Hasta ahora, mayo era mi mes preferido. La llegada de la primavera y con ella del buen tiempo, la perspectiva del cercano verano, mi cumpleaños.
Hasta ahora.
Porque este año, el tópico mes de las flores se me ha venido abajo. Treinta días para olvidar. El primero de mayo me lo guardo para el recuerdo, aún tenía intactas mis ilusiones.
Malas noticias, dudas, tristeza, malestar, dolor, frío, viento, nubes grises... han poblado mi mes de mayo.
Otros vendrán, pero ya nunca serán lo mismo.
Dijo Khalil Gibran que "en el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante." Por favor que estalle ya, que temple mi ánimo.
Tras este mayo insólito, infeliz, sólo quiero que empiece junio, se renueven las esperanzas y brille por fin el sol.
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viernes, 31 de mayo de 2013
miércoles, 29 de mayo de 2013
SANO ORGULLO
El Diccionario de la Real Academia define orgullo como "arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles o virtuosas." No parece algo demasiado bueno.
Sin embargo, existe un orgullo positivo, que además es deseable porque forma parte de la felicidad. Se trata de sentirnos satisfechos de lo que hemos conseguido con esfuerzo y dedicación, de aprender a saborear nuestros éxitos. En su justa medida, el orgullo alimenta nuestra autoestima, nos motiva a perseguir nuevos objetivos, e incluso nos puede ayudar a superar los obstáculos de la vida.
En realidad, el orgullo es un estado de ánimo muy agradable que nos sobreviene cuando superamos algún problema, alcanzamos algún objetivo, o triunfamos en un ámbito que es importante para nosotros. Asimismo, también podemos sentirnos orgullosos de las personas más cercanas, sobre todo cuando sus logros son un poco los nuestros (por ejemplo, con los hijos.) Así pues, el orgullo, en pequeñas dosis, alimenta nuestro ego, y no debemos avergonzarnos de ello.
La adversidad y el fracaso son habituales en la vida, amenazan la confianza en nosotros mismos y nuestra seguridad. Por eso necesitamos cierto éxito y reconocimiento de vez en cuando, como un antídoto contra las dificultades.
Este es el orgullo sano. Puedes estar orgulloso de ti mismo, porque lo has logrado, porque te ha ido bien. Y eso te hará sentirte más fuerte, más tranquilo, más seguro.
Pero si el éxito se nos sube a la cabeza, perdemos el sentido de la mesura y nos creemos invulnerables, entendemos el orgullo como una actitud vital, siendo soberbios, viendo a los demás como inferiores, o si abordamos nuestras relaciones desde la competitividad, guiadas por el deseo de dominación, entonces caeremos en la forma equivocada, nociva del orgullo.
CDR
Sin embargo, existe un orgullo positivo, que además es deseable porque forma parte de la felicidad. Se trata de sentirnos satisfechos de lo que hemos conseguido con esfuerzo y dedicación, de aprender a saborear nuestros éxitos. En su justa medida, el orgullo alimenta nuestra autoestima, nos motiva a perseguir nuevos objetivos, e incluso nos puede ayudar a superar los obstáculos de la vida.
En realidad, el orgullo es un estado de ánimo muy agradable que nos sobreviene cuando superamos algún problema, alcanzamos algún objetivo, o triunfamos en un ámbito que es importante para nosotros. Asimismo, también podemos sentirnos orgullosos de las personas más cercanas, sobre todo cuando sus logros son un poco los nuestros (por ejemplo, con los hijos.) Así pues, el orgullo, en pequeñas dosis, alimenta nuestro ego, y no debemos avergonzarnos de ello.
La adversidad y el fracaso son habituales en la vida, amenazan la confianza en nosotros mismos y nuestra seguridad. Por eso necesitamos cierto éxito y reconocimiento de vez en cuando, como un antídoto contra las dificultades.
Este es el orgullo sano. Puedes estar orgulloso de ti mismo, porque lo has logrado, porque te ha ido bien. Y eso te hará sentirte más fuerte, más tranquilo, más seguro.
