postura no responde a la satisfacción propia sino a no dar muestras de debilidad o imperfección ante los demás. Es decir, nos sirve para alimentar nuestro ego.

A veces nos olvidamos de vivir, ceñidos y limitados por nuestros rígidos esquemas.

En definitiva, vivamos el presente, disfrutemos de lo que tenemos ahora, flexibilizando nuestros ideales, objetivos e ilusiones. Siendo sinceros con nosotros mismos.

CDR

jueves, 6 de diciembre de 2012

PEQUEÑOS GESTOS


Tomas Transtömer (Estocolmo, 1931) era prácticamente un desconocido para el gran público hasta que la Academia Sueca le concedió el Nobel de Literatura en 2011, a sus ochenta años. Esto a pesar de que su obra ha sido traducida a más de cincuenta idiomas y se trata del poeta escandinavo vivo más relevante. En España, encontramos la mejor aproximación a su poética en la editorial Nórdica. Como su traductor, Roberto Mascaró, afirma, las lenguas son barreras superables y la poesía de Tranströmer es universal. Si todavía no lo conocen, ahora es buen momento para descubrir a este poeta de la sencillez, la humanidad y la búsqueda de respuestas.

El 15 de abril de 1931 vino al mundo Tomas Tranströmer. Sus padres se divorciaron cuando el niño tenía tres años. Esta soledad provocada por el padre ausente condicionó sin duda su infancia, así como el hecho de ser cuidado por una criada mientras su madre estaba en el trabajo. La figura masculina que Tomas tuvo en esta época como referente fue su abuelo paterno, piloto náutico, que llegó a ser su amigo íntimo. La diferencia ente ellos era de 71 años, la misma que la de este con su abuelo (nacido en 1789), así que en sus fantasías, el niño creía tocar la historia con sus manos, oyendo al anciano hablar la lengua del siglo XIX, contándole episodios como el asalto a la Bastilla. Como intuyendo ya su destino, empezó a escribir a muy temprana edad. A los trece años ya estaba esbozando lo que sería su primer poemario. Fue un niño asiduo a los museos y a las bibliotecas; le gustaba especialmente la de Medborgarhuset, en Söder, barrio donde vivía. Allí solicitaba libros que le eran vedados por su corta edad, y se encontraban en la sección de adultos, sus temas favoritos eran la historia y la geografía. A través de los diarios, a sus nueve años, estudiaba el mapa de la guerra y se contaba entre los enemigos de Hitler; él no entendía de política pero se sentía comprometido con esa causa. No es raro que su maestra en la escuela popular Katarina Norra dijera de él que era muy “especial”, pues sin duda tenía inquietudes e intereses diferentes a los de los niños de su edad. A Tomas le daba pánico que lo considerasen anormal, porque en el fondo intuía que lo era.

Cursó sus estudios de Secundaria en la escuela Södra Latin. A los quince años, debido a un episodio de ansiedad nocturna, sufrió un ataque de epilepsia que supuso un cambio en su vida. A partir de entonces se dedicó al piano, puesto que la música lo había sacado de la crisis. Fue durante sus estudios de Bachillerato en latín donde descubrió Tranströmer los versos clásicos. Traduciendo a Horacio bajo la severa mirada de su profesor, descubrió las reglas de la poesía. En el otoño de 1948 ya había publicado el joven Tomas algunos poemas en el periódico de la escuela, pero la idea del verso de medida clásica surgió después. Posteriormente, se graduó en Psicología, Historia de la Literatura e Historia de las Religiones en la Universidad de Estocolmo. En 1957 conoció a la que sería su esposa para toda la vida, Monica Bladh, cuando ella apenas tenía diecisiete años. Se casaron y tuvieron dos hijas.

