Seguimos con esta curiosa serie, tratando hoy los proverbios que se refieren a las diferentes fases en la vida de una mujer, en una primera parte.
Si bien es verdad que la sabiduría popular en todas las lenguas habla de la importancia de los hijos, no lo es menos, como ustedes sabrán, que no da igual -especialmente en algunas culturas- dar a luz un niño que una niña. En muchos proverbios no solo se hace hincapié en la diferencia entre sexos, sino que esta adquiere sorprendentes dimensiones. En casi todas las culturas se incluye en categorías opuestas a los hijos en función de su sexo, como si solamente tuvieran en común el hecho de haber venido al mundo del mismo modo. La mayoría de las sociedades favorece a un sexo sobre otro, aunque ambos requieran de un mismo trato para desarrollarse. ¿Adivinan cuál es el que se impulsa con mayor entusiasmo?
Cuando son niñas:
"Cuando nace una hija, el umbral llora cuarenta días" (árabe). No en vano en esta cultura muchos proverbios aluden al puñado de problemas que supone traer al mundo a una niña.
Aunque en África se expresa la misma preferencia por los varones, se reconoce, sin embargo, las ventajas de las hijas por el trabajo que realizan en la casa, su lealtad a la familia y su capacidad de procrear. "Una mujer sin una hija se enterrará viva" (ladino); o "Un clan con descendencia femenina no perece" (woyo).
Muchos proverbios no solo expresan una preferencia por los hijos varones, sino que justifican tal elección. La principal idea implícita se basa en la organización tradicional de la sociedad. Pues una hija que se casa está destinada a abandonar el hogar paterno, de modo que su compromiso y sus hijos se interpretan como una pérdida económica para su familia, ya que pasará a formar parte de la de su marido. En cambio, un hijo mantiene vivo el apellido familiar. "El destino de la hija es desaparecer" (chino); "Un hijo perdido" (bengalí); o "La hija es fruto de otro hombre" (vietnamita).
También existen proverbios que exponen algunas circunstancias atenuantes al hecho de tener una hija, siendo esto más fácil de aceptar si perdura la esperanza de tener un hijo en el futuro. Nunca hay que dejar de aspirar a algo mejor, como dice este proverbio japonés de consuelo: "Primero una niña, después un niño". Además, es un gran alivio para la madre pensar cuánto ayudará la hija en casa, ocupándose incluso de los niños que vengan después: "La primera hija vale un capital en el hogar" (coreano); o "La hija mayor es la niñera de sus hermanos pequeños" (vietnamita).
Y no acaba aquí el asunto, pues incluso el prestigio de una mujer depende de si tiene o no descendencia masculina. Algunos dichos africanos reflejan la posición social inferior de las madres sin hijos varones, como en este ejemplo ruandés: "Una mujer que solo tiene hijas no ríe antes que las demás". Siempre prevalece el optimismo, eso sí, puede haber tenido una mujer cuatro hijas y en el siguiente embarazo se mantendrá la esperanza: "Cuatro muchachas son los cuatro pies de la cama: una base estable para el hijo" (chino).
Si a estas alturas están pensando, bueno esto en nuestra cultura no pasa... esperen un poco. Pero aquí tengo que decirles que he encontrado un dicho popular catalán (tomémoslo como español) que asocia a las hijas con una ventaja económica y a los hijos con un inconveniente pecuniario: "Quien tiene coño, tiene pan; quien tiene picha, va a mendigar". Y también un proverbio estadounidense que demuestra que al menos los occidentales somos más prácticos y encontramos el lado bueno a tener niñas: "La suerte del agricultor: terneros machos y bebés hembras".
