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lunes, 15 de julio de 2013

LA LUCHA POR SOBREVIVIR

En este lunes de julio, una interesante propuesta de lectura:



Que Jesús Carrasco (Badajoz, 1972) sea un escritor joven y que Intemperie sea su primera novela no resta mérito a la calidad de su narrativa, a lo acertado de su argumento y a la originalidad de su tratamiento. Más bien al contrario, resulta sorprendente tal debut literario. No es de extrañar que la editorial apostara fuerte por esta novela y que, antes incluso de llegar a nuestras librerías, sus derechos ya hubiesen sido adquiridos por más de una decena de editoriales extranjeras.
La historia es sencilla y se podría resumir en pocas palabras: un niño huye de su pueblo para escapar de los abusos por parte del alguacil y es protegido por un cabrero que encuentra en el camino. No obstante, la novela se engrandece a través del léxico y del insólito lirismo que recorre la prosa, repleta de imágenes evocadoras que nos hacen situarnos en el mismo escenario que el pequeño protagonista. Sentir el calor sofocante en el secarral, el miedo que lo atenaza ante la proximidad del explotador, el olor de las cabras… del hambre, del dolor. Y todo ello escrito en clave de parábola, pues a su carácter universal y de enseñanza moral responde el que no exista en toda la novela una sola denominación que nos dé idea de dónde se desarrolla, ni un solo dato cronológico, ni siquiera el nombre de los personajes. Como una fábula que se podría aplicar a cualquier época, a cualquier situación en que los débiles son vejados por los poderosos. Así, Intemperie es una novela de aprendizaje, cuyos personajes se puede decir que remiten a arquetipos: la inocencia, el despotismo, la rectitud moral, o el egoísmo ruin son encarnados por el niño, el alguacil, el pastor y el viejo tullido, respectivamente.

Una novela en la que, más que en otras, importan las palabras, talladas y colocadas cuidadosamente para provocar el efecto deseado. Frases cortas de sintaxis sencilla y un lenguaje que resulta tan preciso y duro como la historia que se cuenta.

Una novela que plantea la bajeza humana, la violencia, la crueldad, pero también la bondad, la confianza y que, por encima de todo, hace resaltar la dignidad.
Una novela lineal de final abierto, porque la vida no es más que un camino hacia delante, una lucha por sobrevivir.

Se ha señalado a Jesús Carrasco como deudor del mejor Delibes, por el naturalismo de su prosa, el protagonismo del paisaje rural y el vocabulario del campo, preciso e incluso un tanto rebuscado. Y por otra parte, también se han encontrado influencias de McCarthy, atendiendo a la relación entre el niño y el cabrero, por ejemplo, o a la sencillez casi cinematográfica de la trama. Y por qué no relacionarlo igualmente con el Valle-Inclán del esperpento, pues de una de sus obras parece haber salido el grotesco lisiado, así como la realidad desgarrada que se muestra. No obstante, lo más destacable de este joven autor afincado en Sevilla es su originalidad, la posesión de una voz personal que ha sabido imprimir en una novela que tiene mucho de formación lectora, de entusiasmo literario y de talento narrativo.

¡Feliz lectura!

CDR

domingo, 14 de julio de 2013

RETOS

En la vida se presentan a menudo retos. Por definición, estos son difíciles de llevar a cabo. Una actitud normal ante cualquier reto no buscado es el temor, el agobio por las dificultades que supone. Sin embargo,  también podemos afrontarlos como un estímulo o un desafío. La verdad es que todos contamos con recursos para encararlos, tomar decisiones sobre ellos. Así, de paso,vamos adquiriendo experiencia en la vida.

A continuación, un decálogo para afrontar los retos. Para que en este domingo veraniego  reflexionemos un poco y tomemos fuerza:

1. Gracias a los desafíos podemos crecer. Esta vida no nos permite estar libres de problemas, por eso debemos concentrarnos en hallar el valor para superarlos.

2. Tú decides. Aunque la decisión no sea correcta, lo importante es tomar una resolución con valentía.

3. Los errores están permitidos. En la constante toma de decisiones que es la vida, no olvides que de los errores también se aprende.