Pero si el éxito se nos sube a la cabeza, perdemos el sentido de la mesura y nos creemos invulnerables, entendemos el orgullo como una actitud vital, siendo soberbios, viendo a los demás como inferiores, o si abordamos nuestras relaciones desde la competitividad, guiadas por el deseo de dominación, entonces caeremos en la forma equivocada, nociva del orgullo.
CDR
martes, 28 de mayo de 2013
SECRETOS DE FAMILIA
Tras su primera novela, Las vacas de Stalin, en la que denuncia la hipocresía de la sociedad filandesa actual, y Babe Jane, que afianzó su éxito ante la crítica, Sofi Oksanen (1977), joven escritora filandesa de origen estonio, llega a España con Purga, con la cual se ha consolidado definitivamente en la narrativa contemporánea nórdica. Surgida en principio como una obra de teatro, Purga ha sido reelaborada y ampliada para convertirse en una novela que no dejará indiferente a nadie: una historia trepidante sobre la violencia extrema, especialmente la recibida por las mujeres, en diferentes circunstancias.
La trama se desarrolla en torno a la vida de Zara, una joven rusa víctima del tráfico ilegal de mujeres, que consigue escapar y refugiarse en casa de una anciana. Pero a partir de ese pretexto, el relato va saltando continuamente en el tiempo para narrar paralelamente la historia de Aliide Truu, su hermana Ingel, y el marido de esta última, Hans Pekk.
A través de capítulos cortos, que le otorgan a la novela un ritmo rápido y ameno, la autora va desgranando los sentimientos de cada uno de los personajes, tejiendo redes invisibles entre ellos, para llevarnos por un complejo drama de viejas rivalidades, amor no correspondido y deslealtad, que ha arruinado la vida de una familia durante largos años. Desde la separación de los parientes en los campos de concentración en Siberia, en la década de los cuarenta, hasta la explotación sexual de mujeres tras el hundimiento del comunismo, a principios de los noventa, Oksanen expone los mecanismos que llevan a la barbarie, a la mentira, a la humillación.
Como la propia autora afirma, el germen de Purga creció a partir de las historias que escuchaba de niña de su familia estonia: hombres perseguidos por la policía soviética que eran escondidos en zulos durante años, relaciones truncadas por la violencia, interrogatorios con tortura y abusos. Y así ha querido dar voz a través de sus personajes a testigos mudos de todo ese horror. Si bien es preciso reconocer que la auténtica protagonista de este relato es Aliide Truu, la que da sentido al título de la novela, pues para ella es necesario limpiarse del horror, de todos los pecados cometidos en el pasado, que la persiguen además como moscas importunas y pegajosas. La llegada de Zara y la revelación de tantos secretos derivarán finalmente en una verdadera purga redentora.
Combinando pasajes del presente y del pasado, desde diferentes perspectivas, escritos de un diario e incluso finalmente informes de la inteligencia soviética, Sofi Oksanen trata temas duros de una manera directa, con un lenguaje claro no exento de crudeza en ocasiones. Sin embargo, cerramos el libro con la certeza de la inagotable capacidad del ser humano para la supervivencia y la superación.
CDR
La trama se desarrolla en torno a la vida de Zara, una joven rusa víctima del tráfico ilegal de mujeres, que consigue escapar y refugiarse en casa de una anciana. Pero a partir de ese pretexto, el relato va saltando continuamente en el tiempo para narrar paralelamente la historia de Aliide Truu, su hermana Ingel, y el marido de esta última, Hans Pekk.
A través de capítulos cortos, que le otorgan a la novela un ritmo rápido y ameno, la autora va desgranando los sentimientos de cada uno de los personajes, tejiendo redes invisibles entre ellos, para llevarnos por un complejo drama de viejas rivalidades, amor no correspondido y deslealtad, que ha arruinado la vida de una familia durante largos años. Desde la separación de los parientes en los campos de concentración en Siberia, en la década de los cuarenta, hasta la explotación sexual de mujeres tras el hundimiento del comunismo, a principios de los noventa, Oksanen expone los mecanismos que llevan a la barbarie, a la mentira, a la humillación.