Sobre la virginidad y la virtud:
En hebreo, una virgen es "una rosa que todavía no ha abierto sus pétalos". En muchas culturas, la mujer es considerada núbil a temprana edad -algunas incluso sobre los diez años-. Desde la antigua Mesopotamia hay referencias a los matrimonios con niñas y con jovencitas. Los proverbios tampoco son ajenos a este hecho, pues una cosa es el desarrollo físico y otra la madurez psíquica, como afirma el dicho portugués "Una joven es como una piña: por arriba está verde, pero por debajo ya puede". Lo que queda claro en todos los refranes del mundo es que, sea a la edad que sea, la mujer debe llegar virgen al matrimonio. El temor a la pérdida de la virginidad antes del matrimonio es universal: "El herborista no tiene hierbas para la pérdida de la inocencia" (sorbo); "Una novia desgraciada deshonra a toda la familia"; o "Flor arrancada, tallo pisoteado" (malayo), siendo el tallo metáfora de los padres. La insistencia en que la joven debe vencer la tentación de perder la virginidad antes de hora es común, sin tener en cuenta que el sexo es cosa de dos, sin hacer hincapié en las responsabilidades compartidas, sin dar importancia, en fin, a la pérdida de la virginidad en los muchachos.
En cuanto a la mujer casadera:
"El candil del padre que tiene hijas arde toda la noche" (ladino). Teniendo en cuenta el concepto de dote, las hijas en verdad salen caras. Requiere mucho esfuerzo, sobre todo en los hogares con muchas niñas, conseguir matrimonios aceptables sin arruinar a la familia. Así, en este caso, la predilección por el hijo varón respondería a las consecuencias económicas que comporta el sistema de la dote. Otra solución práctica nos la da este proverbio: "Primo, casémonos par que la dote quede en la familia" (jamaicano). Por supuesto, siempre facilita las negociaciones la belleza de la hija. Si un pretendiente valora el aspecto físico de la joven, puede suceder que el padre se libre de ella con una dote modesta o incluso sin dar nada más: "Las doncellas hermosas no necesitan monedero" (alemán) o "La que nace bella, nace casada" (italiano). La fea, pobrecilla, necesita una compensación económica. Pero el que la novia sea rica, guapa o fea, siempre es peligroso. Porque en los casos en que ella aporta más, se suele alterar -siempre según la sabiduría popular- la naturaleza de la relación matrimonial: "Una gran dote es una cama llena de zarzas" (inglés). Esta tradición se da sobre todo en el mundo árabe, Europa, Asia y Sudamérica, mientras que en la cultura africana existe la costumbre de poner un precio a la hija, con lo cual el matrimonio resulta beneficioso económicamente para la familia.
Respecto a la elección de una pareja, es como una lotería, como expresa el proverbio inglés "El matrimonio y la horca los decide el destino". Los padres solo pueden esperar a ver qué depara el destino a sus hijas: "La boda puedo amañártela, pero la suerte ¿dónde te la consigo?" (árabe).
El día de la boda:
Qué duda cabe de que el día de la ceremonia nupcial es el día más importante en la vida de una mujer. Aunque existen proverbios que avisan del error: "Muchacha, no te ilusiones con el traje de novia; esconde mucho sufrimiento" (árabe). Se trata de un día decisivo porque en casi todas las culturas la boda coincide con el momento en que la joven abandona el domicilio paterno -ya hemos visto que para bien.- Algunos tópicos sobre este tema son, por ejemplo, el de las lágrimas y el del tiempo que hace ese día: "Novia llorosa, esposa risueña; novia risueña, esposa llorosa" (ruso); "la novia tendrá mala suerte si no llora el día de su boda" (chino); "Si los novios se mojan los pies, en menos de un año serán tres" (francés); o "Feliz la novia a la que ilumina el sol; feliz el muerto sobre el que llueve" (inglés).
En la próxima entrega veremos qué ocurre cuando la joven se quita el vestido de novia y comienza la vida real. Esta y otras etapas muy interesantes explicadas según los proverbios del mundo.
CDR
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domingo, 6 de octubre de 2013
jueves, 3 de octubre de 2013
ENERGÍA
Ya hablé en una ocasión en este blog sobre los colores, su importancia es innegable en nuestro ánimo.