4. Tú puedes. Por muy grandes que sean los obstáculos, encontrarás en ti los medios para hacerles frente.

5. Acción. Cuando actúas, ya no malgastas energía en una preocupación inútil.

6. Que sea hoy. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque si pospones continuamente las decisiones importantes de tu vida, corres el riesgo de caer en una peligrosa espiral de apatía.

7. Conócete a ti mismo. Solo así serás consciente de tus miedos y evitarás poner excusas para afrontar una situación complicada.

8. Investigación. Analiza los factores que influyen en el reto que se te presenta. Cualquier detalle puede ser fundamental.

9. Mejor acompañado. No vayas a creer que estás solo ante los problemas. No temas pedir ayuda a quienes te rodean. Aunque la última decisión sea tuya.

10. Realismo. No te fijes expectativas demasiado elevadas. A menudo es un pretexto para no afrontar el reto, pues te autoconvences de que como es imposible no merece la pena intentarlo.

Y si hoy no tienen ningún reto que afrontar, mejor.

CDR

sábado, 13 de julio de 2013

UNA ENFERMEDAD RARA

Luisa siempre había oído que existen enfermedades raras, dolencias que suponen un porcentaje tan bajo en la población que nadie les hace caso, conocidas tan solo por aquellos que las sufren, bien directamente o bien en sus familias. Alusiones en alguna noticia mientras comes, música de fondo sin importancia.
 
Hasta que ella misma fue consciente de estar enferma.
 
Durante casi treinta años, Luisa había trabajado de contable en una empresa. Cuando llegaba el reconocimiento médico anual siempre se sentía orgullosa, pues en todo ese tiempo nunca le habían diagnosticado nada reseñable. Sus compañeros más jóvenes la envidiaban, ni un mal colesterol, ni tensión alta, peso ideal. Qué puñetera.
 
Pero hacía seis meses todo había cambiado. La empresa cerró y Luisa se quedó sin trabajo. En principio no se alarmó demasiado, pensando que con su experiencia no le sería difícil que la contrataran. Y en la primera entrevista, a simple vista, le diagnosticaron esa enfermedad que le impedía seguir trabajando.
 
Optimista por naturaleza, Luisa pidió una segunda opinión. Y varias más. Solo sirvieron para confirmar lo peor. No volvería a trabajar.
 
Por lo que le dijeron los especialistas, los primeros síntomas de esta enfermedad aparecen a partir de los cuarenta, se agravan especialmente en las mujeres, e incluso resulta incapacitante sobre los cincuenta. Se reconoce por un fuerte "habíamos pensado en alguien más joven".
 
Como toda enfermedad grave, esta tiene su fase de negación por parte del afectado. Así, Luisa buscó desesperadamente información, posibles remedios, algo a lo que su esperanza pudiera aferrarse. Y descubrió un medicamento para su dolencia, si bien pronto se dio cuenta de que no estaba al alcance de cualquiera. Se trataba de un tal Recomendación personal o su genérico Enchufe, un tratamiento tan efectivo que con solo una dosis la enfermedad mejora considerablemente e incluso puede curarse por completo. Por desgracia para ella, no lo cubre la Seguridad Social ni su poder adquisitivo se lo puede permitir.
 
A sus cincuenta y dos años, Luisa ha optado por no rendirse y está usando las pocas fuerzas que le quedan en ponerse en contacto con los muchos afectados que hay como ella. Ha pensado crear una plataforma de damnificados o algo así. Según parece, es una dolencia no muy frecuente pero que se convierte en epidemia en tiempos de crisis.
 
CDR

miércoles, 10 de julio de 2013

PALABRAS FEAS

Hasta ahora creía que las palabras eran hermosas en sí, en tanto que sirven para materializar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, lo que vemos... Sin palabras no seríamos nada, o al menos no lo que somos, y siempre he defendido que las palabras no tienen sentidos negativos, sino que son las bocas que las pronuncian, los oídos que las escuchan, las sociedades que las pervierten, los culpables de que existan vocablos negativos, peyorativos, despectivos.

