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lunes, 9 de febrero de 2015

PARENTESCOS INSÓLITOS: TURBANTE Y TULIPÁN

Rebuscamos hoy en las raíces etimológicas de estas dos palabras a simple vista tan diferentes, para sorprendernos, una vez más, al descubrir la insólita relación que las une.

De buenas a primeras podríamos pensar que "turbante" es un adjetivo formado a partir del verbo "turbar", como "cantante" de "cantar", "ayudante" de "ayudar", etc. De hecho, los etimólogos españoles estuvieron durante años pergeñando posibles orígenes de esa palabra que designa el tocado típico de musulmanes e hindúes, a partir de una faja de tela enrollada en la cabeza. Por ejemplo, Covarrubias dice de éste que es "cobertura de cabeça de la qual usan los africanos y los demás moros y turcos; es una toca que va dando bueltas a la cabeça y se remata en punta; y assí se dixo a turbine, que es el remolino o el trompo, por tener la mesma figura." Casi ciento treinta años después, en 1739, Lope Hurtado de Mendoza anda ya tras la pista acertada cuando, en el tomo VI del Diccionario de Autoridades, afirma que "turbante viene de la palabra Dulbent o Tulbent,que en lengua turquesa significa según Menage la tela de algodón, que es de lo que se hacen."

Efectivamente, en turco moderno el turbante sigue llamándose tülbend, si bien están documentadas otras variantes como tülbant, tülbent o tulband, más próximas al nombre persa original dolband o dulband. Esta palabra llegó a nuestra lengua en el siglo XV a través del italiano turbante, que lo había tomado poco antes del turco durante los enfrentamientos bélicos con el Imperio Otomano en pleno auge.

Como acabamos de ver, el italiano nos dio la forma rb, pero en las fuentes de la época se documentan con facilidad las variantes más directas del turco, con sonido lb. Así, durante el siglo XVI hallamos en francés las formas turban (que se impondrá a la larga), turbant y tourbelon alternando con otras como toliban, tolliban, tulban y tolopan. Y algo parecido sucedió en alemán, donde Turbantas, Tarbentesi, Turbat y Turbant alternaron con Duliban, Tulbant y Tolopa; la principal diferencia es que en el caso del alemán ninguna de ellas se impuso, ya que a finales del siglo XVII, en plena influencia creciente del francés, el alemán importó de este idioma el vocablo Turban, que ha seguido usándose hasta hoy.

Por otra parte, y he aquí la curiosidad, también en turco parece haber existido otra variante tuliband o tupilant que dio nombre, por comparación de su forma con la de un turbante, a la flor que llamamos tulipán. El tulipán no sólo es el símbolo nacional de Holanda, sino también uno de los productos esenciales de su economía, puesto que ese pequeño país europeo exporta anualmente unos dos mil millones de bulbos de tulipán. Sin embargo, es poco conocido que esta flor no es originaria de Holanda y, aún más, que incluso llevó al borde de la ruina a la nación a mediados del siglo XVII.

Cien años antes, el tulipán se había difundido por Europa gracias al naturalista austríaco Conrad Gesner, pero fue en Holanda donde su cultivo causó auténtico furor, una verdadera "tulipanmanía" que describió muy bien Charles Mackay en su obra Memoirs of extraordinary popular desilusions and the madness of crowds" (1841): "La demanda de tulipanes de especies raras aumentó tanto en el año 1636 que se crearon mercados para su compraventa en la Bolsa de Amsterdam, así como en Rotterdam, Haarlem, Leiden, Alkmar, Hoorn y otras ciudades [...] Al principio, como en todas estas manías de juego, la confianza estaba en su punto culminante, y todo el mundo ganaba. Los traficantes de tulipanes especulaban con el alza y la caída de las existencias, y obtenían cuantiosos beneficios comprando cuando los precios bajaban y vendiendo cuando aumentaban. Muchas personas se hicieron ricas súbitamente. Un cebo de oro pendía tentador ante los ojos de los hombres que,uno tras otro, corrían hacia los mercados de tulipanes como las moscas a un panal de rica miel [...] Nobles, burgueses, granjeros, peones, marinos, lacayos, sirvientas e incluso deshollinadores y traperas especulaban con tulipanes. Personas de toda condición liquidaban sus propiedades e invertían el producto en flores. Se ofrecían a la venta casas y campos a precios ruinosamente bajos, o bien se entregaban como pago en las transacciones efectuadas en el mercado de tulipanes."