Como la propia autora afirma, el germen de Purga creció a partir de las historias que escuchaba de niña de su familia estonia: hombres perseguidos por la policía soviética que eran escondidos en zulos durante años, relaciones truncadas por la violencia, interrogatorios con tortura y abusos. Y así ha querido dar voz a través de sus personajes a testigos mudos de todo ese horror. Si bien es preciso reconocer que la auténtica protagonista de este relato es Aliide Truu, la que da sentido al título de la novela, pues para ella es necesario limpiarse del horror, de todos los pecados cometidos en el pasado, que la persiguen además como moscas importunas y pegajosas. La llegada de Zara y la revelación de tantos secretos derivarán finalmente en una verdadera purga redentora.
Combinando pasajes del presente y del pasado, desde diferentes perspectivas, escritos de un diario e incluso finalmente informes de la inteligencia soviética, Sofi Oksanen trata temas duros de una manera directa, con un lenguaje claro no exento de crudeza en ocasiones. Sin embargo, cerramos el libro con la certeza de la inagotable capacidad del ser humano para la supervivencia y la superación.
CDR
lunes, 27 de mayo de 2013
35: AUTOFELICITACIÓN
Treinta y cinco años, Cristina. La flor de la vida, o la mitad de lo que te queda, o más, o mucho menos, quién sabe. Esta vida es imprevisible.
Feliz cumpleaños, en todo caso. Felicidades por lo afortunada que eres, por tu familia, por tus amigos, por todo lo que tienes e incluso por lo que has perdido y te ha enseñado a ser más fuerte. Felicidades por cumplir un año más, eso es la vida al fin y al cabo. Felicidades por tu salud, lo más importante y fundamental, digan lo que digan.
Treinta y cinco. La mitad de la treintena, hacia los cuarenta... El tiempo pasa tan rápido. Aunque hoy en día a esta edad aún puedes considerarte casi una jovencita, aunque ya no lo seas.
Mi regalo para ti es el siguiente consejo: déjate fluir, acepta la realidad sin oponerte a ella, porque no puedes cambiarla. Abre los ojos a las maravillas cotidianas, al afecto que te rodea. Deja ir la pena y cambiala por alegría, que el dolor se convierta en crecimiento.
Simplemente, sé hoy feliz. Y que hoy sea cada día. No hay ninguna otra solución a esta vida.
CDR
Feliz cumpleaños, en todo caso. Felicidades por lo afortunada que eres, por tu familia, por tus amigos, por todo lo que tienes e incluso por lo que has perdido y te ha enseñado a ser más fuerte. Felicidades por cumplir un año más, eso es la vida al fin y al cabo. Felicidades por tu salud, lo más importante y fundamental, digan lo que digan.
Treinta y cinco. La mitad de la treintena, hacia los cuarenta... El tiempo pasa tan rápido. Aunque hoy en día a esta edad aún puedes considerarte casi una jovencita, aunque ya no lo seas.
Mi regalo para ti es el siguiente consejo: déjate fluir, acepta la realidad sin oponerte a ella, porque no puedes cambiarla. Abre los ojos a las maravillas cotidianas, al afecto que te rodea. Deja ir la pena y cambiala por alegría, que el dolor se convierta en crecimiento.
Simplemente, sé hoy feliz. Y que hoy sea cada día. No hay ninguna otra solución a esta vida.
CDR
jueves, 23 de mayo de 2013
LIBRO PRESTADO...
Los amantes de los libros, aquellos para los que estos constituyen parte esencial de nuestra vida, no solemos negarnos a prestarlos, aunque en el fondo de nuestro corazón sean tan preciados que nos duela un poquito desprendernos de ellos por un tiempo.
A lo largo de mi vida he dejado muchos libros (sigo haciéndolo), la mayoría a gente de confianza, que me los ha devuelto sin problemas y además agradecidos. Pero lo cierto es que también he perdido unos cuantos a lo largo de los años.
De todo hay en el mundo, no se puede generalizar. Hace poco vi a una compañera de trabajo con un libro forrado provisionalmente con papel de un folleto de propaganda. Me explicó que se lo habían dejado y que siempre les ponía esa protección para no deterioralos lo más mínimo. Es un detalle.
