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martes, 8 de abril de 2014

PARENTESCOS INSÓLITOS: NEANDERTAL Y DOLAR

Seguro que les sorprende el título, cómo pueden estar emparentadas dos palabras tan diferentes y tan lejanas en la línea cronológica de la historia. Pues de eso trata precisamente esta serie, de sorprenderles con las curiosísimas relaciones etimológicas entre los vocablos.

Empezamos por ocuparnos de la palabra alemana tal (o thal según la ortografía antigua), que significa "valle". En este idioma, al igual que sucede en español, es normal dar a los valles el nombre del río que los recorre. La diferencia es que en alemán los nombres compuestos se escriben con una sola palabra, colocándose en segundo lugar el sustantivo principal. Así, el valle surcado por el río Emme en Suiza se conoce como Emmental, cuna precisamente del famoso queso suizo de agujeros.

En esta palabra se encuentra la clave de la relación entre los dos términos.

Primera parte de la explicación (o valle que pasó a la historia de casualidad): En 1674, el joven Joachim Neander fue nombrado director de un instituto de bachillerato en Düsseldorf. Aunque el apellido familiar había sido Newman, el abuelo de Joachim lo tradujo al griego, según una costumbre entre los alemanes cultos de latinizar o helenizar los apellidos, y pasó a denominarse Neander. La afición del joven director era escribir poesía religiosa -en las iglesias de los países germánicos puede oírse todavía en ocasiones su canción Lobe den Herren, den mächtingen König der Ehren-, y gustaba para inspirarse de pasear por el vecino barrio del Düssel (Düsselthal), entre las poblaciones de Elberfeld y Düsseldorf. Fallecido a los treinta años, hoy apenas nadie recordaría a este malogrado poeta alemán de no ser porque los habitantes locales rebautizaron el valle de Düssel como "valle de Neander", es decir, Neanderthal. Y más aún porque en agosto de 1856, los trabajadores de una cantera de este valle hallaron en la gruta de Feldhof restos óseos que pensaron debían de ser de osos de las cavernas. Sin embargo, el propietario de la cantera mandó llamar a un profesor de Elberfeld, paleontólogo aficionado, Johann Carl Fuhlrott, que fue el primero en afirmar que eran restos humanos primitivos, claramente distintos de los actuales. El descubrimiento causó sensación en el mundo universitario y convulsionó la opinión pública en una época en la que el darwinismo aún no estaba del todo admitido. En 1864, el investigador irlandés William King clasificó definitivamente al Neanderthaler como una nueva especie, homo neandertahalis u homo primigenius, para distinguirlo del homo sapiens u homo recens.

Resulta curioso pensar que si no hubiese sido por el esnobismo helenizante del abuelo de Joachim, al hombre de Neandertal lo llamaríamos "hombre de newmantal", ¿verdad?

Segunda parte de la explicación (u otro valle que pasó a la historia de casualidad): Según cuenta Ricardo Soca en una nota etimológica, en el valle bohemio de San Joaquín o Joachimthal -en la actual República Checa-, muy rico en minas de plata, se descubrió en 1516 una nueva mina. El conde Schilck, gobernador del valle, pensó que mejor que fundir el metal y venderlo en barras, sería acuñar una nueva moneda de plata, a la que denominó Joachimsthaler Gulden (florín del valle de San Joaquín). Pronto abreviada Joachimsthaler, y más tarde a Thaler simplemente. La nueva moneda alcanzó gran difusión por toda Europa, como atestigua su castellanización a tálero. El tálero creado por la emperatriz María Teresa en el imperio Austro-húngaro, por ejemplo, siguió utilizándose hasta que las tropas de Hitler ocuparon Viena en 1939. Y el bajo alemán daler, variante dialectal de thaler, fue la unidad monetaria de Prusia hasta la unificación alemana en 1871. Fuera de los países germánicos, el tálero o daler llegó también a Holanda, a los países escandinavos y a las Islas Británicas, donde adaptaron su nombre a dollar. En 1776, los habitantes de las trece colonias británicas de América del Norte se declararon independientes y proclamaron la república, con la creación de los Estados Unidos de América. Por supuesto, la nueva nación necesitaba una moneda propia diferente de la usada en la metrópolis, así que el 2 de abril de 1792 optaron por el dollar o dólar, que tomó por tipo el peso fuerte o peso duro español de plata que circulaba en México y las colonias.

Nunca lo hubiéramos imaginado, pero de tal manera, etimológicamente quedan emparentados los términos neandertal y dólar por medio de la palabra valle (thal).

CDR

1 comentario:

  1. Guau, ¡menudas curiosidades, y felicísma lección de buena linguística! Todo un acierto para curiosos, y vengan más entradas como la presente.
    Pmd.

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