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sábado, 11 de enero de 2014

ADIÓS AL CARTERO

¿Cuántas postales han recibido estas Navidades en el buzón de sus casas? Supongo que ninguna. Y, ¿cuánto hace que no reciben una carta personal? Entonces, ¿para qué sirven ya los carteros? Esto han debido de pensar los gobernantes canadienses, pues han decidido que en los próximos cinco años se irá eliminando el servicio de reparto de correo a domicilio.

Debido a la importante disminución del volumen de envíos postales se producen grandes pérdidas en el Servicio; así, con la eliminación de unos ocho mil puestos de trabajo, se pretende recuperar la sostenibilidad financiera del mismo. Los usuarios podrán recoger la correspondencia que aún se envíe por este medio (facturas, por ejemplo, también en vías de extinción) en las oficinas.

Por supuesto, esta medida tan drástica es una consecuencia más del aumento de las comunicaciones digitales. No tiene sentido ponernos a escribir una carta o una postal, perder el tiempo en acercarnos a la oficina de Correos, poner un sello y enviarla, cuando podemos hacerlo sin salir de casa y su recepción será casi inmediata.

Hoy en día no podemos dejarnos llevar por la nostalgia, por la idea romántica del cartero que llama a la puerta, sino que sucumbimos a la rentabilidad.

Sin embargo, quiero pensar que en realidad el cartero nunca va a desaparecer del todo, me imagino que debe de tratarse de un ajuste, de una reinvención de la empresa como tantas otras se están produciendo debido a las circunstancias que nos imponen las tecnologías. De hecho, el propio servicio de correos nos ilustra una larga historia de adaptación a los tiempos. Desde los faraones, que ya lo utilizaban para sus comunicaciones, pasando por la organización que le otorgaron los romanos, hasta el servicio que hoy conocemos, la experiencias son muy variadas.

Renovarse o morir, claro.

No sé muy bien cómo será el cartero del futuro, pero seguramente será más bien un trabajador digital. ¿No acabaremos todos siendo eso? Hombres y mujeres dotados de las últimas tecnologías, sentados en nuestras casas delante de una pantalla, ejecutando nuestra tarea asépticamente, ajenos ya por completo al contacto humano.

Es el precio de la factura que nos pasa la era digital.

CDR

viernes, 10 de enero de 2014

PARENTESCOS INSÓLITOS: VÁNDALO Y ANDALUZ

Vamos a partir en esta entrega de parentescos insólitos de la lengua de las vicisitudes protagonizadas por un antiguo pueblo germánico, para llegar a la curiosa relación existente entre estos dos vocablos a priori tan diferentes.

En efecto, los vándalos eran un pueblo de la antigua Germania, establecido en tiempos remotos a las orillas del mar Báltico. Seguramente hoy no nos acordaríamos de ellos si no fuese porque invadieron la Hispania romana, tras numerosas peregrinaciones. En el año 411, por un pacto impuesto a Roma, los suevos y los vándalos asdingos ocuparon Gallaecia; los alanos, la Lusitania y la Cartaginensis, y los vándalos silingos, la Bética. Según narran los historiadores, parece ser que en todas partes destacaron los vándalos por el furor con que arrasaban todo a su paso. De ellos nos dice san Isidoro de Sevilla (siglo VII), por ejemplo: "Se suele afirmar que los vándalos derivaron su nombre del río Vindélico, que nace en los confines últimos de la Galia y en cuyas márgenes habitaban. Los pueblos germánicos recibían este nombre por ser enormes de cuerpo, tribus gigantescas, endurecidos por los fríos más rigurosos, adoptaron su costumbre a la dureza del clima; de espiritu feroz e indómitos siempre, viven del robo y de la caza. (...)"

Sin embargo, la asociación etimológica de vándalo como "ejecutor de acciones propias de gente salvaje y desalmada" es muy posterior, concretamente de finales del siglo XVIII. Fue el obispo republicano francés Grégoire quien acuñó en 1794 el vocablo vandalisme para denigrar a los destructores de tesoros religiosos durante la Revolución francesa (posiblemente recordando el brutal saqueo de Roma a mano de los vándalos en el año 455) Y tal es el uso actual de términos como vandalismo, vandálico y vándalo, entre otros.