Sin embargo, hoy he encontrado la cita de un autor francés que dijo que los libros son amigos perfectos; y que la única cosa que no aguantan es el ser prestados, se ofenden tanto, que nunca regresan. Entonces, me ha dado por pensar que, muchas veces, es verdad.
Y eso me ha llevado a recordar (además de los títulos que nunca más han regresado a mi estantería) el siguiente refrán popular: "Libro prestado, perdido o estropeado."
CDR
A lo largo de mi vida he dejado muchos libros (sigo haciéndolo), la mayoría a gente de confianza, que me los ha devuelto sin problemas y además agradecidos. Pero lo cierto es que también he perdido unos cuantos a lo largo de los años.
De todo hay en el mundo, no se puede generalizar. Hace poco vi a una compañera de trabajo con un libro forrado provisionalmente con papel de un folleto de propaganda. Me explicó que se lo habían dejado y que siempre les ponía esa protección para no deterioralos lo más mínimo. Es un detalle.
Sin embargo, hoy he encontrado la cita de un autor francés que dijo que los libros son amigos perfectos; y que la única cosa que no aguantan es el ser prestados, se ofenden tanto, que nunca regresan. Entonces, me ha dado por pensar que, muchas veces, es verdad.
Y eso me ha llevado a recordar (además de los títulos que nunca más han regresado a mi estantería) el siguiente refrán popular: "Libro prestado, perdido o estropeado."
CDR
miércoles, 22 de mayo de 2013
VICTOR MARIE HUGO
"En los ojos del joven arde la llama; en los del viejo, brilla la luz" es una de las sentencias de Víctor Hugo, una de las más bellas, llena de sabiduría, como todas.
Este importante novelista, poeta y dramaturgo francés (además de intelectual y político comprometido con su país) falleció el 22 de mayo de 1885 en París, dejando una nutrida bibliografía, variada y diversa, interesantísima.
La infancia de Victor Hugo transcurrió en Besançon, donde nació, salvo dos años, 1811 y 1812, en que residió con su familia en Madrid, donde su padre había sido nombrado comandante general. De temprana vocación literaria, ya en 1816 escribió en un cuaderno escolar: "Quiero ser Chateaubriand o nada".
En 1819 destacó en los Juegos Florales de Toulouse y fundó el Conservateur littéraire, junto con sus hermanos Abel y Eugène, pero su verdadera introducción en el mundo literario se produjo en 1822, con su primera obra poética: Odas y poesías diversas. En el prefacio de su drama Cromwell (1827) proclamó el principio de la «libertad en el arte», y definió su tiempo a partir del conflicto entre la tendencia espiritual y el apresamiento en lo carnal del hombre.
Pronto considerado como el jefe de filas del Romanticismo, el virtuosismo de Victor Hugo se puso de manifiesto en Las Orientales (1829), que satisfizo el gusto de sus contemporáneos por el exotismo oriental. La censura de Marion Delorme retrasó su aparición en la escena teatral hasta el estreno de Hernani (1830), obra maestra que triunfó en la Comédie Française.
En 1830 inició una fase de singular fecundidad literaria, en la cual destacaron, además de distintos libros de poesía, su primera gran novela, Nuestra Señora de París, y el drama Ruy Blas. En 1841 ingresó en la Academia Francesa pero, desanimado por el rotundo fracaso de Los burgraves, abandonó el teatro en 1843. La muerte de su hija Léopoldine, acaecida mientras él estaba de viaje, sumada al desengaño por la traición de su esposa con su amigo Sainte-Beuve, lo sumieron en una profunda crisis.
Entregado a una actividad política cada vez más intensa, Victor Hugo fue nombrado par de Francia en 1845. Pese a presentarse a las elecciones de 1848 en apoyo de la candidatura de Luis Napoleón Bonaparte, sus discursos sobre la miseria, los asuntos de Roma y la ley Falloux anticiparon su ruptura con el Partido Conservador. El 17 de julio de 1851 denunció las ambiciones dictatoriales de Luis Napoleón y, tras el golpe de Estado, huyó a Bélgica. Si bien es cierto que no publicó ninguna obra entre 1843 y 1851, concibió su novela Los miserables y compuso numerosos poemas que aparecieron posteriormente.