En los documentos de la época hallamos ejemplos increíbles de las cifras astronómicas que llegaron a pagarse por los bulbos de tulipán. La especulación "tulipánica" alcanzó su momento culminante  en enero de 1637. Al parecer, en el transcurso de dicho mes los precios se multiplicaron por veinte. Los especuladores más espabilados empezaron a vender, y un sentimiento de pánico se apoderó de la sociedad holandesa. De repente, los antiguos propietarios se encontraron sin sus propiedades anteriores y en posesión tan solo de un producto carente de todo valor intrínseco, que nadie quería comprar. La economía holandesa, una de las más prósperas y estables del mundo hasta ese momento, quedó destrozada por la inflación y la posterior depresión, que duró años.

En fin, no es que nos interesen ahora las repercusiones económicas del tulipán; toda esta historia es para aclarar más bien sus repercusiones léxicas. Así, es interesante destacar que el latín botánico usó equivocadamente el sustantivo Tulipa para dar nombre al género de estas plantas, pues los sabios de la época interpretaron por error el nombre tulipan como si fuera un acusativo latino, y asumieron que el nominativo era tulipa. Ello explica el nombre actual del tulipán en francés, tulipe, y, lo que tiene aún mayor trascendencia para nosotros, que en español llamemos tulipas, a imitación del francés, a las pantallas de vidrio de algunas lámparas, con forma parecida a la de un tulipán.

La lengua nunca deja de sorprendernos.

CDR 

jueves, 22 de enero de 2015

LA HUIDA

Jueves, en este tramo final de enero frío y ventoso, retomamos las recomendaciones de lecturas con una interesante novela, original, muy apropiada para un fin de semana de invierno.

  
En el vasto panorama narrativo actual despunta Lara Moreno (Sevilla, 1978), autora de varios libros de relatos y poemarios; algunos de sus cuentos aparecen ya en antologías del género. Por si se va la luz es su primera novela, por la que ha apostado la editorial Lumen con gran acierto. Elegida Nuevo Talento de Literatura FNAC. Una escritora emergente que tiene mucho que decir. 

Movida por la preocupación y el miedo ante una realidad que pretendemos ignorar, como es el cambio climático, Lara Moreno propone una huida, una vuelta a los orígenes, la búsqueda de una vida más simple, que al mismo tiempo será más dura, por la sordidez que supone volver a enfrentarse a los elementos para una pareja de treintañeros urbanitas: Martín, un investigador comprometido con el medio ambiente y Nadia, una sensible y excéntrica artista. La abstracción, lo indeterminado juegan un importante papel en esta novela, pues el nombre del pueblo en el que se aíslan nunca se menciona –es simplemente un lugar en alguna parte, como una nada– y la autora juega sutilmente con indicios apocalípticos de una sociedad hipertecnológica e hiperconsumista, que abarrota el planeta con sus residuos. En el pueblo al que llegan Nadia y Martín, acompañados por una supuesta organización que se dedica a eso, tienen, por el momento, agua, luz eléctrica y poco más. Ellos llegan con lo básico y deberán aprender a sobrevivir con su trabajo en la tierra y por medio del trueque con los otros habitantes y unos gitanos que se acercan periódicamente para abastecerlos. El hecho de que Nadia compre una antigua máquina de escribir antes del viaje representa una metáfora del abandono absoluto de la tecnología, un retroceso, un reto para las convicciones personales. Y a la vez, un gesto que habla de los hábitos adquiridos, la máquina es para que Martín siga escribiendo, “por si se va la luz”. Como si eso tuviera alguna importancia allí a donde van.