Existen numerosas teorías sobre la influencia de las energías en nuestras vidas y una de ellas expone que vestir de un determinado color cada día de la semana supone tener un mayor poder y estar en sintonía con las fuerzas del Universo. Algunas de ellas están relacionadas con el zodiaco, con los ángeles, con el reiki o con el feng shui. La que a continuación se describe se refiere a los planetas del Sistema Solar y su significación mitológica.
Para estar en armonía con la energía planetaria y atraer así la suerte y el éxito:
Domingo: Primer día de la semana. Es el día del Sol. El Astro Rey representa nuestro impulso interior, simboliza el objetivo a alcanzar en nuestra vida. Está relacionado mitológicamente con el dios Apolo, su pelo era rubio y ondulado, sus ojos brillantes como el fuego. Su color es el amarillo, naranja y dorado.
Lunes: Segundo día de la semana. Es el día consagrado a la Luna. Así como el Sol es el principio masculino que tiende a la exteriorización, la Luna es el femenino, tiende a la interiorización. Simboliza la madre. Su color es el blanco.
Es el día de Mercurio, el planeta de los procesos mentales y el conocimiento. Asociado al dios del casco alado, Mercurio, protector de los caminos y de los viajeros. Su color es el marrón.
Viernes: Es el día consagrado a Venus, la diosa del amor. Venus es el astro más brillante del firmamento después del Sol y la Luna. Está vinculado a la belleza, la armonía y la seducción. Su color es el verde, símbolo de la abundancia.
Sábado: Último día de la semana. Es el día de Saturno, planeta que antiguamente tenía mala fama en astrología, ya que allí donde está suele haber miedos, limitaciones o problemas. Hoy sabemos que si trabajamos esa energía obtendremos un gran regalo: la fortaleza personal. El sábado es el día del descanso según la tradición judía. Sus colores son el negro y el gris oscuro.
Lo cierto es que sentirnos bien con nuestra imagen cada día, con nuestra vestimenta, nos ayuda a sentirnos seguros; nos encontramos mejor, en definitiva. ¿Por qué no probar a ver cómo nos va? Si no nos gusta o no nos favorece el color que toca un día determinado, siempre podemos utilizar una prenda interior, un accesorio... o incluso encender una vela en casa.
Tonterías... Puede ser. Pero las poderosas energías que rigen el Universo ahí están. Y si podemos hacer que fluyan hacia nosotros y nos beneficien, ¿por qué no?
CDR
Existen numerosas teorías sobre la influencia de las energías en nuestras vidas y una de ellas expone que vestir de un determinado color cada día de la semana supone tener un mayor poder y estar en sintonía con las fuerzas del Universo. Algunas de ellas están relacionadas con el zodiaco, con los ángeles, con el reiki o con el feng shui. La que a continuación se describe se refiere a los planetas del Sistema Solar y su significación mitológica.
Para estar en armonía con la energía planetaria y atraer así la suerte y el éxito:

Lunes: Segundo día de la semana. Es el día consagrado a la Luna. Así como el Sol es el principio masculino que tiende a la exteriorización, la Luna es el femenino, tiende a la interiorización. Simboliza la madre. Su color es el blanco.
Martes: Asociado al dios Marte. Simboliza la acción y la búsqueda, la energía vital. Representa astrológicamente al guerrero que se propone conquistar o llegar a una meta. Su color es el rojo, relacionado además con el poder.
Es el día de Mercurio, el planeta de los procesos mentales y el conocimiento. Asociado al dios del casco alado, Mercurio, protector de los caminos y de los viajeros. Su color es el marrón.
Viernes: Es el día consagrado a Venus, la diosa del amor. Venus es el astro más brillante del firmamento después del Sol y la Luna. Está vinculado a la belleza, la armonía y la seducción. Su color es el verde, símbolo de la abundancia.Tonterías... Puede ser. Pero las poderosas energías que rigen el Universo ahí están. Y si podemos hacer que fluyan hacia nosotros y nos beneficien, ¿por qué no?
CDR
martes, 1 de octubre de 2013
ILUSIONES
Ilusión: concepto,
imagen o representación
sin verdadera realidad,
sugeridos por la imaginación
o causados por
el engaño de los sentidos.
Como ver una luz que no existe al final del tunel.