Pero retomando la historia donde la habíamos dejado, volvemos a la Hispania de principios del siglo V, recién invadida por suevos, vándalos y alanos. Pocos años después, en tiempos del rey Valia (415-418), los visigodos aniquilaron casi por completo a los vándalos silingos. A raíz de ello, los silingos supervivientes, junto con los alanos y los vándalos asdingos, comandados todos por Geserico, pasaron a la costa septentrional de África y arrebataron este territorio, con su capital Cartago, al Imperio Romano de Occidente. El reino africano de los vándalos duraría hasta el año 534, fecha de su derrota ante el legendario general bizantino Belisario.

En este punto, lo que verdaderamente nos interesa para nuestro objetivo es una palabra germánica que, en opinión de algunos etimólogos, los vándalos habían llevado consigo. Y es que, al abandonar la península Ibérica, los vándalos pudieron haber seguido refiriéndose a ella como Wandalenhaus (país de los vándalos). Cuando en el 711, los musulmanes norteafricanos pasaron a la península y derrotaron al último rey visigodo, don Rodrigo, dieron el nombre de Alandalús -con anteposición del artículo árabe al a la palabra germánica Wandalenhaus, deformada fonéticamente con el paso de los siglos- a las amplias zonas de la península (no olvidemos que Madrid, Salamanca, Zaragoza, Barcelona y muchas otras ciudades españolas fueron también Alandalús) que dominaron hasta 1492, pero sobre todo a su último lugar de residencia: Andalucía.

Aunque es cierto que nada hay seguro en estos temas etimológicos y que otras teoría apuntan a un origen diferente para el nombre de Andalucía, no podemos menos que sorprendernos de las curiosidades que nos ofrece esta especialidad lingüística. Nada menos que un pueblo surgido a orillas del frío Báltico dé lugar al nombre de la tierra del sol y la alegría.

CDR

jueves, 9 de enero de 2014

SIMONE

Hoy se cumplen 106 años del nacimiento de Simone de Beauvoir (1908-1986), filósofa francesa, que escribió novelas, ensayos, biografías y monográficos sobre temas políticos, sociales y filosóficos, cuyo pensamiento se enmarca en el existencialismo. Algunas de sus obras, como El segundo sexo, se consideran elementos fundacionales del feminismo. También es conocida por su relación sentimental con el filósofo Jean Paul Sartre.

Sin duda, la mejor forma de conocerla y rememorarla es leer sus interesantes escritos. Desde este blog, para celebrar su aniversario, escogemos algunas de sus frases más emblemáticas. Verán que no tienen desperdicio.

"El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres."

"La verdad es una y el error, múltiple."

"Escribir es un oficio que se aprende escribiendo."

"El secreto de la felicidad en el amor consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta."

"El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre sólo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacia cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir."

Una mujer que, educada en la más estricta moral cristiana, aceptó ya en su juventud el ocaso de la religión y afirmó que dejar de creer en Dios era asumirse plenamente responsable de sus propias elecciones.

CDR

miércoles, 8 de enero de 2014

LO QUE NO SE PUEDE CAMBIAR

Al principio de un nuevo año, nos proponemos muchos cambios en nuestra vida. No suelen ser grandes transformaciones, sino pequeñas cosas que queremos mejorar. Pero lo cierto es que la mayoría de estos propósitos se quedarán por el camino, desprendiéndose de nuestros bolsillos a lo largo de los días, cuando nos volvemos a sumergir en la rutina y nos dejamos llevar por los hábitos adquiridos.

Este hecho me ha llevado a pensar que realmente no podemos cambiar en lo sustancial, que somos como somos y que deberíamos más bien modificar la relación que tenemos con lo que nos rodea y aceptarnos a nosotros mismos antes que pretender alterar aspectos que no nos gustan (o no agradan a los demás) y que realmente forman parte de nuestra personalidad.