Se trata de una novela coral en la que cuatro de los personajes (Nadia, Martín, Enrique y Damián) se alternan para contar en primera persona sus vivencias y otros tres (Elena, Ivana y Zhenia) tienen voz a través de un narrador omnisciente. La verdadera acción de la novela transcurre en el interior de los personajes. ¿Y no es así como ocurre en la vida misma? Vivir no es más que una serie de encuentros y desencuentros, con los demás y sobre todo con nosotros mismos. Así, el tema de la soledad vertebra toda la narración. El pueblo es una isla, rodeado de bosques, y en realidad cada uno de los personajes es una isla, víctimas del hastío, nada les motiva. Huyendo de la rutina y buscando romper las reglas del tiempo y de la propiedad, a veces se encuentran sumidos en esa misma espiral de tedio. Lo que intenta hacer Lara Moreno es algo tan ambicioso como indagar en la condición humana. Desde Damián y Elena, los más viejos del lugar, hasta la niña Zhenia, hace un repaso por todos los sentimientos, emociones, estados y preocupaciones del ser humano. Aunque en la galería de personajes que forman Por si se va la luz todos ellos quedan perfectamente perfilados y expuestos, aunque es una novela de protagonista múltiple, sin secundarios, Nadia destaca sobre todo por su conflicto interior, por su fuerte personalidad que la arrastra a seguir a Martín en contra de sus principios por pura cabezonería, porque en realidad no se encuentra a gusto en ningún sitio, porque no admite que huye de sí misma, y observa la situación y a los demás con cierta prepotencia. Poco a poco su frivolidad se irá apaciguando, como todos los personajes encontrará algo a lo que aferrarse.

No se trata en modo alguno de una visión idílica del campo como contraposición a la ciudad. En este sentido se podría relacionar con una tendencia literaria actual hacia el tema rural (Belfondo, de Jenn Díaz o Intemperie,de Jesús Carrasco), que sería una simple coincidencia generacional promovida tal vez por la situación presente de crisis, de cierta sensación de desbordamiento ante el progreso de las nuevas tecnologías y la acción imparable del ser humano sobre la Tierra. Más allá de las líneas de Por si se va la luz subyace una amplio bagaje lector por parte de la escritora. Enrique y Nadia comparten en un momento dado el amor por los libros y se producen una serie de encuentros literarios en los que se citan libros y autores. No son casuales las alusiones a Kapuściński o a Sylvia Plath, entre otros. La literatura se convierte de pronto en algo vital. Para ella porque ya no tiene otro entretenimiento, no comprende cómo antes podía estar tanto tiempo delante del ordenador o chateando con sus amigos. Para él, una vuelta a algo que ya casi había olvidado.

Con una prosa que roza en ocasiones la prosa poética, aunque siempre clara y directa, las escenas más bellas y sutiles se combinan con otras de extrema crudeza, la escritora sevillana sorprende con un relato de trama casi inexistente que se aferra a la fuerza del paisaje y de los personajes para desarrollar el argumento. Inquietud, desasosiego, miedo, para una narración cruda e intensa que hará partícipe al lector de esas mismas sensaciones. Sin embargo, existe un punto de esperanza. La aceptación, el perdón, la muerte como algo natural despojada de todo drama, el anuncio de una nueva vida. La novela se divide en dos partes: Invierno y Verano, lo que tiene que ver con lo radical de la historia, pues ambas son las dos estaciones más extremas. El frío y el calor pondrán a prueba a los personajes. Al final, un breve epílogo no para cerrar el relato, sino para dejarlo abierto y que el lector siga planteándose preguntas una vez terminado el libro.

