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domingo, 13 de enero de 2013

EN LA CARRETERA

Viajar es una de las mejores formas de conocer a los demás y es, sin duda, una actividad en la que antes o después nos mostramos tal y como somos. Especialmente si el viaje es en coche, si es prolongado, y si es de dos. El espacio reducido del vehículo, el largo tiempo juntos, la toma de decisiones comunes, son cosas que nos obligan a ver al otro y a nosotros mismos como si dijéramos desnudos, sin escondites posibles, víctimas del silencio. Un viaje largo es una prueba de fuego que toda pareja debería de pasar, pues una vez superadas las peripecias que pueden ocurrir, es posible superarlo todo.

Esto mismo nos demuestra la pareja de Clara y su marido en Viaje con Clara por Alemania (2010), de Fernando Aramburu. Después de quince años de casados, emprenden un extenso itinerario para que ella tome datos y escriba un libro que le han encargado. Y a partir de esa situación excepcional, en la que seguramente la mayoría no nos habremos visto, podemos encontrarnos retratados en los detalles más cotidianos y en las impresiones más generales que ambos experimentan. Salen entonces a la luz las pequeñas cosas que nos crispan de nuestra pareja; reconocemos que nosotros también nos equivocamos de dirección y nos enfadamos por ello, aunque generalmente culpemos a quien tenemos al lado; no nos ponemos de acuerdo en qué visitar, cuándo y por qué; y finalmente nos damos cuenta de que no podemos vivir sin él o ella a pesar de todo.

De cualquier viaje quedan los recuerdos, las fotos tomadas, los suvenires inútiles comprados; pero, especialmente, la sensación de lo compartido.

CDR 

sábado, 12 de enero de 2013

TAL DÍA COMO HOY

Como si de una hemeroteca literaria se tratase, vamos a consultar qué nacimientos y defunciones de escritores conocidos se produjeron tal día como hoy; es una actividad curiosa que da mucho fruto. Fíjense:

El día 12 de enero de 1628 vino al mundo Charles Perrault -en un parto doble, junto a su gemelo, François-, escritor francés reconocido por haber dado forma literaria a cuentos clásicos infantiles, como Caperucita Roja, Barba Azul o El gato con botas, moderando la crudeza de las versiones orales. De familia acomodada, Perrault recibió educación en las mejores escuelas del París de la época. Aunque ha pasado a la historia como autor de literatura infantil, lo cierto es que esta faceta se inició a los 55 años (con la publicación de Cuentos de mamá ganso), pues antes había escrito obras críticas, relacionadas con su trabajo de académico, y loas al rey de Francia.

También nació unos años más tarde, en 1751, Jakob Michael Reinhold Lenz, dramaturgo alemán, perteneciente al Sturm und Drang. Sus primeras obras poéticas a los quince años le dieron ya fama de genio. Estudió teología en Königsberg (Prusia) y tradujo a Alexander Pope y William Shakespeare. Fue autor, entre otras, de la obra Los soldados, drama ambiental socialmente crítico.  Lenz rompe las unidades aristotélicas de tiempo, espacio y acción, anticipando elementos decisivos del drama moderno. Sus piezas, con escenas cortas y abruptas y una prosa ruda y punzante, escandalizaron al público por escoger enredos sobre el Antiguo Régimen alemán.

En 1876 nació Jack London, novelista estadounidense, que escribió algunos de los clásicos juveniles más conocidos, como Colmillo Blanco o La llamada de la selva. De padre desconocido, su nacimiento se produjo en la ciudad de San Francisco, en cuya biblioteca pública se autoeducó el joven, leyendo libros. London atribuía su inspiración literaria a la novela Sigma, de la inglesa Ouida, que leyó en 1883. Tras varios años como marinero e incluso como vagabundo, London empezó a escribir artículos para la revista de la Oakland High School. En 1896 ingresó en la Universidad de California, que hubo de abandonar por problemas económicos poco después. A pesar de las muchas dificultades por las que pasó, Jack London fue afortunado en su carrera literaria. Acusado en alguna ocasión de plagio, fue un exitoso escritor en su época que siempre supo salir airoso de dichas denuncias.  

Y por último, el corresponsal de guerra, dramaturgo y novelista húngaro Ferenc Molnár, cuyas obras han sido llevadas al cine (El guardia o El cisne), también fue alumbrado tal día como hoy, en 1876, en el seno de una familia judia de Budapest. Su verdadero apellido era Neumann, pero adoptó  el pseudónimo de Molnár -"molinero" en húngaro- en referencia a un personaje de una de sus primeras novelas. A principios de la Segunda Guerra Mundial, al ser judío, tuvo que exiliarse a Estados Unidos, país en el que residiría hasta su muerte. Su novela más conocida es Los muchachos de la calle Pál, publicada en 1906, que se convertiría en un clásico de la literatura juvenil húngara, adaptada también al cine.