Ilusión: esperanza
cuyo cumplimiento
parece especialmente
atractivo.
Que de verdad haya luz al final del tunel y que empiecen a verse los brotes verdes aunque no sea primavera.
Ilusión: viva
complacencia
en una persona,
una cosa,
una tarea...
¿La volveremos a sentir alguna vez por quienes nos representan?
Mi mayor ilusión para este mes:
Que sea lo que en septiembre no pudo ser.
Y para terminar, un bello haiku otoñal:
Hojas de octubre
deslizan besos ocres
a pies descalzos.
CDR
imagen o representación
sin verdadera realidad,
sugeridos por la imaginación
o causados por
el engaño de los sentidos.
Como ver una luz que no existe al final del tunel.
Ilusión: esperanza
cuyo cumplimiento
parece especialmente
atractivo.
Que de verdad haya luz al final del tunel y que empiecen a verse los brotes verdes aunque no sea primavera.
Ilusión: viva
complacencia
en una persona,
una cosa,
una tarea...
¿La volveremos a sentir alguna vez por quienes nos representan?
Mi mayor ilusión para este mes:
Que sea lo que en septiembre no pudo ser.
Y para terminar, un bello haiku otoñal:
Hojas de octubre
deslizan besos ocres
a pies descalzos.
CDR
lunes, 30 de septiembre de 2013
RESPLANDECIENTE
No veo mucho la tele, se podría decir que nada. Pero en las contadas ocasiones en que me encuentro delante de ella y le presto algo de atención, es frecuente ver anuncios publicitarios más que otra cosa, a no ser que se trate de la pública, claro. Siempre me he fijado en la publicidad, me parece algo importante y digno de análisis. La conclusión que saco, en general, es que los anuncios comerciales son bastante ruidosos, engañosos y tópicos, entre otras cosas.
Claro que hay mensajes publicitarios que me gustan, especialmente los que se refieren a conceptos (anuncios solidarios o de concienciación vial, por citar dos ejemplos). Sin embargo, los que muestran productos me agradan mucho menos.
Pero, oh, sorpresa, este fin de semana he visto el que hoy por hoy sería mi anuncio favorito. Y no se sorprenderán cuando les diga que se trata del que ha lanzado la Academia de la Publicidad para celebrar el trescientos aniversario de la RAE. Les diré que no he elegido este spot por el simple hecho de que se refiera a esta importante institución para nuestro idioma. Sino porque me ha resultado un anuncio original, divertido y creo que necesario para que los espectadores se conciencien de que un mal uso ensucia la lengua.
Verán (por si aún no lo han visto). Se trata de un anuncio que imita al típico de un producto de limpieza. Un niño derrama un tarro de mermelada y la madre, muy enfadada, le pide que limpie rápidamente el desaguisado, utilizando palabras y expresiones incorrectas -fambruesa, estropiciándolo, en de que venga, floresciente-. El problema se soluciona en la siguiente secuencia con el Diccionario de la Real Academia, con el que la madre, ya más relajada, pide a su hijo lo mismo de antes pero correctamente. Es decir, como un detergente elimina las manchas de una superficie, el DRAE corrige y limpia las incorrecciones de la lengua. El spot acaba con el lema "Limpia, fija y da esplendor" (utilizado cual "la prueba del algodón"), con el que se pone de relieve -se recuerda, se da a conocer, además- la vocación de utilidad colectiva que tiene la Academia.
Por favor, más iniciativas como esta. Porque la labor de la RAE es preservar nuestra lengua y debe verse como una institución activa y actual. Por su parte, la publicidad, que utiliza la lengua como una de sus herramientas fundamentales, tiene también una gran responsabilidad en este tema.
CDR
Claro que hay mensajes publicitarios que me gustan, especialmente los que se refieren a conceptos (anuncios solidarios o de concienciación vial, por citar dos ejemplos). Sin embargo, los que muestran productos me agradan mucho menos.