En 1852 se instaló, con su familia, en Jersey (Reino Unido), de donde pasó en 1856 a Guernesey. Allí permaneció, en su propiedad de Hauteville-House, hasta 1870. Republicano convencido, denunció sin tregua los vicios del régimen conservador de su país y en 1859 rechazó la amnistía que le ofrecía Napoleón III.
De este exilio de veinte años nacieron Los castigos (1853), brillante sarta de poesías satíricas, la trilogía de El fin de Satán, Dios y La leyenda de los siglos, ejemplo de poesía filosófica, en la que traza el camino de la humanidad hacia la verdad y el bien desde la época bíblica hasta su tiempo, y su novela Los miserables (1862), denuncia de la situación de las clases más humildes.
De vuelta a París, tras la caída de Napoleón III (1870), Victor Hugo fue aclamado públicamente y elegido diputado. Fue derrotado en los comicios siguientes, pero en 1876 obtuvo el escaño de senador de París, posición desde la que defendió la amnistía de los partidarios de la Comuna. Sin embargo, desengañado por la política, regresó a Hauteville-House (1872-1873).
El ritmo de su producción disminuía, pero su prestigio se acrecentaba sin cesar: un banquete conmemoró el quincuagésimo aniversario de Hernani; en 1881, su cumpleaños fue celebrado oficialmente y los senadores, en la tribuna, se levantaron sin excepción en su honor. A su muerte, el gobierno francés decretó un día de luto nacional y sus restos fueron trasladados al Panteón.
Considerado como uno de los mayores poetas franceses, su influencia posterior sobre Baudelaire, Rimbaud e incluso Mallarmé y los surrealistas es innegable.
Quizá más conocido como narrador, elijo hoy, como homenaje a este gran autor, uno de sus poemas, titulado "Si pudiéramos ir":
Él decía a su amada: Si pudiéramos ir
los dos juntos, el alma rebosante de fe,
con fulgores extraños en el fiel corazón,
ebrios de éxtasis dulces y de melancolía,
hasta hacer que se rompan los mil nudos con que ata
la ciudad nuestra vida; si nos fuera posible
salir de este París triste y loco, huiríamos;
no se adónde, a cualquier ignorado lugar,
lejos de vanos ruidos, de los odios y envidias,
a buscar un rincón donde crece la hierba,
donde hay árboles y hay una casa chiquita
con sus flores y un poco de silencio, y también
soledad, y en la altura cielo azul y la música
de algún pájaro que se ha posado en las tejas,
y un alivio de sombra... ¿Crees que acaso podemos
tener necesidad de otra cosa en el mundo?
Y por último:
CDR
Este importante novelista, poeta y dramaturgo francés (además de intelectual y político comprometido con su país) falleció el 22 de mayo de 1885 en París, dejando una nutrida bibliografía, variada y diversa, interesantísima.
La infancia de Victor Hugo transcurrió en Besançon, donde nació, salvo dos años, 1811 y 1812, en que residió con su familia en Madrid, donde su padre había sido nombrado comandante general. De temprana vocación literaria, ya en 1816 escribió en un cuaderno escolar: "Quiero ser Chateaubriand o nada".
En 1819 destacó en los Juegos Florales de Toulouse y fundó el Conservateur littéraire, junto con sus hermanos Abel y Eugène, pero su verdadera introducción en el mundo literario se produjo en 1822, con su primera obra poética: Odas y poesías diversas. En el prefacio de su drama Cromwell (1827) proclamó el principio de la «libertad en el arte», y definió su tiempo a partir del conflicto entre la tendencia espiritual y el apresamiento en lo carnal del hombre.
Pronto considerado como el jefe de filas del Romanticismo, el virtuosismo de Victor Hugo se puso de manifiesto en Las Orientales (1829), que satisfizo el gusto de sus contemporáneos por el exotismo oriental. La censura de Marion Delorme retrasó su aparición en la escena teatral hasta el estreno de Hernani (1830), obra maestra que triunfó en la Comédie Française.