En cuanto a los fallecimientos, nos dejaron el 12 de enero dos grandes autores del siglo XX.

Por la parte que nos toca, el genial Ramón Gómez de la Serna, en 1963. Prolífico periodista y escritor vanguardista de quien ya se ha escrito en este blog por su creación de las Greguerías. Sin embargo, su producción va mucho más allá, ya que posee una extensa obra literaria que abarca desde el ensayo costumbrista y la biografía, hasta la novela y el teatro. Sólo recordar, además, que su vida y su obra fueron una ruptura contra las convenciones.

Y en 1976, expiró la británica Agatha Christie, autora por excelencia de novelas policíacas, como la famosa Diez negritos, y madre de los inolvidables Miss Marple y Hércules Poirot. Comenzó a redactar sus historias a muy temprana edad, durante la Primera Guerra Mundial trabajó como enfermera, lo cual resultó muy gratificante para la joven. También se ocupó de varias farmacias y dispensarios a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, donde fue acumulando conocimientos sobre venenos, que más tarde utilizaría en sus novelas de misterio. Su primera publicación fue El misterioso caso de Styles (1920) y hasta la hora de su muerte escribió más de ochenta obras, entre novelas y piezas de teatro. Agatha Christie se encuentra entre los autores más vendidos y traducidos de la literatura inglesa, a la altura de Shakespeare.

Un día hoy, por tanto, de importantes sucesos literarios dignos de recuerdo.

CDR  

jueves, 10 de enero de 2013

DE CORAZÓN

El corazón es un órgano que se encuentra en la cavidad torácica de todo ser humano, imprescindible para vivir, pues actúa como impulsor de la sangre. Sin embargo, puede que no pase de ser eso, una víscera, sin llegar a adquirir el sentido figurado de buena voluntad, motor del amor. Porque a algunos sólo les sirve para latir. Pum, pum, pum, bombea la sangre, pero no siente nada. Tienen, pero no tienen corazón.

Por otra parte, cierto es que también abundan personas blandas de corazón, aquellas a las que todo les da lástima o sentimiento. A estas, fácil es arrancarles el corazón (sin que sea necesaria una operación a corazón abierto), o que las situaciones penosas se les claven en él. Suele coincidir que igualmente son gente franca y sincera, que siempre hablan y actúan con el corazón en la mano. Se diría, en estos casos, que no les cabe el corazón en el pecho, que son todo corazón. De repente, me da el corazón que tampoco abundan tanto...

Además, el centro o parte central de algo, también se denomina corazón. Será por eso que el dedo de en medio se llama así mismo. Ofensivo si se alza en solitario, por algo domina y sobresale de sus compañeros. No obstante, y curiosamente, es el dedo cordial.

En otro orden de cosas, jugando con la baraja francesa encontramos que uno de los palos es el de corazones. Una partida de cartas te puede poner el corazón en un puño. Aunque para eso, mejor ver los informativos del día. O por qué no, leer la prensa del corazón. El ser humano, como dice un anuncio, es extraordinario.

Y de corazón les digo que no entiendo cómo, siendo tan parecidos el oro y el bronce -pues ambos hacen podio-, difieren tanto en cuanto a corazones se refiere. Tanto como ser generoso, bien dispuesto y benevolente si se tiene el primero, o ser duro, inflexible y sin piedad en el caso broncíneo. Ojalá hubiera más limpieza de corazón (rectitud de intención) y menos herir el corazón sin romper el jubón (ofender con astucia y disimulo).

CDR

miércoles, 9 de enero de 2013

CARTAS


Las cartas son las grandes damnificadas de esta época. Ya nadie se acuerda de ellas, para eso están los correos electrónicos, o más modernamente e-mails. Los buzones se llenan de propaganda, facturas, pero es inusual encontrar un sobre manuscrito, con nuestro nombre y dirección, con su remitente, en cuyo interior haya una epístola a nosotros dirigida. Ya nadie utiliza la formula “Querido” o “Querida” para iniciar una conversación escrita.
Sin embargo, hubo un tiempo en que la carta era un medio de comunicación imprescindible, íntimo, familiar, cortés, según el caso. ¿Quién no guarda alguna carta como vestigio del pasado? Precisamente la correspondencia guardada entre personajes célebres constituye una fuente de conocimiento en su ámbito correspondiente. Es el caso de los escritores Juan Benet y Carmen Martín Gaite, ambos tan significativos en la literatura española de la segunda mitad del siglo XX. Su relación epistolar se fecha entre 1964 y 1986, y da cuenta de una profunda amistad, donde la discusión sobre cuestiones fundamentalmente existenciales da lugar a un diálogo inteligente y enriquecedor. Si algo hemos de destacar de esta serie de cartas, postales y dibujos que Benet y Martín Gaite se intercambian es la capacidad de crítica que el uno y la otra demuestran. Además, queda clara la voluntad de estilo de cada uno de ellos. Los puntos de vista son muy diferentes, pero las preocupaciones eran parecidas. Podemos disfrutar de esta comunicación epistolar con la edición de José Teruel en Galaxia Gutenberg (Correspondencia. Carmen Martín Gaite. Juan Benet. -2011- ) Un total de sesenta y siete cartas a modo de crónica literaria, madurada en las tertulias, reflejada después en sus obras.

