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domingo, 16 de septiembre de 2012

EL MAR, LA MAR

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

(...)

Tan bello, tan inmenso, tan impresionante.

El mar en que nos bañamos alegremente en verano, en el que los pescadores buscan su sustento, el que contemplamos plácidamente una clara mañana de invierno, cuyo sonido escuchamos, su ir y venir de olas, nos dejamos mecer por su vaivén. Mar en bonanza.

Pero también el mar de las tormentas, desafiante, el mar que se traga los pesqueros, las pateras, tantos sueños. Mar de fondo, alta mar, mar arbolada, resaca. Un mar de lágrimas.

La mar de los poetas en sus versos, la mar de los enamorados, la mar de los pintores en sus lienzos, la mar de los que anhelan aventuras. Hacerse a la mar. Lobo de mar.
La mar de besos, dulces besos al atardecer, mientras el sol diluye en el mar su reflejo.

(...)

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Rafael Alberti.  (1924)

CDR

2 comentarios:

  1. El sonido de las olas del mar en el silencio de la noche, con los mismos besos del atardecer.
    Tati.

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  2. Poderoso mar, capaz de hipnotizar al mirar su inmensidad.

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