Lara Moreno pretende cuestionar la vida en la ciudad, la situación límite en que nos encontramos, pero no trata de política ni critica nada; no ha inventado una historia de ciencia ficción para anunciar el fin del mundo, ni ha creado un sitio exótico ni extravagante. Simplemente ha ubicado a sus personajes en un pueblo abandonado, que puede ser cualquiera de los miles que hay en España –que no nos quedan tan alejados, tan ajenos como pretendemos– y les ha hecho tomar una drástica decisión que tendrán que asumir hasta sus últimas consecuencias. Una excusa perfecta para hablar de las ganas de huir, aislarse, llegar a un lugar del que nunca se vuelve.

¡Feliz lectura!

CDR

martes, 20 de enero de 2015

FELICIDAD VS. REALIDAD

Hace unos días leí en ABC una entrevista al filósofo navarro Gregorio Luri, a propósito de la publicación de su libro Mejor educados. Me llamó la atención el titular: "Los padres que quieran hijos felices tendrán adultos esclavos de los demás."  Como no dejo de pensar en ello, aquí les expongo mi reflexión.

Esta contundente afirmación me da mucha pena. Porque, ¿no es la felicidad lo que todos los padres soñamos y buscamos para nuestros hijos? Pues según este señor, la felicidad solo se puede conseguir a través de la idiocia -les aclaro, deficiencia muy profunda de las facultades mentales-. Y es que ahora resulta que la felicidad no existe, solo momentos puntuales de alegría. Pero no debe preocuparnos, no es que estemos condenados a la infelicidad, porque lo contrario de la felicidad simplemente es la realidad. Parece un trabalenguas, sin embargo, es sencillo: vivir con los pies en la tierra es incompatible con ser feliz, solo puede ser feliz aquel que vive en un mundo ideal, fantástico, imaginado ("un mundo de teletubbies", según Luri.)

No hay duda de que la vida es compleja, es dura. Pero, ¿acaso es incompatible la valentía de afrontar la vida tal como es con la búsqueda de la felicidad? Según este filósofo sí. Y entonces llegamos a lo que creo que lo explica todo: "la sociedad no va a medir a nuestros hijos por su grado de felicidad, sino por lo que saben hacer." Es decir, llegamos a la triste realidad de una sociedad competitiva y cruel que no fomenta personas, sino autómatas altamente cualificados. Viva la profesionalidad, abajo la emotividad, como polos de una dicotomía inquebrantable. Y por favor, "desconfíe del profesor que quiera hacer feliz a su hijo", no es más que un idiota en busca de una utopía. Nosotros aquí persiguiendo la felicidad mientras en China se prepara (martiriza / abusa) a los jóvenes para ser feroces en el mercado escolar y laboral. Bonita idea del mundo como un gran circo romano donde los leones se meriendan a los ingenuos gladiadores. Más disciplina es lo que hace falta, pero férrea, como en la "escuela tradicional", y dejarse de tontunas como la creatividad y la diversidad.

Para cerrar la entrevista y derivar su argumentación hacia un puerto seguro (ganar adeptos a su terrible exposición), habla Luri de las redes sociales. Y es cierto que la gente proclama alegremente su felicidad, pone fotos en momentos alegres, fiestas, reuniones... Cuando todos tenemos preocupaciones, ¿qué sentido tiene este alarde de falsa felicidad? Bueno, esto daría para otra entrada. No soy muy partidaria de las redes sociales tal como son usadas por la mayoría, pero es que a este hombre parece que le da alergia cualquier manifestación jovial. Y si él cita en última instancia a Herodoto cuando dice que "nadie puede considerarse feliz hasta el día de su muerte", yo opino que el filósofo navarro parece estar muy conectado con la corriente ascética, contraria a todos los placeres... aunque no creo que en su versión mística.