CDR

martes, 8 de enero de 2013

TRANQUILIDAD

Agotada tras unas vacaciones que no me han servido para descansar precisamente, retomo el blog con la esperanza de que mis seguidores hayan sido pacientes y continúen dando una vuelta para ver si hay algo nuevo publicado.

Familia, celebraciones, regalos... Todo ello esperado y deseado. Sin embargo, en estas fiestas siempre echo de menos la tranquilidad, el sosiego delante de la chimenea, los plácidos paseos por el campo, las frías mañanas de remolonear en la cama, las largas noches leyendo un libro o viendo una película, la paz de unos días que deberían ser serenos y plácidos.

Pasados los empachos de embutido y turrón, burbujas y papel celofán vuelve la denostada rutina, esa que al final nos proporciona la verdadera calma.

Dice un proverbio: "El árbol quiere la paz, pero el viento no se la concede." Así me siento a veces. Y entonces necesito tranquilidad.

CDR

jueves, 3 de enero de 2013

DISCRIMINACIÓN

Dícese de la acción de dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc. Algo que en pleno siglo XXI ya no debería existir, pero que por desgracia sigue siendo tan habitual como levantarse todos los días para ir a trabajar, comer, dormir o cualquier otra acción cotidiana. Desde que el ser humano existe y hasta ahora.

En este inicio de año, bueno sería que en nuestra lista de propósitos de "año  nuevo, vida nueva" incluyésemos la consideración de todas las personas como iguales, sea cual sea su condición. Porque aunque hacemos gala de no tener prejuicios, sí los tenemos.

Una de las razones por las que la vida de una persona puede convertirse en un infierno es una discapacidad. En primer lugar, por las barreras físicas. No estaría mal que todos pasásemos un día al menos en silla de ruedas, o con los ojos vendados, para darnos cuenta de las dificultades con las que se encuentran a diario los minusválidos y los invidentes, por ejemplo. Y por otra parte, más cruel si cabe, por la discriminación de los demás, que impide que una persona pueda desarrollar su vida con normalidad. Las discapacidades suelen privar  a las personas que las padecen de algunas aptitudes, pero no las convierten en inútiles, ni en seres inferiores. Son personas con talento en ciertos ámbitos, con sentimientos, con autoestima, con voluntad, con sueños e ilusiones... como cualquiera de aquellos supuestamente "normales". Comentarios inadecuados, exclusivos e incluso insultantes, y actitudes de superioridad hacen muy complicada la integración, que no debería llamarse tal, sino existir de un modo natural.

Quiero dedicar esta entrada a una amiga que lucha cada día contra esta realidad que acabo de describir, cuya verdadera magnitud sólo ella conoce. Una mujer completamente capacitada para desarrollar su trabajo, que sacó una plaza específica y que, al contrario de contar con facilidades y adaptaciones, lo que tiene que hacer es bregar cada día con muros de desigualdad, indiferencia y discriminación. Si nuestro trabajo docente ya es sufrido de por sí, imagínense cómo puede ser con una deficiencia. Y, no crean, no es sólo por los niños...

Más bien parece que es nuestra sociedad la discapacitada, pues se muestra sorda, ciega, muda, corta de entendederas ante las verdaderas necesidades de sus integrantes.

Como dice el poema de Ella Wheeler Wilcox : "Ríe y el mundo reirá contigo. / Llora y llorarás solo." Esta es la triste verdad. Soledad es lo que sienten la mayoría de veces estas personas.

Y, aunque, como he dicho, es un problema social, también es asunto de cada uno de nosotros. Porque no estamos libres de cambiar algún día de "grupo". Porque cada pequeño gesto ayuda. Porque todos somos iguales.

A Inma, y a tantas personas que como a ella, en sus circunstancias personales, la vida les resulta aún más dura.

CDR

martes, 1 de enero de 2013

2013

Que todos los malos augurios que pesan sobre este 2013 queden invalidados por nuestras ilusiones, nuestra fuerza y nuestra esperanza.

Este puede ser un gran año, ¿por qué no?


Hasta los más supersticiosos tienen solución, pues visto de otra manera, este será el año 2010 + 3.

CDR