No podemos olvidarnos de la connotación, mecanismo semántico que carga de significado subjetivo las palabras. Pues si la palabra "sol" significa "estrella luminosa, centro de nuestro sistema planetario", también puede inspirar connotaciones positivas, como "alegría"o "vacaciones", o bien negativas, como "trabajo duro", "calor", dependiendo de las circunstancias, los hablantes, etc.

Es decir, en principio las palabras no son más que unidades de la lengua que sirven para comunicanos. Además, la relación que existe entre el significante (o cadena de grafías que las componen -s,o,l-) y el significado es totalmente arbitraria.

Por tanto, y más como filolóloga, no existen razones objetivas para tomar manía a ciertas palabras. Sin embargo, en los últimos tiempos me parece que hay en nuestro léxico una cantidad considerable de palabras feas.

Ellas no tienen la culpa, desde luego, y soy consciente que de no es la palabra como tal lo que es feo sino lo que designa. También que depende mucho del momento que estoy viviendo y que esas palabras siempre han estado ahí, ajenas para mí, afeando las vidas de otras personas.

Ni siquiera voy a nombrarlas aquí. Ojalá pudiera borrarlas del vocabulario o cambiarles el significado, liberarlas de esa pesada carga de referirse a cosas tan feas, que duelen tanto.

CDR

lunes, 8 de julio de 2013

AMORES EN LA MITOLOGÍA (II)

La historia de amor de hoy es una de las más recordadas de la Mitología Griega, representada frecuentemente en poesía, en pintura...

Se trata de los amores entre Orfeo y Eurídice.

Aunque existen diferentes versiones, la más difundida señala a la Musa Calíope como progenitora de Orfeo, conocido por su lira y su canto. De hecho, tan dulce era la voz del joven, que las fieras y los mortales más exasperados se tranquilizaban al oírlo. También poseía Orfeo una gran inteligencia y una refinada sensibilidad, lo cual le permitió iniciarse en los misterios de Osiris, divinidad egipcia. De origen Tracio y dotado de una genial agudeza para las artes musicales, Orfeo cautivaba por igual a deidades y a doncellas mortales.

Sin embargo, él solo tenía ojos para la ninfa Eurídice.

Bien sabido es que las ninfas son espíritus de la naturaleza, deidades femeninas benéficas que habitan en las aguas, la tierra y el aire, protegiendo lagos, mares, ríos, valles, bosques, jardínes. Su imagen más común es la de una etérea adolescente.

Entre todas las ninfas, Eurídice destacaba por su increíble belleza. Y si bien no hay detalles de cómo Orfeo logró enamorarla (amén de las virtudes mencionadas), la ninfa se entregó a él apasionadamente. Para ambos era la primera vez que caían en las redes del amor y su romance, aunque breve, fue intenso.

La bella ninfa era cortejada por numerosos dioses y mortales, sin éxito alguno todos ellos. Pero, como suele ocurrir en estas historias, la mala suerte se cernió sobre la joven pareja.

Y cuenta el mito que:

El día de la boda entre la bella ninfa Eurídice y el divino músico Orfeo, el apicultor Aristeo, en un último intento por conseguirla, acosó a la joven de tal modo que esta salió huyendo. En su carrera desesperada piso una víbora cuya mordedura fue letal. Eurídice murió al instante. Orfeo la encontró ya muerta en el camino.

Desolado por la pena, tomó la firme resolución de ir a buscar a su amada al reino mismo de la muerte y recuperarla. Pensó: "Con mi música encantaré a la hija de Deméter, hechizaré al Señor de la Muerte, conmoveré sus corazones con mi melodía. La sacaré del Hades."

Aunque el mundo del Hades era impenetrable para los que aún no habían muerto, Orfeo fue salvando los múltiples obstáculos que encontró, hasta que por fin llegó ante Hades y Perséfone. Con sus mejores artes de persuasión logró convencer al Señor del inframundo para llevarse a su amada, pero con una condición, por supuesto.