Antes de abandonar la Universidad, estuvo allí trabajando en el departamento de psicometría. Pero después, durante un largo periodo de tiempo, Tranströmer trabajó de terapeuta en establecimientos hospitalarios y penitenciarios -como la prisión para jóvenes de Roxtuna-, conociendo de primera mano vidas rotas que él trataba de recomponer. No es extraño, pues, el profundo conocimiento del alma humana que muestra en su poesía. Siempre compaginó su trabajo con la escritura, pero será a partir de la década de los setenta cuando pueda ya vivir de su obra, dándose a conocer dentro y fuera de Suecia. Se inicia así una etapa intensa y prolífera en cuanto a producción poética.

En 1990, con 59 años, el escritor sufrió una hemiplejia que le paralizó el lado derecho del cuerpo y le privó de la facultad del habla, pero no así de su capacidad de comunicarse, su lenguaje quedó intacto. Además, su amor por la música lo salvó de nuevo, y poder tocar el piano y escribir con su mano izquierda, sentir la melodía y la fuerza de las palabras, lo sacó de la oscuridad. Tanto como el apoyo incondicional de su esposa Mónica, intérprete en su comunicación con el mundo.

Sorprende que en 1974 escribiese: Entonces llega el derrame cerebral: parálisis en el lado derecho / con afasia, solo comprende frases cortas, dice palabras / inadecuadas. /Así, no lo alcanzan ni el ascenso ni la condena. / Pero la música permanece, sigue componiendo en su propio / estilo… Unos versos que resultarán premonitorios.

Desde que publicó su primer libro, con tan solo veintitrés años, Tomas Tranströmer no ha dejado de escribir. Ya en estas composiciones se intuye la habilidad técnica y la maestría con la palabra que desarrollará el poeta, y aparecen algunos temas que estarán presentes en toda su obra. Un ejemplo ilustrativo sería “Archipiélago otoñal. Tormenta”, donde se centra en el misterio de la naturaleza: De pronto, el caminante encuentra aquí el viejo / enorme roble, como un alce petrificado con su interminable / cornamenta, frente a la fortaleza verdinegra / del mar de septiembre. / Tormenta nórdica. Es el tiempo en que / los racimos de serbas maduran. Despierto en la oscuridad, / oigo a las constelaciones piafar en sus establos, / en las alturas, sobre los árboles.

Otro tema presente en su obra es la incomunicación, cómo las palabras no bastan para expresarnos. Cualquier poema de Tranströmer nos sirve para comprender su manera de enfrentarse a la realidad, la personalísima mirada con que contempla la naturaleza, las metáforas imposibles, el intimismo, la incomunicación o su interpretación del surrealismo y del expresionismo, que hacen innecesario etiquetar su obra.

Cuando Tomas Tranströmer aparece en el panorama literario sueco, la tendencia general era de un realismo social casi ramplón y de un experimentalismo sin demasiada importancia. Así, al principio, el delicado equilibrio intimista de Tranströmer no encontraba cabida en ese panorama y fue encasillado en el llamado surrealismo tardío. Sin embargo, pronto arrolló el poeta por su originalidad y la suma entre sus poderosas imágenes y la concreción aprendida de los versos horacianos. Siguiendo los pasos de la lírica nórdica, fue evolucionando hacia la sencillez expresiva, pero de una manera a la vez tan personal que la naturalidad y desnudez de sus imágenes lo hacen único. Tranströmer se deshace de todo lo que estorba en el poema, tanto en lo que se refiere a gramática como a la identidad del propio poeta. Sin duda, su personalidad incide en las raras asociaciones de sus imágenes. No se trata de una voluntad puramente esteticista, sino de una intención de desaparecer hasta que las cosas se reúnan por sí solas. En este sentido, el poeta sueco siempre ha rehuido al héroe de la poesía comprometida tanto como al autor difunto, ausente pero cargado de atributos. En sus poemas, Tranströmer aparece tal y como es, vivo y paradójico.