Y es que la felicidad no es un término absoluto, porque está claro que hay momentos duros, decepciones, fracasos... La vida no es un camino de rosas, vamos. No obstante, me parece importante fomentar en nuestros hijos y alumnos la resiliencia, que alude a la capacidad humana de sobreponerse a situaciones adversas, y la empatía, para poder identificarse con los demás y no creerse el ombligo del mundo. Estaría bien, a mi parecer, que los niños y jóvenes entendieran la felicidad de otra manera, no como la respuesta a las complejidades de la vida (lo cual evidentemente genera frustración), sino como el disfrute de las pequeñas cosas, de los momentos irrepetibles que se producen cada día, como llegar a ser uno mismo, aceptarse, luchar por mejorar y alcanzar la meta fijada de una forma respetuosa, dando siempre lo mejor, pero sin tener que cargarse a nadie por el camino.

De paso, no estaría mal que algunos adultos lo tuvieran claro también. Pero solo es mi opinión.

Y para que no se me acuse de sacar las cosas de contexto o de haber interpretado mal lo leído, o para que se me acuse con conciencia de causa, aquí les dejo el enlace para acceder a la entrevista:

http://www.abc.es/familia-padres-hijos/20150112/abci-educacion-felicidad-gregorioluri-201412231135.html

(seleccionar - pinchar botón derecho del ratón - ir a)

CDR

lunes, 19 de enero de 2015

HISTORIA DE LA CORBATA

La corbata es una prenda utilizada en todo el mundo.

La corbata es símbolo de distinción.

Pero, ¿conocen su historia?

Curiosamente (aunque quizá no tanto si atendemos a la similitud de las palabras), el origen de la corbata tiene que ver con la historia de Croacia. Nos remontamos al año 1635, fecha en la que miles de soldados croatas acuden a París para apoyar al cardenal Richelieu y al rey Luis XIII. Lo más característico de estos milicianos era su atuendo, pues llevaban al cuello un echarpe anudado de una peculiar forma. Los franceses se fijan en este pañuelo y lo incorporan a su vestimenta, poco a poco se va convirtiendo en una prenda clasista, siendo usada por los funcionarios para dar un toque elegante. Es aproximadamente en 1650 cuando se hace oficial el uso de esta prenda, que obtiene un tremendo éxito en la corte de Luis XIV. Será llamada un croate de la.

Con el tiempo, este complemento se va convirtiendo en un símbolo de la élite de toda Europa hasta llegar a América a través de las colonias europeas. Aunque durante la Revolución Francesa, se convierte en insignia de la aristocracia y pierde su valor en el pueblo. En un principio los revolucionarios llevaban la corbata negra y los contrarios a la revolución la portaban blanca.

En el Siglo XVII, la corbata ya ha llegado a Inglaterra, y el modisto Lord Brum-mel alcanzó fama mundial por realizar clases durante una hora de cómo anudarse la corbata, para ello contaba con dos asistentes que lo ayudaban. Se inauguró así el "arte de anudarse la corbata", creando hasta cien nudos diferentes.

Será a mediados del Siglo XIX cuando se vuelva a utilizar en muchos niveles como bandera de la elegancia gracias al dandysmo, movimiento que se da en la sociedad en la que la apariencia es muy importante.

En la década de los años 20 del siglo pasado, Jesse Langsdorf hace suyo el modelo de la actual corbata dotando a esta prenda con preciadas sedas, estampados y colores.

Y volviendo a su origen, hoy en día en casi todas las ciudades de Croacia se pueden adquirir corbatas, claro, pero una de las cunas de este atuendo es Zagreb. Aquí la compañía Kravata-Croata fabrica miles de corbatas para exportar a todo el mundo, su calidad es espectacular, utilizan las mejores sedas italianas para su confección y se realizan a mano. Muchas de las corbatas se realizan con motivos de la historia de Croacia, y en la mayoría de las ocasiones se presentan con un librito que explica los símbolos de la misma, convirtiéndose así en un bonito regalo como recuerdo de la estancia en Croacia.