Pero, oh, sorpresa, este fin de semana he visto el que hoy por hoy sería mi anuncio favorito. Y no se sorprenderán cuando les diga que se trata del que ha lanzado la Academia de la Publicidad para celebrar el trescientos aniversario de la RAE. Les diré que no he elegido este spot por el simple hecho de que se refiera a esta importante institución para nuestro idioma. Sino porque me ha resultado un anuncio original, divertido y creo que necesario para que los espectadores se conciencien de que un mal uso ensucia la lengua.
Verán (por si aún no lo han visto). Se trata de un anuncio que imita al típico de un producto de limpieza. Un niño derrama un tarro de mermelada y la madre, muy enfadada, le pide que limpie rápidamente el desaguisado, utilizando palabras y expresiones incorrectas -fambruesa, estropiciándolo, en de que venga, floresciente-. El problema se soluciona en la siguiente secuencia con el Diccionario de la Real Academia, con el que la madre, ya más relajada, pide a su hijo lo mismo de antes pero correctamente. Es decir, como un detergente elimina las manchas de una superficie, el DRAE corrige y limpia las incorrecciones de la lengua. El spot acaba con el lema "Limpia, fija y da esplendor" (utilizado cual "la prueba del algodón"), con el que se pone de relieve -se recuerda, se da a conocer, además- la vocación de utilidad colectiva que tiene la Academia.
Por favor, más iniciativas como esta. Porque la labor de la RAE es preservar nuestra lengua y debe verse como una institución activa y actual. Por su parte, la publicidad, que utiliza la lengua como una de sus herramientas fundamentales, tiene también una gran responsabilidad en este tema.
CDR
jueves, 26 de septiembre de 2013
GERMINAL
Se avecina un fin de semana plenamente otoñal y sin duda apetecerá una buena lectura. Esta podría ir bien:
Primero, una aclaración. Germinal se refiere al nombre del séptimo mes del calendario republicano francés. Como verán seguidamente, un nombre con mucha intención.
Primero, una aclaración. Germinal se refiere al nombre del séptimo mes del calendario republicano francés. Como verán seguidamente, un nombre con mucha intención.
Es
de sobra conocido el talento del cantautor catalán Lluís Llach (Girona, 1948).
Si bien nos tiene acostumbrados a canciones de letras intensas, profundas,
comprometidas, ahora nos sorprende con un debut literario a la altura de sus
posibilidades, Memoria de unos ojos pintados,
una novela que es a la vez la crónica de una época muy concreta en nuestro
país, y una bella historia de amor entre dos jóvenes de la Barceloneta, un
barrio humilde de gente trabajadora y colectividad solidaria. La forma en que
Llach ha conjugado un tema durísimo con la delicadeza de una relación
prohibitiva es simplemente magistral. Además de retratar aspectos esenciales de
la Cataluña de la primera mitad del siglo XX, la novela se convierte en un
homenaje a todas aquellas personas que sufrieron la Guerra Civil y el exilio.
Retirado de los escenarios desde
2007, el propio autor reconoce que nunca hubiera pensado escribir una novela,
que fue algo azaroso. Dueño de un tiempo libre que antes no tenía, Lluís Llach
se reencontró con el placer de la lectura. Y a raíz del encargo de un guión
para un amigo, se puso a escribir y sintió la necesidad de contar cosas. El
resultado es esta novela vertebrada por la historia de Germinal y David,
criados juntos y que juntos descubren la vida, el amor y la amargura. Porque
más allá de la descripción de los años de la II República, la lucha, los
ideales, atropellados por el estallido de la guerra, las batallas y los
escarnios, queda el amor incondicional de los dos amigos. Un amor que todo lo
puede y que no es truncado ni siquiera por la muerte. No importa la
homosexualidad, no importan la distancia ni el dolor.