En 1830 inició una fase de singular fecundidad literaria, en la cual destacaron, además de distintos libros de poesía, su primera gran novela, Nuestra Señora de París, y el drama Ruy Blas. En 1841 ingresó en la Academia Francesa pero, desanimado por el rotundo fracaso de Los burgraves, abandonó el teatro en 1843. La muerte de su hija Léopoldine, acaecida mientras él estaba de viaje, sumada al desengaño por la traición de su esposa con su amigo Sainte-Beuve, lo sumieron en una profunda crisis.
Entregado a una actividad política cada vez más intensa, Victor Hugo fue nombrado par de Francia en 1845. Pese a presentarse a las elecciones de 1848 en apoyo de la candidatura de Luis Napoleón Bonaparte, sus discursos sobre la miseria, los asuntos de Roma y la ley Falloux anticiparon su ruptura con el Partido Conservador. El 17 de julio de 1851 denunció las ambiciones dictatoriales de Luis Napoleón y, tras el golpe de Estado, huyó a Bélgica. Si bien es cierto que no publicó ninguna obra entre 1843 y 1851, concibió su novela Los miserables y compuso numerosos poemas que aparecieron posteriormente.
En 1852 se instaló, con su familia, en Jersey (Reino Unido), de donde pasó en 1856 a Guernesey. Allí permaneció, en su propiedad de Hauteville-House, hasta 1870. Republicano convencido, denunció sin tregua los vicios del régimen conservador de su país y en 1859 rechazó la amnistía que le ofrecía Napoleón III.
De este exilio de veinte años nacieron Los castigos (1853), brillante sarta de poesías satíricas, la trilogía de El fin de Satán, Dios y La leyenda de los siglos, ejemplo de poesía filosófica, en la que traza el camino de la humanidad hacia la verdad y el bien desde la época bíblica hasta su tiempo, y su novela Los miserables (1862), denuncia de la situación de las clases más humildes.
De vuelta a París, tras la caída de Napoleón III (1870), Victor Hugo fue aclamado públicamente y elegido diputado. Fue derrotado en los comicios siguientes, pero en 1876 obtuvo el escaño de senador de París, posición desde la que defendió la amnistía de los partidarios de la Comuna. Sin embargo, desengañado por la política, regresó a Hauteville-House (1872-1873).
El ritmo de su producción disminuía, pero su prestigio se acrecentaba sin cesar: un banquete conmemoró el quincuagésimo aniversario de Hernani; en 1881, su cumpleaños fue celebrado oficialmente y los senadores, en la tribuna, se levantaron sin excepción en su honor. A su muerte, el gobierno francés decretó un día de luto nacional y sus restos fueron trasladados al Panteón.
Considerado como uno de los mayores poetas franceses, su influencia posterior sobre Baudelaire, Rimbaud e incluso Mallarmé y los surrealistas es innegable.
Quizá más conocido como narrador, elijo hoy, como homenaje a este gran autor, uno de sus poemas, titulado "Si pudiéramos ir":
los dos juntos, el alma rebosante de fe,
con fulgores extraños en el fiel corazón,
ebrios de éxtasis dulces y de melancolía,
hasta hacer que se rompan los mil nudos con que ata
la ciudad nuestra vida; si nos fuera posible
salir de este París triste y loco, huiríamos;
no se adónde, a cualquier ignorado lugar,
lejos de vanos ruidos, de los odios y envidias,
a buscar un rincón donde crece la hierba,
donde hay árboles y hay una casa chiquita
con sus flores y un poco de silencio, y también
soledad, y en la altura cielo azul y la música
de algún pájaro que se ha posado en las tejas,
y un alivio de sombra... ¿Crees que acaso podemos
tener necesidad de otra cosa en el mundo?
Y por último:
CDR
martes, 21 de mayo de 2013
MELANCOLÍA
Tristeza vaga,
profunda,
sosegada
y permanente,
nacida de causas físicas
o morales,
que hace que no encuentre
quien la padece
gusto ni diversión
en nada.
Y hoy, sin más palabras...
CDR
profunda,
sosegada
y permanente,
nacida de causas físicas
o morales,
que hace que no encuentre
quien la padece
gusto ni diversión
en nada.
Y hoy, sin más palabras...
CDR
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