Además -para que vean que esto es más que una curiosidad sin importancia-, el 18 de Octubre se celebra en muchas ciudades croatas el Dia de la Corbata. Este día se celebra desde 2003, cuando se realizó, en Pula, la instalación de la corbata más grande del mundo, según el libro de los Guinnes, la llamada Kravata Oko Arena. Fue una corbata de 808 metros de largo por 25 metros de ancho, de color rojo.

Impresionante.

Incluso hay quien dijo: “Una corbata bien anudada es el primer paso serio de la vida." ¿Qué les parece?

CDR

miércoles, 14 de enero de 2015

MUJERES: LA CALDERONA

María Inés Calderón (Madrid, 1611 - Guadalajara, 1646) fue una afamada actriz de teatro de la época, apodada la "Calderona". Sin embargo, no ha pasado a la historia por su talento interpretativo, sino por su relación amorosa con el monarca Felipe IV (personaje de la realeza española al que más amoríos se le atribuyen, siendo este uno de los más sonados.)

María Inés fue abandonada siendo un bebé en la puerta de la casa del poeta y dramaturgo Pedro Calderón de la Barca, quien se hizo cargo de ella, la educó y le dio su apellido.


El rey la conoció en su debut teatral en un corral de comedias en Madrid, el Corral de la Cruz, a donde le gustaba escaparse, disfrazado, siendo un veinteañero, en 1627. Él quedó prendado de su belleza y pidió conocerla. Ella también estaba casada y, aunque era amante de Ramiro Núñez de Guzmán, duque de Medina, se enamoró del joven rey. Esta aventura real la obligó a abandonar los escenarios en pleno éxito. El enfado de la reina Isabel de Borbón, que sufría en silencio las aventuras amorosas de su esposo, cuando el rey cedió a María un palco de honor en la Plaza Mayor para asistir a las festividades, hizo que a partir de entonces, la mujer fuese situada en un lugar más discreto, concretamente en un balcón que la gente del pueblo bautizó como "balcón de Marizápalos", nombre de un antiguo baile que la actriz interpretaba en el escenario.

Dos años después de iniciarse este romance, vino al mundo el hijo de María y del monarca, que sería reconocido por su padre en la adolescencia y pasaría a la historia como don Juan José de Austria, con importantes puestos en la política española. A pesar de los deseos de la madre de estar al lado de su hijo, el niño fue al  poco tiempo entregado a una familia de confianza para que lo educase como un príncipe. Fue bautizado como "hijo de la tierra" (así se inscribían los hijos de padres desconocidos), siendo padrino un ayuda de cámara del rey. Juan José pasó los primeros años de su vida en León y allí fue confiada su educación al poeta Luis de Ulloa.

Tras el nacimiento de su hijo, la relación se rompió, pero la Calderona siguió en Madrid hasta que en 1642 se le ordenó ingresar en el monasterio benedictino de San Juan Bautista, en Valfermoso de las Monjas, Guadalajara. Allí fue abadesa entre 1643 y 1646, año en el que falleció. Cuenta la leyenda que la mujer huyó a morir a unas montañas situadas al norte de Valencia.

Otra mujer más que dejó su huella en la historia. Madre del hijo de un rey. Inmortal por siempre en las bellas cumbres de la sierra que lleva su nombre.

CDR

martes, 9 de diciembre de 2014

DEDICACIÓN EXCLUSIVA

Cuando inicié la andadura en este blog mi intención era escribir diariamente, o casi. En principio, fue una iniciativa personal, a modo de diario, para expresar mis gustos, opiniones y entrenar, digamos, mi afición a la escritura. Pero después, al ir creciendo el número de visitas a la página y comprobar que tenía unos fieles seguidores, publicar asiduamente se convirtió en una obligación, muy gustosamente aceptada.