Por otra parte, no deja de
sorprender la magnitud de esta novela para un hombre acostumbrado a escribir pequeñas
historias, pues eso son las canciones; el hilo narrativo de esta obra para un
poeta. Así, es evidente que Lluís Llach
está dotado del don de la escritura. La estructura narrativa de esta novela se
basa en la conversación del viejo Germinal con un director de cine interesado
en hacer una película sobre esa época. De esta forma cada grabación forma un
capítulo que se construye como un relato breve de la historia lineal que va
narrando el protagonista. Son numerosos los personajes que aparecen, cada uno
con su correspondiente importancia en el argumento, perfectamente
caracterizados y desarrollados todos ellos. La narración destila un realismo
impresionante, con el uso de una prosa sencilla, directa, y descripciones de
una gran fuerza e incluso crudeza. Pero también cuenta con pasajes de belleza
extraordinaria, especialmente los dedicados a hablar de ese microcosmos que era
la Barceloneta (que Llach tan bien conoce y recrea) y de los sentimientos de
los personajes. La despedida de la amiga que emigra a Argentina con sus padres,
la visión del padre como un ser superior, la gente que llega desorientada a la
estación de Barcelona, los bombardeos, la muerte de la otra amiga, los encuentros
sexuales, los soldados en la batalla del Ebro, o David en el pelotón de
fusilamiento. Imágenes que se quedan grabadas en nuestra retina aunque solo
sean palabras. La venganza final es quizá la escena más novelesca, pero no
desdice del conjunto argumental, incluso sirve para aumentar el dramatismo y
contribuir al sabor agridulce que nos deja finalmente esta magnífica historia.
Una pequeña redención para el atormentado protagonista.
En resumen, Memoria de unos ojos pintados (título que alude a la costumbre de
Germinal de pintarse la raya de los ojos y que denota la personalidad del
personaje así como un gesto definitivo en su vida) es una buenísima lectura,
una lectura inteligente no apta para todos los públicos por su dureza. Pero
también por su ternura.
Y como siempre... ¡Feliz lectura!
CDR
Y como siempre... ¡Feliz lectura!
martes, 24 de septiembre de 2013
HELIOTROPOS
Los heliotropos son una familia de plantas de tallo leñoso, con flores que van girando a lo largo del día, orientándose siempre hacia el sol. (Etimológicamente, la palabra proviene del griego helios "sol" y trepein "girar".) De noche se reorientan hacia el este, preparándose nuevamente para recibir al astro rey a la mañana siguiente.
También se llama heliotropo a un instrumento de medición inventado por el matemático alemán Carl Friedrich Gauss en 1820, que utiliza un espejo para reflejar la luz del sol a través de grandes distancias apuntando a un punto específico en el terreno.
Y con el mismo nombre se conoce además un ágata de color verde oscuro con manchas rojizas, así denominada por su peculiar modo de reflejar la luz.
Por otra parte, es bien sabido que las plantas, en general, tienden a orientarse hacia la luz. Y existen estudios científicos que desvelan que otros organismos unicelulares, insectos, peces... tienen este mismo comportamiento. Así pues, se puede hablar de un efecto heliotrópico, aquel que se caracteriza por la propensión de los sistemas vivos a buscar aquello que da vida y evitar lo que puede acabar con ella.
Tras este planteamiento, piensen: ¿no es cierto que también las personas nos sentimos atraídos hacia lo luminoso, es decir, lo positivo? Y es necesario que sea así, porque esto tiene repercusiones reales en nuestra vida, en nuestro ánimo, en nuestro bienestar. El efecto heliotrópico crea una espiral positiva, ampliando lo bueno y ayudando a desarrollar capacidades para manejar lo malo. Por tanto, debemos esforzarnos por reconocer lo "luminoso" en los demás, así como advertir y dejar "brillar" nuestras habilidades y virtudes. Las personas podemos convertirnos en auténticos transmisores de energía positiva. Esas personas son conocidas como optimistas, personas junto a quienes nos sentimos vivos, motivados y con ganas de hacer cosas. Esta cualidad puede ser innata, pero también podemos aprenderla y aplicarla día a día. Debemos detectar y valorar las cosas buenas en lo que nos rodea, ser generosos y tolerantes, ser agradecidos, y por último, construir relaciones basadas en la fortaleza, en la de los otros y en la nuestra propia.
Así, podrán decirnos: ¡Eres un sol!