A este respecto, a continuación reproduzco un cuento de Liu Xiang (78-6 a.C.), "La mudanza de la lechuza", perteneciente a su libro El jardín de las anécdotas:

Un día la lechuza se encontró con la tórtola.
- ¿Adónde vas? - preguntó la tórtola.
- Me estoy mudando al Este - dijo la lechuza.
- ¿Por qué? - inquirió la tórtola.
- A la gente de aquí no le gusta mi graznido - explicó la lechuza. - Por eso quiero irme al Este.
- Si puedes cambiar tu voz estará muy bien. Pero, si no puedes, aunque te vayas al Este será lo mismo, porque a la gente de allí tampoco le gustará.

Vayamos donde vayamos - y año tras año - seguiremos siendo lo que somos.

CDR

martes, 7 de enero de 2014

EL DÍA DESPUÉS

Ya han pasado los Reyes Magos con su carga de regalos.

Hoy en día no hace falta que los niños hayan sido buenos para que sus Majestades de Oriente hagan una parada en las casas.

La mayoría, pese a las malas contestaciones y las malas caras, pese a los suspensos... pese a todo, reciben lo que no se merecen.

Hoy, primer día de clase después de las vacaciones navideñas, los pupitres no lucen estuches nuevos, bolígrafos nuevos o carpetas nuevas, como antes. Porque ahora lo que los niños piden no es para el cole, es para los bolsillos, es para ejercitar los dedos y fijar la vista. Poco ha cambiado el paisaje del aula, quizá alguna prenda de ropa nueva. Y eso sí, mucho ego.

Qué más da cómo me comporte si tengo lo que quiero. En casa, en el instituto, en la calle. Las normas no existen, yo me las salto y no pasa nada. Y es que, realmente, todo el año es Navidad, los Reyes pasan el año entero trabajando para mí, mis caprichos son satisfechos inmediatamente y si no tengo lo que quiero me cabreo.

Un pijama, ropa interior, colonia, un libro... bah, chorradas. Eso es el suministro vital que llega cada vez que lo necesito. Para Reyes, algo especial, especial de verdad, que las tuercas se aprieten una vuelta más, y cuando me canse de eso pediré otra cosa y otra hasta que llegue de nuevo el día de Reyes.

(...)
 


Ojalá los Reyes fuesen magos de verdad, ojalá dieran a cada uno lo que se merece. No pocos se iban a quedar boquiabiertos cuando solo encontrasen en su calcetín carbón, del de verdad, y nada más.

CDR

viernes, 3 de enero de 2014

GENTE

Pluralidad de personas.

Centros comerciales abarrotados.

Aparcamientos completos.

Escaleras mecánicas que suben y bajan atestadas.

Filas interminables en las cajas de pago.

Pubs, bares, restaurantes que no dan abasto.

Calles céntricas donde no cabe ni un alfiler.

Y a pesar de todo, hospitales sin camas disponibles. Porque la vida sigue afuera.
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Cada una de las clases que pueden distinguirse en la sociedad. Gente del pueblo. Tantos desamparados, en las colas de la beneficencia.

Mientras, gente gorda cenando en sus lujosas casas en vez de estar donde les correspondería, en la cárcel, por ejemplo.

Hay gente para todo. También quienes atraen y persuaden con su don de gentes y sus mentiras.

Y mucha buena gente.
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Familia.
Queremos lo mejor para nuestra gente.
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Niños, gente menuda. Pronto llegan los Reyes.
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CDR

miércoles, 1 de enero de 2014

AÑO NUEVO

Inauguramos hoy un nuevo año.

Desde este blog, mis mejores deseos para todos:

                                                                    Fuerza para superar las adversidades.

           Ánimo para enfrentar los obstáculos.

                                   Valentía para emprender nuevos desafíos.

                                                                                                       Ilusión para correr riesgos.

                 Capacidad para aprovechar las oportunidades.

                                                Aliento para avanzar hacia los sueños.

                                                                          Optimismo para ver el lado bueno de las cosas.

                             Tiempo para compartir con la familia y los amigos.

                                                                                        Voluntad para ayudar a quienes nos necesiten.


Y una gran dosis de cosas que lleven la letra ese:

Salud.
 
Sonrisas.
 
Suerte.
 
Amistad.
 
Esperanza.

Que todos los deseos se hagan realidad.
 
 
 

 
CDR