Y así lo vine haciendo hasta el pasado octubre, como habrán podido comprobar quienes abren cada día el blog con curiosidad y ganas de seguir leyéndome. A día de hoy supongo que ya se habrán cansado de hacerlo. La verdad es que no me ha sido posible continuar ese ritmo al venir a este mundo mi hijo Marcos, con lo que un bebé supone de cambio de vida y merma del tiempo libre. Los primeros días me sentía muy mal, como si mi proyecto estuviera fracasando y como si estuviera defraudando a mis lectores. Sin embargo, poco después me di cuenta de que ahora lo que toca es un periodo de dedicación exclusiva a la maternidad y fui aceptándolo, sabiendo que en realidad es lo que quiero y lo que en este momento llena de plenitud mi vida.

No obstante, me parece oportuno aclarar que este blog no ha terminado, que seguiré escribiendo a ratos y que llegará el día en que volverá a su actividad diaria. Pues ser madre no ha disminuido mi amor por las palabras y mis ganas de escribir. Muy al contrario, creo que me está enriqueciendo y que valdrá la pena la espera.

Quiero dar las gracias a todas aquellas personas que me siguen y me echan de menos. Ojalá deis una vuelta de vez en cuando por aquí y os encontréis con alguna que otra sorpresa.

Y quiero también desear, ya en las fechas que estamos, unas felices Navidades, a pesar de todo. Porque, pase lo que pase, la vida sigue y no debemos dejar que nuestras ilusiones se vengan abajo.

Para mí el último año y medio ha sido muy duro y sin embargo, el paso de los meses me ha dado también la felicidad más grande, un niño precioso. Así es la vida, te quita y te da; sonrisas y lágrimas; caer y levantarse... siempre seguir adelante.

Hasta pronto.



CDR    

martes, 28 de octubre de 2014

EXCESO

La semana pasada vio la luz la vigésimo tercera edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, que recoge más de noventa mil lemas. Ello da cuenta de la riqueza de nuestro idioma, aunque la mayoría de palabras quedan encerradas entre las páginas del voluminoso tomo, ya que un hablante medio no llega a usar más que unas cinco mil en su vocabulario.

Pero aun así, pudiendo elegir entre tantas palabras, ¿por qué nuestros políticos y medios -parece que son los modelos a seguir- se empeñan en seleccionar unas pocas, a veces incluso mal empleadas, y las repiten hasta la saciedad?

Sí, me da la impresión de que hay un exceso de talante, que no es más que modo o manera de ejecutar algo, la disposición personal de alguien y que, así pues, puede ser bueno o malo, positivo o negativo; pero "tener talante" no significa en realidad nada.

Y un exceso de transparencia, cualidad en boca de muchos y poco puesta en práctica por todos. No menos que la repetida meridiana claridad, con epíteto o sin él es cierto que brilla pero por su ausencia.

Y un exceso de casta, aunque sea cierto que nuestra sociedad está dominada por una clase "especial" que está separada de los demás a base de privilegios que ellos mismos se han impuesto.

Y un exceso de y ustedes más, que parece desquitar a quienes lo pronuncian de sus pifias. Ah, y también un exceso de pedir disculpas después de haber soltado alguna barbaridad ofensiva.

Y un exceso, en general, de palabras y expresiones vacías precisamente de los que más hablan, de los que más se escuchan. Patadas al diccionario, a la gramática e incluso a la ortografía.

No llevo un registro que lo demuestre, no daría a basto apuntando, pero a menos que ustedes presten un poco de atención, se darán cuenta de lo que digo. Bueno, pero si se entiende el mensaje... ¿qué más da?

Lo que no se entiende es que valoremos tan poco nuestra lengua, que nos dé igual que salga alguien hablando y después de una parrafada no haya dicho nada coherente, que nuestros niños y jóvenes vean programas en que no importa lo que uno diga sino lo guapo que sea, en que debatir consiste en berrear y en que los insultos y vulgaridad salgan gratuitos en aras de la libertad de expresión.

Por cierto, ¿no les parece además que hay un exceso de corrupción? Que más allá de la palabra, es, en las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores. Dicho y hecho. Esta si ha saltado del diccionario.

CDR