CDR
También se llama heliotropo a un instrumento de medición inventado por el matemático alemán Carl Friedrich Gauss en 1820, que utiliza un espejo para reflejar la luz del sol a través de grandes distancias apuntando a un punto específico en el terreno.
Y con el mismo nombre se conoce además un ágata de color verde oscuro con manchas rojizas, así denominada por su peculiar modo de reflejar la luz.
Por otra parte, es bien sabido que las plantas, en general, tienden a orientarse hacia la luz. Y existen estudios científicos que desvelan que otros organismos unicelulares, insectos, peces... tienen este mismo comportamiento. Así pues, se puede hablar de un efecto heliotrópico, aquel que se caracteriza por la propensión de los sistemas vivos a buscar aquello que da vida y evitar lo que puede acabar con ella.
Tras este planteamiento, piensen: ¿no es cierto que también las personas nos sentimos atraídos hacia lo luminoso, es decir, lo positivo? Y es necesario que sea así, porque esto tiene repercusiones reales en nuestra vida, en nuestro ánimo, en nuestro bienestar. El efecto heliotrópico crea una espiral positiva, ampliando lo bueno y ayudando a desarrollar capacidades para manejar lo malo. Por tanto, debemos esforzarnos por reconocer lo "luminoso" en los demás, así como advertir y dejar "brillar" nuestras habilidades y virtudes. Las personas podemos convertirnos en auténticos transmisores de energía positiva. Esas personas son conocidas como optimistas, personas junto a quienes nos sentimos vivos, motivados y con ganas de hacer cosas. Esta cualidad puede ser innata, pero también podemos aprenderla y aplicarla día a día. Debemos detectar y valorar las cosas buenas en lo que nos rodea, ser generosos y tolerantes, ser agradecidos, y por último, construir relaciones basadas en la fortaleza, en la de los otros y en la nuestra propia.
Así, podrán decirnos: ¡Eres un sol!
CDR
domingo, 22 de septiembre de 2013
AMORES EN LA MITOLOGÍA (IV)
Nuestra entrada mitológica de hoy gira en torno a los amores (o mejor, amoríos) de Hermes.
Hijo de Zeus y Maya, una de las siete Pléyades, Hermes ocupó un lugar privilegiado en el universo olímpico, aunque lo cierto es que no todo comportamiento suyo fue ejemplar. Pongamos por caso que ya desde pequeño se dio a conocer por su gusto por lo ajeno, ocasionándole más de un problema con los dioses sus aventuras de ladronzuelo. Así, Hermes no solo es el dios mensajero, de los viajeros, sino también el dios de la astucia, de los mentirosos y los ladrones.
Como lo que no era suyo le atraía, en sus amoríos también mostraba esta tendencia. Como con Quione, amada a su vez por Apolo. Lo curioso es que el dios del sol no se opuso a compartir a su amante, pues sentía por Hermes especial afecto. Y no sería Quione la única mujer que ambos compartirían. Igualmente se alternaron en las sábanas de Acacalis, la hija de Minos. Con ella tuvo Hermes por hijo a Cidón, el que sería héroe fundador de la ciudad de Cidonia, en Creta. Otros hijos fruto de las hazañas eróticas del dios fueron Eudoro y Linos.
Pero Hermes no siempre fue aceptado por sus pretendidas. A pesar de sus pies ligeros, su elocuencia y otros dones, fue rechazado en no pocas ocasiones, teniendo que recurrir al abuso para saciar sus deseos. El episodio que mejor resume este hecho es el de Apemosina, doncella por quien el dios alado se sintió especialmente fascinado. Quizá porque, veloz como un rayo, no menos que el propio Hermes, la joven siempre lograba escapar de sus requerimientos. Hermes quedaba resoplando, excitado... y herido en el orgullo. Mas ya se sabe que los dioses no suelen aceptar bien las frustraciones. Tampoco Hermes, así que ideó una estratagema que finalmente dio el resultado deseado.