Hades le dijo que ella lo seguiría hasta el mundo de la luz, pero si Orfeo se volvía en algún momento a mirarla, la perdería definitivamente. El joven músico aceptó encantado, después de haber llegado hasta allí, viendo la cara del temible perro guardián Cerbero, montado en la barca del anciano Caronte, soportado los lamentos de los supllicantes espectros que vagaban por el Hades, supuso que le sería fácil lo que se le pedía.

Así emprendió el regreso, tocando su lira para guiar los pasos de la ninfa por las tinieblas. Mas, cuando ya los rayos de sol acariciaban su frente, la ansiedad por ver a Eurídice, la inseguridad de si lo estaba siguiendo, tal vez la curiosidad o su negro destino, hicieron que se volviera a mirarla. Y sí, logro verla, pero sus vagos contornos empezaron entonces a diluírse. Desapareció, esta vez para siempre.

Peplejo, Orfeo inició el camino de vuelta pero ya no se le permitó el acceso de ningua manera. Los castigos divinos son así de implacables.

La vida de Orfeo perdió todo sentido y aunque las versiones difieren sobre qué fue de él, lo cierto es que finalmente murió de pena, desinteresado totalmente por los placeres que otras féminas gustosamente le ofrecían para consolarlo.

Esta historia bien se puede entender como una bellísima muestra de un amor que desafía a la misma muerte. Pero seguro que también se han acordado algunos del bíblico relato de Lot, que perdió a su mujer Edith, convertida en estatua de sal, como castigo divino por la curiosidad del hombre, que solo quería saber si su esposa lo seguía en la huída de Sodoma.

Pero eso lo contaremos otro día.

CDR

domingo, 7 de julio de 2013

CASI CÓMICO

Podría resultar cómico si no fuera porque es verdad.

Imagínense una campaña en la que aparecen dos niños en un aula. El chico lleva en la mano un huevo de chocolate de esos que contienen un juguetito en su interior, y la chica porta un arma automática de considerable tamaño. El eslogan dice: "Uno de estos niños sostiene algo que ha sido prohibido en los colegios de Estados Unidos para protegerlos. Adivine cuál."

Sí, han acertado. Es la golosina, potencialemente peligrosa por tratarse de un comestible con un artilugio dentro, lo que supone un riesgo considerable para los escolares. En cuanto al arma de asalto, entenderán que no entraña ningún peligro, si no que, más bien al contrario, sirve para la autoprotección de la niñita.

Y por si esto fuera poco, en esta campaña las madres nos explican anonadadas que hay al menos dos objetos más restringidos en las escuelas por su peligrosidad, comparando estos con las inocuas armas. Estos son: una pelota que se usa para jugar al dogeball, especie de balón prisionero en el que un equipo tira a dar a los miembros de otro; y... ¡atención!, el cuento de Caperucita Roja, en concreto la versión en que la niña lleva a su abuela una botella de vino. No sabemos si tal desfachatez fue de Perrault o de los Grimm.

Esto, más que cómico, es verdaderamente patético.

CDR

viernes, 5 de julio de 2013

NUESTRA TIERRA

¿Cuál es realmente nuestra tierra?

Según el Diccionario de la Real Academia, aquella en la que se ha nacido.

Pero seguro que más de uno considera su tierra donde vive, o donde trabaja, o donde yacen sus familiares más queridos, o simplemente aquella a la que lo une un vínculo especial, aunque esté lejos de su región de nacimiento.

¿De dónde somos?

Creo que somos de donde nos sentimos a gusto, queridos, de donde los sucesos de la vida te van enraizando.

Aunque, como en tantas otras cuestiones, lo más normal es sentirse dividido.

Qué difícil ser tajante en este tema. Para esto no sirven las fórmulas matemáticas ni la objetividad. El corazón no entiende de razones y cuando fuerzas opuestas pero igualmente firmes tiran de él, el resultado es una rara desazón.

Y para no perder la costumbre, a continuación una cita de Salustio que, si bien contiene un significado más profundo de lo que en esta entrada pretendo expresar, me parece bellísima:

"Cuando por fin regresas a tu tierra, descubres que no era tu vieja casa lo que extrañabas, sino tu niñez."

CDR