A partir de la década de los ochenta, el poeta se aleja de la escritura más personal para centrarse en lo contingente. Sus poemas se acercan al haiku, atraído por la economía, la ausencia de retórica, la plasticidad de la estrofa japonesa. Tranströmer hace un fabuloso esfuerzo por mantener la fórmula silábica propia del haiku (5-7-5) en su idioma sueco. La naturaleza se hace omnipresente, junto a la idea de la muerte, de la insignificancia del ser humano. Un muro, el mar. / Oigo graznar gaviotas: / ellas saludan. O Se cayó el techo / y los muertos me ven. / Este es el rostro. Falto de palabra, el haiku se convierte en el mejor vehículo para mostrar su visión de poesía como lenguaje.

Tomas Tranströmer fue acusado en numerosas ocasiones por sus coetáneos de eludir el compromiso político en su poesía, pero él nunca se dejó guiar por los cantos de sirena de los panfletos, que lo desviaban de lo esencial. Se puede decir que el tiempo le ha dado la razón y su estilo genuino, su poesía de las pequeñas cosas es lo que hace que sea universal, atemporal, válido más allá de momentos históricos e ideologías políticas. Su compromiso ha sido el de luchar por un mundo mejor, tanto en su vida como con su poesía de estilo introspectivo y versátil, basada en la experiencia y en la realidad circundante. No obstante, Tranströmer también ha criticado libremente a su país sin dejar por ello de considerarse un sueco integrado y orgulloso de serlo; especialmente es la destrucción de la sociedad sueca humanista a favor de una funcionalidad vacía lo que más le molesta. Gentes con un futuro / en lugar de un rostro.

La finalidad de la poesía de Tranströmer es intentar entender el mundo. Su estilo, hecho de pequeños gestos.

Fantástico sentir como el poema crece

mientras voy encogiéndome.

Crece, ocupa mi lugar.

Me desplaza.

Me arroja al nido.

El poema está listo.
 
CDR

miércoles, 5 de diciembre de 2012

MARZO CONSPIRA


¿Existe una relación entre los sucesos y la fecha en la que ocurren?, ¿o es simplemente puro azar? ¿Se pueden evitar? Cuando tantos hechos incomprensibles nos sacuden, la dificultad de las preguntas que se nos plantean hace que aquellos dotados para la escritura traten de encontrar respuestas en la lírica. El dolor y la tragedia son los motores principales de Libro de marzo (e.d.a. 2011), de Carmen Velasco. Un libro original en su diseño, profundo en su tratamiento, intenso de principio a fin. A partir de los atentados del 11 de marzo de 2004, la autora hace un recorrido poético, con tintes cronológicos, por asuntos tan escabrosos como las muertes de mujeres en Ciudad Juárez, el sometimiento al burka, la ablación, los conflictos militares, y de ahí a otros más cercanos como la rutina del trabajo, la caducidad del amor, la promiscuidad en la red, los trastornos alimenticios. Al fin y al cabo, la presencia constante de la violencia gratuita e innecesaria. Y todo ello desde un enfoque femenino, no siempre precisamente delicado, y feminista, comprometido.
Quizá lo que falta es más responsabilidad, más fuerza para sentir como propios los problemas ajenos, no esperar a que la mala suerte llame a nuestra puerta para que la conciencia se nos estremezca. Puede que el destino esté escrito a priori, que la violencia sea inherente al género humano, que marzo siga conspirando, pero no debemos darnos por vencidos. Todos podemos contribuir a parar el cronómetro de esta guerra.

CDR

lunes, 3 de diciembre de 2012

PALABRAS

Como unidad mínima de la Lengua con significado, la palabra es un conjunto de sonidos o grafías (según sea oral o escrita), delimitada por pausas, que, enlazándose con otros segmentos de su categoría, van dando forma al discurso.

La facultad de hablar dícese también palabra, así como la aptitud oratoria, de donde proviene la expresión "tener don de palabra."

Por otra parte, es habitual empeñar la palabra a la ligera, pero más allá de la locución lingüística, implica una promesa y su obligación de cumplirla. Como habría de cumplirse siempre con el turno de palabra y hacer uso de ese derecho cuando corresponda, no como energúmenos sin modales. Para ejemplo de ello, póngase la tele a cualquier hora y encontrarán alguna muestra, seguro.