Cuenta el mito que:
Hermes aguardó la ocasión propicia para poner en marcha su plan. Y, tras comprobar un itinerario que debía ser seguido por la joven necesariamente, el astuto dios extendió decenas de pieles de animales recién degollados a lo largo de un estrecho sendero lateral al camino por el que pasaría Apemosina. Su propósito era desviarla y hacerla caer en su trampa. Luego se sentó a esperar, paladeando de antemano su triunfo.
Cuando la doncella apareció, Hermes volvió a ejercer sobre ella el consabido acoso, pero esta vez orientando sus pasos hacia el sendero previsto. La muchacha volaba en su carrera. Parecía que iba a burlarlo una vez más, pero al pisar las bien dispuestas pieles resbaló y, antes de que pudiera levantarse, Hermes ya estaba sobre ella.
El dios gozó. Apemosina mordió el polvo de la humillación. Y para mayor desdicha, el destino le tenía preparado un fatal desenlace. Pues la joven contó angustiada a su hermano lo sucedido y este no quiso creerla. Por el contrario, despreciándola, la mató a patadas.
No todas las historias acaban bien. Por desgracia, algunas no son mitos.
CDR
Hijo de Zeus y Maya, una de las siete Pléyades, Hermes ocupó un lugar privilegiado en el universo olímpico, aunque lo cierto es que no todo comportamiento suyo fue ejemplar. Pongamos por caso que ya desde pequeño se dio a conocer por su gusto por lo ajeno, ocasionándole más de un problema con los dioses sus aventuras de ladronzuelo. Así, Hermes no solo es el dios mensajero, de los viajeros, sino también el dios de la astucia, de los mentirosos y los ladrones.
Como lo que no era suyo le atraía, en sus amoríos también mostraba esta tendencia. Como con Quione, amada a su vez por Apolo. Lo curioso es que el dios del sol no se opuso a compartir a su amante, pues sentía por Hermes especial afecto. Y no sería Quione la única mujer que ambos compartirían. Igualmente se alternaron en las sábanas de Acacalis, la hija de Minos. Con ella tuvo Hermes por hijo a Cidón, el que sería héroe fundador de la ciudad de Cidonia, en Creta. Otros hijos fruto de las hazañas eróticas del dios fueron Eudoro y Linos.
Pero Hermes no siempre fue aceptado por sus pretendidas. A pesar de sus pies ligeros, su elocuencia y otros dones, fue rechazado en no pocas ocasiones, teniendo que recurrir al abuso para saciar sus deseos. El episodio que mejor resume este hecho es el de Apemosina, doncella por quien el dios alado se sintió especialmente fascinado. Quizá porque, veloz como un rayo, no menos que el propio Hermes, la joven siempre lograba escapar de sus requerimientos. Hermes quedaba resoplando, excitado... y herido en el orgullo. Mas ya se sabe que los dioses no suelen aceptar bien las frustraciones. Tampoco Hermes, así que ideó una estratagema que finalmente dio el resultado deseado.
Cuenta el mito que:
Hermes aguardó la ocasión propicia para poner en marcha su plan. Y, tras comprobar un itinerario que debía ser seguido por la joven necesariamente, el astuto dios extendió decenas de pieles de animales recién degollados a lo largo de un estrecho sendero lateral al camino por el que pasaría Apemosina. Su propósito era desviarla y hacerla caer en su trampa. Luego se sentó a esperar, paladeando de antemano su triunfo.
Cuando la doncella apareció, Hermes volvió a ejercer sobre ella el consabido acoso, pero esta vez orientando sus pasos hacia el sendero previsto. La muchacha volaba en su carrera. Parecía que iba a burlarlo una vez más, pero al pisar las bien dispuestas pieles resbaló y, antes de que pudiera levantarse, Hermes ya estaba sobre ella.
El dios gozó. Apemosina mordió el polvo de la humillación. Y para mayor desdicha, el destino le tenía preparado un fatal desenlace. Pues la joven contó angustiada a su hermano lo sucedido y este no quiso creerla. Por el contrario, despreciándola, la mató a patadas.
No todas las historias acaban bien. Por desgracia, algunas no son mitos.
CDR
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