A veces intentan convencernos con buenas palabras de algo que no nos conviene, hay que estar alerta y no dejarse embaucar, ni por palabra de honor de que lo ofrecido es maravilloso. La mayoría de ocasiones se trata de palabras vacías. No me refiero sólo a los vendedores que tocan a nuestra puerta ocasionalmente o a la propaganda que nos inunda de continuo, sino también a esos charlatanes de traje y corbata, cuyos discursos están plagados de medias palabras y de palabras preñadas, con la misma finalidad de engañar. Torcer las palabras para darles otro sentido del que tienen.

Es difícil encontrar entre tanta verborrea las palabras clave, esenciales para entender el pleno significado de algo.

Suelen destacar, por su tamaño, las palabras gruesas, ofensivas y dañinas, injuriosas incluso.

Sin embargo, la última palabra habría de tenerla siempre el sentido común, la honestidad. Palabras mayores éstas hoy en día. Ojalá alguien me cogiera la palabra.
  
Decía Ramón Llull que "la palabra es el arma más poderosa". Qué duda cabe. No en vano es aquella a la que más temen los dictadores, los tiranos. Porque no se pueden restringir los pensamientos y éstos son palabras en nuestro interior. Las palabras nos liberan de las cadenas físicas, de las limitaciones. Las palabras nos acercan a los demás y también a nosotros mismos. Las palabras son evocadoras, son mágicas, terapéuticas... Y también pueden ser todo lo contrario. Las palabras lo son todo.

Santa palabra.

CDR

domingo, 2 de diciembre de 2012

CHICO

Elegir un nombre es algo complicado, porque conlleva designar a alguien con un apelativo que lo acompañará el resto de su vida.  A la hora de escoger, tenemos en cuenta la sonoridad del nombre, que no hayamos conocido a nadie que se llamara así y nos cayera mal, cómo quedará la abreviatura, si será propicio a bromas fáciles... Como decía, algo complejo, sobre todo si es el nombre de un hijo o hija. Mucho menos si es para llamar a un animal doméstico que nos hará compañía en los próximos años. Si se trata de bautizar a una mascota, nos conformamos con que el nombre suene bien, corto y preciso, o como mucho, además, con que refiera alguna de las características del animal.

Y dándole vueltas a este asunto, me ha parecido que Chico puede ser un buen nombre para un perro pequeño, pues esa es la primera acepción del diccionario (que tiene poco tamaño), que es macho (en nuestros animales tendemos a asociar macho con chico y hembra con chica) y que alude también a un tratamiento de confianza, cariñoso.

Una vez nominado el perrillo, ahora solo falta empezar a convivir con él, que tres días no son nada y nos queda mucho por delante. Yo, amante de los gatos, intuía que si alguna vez conseguía una mascota sería antes un perro. Bueno, en realidad, soy amante de los animales, por eso estoy contenta y sé que, como todo pasa por alguna razón, Chico habrá llegado a mi vida con su motivo bien claro, aunque ahora aún no sea evidente.

Precisamente, la semana pasada leí un artículo de Rosa Montero sobre el contraste entre España y otros países en cuanto al trato a los animales. Y ella, que ha escrito mucho en su defensa y que desde hace treinta años siempre ha tenido perro dice: "Mis perros me han enseñado lo que es la alegría pura, la generosidad sin límites, los celos desbocados, el dolor intenso, la furia perfecta. Me han enseñado la integridad de las emociones. Hay algo en ellos mucho más verdadero e intacto que en nosotros, algo que te pone en contacto con lo real. (...) Soy mejor persona, entiendo mejor los secretos de la vida desde que estoy con ellos (...) Me han puesto en mi lugar entre los seres vivos."

Estoy dispuesta a aprender y a sentir todo eso.

-Pero, que conste, mi animal favorito sigue siendo el gato.-

CDR